Hay cómics que se leen como quien entra en casa de la infancia después de muchos años: todo resulta familiar, pero algo ha cambiado y no sabes muy bien qué. Arcanos Menores es exactamente eso. Jeff Lemire vuelve a uno de sus terrenos favoritos —el del regreso al hogar, las heridas familiares y los pueblos pequeños que parecen inocentes hasta que rascas un poco—, pero esta vez lo hace mezclándolo con el tarot y el realismo mágico. Tiene una estructura pensada a largo plazo, casi como una serie de televisión de autor, de esas que cuecen a fuego lento. Por eso estamos ante una serie abierta de la cual presentamos en este artículo la reseña de su primer volumen, El Loco, publicada en España por Astiberri, como es habitual con el autor.

El resumen de la editorial es el siguiente: Cuando Theresa vuelve a casa para cuidar a su madre enferma, una vidente de pueblo que lee el tarot y consuela a ancianas desahuciadas, todo en su interior le dice que salga corriendo de allí. Tampoco es de extrañar, Theresa pasó su adolescencia sintiendo que Limberlost, ese pequeño pueblo en el que había nacido, acabaría con ella, y mientras todas las chicas de su edad pasaban por una fase brujeril, ella vivía avergonzada por el trabajo de su madre. Tras su regreso, pronto descubre que todos los habitantes del pueblo están misteriosamente conectados con el tarot y que ella sí que podría tener verdaderas habilidades psíquicas. En su mano queda reconciliarse con su madre enferma, enfrentarse a los fracasos de su pasado y ayudar a los habitantes del pueblo de los que ha huido toda su vida.
Vuelta a casa, familia y misterio sobrenatural como elementos principales
La historia arranca con Theresa, una mujer que vuelve a Limberlost para cuidar de su madre enferma, una supuesta vidente local que vive de leer las cartas. El planteamiento no puede ser más lemiriano: hija que huye, pasado que pesa y un lugar del que creías haberte escapado pero que sigue esperándote y al que tienes que volver. A partir de ahí, Arcanos Menores despliega su principal baza: convertir el tarot en una red simbólica que conecta a todos los habitantes del pueblo, como si cada uno representara una carta distinta. No es un uso efectista ni decorativo; Lemire lo integra en la narrativa con la naturalidad de quien habla de algo cotidiano, como el bar de la esquina o la vecina que siempre sabe más de lo que dice.

Es más, el tarot está entrelazado con el mismo formato de la serie. El autor tiene previsto que Arcanos Menores dure veintidós números (de los que en este primer tomo se incluyen los cinco primeros) si todo va según los previsto. ¿Y por qué ese número en concreto? Pues porque veintidós es el número de arcanos mayores (las cartas que representan arquetipos, como la muerte, la justicia…) que hay en las barajas de tarot. Y, concretamente, el primero de estos arcanos mayores es precisamente el loco, título de este primer volumen de la serie. Lemire lo tiene todo pensado.
En el guion, el escritor se mueve cómodo en esa frontera entre lo íntimo y lo sobrenatural. No hay giros estridentes ni grandes fuegos artificiales; el interés está en cómo los personajes se relacionan, en los silencios incómodos y en la sensación constante de que algo no termina de encajar.
Como en todas las obras de Jeff Lemire, el peso de las emociones tiene una gran importancia, siendo el motor principal de la historia junto con el misterio que rodea a los “poderes” de Theresa. Se establece así una doble vertiente narrativa que el escritor maneja como nadie y que siempre ofrece resultados sobresalientes.

Es una lectura que pide paciencia, como una conversación larga con alguien al que hace tiempo que no ves: al principio cuesta, pero cuando entras, ya no quieres irte. Quien busque acción inmediata puede sentirse descolocado, pero si entras en el juego del autor quedarás atrapado en su red.
Un dibujo made in Lemire, para lo bueno y para lo malo
En el apartado gráfico, Lemire vuelve a asumir el rol de autor completo y se nota. Para bien y para mal. Su dibujo es aparentemente sencillo, casi tosco, pero profundamente expresivo. Hay una economía de líneas que refuerza el tono melancólico del relato, y una composición de página muy libre, donde las viñetas a veces se incrustan como si fueran cartas del tarot dentro de la propia narración. No es un dibujo “bonito” en el sentido clásico, pero sí tremendamente coherente con lo que se cuenta. Como pasa con ciertos discos de cantautor, no entra por el oído a la primera, pero acaba calando. Además, es un estilo que con el tiempo se hace más llevadero o, por lo menos, eso me ha pasado a mí.

Otro aspecto interesante es cómo Arcanos Menores dialoga con trabajos anteriores del autor. Hay ecos claros de Essex County o Sweet Tooth en el tratamiento de la familia y el aislamiento, y también un guiño consciente al Vertigo de los 90 que marcó a Lemire como lector, algo que él mismo ha reconocido al hablar de la serie como su “carta de amor” a esa etapa del cómic americano. Sin embargo, no se siente como un refrito: el uso del tarot y el misterio, así como la vocación de serie larga le dan una identidad propia.
La edición española, publicada por Astiberri, está muy cuidada y a la altura del contenido. Este primer tomo, titulado El Loco, incluye los primeros cinco números de la serie. Se presenta en rústica con solapas, formato 17 x 26 cm, 144 páginas y papel mate de buen gramaje, lo que favorece el trazo de Lemire y evita brillos molestos. Además, la primera edición incluye cinco cartas del tarot ilustradas por el propio autor, un añadido que puede parecer anecdótico, pero que refuerza el concepto global de la obra y la convierte en un objeto casi fetichista para el lector. Incluye como extras una pequeña galería de portadas y una breve biografía del autor. El precio de venta es de 18 euros.
En resumen, Arcanos Menores no es un cómic para devorar de una sentada buscando estímulos constantes, sino una obra para leer con calma, dejar reposar y volver a ella. Es Lemire en estado puro: humano, melancólico, imperfecto, emocional y profundamente honesto. Puede que no sea su obra más redonda aún —esto no ha hecho más que empezar—, pero sí una de las más prometedoras. Para el lector que disfruta de los cómics que hablan bajito pero dicen mucho, aquí hay una serie a seguir muy de cerca.



