Hay algo de fascinante en la montaña. No he escalado una en mi vida, pero no me pierdo ni una sola película que enfrente a seres humanos contra esos inmensos picos que se elevan hasta el cielo. Por eso he tardado poco en ver Tenzing, el nuevo estreno de Apple TV que mezcla biografía, hazaña deportiva y alpinismo.
Tenzing es la recreación del primer ascenso a la cima del Everest por la expedición del británico John Hunt, allá por 1953. En dicho grupo fueron vitales tanto el neozelandés Edmund Hillary como el nepalí Tenzing Norgay, en cuya vida se ha centrado la película.
La película no ofrece nada que no podamos esperar antes de verla. Como buena biografía actual, se aleja de la versión occidental habitual para centrarse en las minorías. Dicho de otra forma, en otro tiempo probablemente hubiéramos tenido esta película desde el punto de vista de los británicos y no del sherpa nepalí que les acompañó como miembro de pleno derecho por su experiencia previa con el Everest.
Esto da pie a que la película plantee una serie de conflictos raciales relacionados con el hecho de que los escaladores occidentales “comprarán” la concesión de intentar escalar el Everest durante un año y se sirvieran de porteadores de la región para conseguir sus objetivos. También se aborda las dificultades de Tenzing durante toda su vida, abandonado por unos padres que no podían darle de comer.
Por desgracia, y esto también era predecible, Tenzing cae más en la hagiografía, reflejando a un héroe totalmente virtuoso y sin mácula que, finalmente, se convierte en un personaje plano que nunca se equivoca y, a la hora de esperar giros narrativos, tampoco se va a equivocar. Además, la película cuenta con una serie de flashbacks innecesarios que buscan realzar la figura de su protagonista.

Lo mejor de la película se centra en que la mayor parte de esta transcurre en una montaña. La directora Jennifer Peedom es toda una experta en documentales de montaña y se nota su experiencia a la hora de retratarla. Los fotogramas son impresionantes y es una pena que Tenzing haya sido destinada a Apple TV sin pasar por cines, porque merecía haber sido vista en pantalla grande.
Por otro lado, aunque la película no está exenta de momentos de tensión, esta no alcanza los niveles de películas como Everest, por retratar un antecedente claro a Tenzing. En su lugar, Tenzing es una película llamada a que contemplemos con la boca bien abierta la inmensidad del Everest y la hazaña que supuso derrotar cada obstáculo, con la necesidad de varias semanas para superar un pequeño glaciar.
En este sentido, los actores cumplen a la hora de reflejar ese agotamiento. Genden Phuntsok es el actor nepalí que interpreta a Tenzing Norgay y no se le puede poder un pero a su papel aunque tampoco resalte porque está atado a un guión que lo sitúa en un pedestal del que no puede salir. Su compañero de fatigas es un Tom Hiddleston que siempre está bien y al que su papel como Loki le tiene demasiado centrado en Marvel como para desarrollar una carrera que podría ser mejor de lo que es hasta ahora. Sin embargo, mi favorito es un Willem Dafoe en piloto automático que lo borda como el personaje con más aristas, un hombre dedicado a su patria que quiere escalar el Everest sin poder evitar sus prejuicios raciales.

Y, en lo que respecta a la hazaña deportiva, Tenzing no deja de ser una inspiradora película que, en estos tiempos de marcada polarización en la que es prácticamente imposible entendernos, se nos muestra como dos personas de diferente raza y condición consiguieron llegar al punto más alto de la tierra superando distintos obstáculos, entre ellas sus propias reservas con el otro. Y claro, uno termina la película pensando que, si ellos pudieron, ¿Por qué nosotros no?
¡Un saludo y sed felices!
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