Análisis de Caronte. Temporada 1 (Parte 2 de 2)

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Saludos gente seriéfila. El 6 de marzo se estrenó en Amazon Prime la serie española Caronte, creada por Verónica Fernández y producida por Mediaset España y Big Bang Media. Tras haber visto los últimos 7 episodios de los 13 que componen la primera temporada vengo a compartiros mis impresiones sobre este drama judicial cuyo buque insignia es la presencia de Roberto Álamo al frente del reparto. Aviso de que, a estas alturas de la temporada, contaré cosas que podéis querer no saber si lleváis pocos episodios. Antes de seguir, os dejo mi anterior análisis, correspondiente a los 6 primeros episodios:

Caronte y Paniagua.

¿De qué va Caronte? Por si este análisis es vuestro primer contacto con la serie, aquí se nos muestra la vida de Samuel Caronte, un ex-policía que estuvo varios años en la cárcel por un crimen que no cometió, y que hizo que durante su estancia en prisión estudiase Derecho, convirtiéndose así en abogado cuando es liberado de prisión. De lo anterior se deriva el hecho de que Caronte, junto a su nueva socia Marta (la actriz Miriam Giovanelli), tendrá cada vez más casos relacionados con personas que pueden o no haber sido injustamente acusadas o encarceladas. Ahora bien, una diferencia en esta segunda mitad de temporada con respecto a los primeros episodios, se encuentra en el hecho de que Caronte cada vez tendrá menor presencia en los casos y juicios, siendo Marta quien llevará sobre sus espaldas el peso del despacho que comparten.

¿Por qué Caronte se va desentendiendo? Porque una de las subtramas de la temporada, en la cual Caronte investiga al comisario Paniagua (papel que desempeña Carlos Hipólito), va tomando cada vez más peso en los capítulos, y Caronte, ayudado por su compañero y amigo Aurelio (Raúl Tejón), van estrechando el cerco sobre las actividades delictivas del comisario. A ellos se sumará el fiscal Bernardo (rol que interpreta Iñaki Ardanaz), que en sus ganas de tener un gran caso que le haga ascender dentro de la fiscalía, no dudará en ayudar a Caronte y Aurelio. Así pues, si bien siguen teniendo espacio en cada episodio los casos donde Marta, con o sin ayuda de Caronte, seguirá haciendo de abogada, irá in crescendo el tiempo dedicado a lo referente a Paniagua. Así veremos el papel que desempeña una mafia rusa en todo esto, la manera de «gestionar» decomisos del comisario junto a su gente leal, y hasta dónde puede llegar el citado comisario para seguir siendo intocable de cara a la justicia. Por lo tanto iremos teniendo más tensión a lo largo de los últimos episodios de la temporada, combinada con mayores escenas dramáticas de más impacto que en episodios primerizos.

Marta y Caronte investigando.

En otro orden de cosas, la vida personal de Caronte también sufrirá consecuencias, pues un accidente que sufrirá junto a otra persona de su círculo (prefiero no desvelar la persona para no destripar tanto), le causará mucho dolor. No hay que olvidar que pese a la ruptura casi total que tenía al principio con su familia, su ex-mujer Julia o su hijo Guillermo, todo eso ha ido cambiando, evolucionando hasta un punto en el que Paula Caronte (Itziar Atienza) vuelve a tener una relación más de hermanos con Samuel, o que Guillermo (Álex Villazán) empieza a implicarse más en ayudar a su padre cuando lo pasa mal. También se irán viendo las semillas plantadas en episodios anteriores respecto a gente que ha entrado en la vida de Caronte, como su vecina Irina (Andrea Trepat) o un juez cuya simpatía se ha ido ganando Caronte; personajes que cobrarán importancia con su aportación en momentos clave de la recta final de la serie.

Caronte habla con Julia y Guillermo observa.

¿Merece la pena la serie? En mi opinión, y como decía en mi anterior análisis, SÍ. Pero hay que precisar que sigo pensando igual respecto a lo dicho antes, y es que la serie es correcta sin más, ni es un desastre ni tampoco es una espectacular ficción. Sigue basando su fuerza en las interpretaciones del elenco, que me parece muy acertado, y también en el manejo del drama y la tensión, que no siempre brillan, pero es acertado en líneas generales. Sigue sin ser una serie que brille en el aspecto judicial, ni tampoco en el policíaco, pero mantengo que gestiona bien el drama que va ofreciendo y las tramas judiciales que va ofreciendo, así como los temas humanos, no son para nada ridículos sino reales. Eso sí, admito que, dado que toda la temporada ha tenido como antagonista al comisario Paniagua, no me ha terminado de convencer el último episodio, que tiene tensión de sobra y suspense, pero también una resolución rápida y sin ahondar en la caída del villano más allá de ser desenmascarado ante la ley. Si hay una segunda temporada, espero que hagan más leña del árbol caído.

Hasta la fecha no sabemos si habrá segunda temporada, dependerá de lo que decidan Amazon Prime Video y Mediaset. No obstante, por si no llegase la serie a tener continuación, al menos ha dejado cerradas las tramas importantes. ¿Qué os ha parecido la serie? ¿Os gustaría una segunda temporada? Hasta otra.



el autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Guionista del cómic "Un disparo en el desierto" (Ediciones Traspiés, 2017), y colaborador en los fanzines "Hormigas" y "La Revistica" de Granada. Dos de mis aficiones son la lectura y la escritura, y sigo fomentándolas, leyendo cuanto puedo y escribiendo relatos o guiones de cómic para sus posibles publicaciones.

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