Como bien demostró Steven Spielberg en sus Indiana Jones, no hay villanos como los nazis. Ya sea en duras e impactantes historias reales o en perspectivas más disfrutonas y Pulp que imaginan tanto a unos nazis supervivientes a la caída del Tercer Reich como a la pasión de estos por la magia negra. Dentro de esta segunda vertiente tenemos Sisu, película finlandesa que ganó el festival de Sitges de 2022 y que se ha estrenado recientemente en Netflix.
La saga de Indiana Jones: En busca del arca perdida, El templo maldito, La última cruzada.
Los villanos que nos hacen felices: nazis de ficción.
Ambientada en la región de Laponia en los últimos meses de la II guerra mundial, un comando nazi roba el oro que ha encontrado un misterioso buscador que resulta ser el peor enemigo que podían encontrar.
Con una duración de apenas hora y media, algo impropio del cine actual, Sisu combina a la perfección dos de los motivos argumentales más divertidos del cine moderno.

Por un lado, esa visión más desenfadada de la Segunda Guerra Mundial, con los nazis como villanos absolutos. Unos soldados alemanes que saben que la guerra ha terminado y solo quieren sobrevivir con la mayor cantidad de dinero posible. Seres tan malvados que puedan justificar las horribles muertes que van a sufrir.
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Porque, por el otro lado, Sisu juega en la liga de las películas de acción en las que un solo hombre se enfrenta a una multitud. Una tradición fílmica que inició Acorralado (es decir, la primea entrega de la saga Rambo) y que continuaron obras maestras como Jungla de Cristal, John Wick o la reciente Nadie.
En este caso, el protagonista es un veterano ex combatiente de la Guerra de invierno entre Finlandia y la Unión Soviética que no suelta una palabra en casi toda la película y con el que, sin embargo, empatizamos desde el primer momento. Sabiendo como funciona el cine actual, si Sisu es un éxito en Netflix (como parece que lo está siendo), me atrevería a decir que veremos alguna segunda parte.
La película avanza con el acelerador a fondo desde el inicio, con el protagonista destrozando de las formas más increíbles y variopintas a los distintos miembros del comando nazi. No es esta una película en la que esperemos giros narrativos, sino un entretenimiento hecho para olvidarnos durante un rato del día a día viendo como este hombre mata con brutalidad a gente que merece morir.

De hecho, la empatía es tanta que en Sisu se establece una suspensión de la incredulidad. Porque en la película ocurren cosas increíbles que pasamos por alto ante el asombro de la violencia que vemos en pantalla, aquella que recuerda al Tarantino más laureado.
En definitiva, Sisu es un sencillo disfrute que todo el mundo debería ver. Una película de acción y aventuras centrada en un periodo tan atractivo como la Segunda Guerra Mundial y que cuenta con un granítico protagonista con el que lo gozamos viéndolo acabar de la forma más brutal posible con un comando nazi. Da todo lo que ofrece y eso ya es mucho decir. Que en estos tiempos es muy fácil errar por querer rizar el rizo, como ocurrió en El ministerio de la Guerra sucia.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!



