Rick Remender es uno de los mejores guionistas de los últimos tiempos, sobre todo ahora que parece haber recuperado el pulso creativo tal y como podemos ver en la genial Los Sacrificadores. Por eso es una gran noticia que Norma haya publicado otra de sus creaciones, The Holy Roller, en la que el escritor comparte la labor de guionista con dos peculiares compañeros, el comediante Andy Samberg y el músico Joe Trohman. El dibujo corre a cargo de Roland Boschi con color de Moreno Dinisio. Vamos a ver en este artículo qué ha salido de esta curiosa mezcla de mentes creativas.
El resumen de la editorial es el siguiente: El exjugador profesional de bolos Levi Cohen se ve obligado a abandonar su trabajo soñado y regresar a su localidad natal para encargarse del cuidado de su padre, enfermo de cáncer. Allí, descubre muy pronto que su ciudad ha sido tomada por una banda de neonazis. Con la única ayuda de su colección de bolas para poder defenderse, Levi se convierte en Holy Roller, un superhéroe experto en bolear villanos que luchará para liberar su hogar de la garra de un complot fascista ¡y conseguir un pleno contra el crimen organizado!

Tras leer este resumen uno se queda con cara de… ¿pero buenooo, esto que eeessss? ¿Un superhéroe que usa bolas de bolos?¿Contra neonazis? En fin, la confianza de un servidor en Remender es casi infinita. Qué demonios, habrá que darle una oportunidad, pensé.
La idea original de la serie es de Joe Trohman guitarrista y cofundador del grupo musical Fall Out Boy, que también ha hecho sus pinitos en la animación y el cómic, con obras como Rifters y The Axe. Es él quien atrae al proyecto a los otros dos guionistas para sacar la obra adelante dentro del sello de Giant Generator, propiedad de Remender.
En cuanto a Andy Samberg, es conocido por ser el protagonista de la comedia Brooklyn Nine-Nine y por los videos virales que ha realizado para el Saturday Night Live. En ellos hace gala de un humor entre absurdo y surrealista que funciona muy bien, tomándose todo a broma para ofrecer una mirada a la vida en EEUU cargada de crítica. Y eso es lo que nos vamos a encontrar en el cómic que nos ocupa. Una crítica al auge del movimiento neonazi en EEUU que a, través del humor, desgrana lo absurdo de esta ideología en nuestros tiempos y los intereses económicos que tiene ocultos detrás.
Para ello nada mejor que enfrentar a los neonazis contra un héroe judío que tiene como único poder su habilidad jugando a los bolos (aparte de ser un exmarine). El guion no es nada del otro mundo y tira de todos los lugares comunes propios del género. El hombre que tiene que volver a una ciudad donde tiene enemigos que le desprecian desde su infancia, el amigo de la niñez que ahora es un genio tecnológico y le ayuda con su arsenal, el amor perdido que quiere recuperar, el padre enfermo o las reticencias de un héroe que al principio no quiere asumir su papel pero se verá obligado a hacerlo. Hemos visto todo esto mil veces, pero nunca desde un prisma tan surrealista como el que los guionistas nos presentan en esta historia.
Hay algún que otro intento de elevar un poco el tono de la historia a través de algunos giros de guion, pero el problema es que se ven venir de lejos y no tienen demasiado impacto. Así que lo principal es hacer que el lector se lo pase bien, se ría y se divierta, mientras ve como el protagonista machaca nazis, algo que siempre es bien. Y si ya de paso se puede leer entre líneas y ver el subtexto de la obra y su crítica social, pues mucho mejor. También es cierto que no hay que ser muy avispado, ya que el mensaje queda muy claro desde el principio.

Quien espere encontrar una sesuda crítica al auge de la extrema derecha, puede irse olvidando. The Holy Roller es principalmente una comedia absurda de la mano de Andy Samberg, con unos diálogos afilados y divertidos y un apilamiento de situaciones surrealistas que parecen sacadas de sus videos de SNL. Esa es la principal virtud y a la vez la principal pega de este cómic. Es necesario que el lector entre en el juego que los guionistas proponen, que tenga ganas de divertirse con sus ocurrencias y con sus idas de olla. Si no lo hace, la lectura se puede hacer un poco bola ya que es demasiado plana y sencilla, con unas metáforas de brocha gorda que solo funcionan desde el prisma cómico.
En cuanto al apartado artístico, Roland Boschi hace un buen trabajo, con un dibujo atractivo que brilla sobre todo en las escenas de acción. A veces puede resultar un poco “feísta”, pero ese tono queda como anillo al dedo en una historia macarra como esta. Además, el color de Moreno Dionisio sirve para dotar de mayor empaque a los lápices de su colega, así que nada que objetar en este sentido.

La edición de Norma recopila en un solo volumen de tapa blanda y sobrecubiertas los nuevos números de la edición original. Perfecto para poder disfrutar de toda la historia de una vez y en un solo libro. Incluye como extras una galería de portadas, las normales y las alternativas, además de un cuaderno de bocetos. También una breve biografía de los autores. El precio de venta es de 34,50 euros.
En resumen, The Holy Roller no deja de ser una macarrada, una broma entre amigos que necesita que el lector entre también en la broma para poder disfrutar de ella. En caso contrario, la lectura de esta historia se puede hacer pesada y aburrida a pesar de contener una buena dosis de crítica social y unos buenos diálogos. Así que ya lo sabéis, si queréis pasar un rato divertido viendo como machacan a unos nazis, esta es vuestra obra, si no, pues a otra cosa mariposa.



