El ser humano no aprende. Es lo que uno piensa cuando terminan las dos horas y media que dura Sin novedad en el frente, el nuevo y sorprendente éxito de Netflix, un bélico alemán basado en la Primera Guerra Mundial que me dispongo a analizar en este artículo.
Las 10 películas imprescindibles sobre la Primera Guerra Mundial
¿De qué va Sin novedad en el frente? Básicamente, cuenta las vivencias de Paul, un joven alemán que se enrola en el ejército a la búsqueda de la gloria, fama y fortuna inherentes a la grandeza bélica pero que acaba descubriendo el horror del conflicto en una de las guerras más cruentas de la historia de la humanidad: las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Por otro lado, contemplamos a Matthias Ezberger, el líder de la delegación alemana que busca un acuerdo de paz con los franceses en un tren alejado del campo de batalla.
Cuando uno se basa en una obra maestra de la literatura, es más fácil realizar una buena película. Hablamos del, probablemente, clásico por antonomasia del antibelicismo: Sin novedad en el frente, novela de Erich Maria Remarque que publicó con 30 años, en 1929, basándose en sus propias experiencias durante la Primera Guerra Mundial. Lo hizo, ojo, en una Alemania donde el nazismo empezaba a crecer con tanta fuerza que fue censurada.

Por suerte, al año de estrenarse la novela, Hollywood la adaptó e inmortalizó en una de las mejores películas antibélicas de todos los tiempos: al igual que la novela, Sin novedad en el frente (1930) es toda una joya que incluso fue escogida para su preservación en caso de desastre mundial en el National Film Registry.
Esta Sin novedad en el frente está dirigida por el alemán Edward Berger, del que únicamente he visto los capítulos que dirigió para la infravalorada The terror en Amazon Prime Video, pero que también ha participado en series reputadas como Patrick Melrose o Your Honor.
¿Qué encontramos en Sin Novedad en el frente? Grosso modo, es un durísimo antibélico cuya trama transcurre en dos lugares claramente diferenciados.
El primero, y más afortunado, es el mayormente basado en la novela: las vivencias del joven Paul con sus amigos durante la guerra de trincheras, en la que las fronteras apenas se movieron en cuatro años y dónde los soldados perdían la vida únicamente por ganar unos metros. Un lugar de fango y enfermedad donde la convivencia con la muerte era continua.
La referencia a la que nos remite esta película es clara. La magistral (y superior) 1917. Si bien no está rodada en plano secuencia, Sin novedad en el frente conserva esa ambientación desasosegante en las trincheras y aumenta el terror de la lucha armada. Por muy antibelicista que sea, 1917 mantenía cierta fascinación por la valentía de los soldados en conflicto que aquí no vemos. El director se esfuerza porque cada muerte quede dentro de nosotros y no se vaya hasta bien finalizada la película.
Crítica de 1917. No es de guerra. Es la guerra.

De hecho, es tal el horror, tanta la pérdida y tan intensa la claustrofobia…que en algunos momentos se llega a desconectar. Eso, y las dos horas y media de película.
Porque el mayor error de esta Sin novedad en el frente es la adición de una trama más “política”, la centrada en los ministros que sellaban una paz a pluma en un impoluto vagón de tren mientras los jóvenes de su país se pegaban tiros sobre el fango de Europa.
Y es un error por dos motivos. Primero, porque es innecesario. Teniendo en cuenta el pequeño papel del general de las tropas alemanas acuartelado y ajeno a la realidad de la guerra, no hacía falta resaltar tanto esa comparativa entre unos ancianos generales a los que se le llena la boca hablar de patriotismo mientras son sus jóvenes los que pierden la vida por su país. Y segundo, porque alarga demasiado una película que hubiera mantenido mejor el ritmo con media hora menos de trama.
Es cierto que esta trama nos sirve para constatar todo un hecho histórico: el como aquella paz impuesta fue el germen de un conflicto aún mayor. Pero, tratándose Sin novedad en el frente de una historia que, de por sí, habla de lo absurdo de la guerra, tampoco hacía falta recrearse en este mensaje.
En definitiva, Sin novedad en el frente es una notable y cruda película sobre el sinsentido de la guerra. Una terrorífica odisea que opta por mostrar el dolor de una manera tal que acaba por distanciarnos parcialmente y que, en la redundación de su mensaje, termina por alargar una película que no necesitaba más para apiadarnos de aquellos muchachos que fueron (y siguen yendo) a luchar en el nombre de los intereses de unos pocos.
Por lo demás, solo me queda dejar aquí el mensaje introductorio de la película homónima (también superior) de 1930.
«Este relato no es una confesión ni tampoco una acusación y mucho menos una aventura, ya que la muerte no es ninguna aventura para quienes se enfrentan a ella cara a cara. Sencillamente trata de hablar de una generación de hombres a quienes a pesar de haber escapado de las bombas, la guerra destruyó.»
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!



