Adiós Vertigo, hola Black Label

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Hacía meses que un rumor estaba inundando la red, pero nadie quería darle veracidad, pues muchos hemos crecido con este sello como abanderado del cómic independiente y para adultos de DC y su cierre parecía ser algo que no ocurriría jamás. Por desgracia no ha sido así, aunque no es un cierre como tal, sino una reestructuración de sellos. DC ha decidido englobar todos (Vertigo, DC Ink, etc) en tres únicos diferenciados por edades: DC Kids (de 8 a 12 años), DC (de 13 a 16 años) y DC Black Label (a partir de 17 años). Este último será el sello bajo el que se editen todas las obras de Vertigo a partir de enero de 2020. Creo que este movimiento ha sido orquestado para que todo lo que publique DC lleve su nombre aunque pertenezca a cualquiera de esos tres sellos. Es bien sabido que  existieron épocas en las que Vertigo llegó a ser más reconocida (por la calidad de sus obras) que su empresa madre y creo que eso ha acabado pesando. Mi mente paranoica (repleta de conspiraciones judeomasónicas dignas de Dan Brown) piensa que esto es un movimiento para reeditar obras icónicas con un lavado de cara y que la gente vuelva a pasar por caja. Llamadme loco pero eso ya ha ocurrido con obras como La Broma asesina de Moore y Bolland y Batman: Año Uno de Miller y Mazzuchelli… entre otras. Unas páginas extras con algún contenido interesante, edición en cartoné, subida de precio y de nuevo en las librerías.  ¿Es un error lo que está haciendo DC? Económicamente no porque esto le va a permitir (como ya he dicho) reeditar ciertas obras con nuevo diseño que le pueden traer más beneficios, pero acabar con el nombre de Vertigo es una puñalada en el corazón de muchos fans. Ese nombre era (y siempre seguirá siendo) sinónimo de calidad e independencia aunque este sea su último año de vida.

Quiero aprovechar esta noticia para dar mi opinión (aunque ya he dado alguna pincelada en el párrafo anterior) sobre lo que ha significado Vertigo para mí y hacer un poco de memoria para aquellos que no conozcan este sello de DC… Aunque si no sabes qué es Vertigo es que has pasado toda tu vida en la isla de perdidos o en Narnia.

LOS INICIOS E HISTORIA ABREVIADA DE VERTIGO

Vertigo nació en 1993 de la mano de Karen Berger para englobar cómics de temática más adulta y destinados a un público más maduro que no tenían tanta cabida en la línea editorial principal.  Desde la década de los 80 hubo varios intentos que, siguiendo este contenido, no terminaron de cuajar y creo que la fundación de Image Cómics ayudó dar a más importancia al cómic independiente (eso es una opinión personal). Recordemos que un año antes hubo la famosa espantada de artistas descontentos de Marvel que formaron la empresa anteriormente mencionada. Una editorial en la que dichos autores tendrían libertad absoluta y los derechos de todas y cada una de sus obras.

Desde que DC decidió fundar la sección “independiente” de Vertigo (en la década anterior tuvo varios nombres diferentes) han sido muchas y grandes obras las que se han publicado bajo este sello. Si, Vertigo pasó por otros nombres antes y muchos pensaréis que no debería haber tanto drama por el nuevo cambio, pero ese nombre lleva con nosotros 26 años y en ese tiempo se ha labrado una reputación que muchas otras grandes editoriales querrían.

No voy a dar una lista kilométrica de títulos pero algunos si son dignos de mención para que quienes no conozcan mucho esta editorial sepan porque nos duele tanto la desaparición de su nombre.

  • Predicador de Ennis
  • Fábulas de Willingham
  • Los invisibles y/o Doom Patrol de Morrisson
  • Sandman de Gaiman
  • Y, el último hombre de Vaughan
  • Hellblazer de Ennis, Delano, Jenkins, Ellis y otros

Hay cientos de títulos que me vendrían a la mente (o buscara en mis estanterías o en las de mis amigos) si quisiera hacer una lista de mayor longitud o retrotrayéndome a la época pre-Vertigo. Muchos grandes nombres del noveno arte han dejado su huella en este mítico sello que durante sus años de existencia ha sido sinónimo de calidad. Recuerdo (cuando el mundo no era en HD) a muchos comiqueros preguntar la editorial de una obra y, al saber que se trataba de Vertigo, apostar de forma instintiva por ese nuevo proyecto.

Un sello con tal cantidad de obras que han sido y serán de culto y veneradas por los comiqueros que quieren algo más allá de los personajes con calzoncillos encima de los pantalones merece un lugar en la historia.

No me voy a entretener más en hablar de Vertigo, pues merecería un artículo aparte (que seguro que lo habrá) y me voy a centrar en concluir estas líneas con mi opinión sobre este cambio.

CONCLUSIONES Y BERRINCHES

Personalmente no estoy de acuerdo, aunque muchos podréis decirme (algún amigo lo ha hecho ya) que sigue siendo el mismo perro pero con diferente collar, creo que la desaparición de ese nombre es un error. No creo que las obras que se publiquen bajo el nombre de DC Black Label tengan la misma autonomía e independencia que disfrutarían en Vertigo. Un ejemplo para ilustrar mi argumento: En una viñeta del primer tomo de Batman Damned (de Azzarello y Bermejo para Black Label) se perfilaba entre sombras el pene de Bruce Wayne cuando se desnudaba. Eso fue censurado y cubierto todo con sombras. Creo, sinceramente, que eso en Vertigo no habría sucedido. ¿Y si el resto de obras previstas para Vertigo son también censuradas en Black Label? Si es un sello para público adulto y maduro creo que está de sobra preparado para un producto de mayor crudeza, lenguaje soez y violencia explícita si es necesario para la historia que se cuenta.

El pene de la discordia

Hasta aquí llegan mis llantos dramáticos por la desaparición de este emblemático sello de la casa de Burbank. Supongo que con el tiempo nos acabaremos acostumbrando a este nuevo nombre pero el hueco que tiene el nombre de Vertigo en los corazones de los fans va a tardar en desaparecer… si lo hace algún día.



el autor

Amante de DC (aunque el cine no me lo está poniendo fácil ultimamente) desde que ví Batman de Tim Burton en la gran pantalla. Seguidor acérrimo de las tardes de sofá y series, del cine y del "buen" cine más aun. Jugador de rol desde los 14 años y jugador de videojuegos desde los 20. El cliché de geek.

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