Análisis de Territorio Lovecraft. Temporada 1. Capítulo 3

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Queridos lectores, acompañadme en un viaje a lo más profundo de los Estados Unidos de los años 50, donde conviven policías con tendencias asesinas hacia los negros y monstruos surgidos de las mejores páginas del horror cósmico. ¿Cuál de los dos son peores? Venid a descubridlo a Territorio Lovecraft, la nueva serie de HBO, creada por Misha Green y Jordan Peele (Déjame Salir, Nosotros); y producida por J.J. Abrahams.

Cuando tiempo atrás, los dioses crearon la Tierra;
A imagen y semejanza de Júpiter al incipiente Hombre moldeaban.
Para tareas menores las bestias fueron creadas;
Aunque de la especie humana muy alejadas estaban.
Para llenar el vacío y unirlas al resto de la Humanidad,
Los anfitriones del Olimpo ingeniaron un astuto plan.
Una bestia forjarían, una figura semihumana,
Colmada de vicios, y «negro», fue llamada.

La creación de los negros, H.P Lovecraft

Enlace a los otros episodios de Territorio Lovecraft.

Tras el impactante final del segundo capítulo, con el derrumbe de la casa de Ardham y el aparente fin de la sociedad de los Hijos de Adán, la historia de Territorio Lovecraft se desvía de forma drástica y, aunque ha sorprendido el cambio de tercio en este tercer episodio, la serie sigue hablando de lo mismo.

CONFLICTO EXTRAPERSONAL: Los monstruos de Lovecraft.

El homenaje-venganza continúa, esta vez con un relato de casas encantadas que reemplaza a la road movie terrorífica y la secta, pero que sigue enmarcado dentro del imaginario lovecraftiano, que cuenta con algunos relatos de este tipo.

Tal vez sea este el punto más flojo del capítulo, ya que los momentos de horror, estando bien dirigidos, tampoco son estremecedores. Exceptuando el dichoso ascensor, claro.

Por lo demás, este el típico relato de gente ilusionada que adquiere una casa que esconden, sin ellos saberlo, cadáveres en el sótano. Un tanto ruidosos y deseosos de justicia.

Además, la trama longitudinal continúa. Parece que gira en torno al Libro de los nombres, grimorio que guarda similitud con el Necronomicon lovecraftiano en el sentido en que se tratan de volúmenes únicos y perdidos, de contenido casi desconocido y que otorgan un gran poder.

Christina Braithwaite, superviviente del desastre de Ardham, busca las páginas arrancadas del libro que tenía el científico nazi que experimentaba con negros en la casa ocupada por Leti. De ahí el suministrarle dinero para comprarla.

CONFLICTO PERSONAL: El racismo estadounidense

Llegamos a lo Peeliano de la serie. No olvidemos que Jordan Peele es productor de la serie. Todo un símbolo en esto de mezclar terror y problemas raciales.

En este caso, Espíritu Santo contiene referencias explícitas a las revueltas de Trumbull Park, entre 1953 y bien entrados los 60. Una mujer afroamericana llamada Betty Howard se mudó junto a su familia a un barrio recién creado en la periferia de Chicago. Un barrio repleto de americanos blancos que no deseaban vecinos de otra raza.

Así que comenzó un asedio constante a la casa con ladrillos atados a los cláxones (¿Os suena?), pedradas contra el edificio o fuegos artificiales de madrugada. Todo ello con el beneplácito de la policía local.

Este conflicto es el más destacado del episodio, sobre todo por esa capacidad de subvertir el mito de las casas encantadas. El capítulo empieza con el anuncio de que tres personas desaparecen en el interior de la casa. Paradójicamente, no solo no son los que pensamos, sino que se revelan como los villanos de la historia. Los fantasmas desatan la justicia poética y arrasan con los jóvenes vándalos racistas que acaban despedazados.

CONFLICTO INTERNO: Problemas familiares.

Llegamos a la base de la historia. Porque, por muy extravagante y arriesgada que pueda resultar una mezcla entre terror excesivo y racismo, esta no funcionaría sino fuera porque los personajes nos importaran.

En este episodio, la protagonista principal es Leti, la reivindicativa y aventurera afroamericana que busca reconciliarse con su hermana después de estar años viviendo a su costa gracias a una “supuesta” herencia de su madre, con la que no se hablaba.

Pero también está Atticus y su determinación de no olvidar lo ocurrido a su “tíoadre” George, cuya figura flota a lo largo de todo el capítulo. Todos los protagonistas huyen de él para no enfrentarse a la dura verdad de su desaparición, salvo Hyppolita, su mujer, que sospecha que algo está ocurriendo.

Enlace a otras críticas de Territorio Lovecraft.

¡Un saludo y sed felices!

Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices.



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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