Stanley Kubrick es uno de esos directores con sello personal y difíciles de clasificar. Tiene grandes películas en diversos géneros y la verdad es que dentro del que nos ocupa hoy, el épico, pasan las décadas y este filme sigue inalterable para los ojos que la vieron ya sea en su estreno, que no es mi caso, o en algún momento de nuestra juventud, que sí lo es. La primera vez que se la ve, por diversas razones que analizaremos en nuestro escrito de hoy, produce tal sensación que podemos decir sin ningún tipo de duda que estamos ante una joya del cine épico en Hollywood. Espartaco es cine en mayúsculas.
Qué nos cuenta Espartaco
Narra la historia épica de Espartaco, un esclavo convertido en gladiador que, tras sufrir la brutalidad del sistema esclavista, lidera una de las rebeliones más grandes contra el Imperio romano e inspira a miles de esclavos a unirse en una marcha hacia la libertad. Mientras avanzan por Italia, el Senado romano, temeroso de su creciente influencia, envía a sus mejores generales para aplastar la revuelta. La película combina acción, drama y una profunda reflexión sobre la libertad, la dignidad humana y el sacrificio.
La importancia de quien escribió la obra literaria y su adaptación
En los años 50 Estados Unidos sufrió una ola de crispación social y política a través de la acción del controvertido senador Joseph McCarthy, quien puso en marcha el Comité de Actividades Antiestadounidenses para luchar contra el comunismo. El autor de la obra literaria en que se basa la película, Howard Fast fue encarcelado por no colaborar en la caza de brujas que el senador había comenzado en diferentes estadios de la sociedad americana. Hollywood fue uno de sus objetivos.
Durante su estancia en la prisión, Fast creó esta novela para en cierta forma dar respuesta a ese ataque a las libertades individuales. Adaptó una historia real usando de base a Espartaco, personaje histórico que existió allá por el m.c. 71 A C.
El guion cinematográfico fue desarrollado y adaptado para el cine por Dalton Trumbo, el cual también estaba en la lista negra de McCarthy, siendo marcado y en cierta forma apartado de su trabajo, hasta que Kirk Douglas (productor de la película) solicitó y contrató a Trumbo para que le diera una historia que rodar. Fast y Trumbo nos dieron una historia llena de simbolismo, sacrificio y valores humanos que trasciende los tiempos y llega hasta nuestros días.

Por qué os recomendamos Espartaco
Podemos tocar diferentes aspectos que hacen de esta película una de las mejores de toda la historia del séptimo arte. Podríamos comenzar por su parte visual, rodada en Super Technirama 70, Espartaco fue filmada en alta resolución (de la época) en 35mm para luego ser ampliada a 70mm. Ese formato permitía unos planos abiertos de paisajes y batallas espectaculares, facilitando el uso de cientos de extras, y a la par permitía gran nitidez en planos interiores.
Podemos seguir por la fotografía de Russell Metty, cuyo trabajo, que recibió un premio Oscar, destaca por una iluminación expresiva, un uso de colores fuertes (propios del Technicolor tardío) para destacar la opulencia del imperio romano en contraposición con el mundo de los esclavos. Aunque Kubrick no tenía el control total del proyecto (es sabido de los enfrentamientos entre él y Douglas durante el rodaje) siempre estuvo muy atento a la fotografía de la película.
La banda sonora de Alex North es también muy destacable por su emotividad y potencia, pudiendo mostrarse en ciertos momentos sutil y emocionante (escenas entre Douglas y Simmons) y en otros enérgica y poderosa (sobre todo las batallas).
Es evidente que, aun poder tener el control total, la dirección de Kubrick es sumamente notable por varias razones. Una de las más importantes, por darle una profundidad psicológica a los personajes en una superproducción de la meca del cine, habitualmente más centradas en la acción. La precisión en la puesta en escena, el ritmo que tiene la película, que en ningún momento se siente atropellada o lenta en su ejecución es un punto a agradecer al director.

El cambio de paradigma en las películas de romanos se lo debemos a Espartaco. Si una cosa consiguió esta producción luego de su estreno fue cambiar la manera en que se realizaban estos filmes. Antes de Espartaco, eran más teatrales, y esta película aportó un mayor realismo, con batallas más dinámicas, personajes menos idealizados y tramas que se atreven a incorporar temas sociales o políticos.
Ejemplos de su influencia los podemos encontrar en películas épicas como El Cid (1961) Lawrence de Arabia (1962) o más recientemente en Gladiator de Ridley Scott (aquí retro-análisis), de la cual el propio director confesó que le influyó Espartaco a la hora de hacerla).
En líneas generales, os recomendamos esta película porque tiene suficientes argumentos para que os guste a los buenos aficionados al cine. Evidentemente que quizás guste más a las generaciones que crecieron en las últimas décadas del siglo pasado que a las nuevas, pero siempre creo que entre estos últimos hay gente que ama el mundo del cine y aún existen esos cinéfilos y cinéfilas ávidos de descubrir películas que fueron, son y siempre serán iconos del séptimo arte. Para ellos va dedicado hoy nuestro retro análisis.
Tenemos varias reviews de películas de Stanley Kubrick, os dejamos enlaces debajo de esta línea.
2001: Una Odisea del Espacio (1968)



