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Reseña de Las raíces podridas de Yggdrasil, de Luis Paul Delgado de Mendoza

“Hay lugares donde siempre es de noche en Estocolmo. Algunos están dentro de las personas y otros se alimentan de ellas.(…) En los hospitales de Estocolmo es tan de noche que cuando sus trabajadores hablan, la gente los escucha como en sueños”

Este pasaje puede servir de resumen del mensaje que hay detrás de “Las raíces podridas de Yggdrasil”, la última novela de Luis Paul Delgado de Mendoza.

Una novela que se define a sí misma como “realismo mágico nórdico” y que acierta con la definición, porque consigue introducir elementos de la mitología nórdica en unos acontecimientos tan trágicamente reales como fueron los primeros meses de la pandemia por el Covid-19.

La Suecia de la pandemia.

Aunque últimamente no se habla mucho de la situación de Suecia, todos oímos en su día que era el único país de Europa que no impuso confinamiento ni medidas estrictas. La estrategia sueca, deleite de negacionistas alrededor del mundo, se contemplaba con estupefacción desde fuera de sus fronteras, pero ¿cómo se vivió desde dentro?
Luis Paul Delgado de Mendoza (Salvador, Los siete viajes de Bergman, Mi síndrome de Estocolmo), como ciudadano sueco, nos ofrece una visión in situ desde las calles de Estocolmo y nos presenta una Suecia de la que no estamos acostumbrados a oír por la prensa. Una Suecia que no es capaz de reconocer el lado más oscuro de su pasado y cuyos ciudadanos están dispuestos, en su mayoría, a seguir ciegamente cualquier decisión que le impongan sus autoridades. Una Suecia cuyos mayores medios de comunicación no cuestionan jamás el poder. Una Suecia donde las personas que usan mascarillas son insultadas y agredidas. Una Suecia donde el nacionalismo es transversal y latente.

Los dioses nórdicos.

En esta primavera de 2020, la novela nos lleva hasta los rincones más ocultos de la sociedad sueca. Son los dioses de la mitología nórdica quienes nos guían por este recorrido entre hogares de ancianos, hospitales, redacciones de periódicos y lugares plagados de corrupción e indiferencia. Thor, Loki, Freja, Odín y demás deidades comienzan a despertar de un sueño en el que se hallaban sumidos para volver a enfrentarse a una profecía del Ragnarok que parece cada vez más cercana.

Algunos de estos dioses se han visto abocados a vivir en la calle, otros son empresarios de éxito, algunos venden sus cuerpos por unas pocas coronas, pero todos comparten una característica en común: la invisibilidad ante una sociedad que ve poco más allá de lo que aparece en sus pantallas de la mano de un buen eslogan.

El autor humaniza a los dioses hasta el punto de transmitirnos, a través de ellos, esas intensas emociones que todos vivimos durante los primeros meses de la pandemia; el temor de Thor por perder a su padre, la indiferencia de Loki ante el dolor ajeno, la esperanza de Freja. Todo con un lenguaje poético que, sin embargo, no escatima en crudeza.

“Para los hombres son promesas de vuelta a la tierra, reinos analgésicos libres de tráfico y ruido. Para los dioses son un escondite, un paraíso perdido, un Valhalla en el exilio.”

 Las raíces podridas de Yggdrasil

La prensa.

Como ya hemos visto, la trama de unos dioses que se preparan para la batalla del fin del mundo sirve de hilo conductor para contarnos cómo se vivieron aquellos días desde Suecia. Si existe un verdadero enemigo en la novela, este es el poder de los medios de comunicación que es usado para ocultar a sus ciudadanos la realidad en la que viven.

Durante todo el libro, las escenas de los dioses se ven salpicadas de intervenciones de radio o noticias reales de periódicos en las cuales podemos ver cómo la prensa mayoritaria trató de presentar la estrategia sueca como un éxito frente al pánico de sus vecinos.

Estas noticias son hoy aún más estremecedoras si pensamos en que los muertos de Suecia multiplican por tres las cifras de todos sus vecinos escandinavos juntos.

“La Autoridad Sanitaria Sueca desaconseja las mascarillas porque dice no tener evidencias de que el SARS-CoV-2 se propague por el aire. Dice el doctor Tegnell, epidemiólogo estatal, que las mascarillas hacen más daño que bien.”

Opinión.

Llegué a esta novela por el nombre del autor, después de haber disfrutado Salvador. Libro del Génesis, pero me he encontrado con algo distinto. La segunda novela publicada de Paul es mucho más poética, y esto es algo que no tiene porqué enganchar a los que vengan buscando el tono y el ritmo de la primera parte de la historia de Salvador, aquel adolescente anarquista con ínfulas de criminal.
Sin embargo, me he encontrado con una narración descorazonadora de unos hechos que ignoraba en gran parte y que me han dejado, en ocasiones, con un nudo en la garganta.

Para el que sea conocedor de la mitología escandinava, ir descubriendo poco a poco quienes son los dioses que se esconden tras los personajes es, sin duda, un valor añadido. Cuanto más sepas de mitología nórdica, más vas a disfrutar la novela, aunque el lector que se acerque “virgen” a esta, recibirá algunas revelaciones con mayor sorpresa.

En cualquier caso, está este libro lejos de la imagen heróica a la que nos tiene acostumbrada Marvel, y mucho más en consonancia con los “dioses americanos” de la novela de Neil Gaiman, más basados en las fuentes originales.

Una magnífica forma para acercarnos a la realidad desconocida de un país del que solo conocemos sus frutos más brillantes, pero del que rara vez podemos ver sus raíces podridas.

Puedes adquirir el libro pinchando aquí.

Un saludo y sed felices.

 

Carlos María Porras Castañoshttps://despojosdelahistoria.wordpress.com/
Community manager, Historiador y documentalista, apasionado del cine, las series, la lectura y el fútbol... en definitiva de las cosas que nos hacen felices.

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