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Reseña de Arale. Una ucronía soviética con un dibujo espectacular pero que podía ofrecer mucho más

Norma publica en España el álbum autoconclusivo Arale, obra de Tristan Roulot y Denis Rodier, un cómic que nos presenta una atractiva ucronía en la que la Primera Guerra Mundial no ha acabado aún, la revolución rusa ha fracasado y el Zar reina sin oposición sobre Rusia. Gravemente herido en un atentado y bajo los cuidados de Rasputín y los magos negros, el soberano ha caído en un profundo coma. Solo Kyril Noskov, un héroe de guerra embarcado en el más extraño de los viajes, tiene la clave para traer de vuelta al Zar. De su éxito o fracaso dependerá el desenlace de esa guerra infinita.

La trama que nos presenta Tristan Roulot no puede ser más atractiva ya que las ucronías son un tipo de historia que suelen ser muy agradecidas, con un poco de trabajo se logra captar rápido el interés del lector y sólo hay que dejarse llevar para disfrutar. En este caso el guion es muy interesante ya que tenemos un escenario complejo en el que hay una pugna entre tradición y modernidad, entre los avances tecnológicos y la magia que es sumamente atractivo. Sin olvidar el uso de personajes históricos y míticos como Rasputín o Baba Yaga, muy importantes dentro del folklore ruso y que dotan de mayor peso a la trama.

La historia tiene una doble vertiente que la hace aún más interesante. Por un lado, tenemos una trama más terrenal, en la que el guionista nos va presentando a los personajes y las circunstancias propias del escenario ucrónico en el que viven. Vemos como Rusia sigue inmersa en un conflicto (la I Guerra Mundial), que la ha ido desangrando de recursos con el tiempo. Lo bueno es ver cómo ha ido evolucionando la guerra durante todo este tiempo, con nuevas máquinas de matar cada vez más eficientes. También hay algunas pinceladas de la situación geopolítica tanto de Europa como de la propia Rusia, donde el fracaso de la revolución ha tenido serias consecuencias en el país y sus gentes a la vez que ha engrandecido el poder del Zar y sobre todo de Rasputín, la figura que manda entre bambalinas.

Y por otro lado hay una trama más fantástica a través de la cual vamos a ver como es posible que el Zar siga vivo después del intento de asesinato cuando fracasó la revolución y como es posible que se mantenga tan joven como entonces a pesar del paso del tiempo. No en vano es conocido como “El Zar Inmortal”. Esto nos lleva a adentrarnos en un viaje onírico en el que el protagonista de la historia, Kyril Noskov, deberá salvar al Zar… Aunque es posible que esa salvación no sea la que todo el mundo espera.

El atentado que pone en marcha la historia

Pero a pesar de una premisa tan interesante, la obra tiene un gran problema, que no es otro que el escaso número de páginas del álbum. Es curioso porque siempre se suele a alargar las tramas sin mucho sentido, pero en Arale pasa todo lo contrario. Hay unos personajes fantásticos, pero casi no hay tiempo para conocerlos y empatizar con ellos, de tal manera que las relaciones que hay en la obra parecen un tanto forzadas al carecer de contexto.

Y qué decir del escenario. Magía, guerra, intrigas políticas.. todo muy bien presentado pero que deja con ganas al lector de conocer una nueva Rusia que está sólo esbozada. En este caso además el problema se agrava por la doble vertiente de la historia que hemos comentado. En mi caso me parece mucho más interesante todo lo que tiene que ver con el contexto sociopolítico que lo que vemos en el mundo onírico al que viaja el protagonista. Así que cuando esta segunda trama empieza a cobrar mayor importancia me desengancha un poco.

Rasputín y Baba Baga, dos de los protagonistas de la obra

Yo quiero saber más del conflicto entre Rasputín y Baba Baga, de la relación entre Kyril, el héroe de guerra perfecto que cree ciegamente en su Gobierno y su mujer Saskia, de la situación del país con esos obreros descontentos pero que aman ciegamente a su Zar… Todo el álbum está repleto de buenas ideas y de conceptos interesantes de los que apenas vemos una parte, y es una verdadera pena.

Y es que además el dibujo que acompaña al guion es una verdadera maravilla. El trabajo de Rodier es magnífico, con un corte clásico que viene perfecto a una historia como esta. Brilla tanto en el apartado más fantástico, con unos diseños de tecnología y del mundo onírico realmente espectaculares, como a la hora de plasmar una Rusia extraña y maravillosa y los personajes que la pueblan. Además, el color de Bruno Tatti realza ese trazo limpio y espectacular haciendo que el apartado artístico sea sobresaliente.

Kyril, Saskia y una de las nuevas máquinas de guerra

La edición de Norma es correcta sin más. Tenemos un álbum en tapa dura de 64 a todo color con un precio de 18 euros que no incluye ningún extra. No hubiera estado de más algún artículo sobre el contexto histórico o por lo menos alguna breve semblanza de los autores.

En resumen, Arale es un cómic que se queda a medio camino ya que no hay espacio suficiente para que la historia respire y crezca de manera orgánica. Es una pena porque presenta conceptos muy interesantes que dejan con ganas de saber más, de profundizar en esa Rusia mágica y misteriosa de la que apenas arañamos la superficie. A pesar de todo, la historia se entiende y es atractiva, a lo que ayuda y mucho un apartado artístico realmente brillante.

Juanjo Avilés
Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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