Actualmente se abusa mucho de calificar a una película de terrorífica. Quiero decir, en muchas de estas cintas el terror es una parte mínima de un gran conjunto de géneros o incluso el terror no es el típico previsible de sustos fáciles y esto crea en el espectador, que viene guiado por campañas publicitarias que la alaban como “la mejor película de terror del año», una sensación de estafa. A Viene de Noche le sucede igual que Get Out, ambas son calificadas como cintas de terror, pero no es un terror de simples jumpscares, sino un miedo más profundo, de comerte la cabeza. Por ello, Viene de Noche hay que tomarla como una genial película de terror no convencional.
Viene de Noche se apoya completamente en una atmósfera opresiva y asfixiante. No vais a ver grandes sustos ni siquiera el trasfondo de “virus que ha asolado el planeta” se parecerá lo más mínimo a The Walking Dead, pero jugará mejor sus cartas.
Nos encontramos en Estados Unidos meses o incluso años después de que un virus haya diezmado a la población. Travis (Kelvin Harrison) y su familia viven en la vieja casa de campo de su abuelo, reformada para sobrevivir mucho tiempo y preparada para cualquier individuo que quiera entrar. Sin embargo, el virus es mortal e imprevisible, abunda la duda de cómo se dispersa y contagia, pero si lo hace, estás muerto en cuestión de horas.
El no saber cuánto tiempo ha pasado desde la infección no es porque no haya estado atento a lo que me contaba la cinta, sino que juega la carta de la ignorancia. Los protagonistas no saben qué sucede en la ciudad, qué es el virus o cómo se contagia, de hecho, en un momento el joven Travis duda sobre si tiene 17 años. Sin embargo y a pesar de que esa ignorancia crea una atmósfera aún más opresiva en torno a qué pasa fuera de la casa, deja muchas preguntas sin responder.
En esencia no es algo malo y en mi interior (será porque la cinta me ha gustado aun con sus fallos) creo que la hace más humana e inmersiva. Sabes lo mismo que el protagonista. No tienes ni idea de si el superviviente que te encuentras dice la verdad, no hay flashbacks o un narrador que te de a entender si ese hombre miente o dice la verdad. Deja al espectador en la misma situación de “qué debo hacer y qué es lo mejor para mi supervivencia y la de mi familia” a la que están sometidos todos los personajes.
El padre de Travis, Paul (Joel Edgerton), es un hombre corriente que se ve forzado a sobrevivir como lo haríamos cualquiera de nosotros. Alejados en medio del bosque, Paul hace las veces de líder ultraprotector que se ve sobrepasado por la situación. En los primeros 4 minutos de la cinta observa cómo su suegro ha sucumbido a la infección y ha de ser él quien acabe con su vida. Es la figura de un hombre destrozado por dentro que debe seguir adelante por el bien de su familia.
Considero que la cinta se puede apreciar desde diferentes perspectivas. Tenemos la madurez de Travis y su huida al bosque con tal de esquivar la infección. Tiene 17 años y a diferencia de sus padres, no ha visto mundo, no ha tenido una vida plena que de repente se ha truncado por la epidemia, es un simple chaval que de muy joven ha tenido que abandonar el pequeño mundo que había conocido para esconderse como una rata entre 4 paredes. Es triste y genera agobio. Agobio porque, según como va todo, el chaval ha madurado a la fuerza y no volverá a ser el mismo. Es una especie de Carl a pesar de que éste tarda muchas temporadas en evolucionar y, a pesar de ello, no se explora bien lo que ha significado para un crío de 10 años abandonar su niñez de una manera tan forzada.
Por otro lado, lo que más agobio me ha dado y más he disfrutado de la cinta es el carácter de “supervivencia a toda costa» que emana de la cinta. The Walking Dead desechó el miedo a que un protagonista muriera hace temporadas y los pocos que mueren son por exigencias del guion y para dar un por qué a otros, no porque de verdad sea un mundo cruel y duro. Aquí la máxima es “la familia siempre es lo primero, no confíes de nadie más”. ¿Qué haríais si una familia con un niño, todos a punto de desfallecer a causa de la falta de agua, se plantara en vuestra puerta pidiendo que les dejéis entrar?
Viene de Noche pone al espectador en la misma coyuntura que los protagonistas. Es un mundo duro y dejar entrar a alguien a tu cómodo y abastecido hogar podría significar que una noche te despiertes con una pistola en la frente y el hombre que amablemente dejaste entrar, sea lo último que veas. Pero a su vez, dejarlos morir de sed es mandar a la basura el mundo anterior, quien tú eres. Los protagonistas no son sádicos que han sobrevivido por aniquilar a familias enteras, son personas con vidas simples y que constantemente desean que ese mundo del que viene vuelva. Asesinarlos implica traicionar todo lo que eres y cargar con ello en la conciencia.
Para mi es lo que The Walking Dead ha querido, pero no ha podido. En parte porque la ficción televisiva cuenta con un grupo más amplio (en ocasiones irreal) y la sensación de soledad se dispersa. Viene de Noche es mucho más simple y funciona a más niveles.
Por otro lado, algo que desmerece la cinta es ese terror psicológico mal llevado en los sueños de Travis. El chaval tiene pesadillas a causa de la pérdida y del miedo a la infección. La puerta roja simboliza la muerte, tras ella hay un pequeño porche que lleva al exterior de la casa. Es lo desconocido, a donde no hay que ir de noche, pero en ocasiones la película deja de lado ese terror funcional de cómo sobrevivir para enfocarse en los sueños de Travis dejando al espectador esperando una respuesta que nunca llega. No sabemos en ocasiones qué simbolizan y tenemos que divagar nosotros mismos.
Pero como he dicho anteriormente, en su atmósfera se encuentra todo su poder. La casa es vieja y grande. Hay decenas de ventanas tapiadas y puertas cerradas a cal y canto. Nunca se nos muestra un plano general de la casa con lo que no podemos conectar mentalmente las habitaciones y pasillos. Esto genera un agobio increíble, el espectador nota como esos pasillos, esas habitaciones se les vienen encima. Están en una caja encerrados esperando que todo funcione bien.
No es una cinta de excesos, no vamos a ver infectados venir en hordas hacia la casa ni tiroteos espectaculares. Es una gran película de suspense vendida (erróneamente para el gran público) como “la gran cinta de terror del año”. Supongo que por eso ha recibido críticas negativas entre los espectadores a pesar de las inmensamente positivas de la crítica que no estaban movidos a verla por una campaña de publicidad en cierto modo engañosa. Sin embargo, la película es muy necesaria al igual que lo fue años atrás The Road. Es otro contexto, otro estilo pero que aborda la supervivencia y el horror, la soledad y la desesperación desde un punto de vista menos comercial. No todo son catástrofes épicas que te convierten en la persona más dura del mundo, son momentos en los que hay que sobreponerse y que una mala decisión puede conllevar la muerte de tus seres queridos o la muerte de tu yo pasado.







