InicioCineRetro-Análisis: The Rocketeer (1991); aventura en estado puro injustamente infravalorada

Retro-Análisis: The Rocketeer (1991); aventura en estado puro injustamente infravalorada

Hay películas que son clásicos y otras que merecerían serlo. The Rocketeer (1991) es una de ellas, por lo que hoy en el retro-análisis la rescatamos y reivindicamos como el entretenimiento mayúsculo que es.

Muchos tienden hoy a creer que absolutamente todo el cómic norteamericano se reduce a DC y Marvel: algunos por juventud, otros por efecto del cine y la mayoría por ambas cosas. Suele desconocerse cuánto material y del bueno ha salido de las páginas de Image, Dark Horse, King Feautures Syndicate o la lamentablemente fugaz Pacific Comics, de donde justamente salió The Rocketeer.

El Proyecto

Creado en 1982 por Dave Stevens, The Rocketeer nació básicamente como cómic retro ambientado en los treinta y, ya desde el traje del personaje, respondía en mucho a la estética de lo que después sería comúnmente conocido como steampunk o quizás habría que decir mejor dieselpunk. Cliff Secord es incluso difícil de catalogar como superhéroe puesto que no tiene ningún poder especial y se vale de una mochila propulsora, pero… ¿acaso Tony Stark no necesita de su armadura?

La posibilidad de adaptar el cómic a la pantalla estuvo prácticamente desde sus inicios, pero las propuestas no convencían al autor que, finalmente, acabó en 1985 vendiendo los derechos a Danny Bilson y Paul De Meo, primeros en mostrarle un guion que realmente le convenciera y que mantuviera la esencia de las viñetas.

La idea original era hacer una película de bajo presupuesto y en blanco y negro para respetar el concepto estético original, pero la cosa cambió cuando Walt Disney Pictures y Touchstone Pictures decidieron asumir la producción del proyecto.  ¿Por qué se interesó Disney?  Pues aparentemente porque las características del personaje hacían viable lanzar muñecos al mercado, rubro en el que la firma tiene algo de experiencia…

La dirección, en tanto, fue confiada a Joe Johnston, quien como director contaba únicamente con el antecedente de la comedia de ciencia ficción Querida, he encogido a los Niños (1989) pero tenía vasta trayectoria como técnico de efectos visuales en títulos tan icónicos como Star Wars: Una Nueva Esperanza (1977) o En Busca del Arca Perdida (1981), esta última con una atmósfera retro bastante semejante al filme hoy analizado. Había sido además director de arte en El Imperio Contraataca (1980).

Fue justamente Johnston uno de los que más peleó contra Disney para no alterar la ubicación temporal de la historia y, por el contrario, mantenerla en los treinta. Hasta estuvo a punto de renunciar cuando desde la compañía quisieron cambiar el casco retro del protagonista por uno más moderno y semejante a los de la NASA. A la larga, ganó cada una de las batallas para beneplácito de Dave Stevens, quien se sumó a trabajar en el guion junto a los antes mencionados Bilson y De Meo.

La elección del actor principal también fue controversial. Los primeros candidatos eran Kevin Costner y Matthew Modine, pero ninguno de ambos estaba disponible y lo mismo Johnny Depp , que era el que Disney quería pero estaba en esos momentos afectado a la realización de Eduardo Manostijeras.

Hubo, por lo tanto, que audicionar a otros como Emilio Estévez, Bill Paxton, Kurt Russell  o Dennis Quaid, pero el papel terminó recayendo en Billy Campbell que, con menos credenciales, encajaba mejor en la arriesgada idea del director de hacer una película sin grandes estrellas.

La Historia

La trama se ubica en California en 1938, es decir justo antes del estallido de la segunda guerra mundial, en momentos en que los periódicos estadounidenses se hacían eco de la escalada del nazismo en Europa.

Cliff Secord es un ignoto piloto especializado en competencias, cuyo avión termina inutilizado al ser una de sus pruebas interrumpida por un tiroteo entre un par de gangsters y el FBI. Uno acaba muerto y el otro hospitalizado, pero la razón por la cual los federales los perseguían es que robaron el X-3, mochila-cohete de última tecnología diseñada nada menos que por Howard Hughes (Terry O´Quinn), la cual, sin embargo, no encontraron tras el tiroteo y terminaron dando por destruida.

Lo que no saben ni Cliff ni su mentor Peevy (Alan Arkin) es que el hampón sobreviviente ha escondido la mochila bajo el asiento de su avión. Una vez que la encuentran y tras probarla y “domesticarla”, ven en ella una buena forma de compensarse las pérdidas por el aeroplano que, por cierto, nadie les ha pagado.

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El tema, claro, es que apenas comience a andar por allí con un cohete a la espalda, habrá quien se entere que la mochila sigue existiendo, como por ejemplo el hombre que contrató a los gangsters para robarla y cuyo nombre es Neville Sinclair (Timothy Dalton), luminaria ficticia del cine de la época que luce como mezcla entre Errol Flynn y Douglas Fairbanks.

Desde ya que hay romance para complicar la historia, pues Jenny (Jennifer Connelly), la hermosa novia de Cliff, aspira a ser actriz, pero sufre cada tanto el ser casi ignorada (madre mía) por una pareja que solo piensa en aviones. El destino y su carrera, claro está, la cruzarán con Sinclair, lo cual no solo plantea triángulo sino que, además, introduce un elemento extra en la búsqueda de la mochila apenas este descubra quién la tiene y cuál es su real vínculo con la muchacha.

Y si algo falta, hay nazis, o no estaríamos a finales de los treinta. Por si nunca han visto la película, no diré de qué modo se conectan con la trama, pero sí que se viene un final a puro tiro, persecución y lucha aérea con dirigible incluido entre Cliff, Sinclair, la mafia, el FBI y los nazis.

Un Entretenimiento Colosal

Es difícil entender por qué The Rocketeer no funcionó en taquilla en su momento.  A pesar de su buena aceptación entre la crítica, recaudó apenas 47 millones de dólares con un costo cercano a los 35.

Quizás haya tenido que ver el direccionamiento más oscuro y obtuso que Tim Burton había dado al cine de superhéroes a partir de su Batman de 1989 o tal vez el aire retro no haya calado en el público de entonces. Cierto es que existía como antecedente la adaptación de Dick Tracy de 1990, también proveniente del cómic y con atmósfera bien noir, pero allí estaban para vender la película Al Pacino, Warren Beatty y Madonna: casi nada.

The Rocketeer es entretenimiento con mayúsculas que no busca las lecturas psicológicas de Batman ni la autoparodia de Dick Tracy. Es, por el contrario, una película llena de luz, apta para todos los públicos (bueno, casi: tiene una baja calificación de edad por sus escenas de violencia o sugerencias eróticas), que maneja muy bien el equilibrio entre aventura y comedia pareciéndose en tono general a muchos filmes Marvel de los últimos tiempos…

No es extraño, de hecho, que Johnston fuera después convocado para dirigir Capitán América: El Primer Vengador, también con nazis, aires retro y ubicada, años más, años menos, hacia la misma época.

Un Canto de Amor al Viejo Cine

The Rocketeer es regresar a una época dorada de Hollywood (muy cómica la escena acerca de cómo adquirió el famoso letrero el aspecto que hoy le conocemos) y, como tal, está repleta de homenajes al cine de aquellos años sabiéndose mover muy bien entre el tributo y la ironía: en los rodajes de Sinclair se aprecian las clásicas escenas de esgrima en que los contendientes paran cada tanto para cruzarse comentarios mordaces y lo mismo, de manera genial, se ve después llevado a la “vida real” cuando él se enfrenta con Cliff.

Timothy Dalton es un actor de tradición shakesperiana, pero para el público era en esos días más conocido por ser el príncipe Barin en la Flash Gordon de 1980 (próximamente retro-análisis) o, sobre todo, por encarnar a James Bond en las que por entonces eran las dos más recientes películas de la franquicia (ambas infravaloradas, por cierto)…

Dalton compone a un villano encantador y maravilloso que, artero y seductor a la vez, no puede dejar de ser actor en ningún momento, al punto que Jenny reconoce de sus películas cada una de las frases con las que pretende lisonjearla y, cuando se le acusa de haber mentido, responde sonriendo: “yo no miento: actúo”.

También son interesantes y están bien caracterizados los personajes secundarios: Peevy, mecánico y diseñador de aviones que oficia como mentor y principal amigo del protagonista; Eddie Valentine (Paul Sorvino, abonado vitalicio a personajes mafiosos), gangster para quien lo delictivo no quita lo patriótico; Howard Hughes, ingeniero aeronáutico que, a diferencia del resto, es un personaje real…

Billy Campbell está aceptable en el papel principal, pero no llega a transmitir algo que haga a su personaje memorable o carismático para el público; quizás allí esté uno de los problemas en la aceptación del filme, aunque ya para esta altura es inútil preguntarse qué hubiera sido con el personaje en manos de Johnny Depp, por ejemplo.  Me intriga, de todas formas, cómo le hubiera calzado a Matthew Modine: me da la sensación de que nada mal y ya venía de interpretar a un personaje obsesionado con volar en Birdy, de Alan Parker (1984).

Jennifer Connelly, hermosísima como siempre y en ese momento con solo veinte años, compone a la “damisela en apuros” tan clásica del cine y los cómics de primera mitad del siglo XX, pero a la vez con ese toque de astucia y picardía que tenían, por ejemplo, las respectivas novias de Flash Gordon (Dale Arden) o Dick Tracy (Tess Trueheart), quienes, llegado el caso, aportaban lo suyo para salvarse a sí mismas o al propio héroe de la tira.

Por cierto, Jennifer no fue la única ni la primera opción para el personaje sino que terminó imponiéndose por sobre Diane Lane y Kelly Preston.  Un acierto, creo yo, porque al igual que a Kate Beckinsale, le caen muy bien los papeles de esa época: en algún punto luce como una “chica de antes”.  Además, ya venía de ser seducida por un villano en Dentro del Laberinto (1986) y no deja de ser sugerente y hasta  autobiográfico a futuro el que interprete a una actriz que sueña con hacer pie en Hollywood cuando de algún modo está haciendo lo mismo y once años después se va a quedar con un Oscar.

Los efectos visuales están razonablemente logrados y pertenecen a la generación artesanal de antigua escuela, ya que para ese entonces buena parte del cine comenzaba a reemplazarlos por los digitales (aunque todavía faltaba el Drácula de Coppola para mantener algún tiempo más en alto la vieja bandera).

La banda sonora de James Horner contribuye a la épica de la historia, si bien es cierto que se repite demasiado con el tema principal, por más bello y emotivo que sea. El vestuario y la ambientación de los treinta están muy bien recreados y eficientemente apoyados en la hermosa fotografía de Hiro Narita.

Es posible que quien hoy vea la película reclame más acción o que la mochila-cohete esté más tiempo en pantalla, pero eran, valga la redundancia, otros tiempos y no hay que olvidar que el sentido tanto del cómic como de la película es presentar a un héroe bien humano que, de hecho, es héroe por casualidad y ni siquiera dedica su vida a combatir el crimen o salvar el mundo sino que sus objetivos son más inmediatos y mundanos: recuperar su pérdida económica, triunfar en las competencias de aviación, rescatar y reconquistar a su novia. Poner demasiado la mochila en pantalla podría haber justamente debilitado ese aspecto.

Aun así, hay escenas de acción muy bien logradas y con razonable factura técnica, siendo mi favorita la del dirigible que, en algún punto, remite a Panorama para Matar (1985), película de la franquicia Bond en la cual, paradójicamente, no estaba Dalton, que aquí tiene un rol central.

Valoración Final

The Rocketeer no se propone más que lo que logra y lo que logra no es poco.  Es un entretenimiento colosal de punta a punta decorado con un delicioso baño de nostalgia retro y de amor por aquellos viejos seriales de cine de los años cuarenta: después de todo, Stevens había creado su personaje inspirándose en El Rey de los Hombres Cohete, de 1949, así que todo termina en un círculo de eterno retorno.

Es además un inmejorable tributo al cómic que le da origen y no deja de ser una lástima que la poca repercusión en taquilla haya dado por tierra con cualquier proyecto de secuela (estaba programada una trilogía).  Muy acertadamente, mi compañero Carlos, que de esto “algo” sabe, la incluye en su listado de aquellas películas de superhéroes que nos hacían felices.

The Rocketeer vino a traer luz a un género que en ese momento estaba, por el contrario, en camino de oscurecimiento: en otras palabras, quizás el gran problema haya sido estar fuera de época y no es extraño entonces que con el tiempo haya sido reivindicada con justicia como gema de culto.

Con respecto a Joe Johnston, sería después el realizador, entre otras, de Jumanji, Jurassic Park III (en mi opinión la mejor de todas las secuelas o spin-offs de la franquicia) y la ya mencionada Capitán América: El Primer Vengador.  ¿Es muy osado aventurar que quizás haya llevado a Marvel mucha de su estética?  Yo creo que no…

Por lo pronto y para alegría de muchos, Disney está trabajando en una nueva adaptación que, bajo el título The Return of the Rocketeer, se ubica seis años después de los sucesos de la primera película y vería la luz en 2024 a través de la plataforma de streaming.  Ojalá sea siquiera la mitad de buena…

Como curiosidad, existe un simpático corto animado francés de apenas dos minutos que fue lanzado en 2011 como homenaje por el vigésimo aniversario del estreno del filme y por la memoria de Dave Stevens, fallecido en 2008.  ¿No lo vieron?  Aquí se los dejo…

También existe una serie de animación digital que, estrenada con buena recepción de la crítica en 2019, sigue las aventuras de Kit Secord, niña que ha recibido el honor de ser la próxima portadora del propulsor de Rocketeer.  Como dato para nostálgicos, la voz del padre es interpretada por Billy Campbell.  Si les interesa, y al igual que la película que es motivo de este artículo, pueden verla en Disney+.  Lamentablemente no he hallado tráiler en español, pero de todos modos se los dejo para que puedan echar un vistazo…

 

Por último, pero no menos importante, mi compañero Juanma me confirma la buena noticia de que durante el presente año serán editados en España dos cómics del personaje…

En fin, si nunca vieron The Rocketeer y quieren descubrirla, les aseguro que lo pasarán bien…

Gracias por leer, hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

6 COMENTARIOS

  1. Gracias por el estupendo artículo Rodolfo, para mí también es una buena película injustamente olvidada.

    Un saludo y a disfrutar de las cosas que nos hacen felices!!

    • Hola Jordi: por nada; al contrario, gracias a ti por leer y por el concepto. Y qué bueno que estemos de acuerdo. Un saludo y buena semana!

  2. Hola, Rodolfo. Me gustan estos retro-análisis, tuyos y de tus compañeros, ya que te hacen recordar buenas películas (o al menos interesantes) y en otros casos descubrirlas. La primera vez que vi esta película me gustó bastante, muy entretenida y con varios ingredientes que la hacen amena. Es curioso que al verla me pareció de ese tipo de películas que parecían un cómic, así que me hizo gracia, tiempo después, descubrir que en realidad estaba basada en un cómic. Esto mismo me ocurrió con Darkman (de Raimi), aunque en esa ocasión era un guion original y no había cómic de por medio que yo sepa. En cuanto a Rocketeer, coincido que es un misterio que no tuviera demasiado éxito, porque entretenida es un rato. En aquel momento también me llamó la atención ver a Timothy Dalton hacer de villano, ya que como dices en aquella época se le asociaba más a 007, además era un buen villano, valga la contradicción. Cuando la vi en Disney+ la añadí a la lista para verla cuando tenga un rato, ya que hace mucho desde la última vez que la vi y guardo buen recuerdo de ella. Si hacen secuela, espero que sea algo digno y guarde algo del espíritu del original, ya veremos. En definitiva, una peli recomendable para pasar un buen rato. ¡Saludos y mucha salud!

  3. Hola Jama_Wan: gracias por comentar y es verdaderamente una gran alegría saber que nuestros retro-análisis despiertan eso que dices, el interés por descubrir o redescubrir: es nuestra idea al hacer la sección, así que no podemos menos que sentir satisfacción de que así se sienta del otro lado.
    Tal como dices, Darkman no procede de ningún cómic, aunque sí tiene como base un relato corto escrito por el propio Sam Raimi: lo que es verdad es que está impregnada de cómic de punta a punta. En cuanto a The Rocketeer, es una de esas pequeñas maravillas que Disney a veces ni se acuerda que tiene escondidas y qué bueno que la hayas agregado a tu lista para revisionarla. También yo espero que la secuela sea digna, ya que sería una buena forma de reivindicar el éxito que en su momento la original mereció tener, pero no tuvo. Por el contrario, si no es buena, contribuirá a que siga tapada y escondida, pero ojalá no ocurra: a mí siempre me gusta ser optimista.
    Un saludo y muchas gracias por el aporte!

    • Hola de nuevo, Rodolfo. Pues justo he vuelto a ver la película ayer y he de decir que, además de ser tan entretenida como recordaba, ha envejecido bastante bien. La historia se hace amena de principio a fin. La ambientación muy chula, con coches de los años 30, vestuarios, etc. Los efectos bastante buenos teniendo en cuenta la época. Una aventura de orígenes muy cómic, como pensé antes de saber que se basaba en uno. me gusta como están tratados los villanos, los gansters patriotas y el actor espía, con arcos a lo largo de la película. El gigante es el más plano pero resulta molón por lo grotesco que es, parecía uno de esos villanos tipo Dick Tracy. Incluso hay “cameos”, como el de Clark Gable. Por cierto, el personaje de Howard Hughes me recordó al Howard Stark de Marvel, no sé si se basaron en él los de Marvel, sobre todo en la primera de Capitán América. Como curiosidad, Jennifer Connelly ha sido novia de dos personajes ases de la aviación, Rocketeer y Maverick, jeje (no sé si alguno más). En definitiva, una película muy entretenida para disfrutar durante un rato. ¡Saludos!

      • Hola nuevamente, Jama_Wan: gracias por comentar y por tomarte el trabajo de transmitirnos tus sensaciones al revisionar la película. Es totalmente cierto que ha envejecido muy bien; en ritmo y en estilo, parece una película de las que Marvel hizo en estos últimos años, por ejemplo, y ya que hablas de Howard Hughes y sus similitudes con Howard Stark, es bastante sugerente que ambos se llamen igual y, como suele ocurrir en estos casos, no es fácil saber cuál es el huevo y cuál es la gallina. Es posible que hayan concebido el personaje como una especie de homenaje, pero también que después Joe Johnston lo haya reinfluido y más considerando que anduvo por la compañía y es justamente el responsable de la película que mencionas de Capitán América.
        Es cierto que el maton gigante remite bastante a los personajes de Dick Tracy, pero también a algunos de 007, particularmente el que aparece en Moonraker.
        El cameo de Clark Gable cuando se cruza en la fiesta con Sinclair y se saludan es genial y solo para cinéfilos: difícil de entender para millennials.
        No me había dado cuenta la coincidencia en cuanto a los novios de Jennifer Connelly. Gracias por el dato, pues ahora sé que me tengo que esforzar por ser un as de la aviación, jaja…
        Gracias por el valioso aporte. Un saludo y que estés bien!

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