Reseña de Blueberry: Rencor Apache, de Joann Sfar y Christophe Blain

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Norma Editorial nos trae una nueva aventura del Teniente Blueberry. 15 años después de la publicación del último álbum realizado por Jean Giraud, el personaje cae en las capaces manos de Joann Sfar (La Mazmorra) y Christophe Blain (Isaac el pirata). Ha llegado la hora de ver que nos depara esta nueva aventura, Rencor Apache.

Regreso a Ford Navajo

Sfar y Blain no continuan las aventuras de Blueberry allá donde las dejo Giraud. Los autores han optado por situar sus aventuras en Ford Navajo, regresando a los primeros álbumes del personaje. En Rencor Apache, Blueberry vuelve a ser el teniente que media con los indios, a la vez que se mete en toda clase de problemas. En esta ocasión, el detonante de la acción es el intento de violación y posterior asesinato de dos mujeres indias, lo que llevará a que la frágil paz con los indios esté a punto de saltar por los aires. Si hay que situarlo cronológicamente con respecto a los álbumes anteriores, esta claro que habría que situarlo tras el ciclo de Las primeras guerras indias (Ford Navajo, Tempestad en el oeste, Aguila solitaria, El jinete perdido, La pista de los navajos) ya que Blueberry sigue en Ford Navajo y ya conoce a Jim McClure.

Blueberry

Rencor Apache es un western que se diferencia claramente de las primeras aventuras protagonizadas por el personaje. Si en aquellas primaba la acción, en esta ocasión lo que predomina son los personajes y su tratamiento psicológico. No es que estemos faltos de aventura pero no tiene la preponderancia que tenía en los guiones firmados por Jean Michel Charlier, quien estaba obligado a encadenar un cliffhanger tras otro por culpa de la publicación serializada en la revista Pilote de esas primeras historias. A Mike Blueberry ya lo conocíamos, por lo que poca cosa nueva nos pueden contar. Sigue siendo aquel teniente que se salta las normas, que le cuesta seguir las órdenes y el régimen militar y que cada vez esta más harto de su vida castrense. De hecho amenaza con abandonar el ejército en uno de los diálogos, cosa que sabemos de sobra que no hará hasta que no le quede más remedio. Así pues, ante un personaje que lo tiene complicado para evolucionar, ya que lastra su pasado y conocemos su futuro, los personajes secundarios devienen más interesantes, empezando por esa comuna religiosa de la que salen los tres adolescentes que inician la trama y siguiendo por el superior de Blueberry y su mujer, que tiene una relación amorosa con nuestro teniente. Son personajes mucho más oscuros, más complejos, como corresponde a los tiempos actuales. Si la obra de Charlier y Giraud bebía directamente de clásicos del western como Centauros del desierto o La Diligencia, Sfar y Blain se centran más en westerns crepusculares, como El jinete pálido o Sin perdón.

Regreso a Giraud

En la parte gráfica, Chistophe Blain es fiel a su estilo al mismo tiempo que se acerca al dibujo de Giraud en Ford Navajo, mucho menos detallista en ese primer álbum de lo que llegó a ser en su etapa final al frente del personaje. Los rostros dibujados por Blain, aunque a alguno le cueste creerlo, recuerdan muchisimo a los rostros dibujados por Giraud en sus primeros álbumes. Blain juega mucho con el color, con una paleta de colores más planos, y con las luces y sombras que envuelven a los personajes. Los paisajes del western que tanto emocionaron a Charlier y que Giraud reflejaba tan perfectamente también los encontramos aquí, aunque ahora resultan más secos y áridos, desprovistos de toda épica, acordes con la miseria y la podredumbre moral que desprenden algunos personajes.

Blueberry

Valoración final

Podemos decir que Rencor Apache es un gran álbum pero que debe leerse y valorarse sin comparaciones. Como bien advierten en la portada (por cierto, magnífica portada) estamos ante una aventura del Teniente Blueberry “basada en la obra de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud”, no en una continuación de su obra. Rencor Apache es el Blueberry de Joann Sfar y Christophe Blain y no es ni mejor ni peor que el anterior, aunque las comparaciones serán inevitables. Si uno se acerca a esta aventura buscando lo mismo que tuvimos en el pasado, me temo que saldrá defraudado. Aquí debo decir que no es mi caso. El álbum, de una extensión considerable (64 páginas), se me queda corto y acaba en un claro continuará, dejando a los personajes colgados. Espero que en el siguiente (Los sin ley; el título promete) adquieran más relevancia personajes como el vendedor de autómatas, que no acaba de encajar como no sea para mostrar que los avances de la civilización han llegado a un mundo que hasta la fecha era más salvaje. Un saludo, sed felices y larga vida a Blueberry.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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