La industria del cine está cambiando a un ritmo endiablado y las adaptaciones de videojuegos han pasado de ser el apestado de Hollywood a convertirse en los nuevos reyes de la taquilla. Recordad Resident Evil. Hay un titular vía Wall Street Journal que deja tiritando a cualquiera que sepa un mínimo de cómo funciona el negocio. A24 va a gastarse casi 200 millones de dólares en la película de Elden Ring.
Una cifra mareante, colosal y que supone una apuesta a todo o nada para una productora que, hasta hace bien poco, era conocida por hacer cine independiente de bajo presupuesto y alto empaque artístico. Como la película sea un fracaso manda a la productora a la bancarota.
Alex Garland, formato IMAX y el presupuesto de un superventas
Para situarnos en contexto y entender la magnitud de todo esto, hasta la fecha la película más cara de la historia de A24 era Civil War, que rondaba los 50 millones de billetes verdes o lechugas. Multiplicar esa cifra por cuatro implica meterse de lleno en la liga de Marvel Studios, Disney o Warner Bros, pero con una diferencia sustancial, ya que aquí no hay una red de seguridad ni un conglomerado multinacional gigante detrás para amortiguar un posible golpe.
Al frente del barco está nada menos que Alex Garland (Ex Machina o Aniquilación) escribiendo y dirigiendo esta locura. Además, la película se está rodando directamente con cámaras IMAX para su estreno fijado en marzo de 2028, lo que garantiza que visualmente nos van a reventar las pupilas.
En el reparto ya están confirmados nombres de la talla de Cailee Spaeny, Nick Offerman o Kit Connor, entre otros. Todo para intentar trasladar a la gran pantalla el universo místico, oscuro y despiadado creado por Hidetaka Miyazaki y George R.R. Martin, un videojuego que lleva vendidas más de 30 millones de copias en todo el mundo.
¿El nuevo hito de la fantasía o el fantasma de Warcraft?
Claro, aquí es donde al friki curtido le entra el tembleque. Que un videojuego venda decenas de millones de unidades no te garantiza absolutamente nada en la taquilla de un cine. Ahí tenemos el precedente de la película de Warcraft en 2016, que a pesar de tener detrás a una de las franquicias más multitudinarias de la historia del videojuego, se pegó un batacazo de época en el mercado estadounidense y se quedó en unos escuetos 439 millones a nivel global.
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Adaptar Elden Ring no es trasladar una narrativa tradicional de tres actos, es meter la mano en un pozo de lore fragmentado, descripciones de objetos, jefes finales desalmados y una atmósfera opresiva donde el protagonista apenas habla. Lograr que esa experiencia encaje en dos horas de metraje de gran espectáculo cinematográfico sin pervertir la esencia del juego es un encaje de bolillos tremendo.
Si les sale bien, A24 y Garland pueden firmar una especie de El Señor de los Anillos de la generación gamer. Si sale mal, el agujero financiero para el estudio independiente va a ser de los que hacen época.
¿Creéis que Elden Ring en el cine puede ser la gran obra maestra de la fantasía oscura o que gastarse 200 kilos en esto es una locura kamikaze?
Un saludo y sed felices.



