¿Boba Fett? Sí, apareció como secundario en la segunda temporada de esta serie. Pero el porvenir de este cazarrecompensas no debería preocuparle a nuestro protagonista Mando, que da comienzo a sus nuevas aventuras sin su adorable acompañante Grogu. Acompáñanos en este análisis del primer capítulo de la tercera temporada de The Mandalorian, donde descubriremos si las aventuras de este valiente mandaloriano siguen mereciendo la pena sin el tirón del bebé Yoda.
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Sí, este capítulo ha sido algo distinto a lo que esperábamos.
El mandaloriano solitario sin su cachorro
Din Djarin no se ha quedado de brazos cruzados tras su encuentro con Luke Skywalker. Usando el sable oscuro que ha conseguido en su combate contra Moff Gideon, sigue aceptando encargos a lo largo y ancho de la galaxia, pero tiene algunos asuntos pendientes. Se reencontrará con los antiguos miembros de su credo y les demostrará que es digno de pertenecer a su grupo.

Después de esta reunión con sus compatriotas mandalorianos, volverá a Tatooine para hacerse con una nave, y allí se encontrará con una vieja aliada que quizás tenga un trabajo adecuado para él.
El legado de Mandalore
Una cosa es segura, la decisión ha sido arriesgada. El episodio no solo nos pone de nuevo en los pasos de Mando, sino que continúa la trama del sable oscuro que viene de Las guerras clon y de Star Wars: Rebels.
Y el capítulo no solo destaca por su valentía, sino por unos efectos especiales que crean imágenes sobrecogedoras muy distintas a las que estamos viendo en Tatooine. Desde el duelo entre el metal beskar y el sable oscuro hasta la estación especial donde se encuentra Mando, pasando por el apocalíptico ataque imperial sobre Mandalore y la carnicería del comienzo, queda claro que los responsables de este producto han escogido bien en qué gastarse el presupuesto. Algunas escenas son sorprendentemente violentas para una serie con este público objetivo.

Pero el guión no se queda atrás. La excelente escena de acción inicial muestra a un Mando que, pese a su maestría en el combate, no es el mismo tipo duro e imperturbable de antes. La despedida de Grogu le ha afectado, y esto se refleja en su intento de ser readmitido dentro de su vieja familia. Sin embargo, esto no le basta, y se planteará volver a por él. Esto seguramente significa que, después de todo, el famoso bebé no se encontraba en el templo de Luke Skywalker durante la matanza de Kylo Ren. Menos mal.
¿Dónde está Boba Fett?
Este episodio, aún siendo muy sorprendente y entretenido, pierde fuelle al llegar a su mitad, con una visita al mecánico que se alarga hasta el hartazgo y cuyos droides recuerdan peligrosamente a algunos alivios cómicos algo fuera de lugar como los ewoks y (¿lo diré?) el mismísimo Jar Jar Binks. Pese a las terroríficas comparaciones que presentamos, no es este el mayor problema de esta entrega.

Aunque resulta agradable reencontrarse con Din Djarin, no podemos evitar preguntarnos a quién se le ha ocurrido interrumpir de manera tan abrupta la trama central para mostrar algo que en The Mandalorian podría haber sido parte integral de la historia y que aquí se nos antoja una misión secundaria dentro de una serie que, hasta el momento, ha mantenido un solo argumento ininterrumpido.
El título de este producto está resultando bastante engañoso: no solo no hay libro, sino que ahora ni siquiera hay Boba Fett. Y esto es algo malo no solo porque haya dos o tres espectadores que no hayan visto The Mandalorian y hayan quedado aturdidos ante el aluvión de datos, sino porque quedan todavía muchas piezas por mover dentro del tablero y solo dos episodios para que termine la temporada.
¿Quién lidera a los pykes? ¿Veremos a Boba Fett montando el rancor y entrando en combate? ¿Habrá alguna traición inesperada por parte de los mafiosos del planeta desierto? Muchas preguntas, pocas respuestas y poco tiempo. Si no queremos que la serie termine en un cliffhanger decepcionante como sucedió con Loki, los próximos capítulos tendrán que ser muy largos.
Conclusión
Resulta difícil hablar mal de este episodio, ya que se echaba de menos a Pedro Pascal como Din Djarin y este sigue manteniendo un carisma inigualable. Probablemente se trate de uno de los capítulos más sólidos de El Libro de Boba Fett si los analizamos por separado. Sin embargo, dentro del conjunto, resulta discordante. Esta estrategia, osada pero fallida, no beneficia a la serie ni a The Mandalorian, cuyos fans se perderán este desarrollo si no les interesa Boba Fett. Los universos compartidos tienen mucho peligro, y ya veremos si a Star Wars le conviene imitar el modelo Marvel.
Ya para terminar, la decisión perjudica a estas series de cara a la posteridad. Si alguien quiere ver la trilogía original de La guerra de las galaxias dentro de cincuenta años, lo podrá hacer sin problemas, y probablemente la disfrute. Por eso nos sobrevivirá a todos. Sin embargo, esta narrativa cortoplacista que funciona en base a guiños, a sorpresas y a vínculos con otras series puede provocar que, en medio siglo, haya más fans de Luke y Leia que del pobre Boba Fett. Simplemente, por la comodidad de no tener que estar viendo una serie con una guía al lado.




¡Hola! En efecto, ha sido un episodio curioso o extraño. Por un lado, como episodio de Mandalorian pues está bien, pero como episodio de Boba Fett… como que no viene a cuento. En mi opinión habría sido más coherente dejar este episodio dentro de la serie Mandalorian, y haber metido solo a partir de su encuentro con Fennec para no romper el ritmo. Y como dices, en un futuro, para el espectador nuevo va a ser un lío como no vea las series en estricto orden y todas y cada una de ellas. Si solo faltan dos episodios, o condensan mucho la trama o cerrarán con el típico «continuará», y a esperar un añito o más. ¡Saludos!
Sí, se podía haber introducido el personaje de otra forma, para que no fuera necesario ver esta serie para seguir con The Mandalorian. Fue lo que hicieron con Ahsoka, de la que solo hacía falta saber que era una jedi… pero, en este caso, se han pasado.
Esperemos que se resuelva de manera solvente todo lo que se ha planteado, pero este episodio (insisto, muy bueno) muestra que los creadores tienen poca confianza en el producto en sí.
Pero esto lo hemos consentido y aplaudido entre todos. No han inventado nada sino que han replicado lo que hacen en Marvel, que les ha dado bastantes éxitos. Ahí está No Way Home, repleta de cameos y de guiños a otras películas que, si no has visto, igual te quedas en babia. Lo malo es hacerlo con tanta desvergüenza. Un saludo.
Si lo siguen haciendo es porque da dinero, eso está claro. Y no estoy en contra de los universos compartidos en sí, que he disfrutado tanto en el papel como en el formato audiovisual.
Por ejemplo, en No Way Home, se explicaba todo desde el punto de vista del Spiderman del UCM, se daban los orígenes de los villanos y el protagonista indiscutible era Peter. Aunque la película ha destacado mucho comercialmente por la nostalgia, los visitantes podrían haber sido dos Spiderman completamente nuevos y no habría que haber alterado mucho el guión. No hacía falta haber visto el resto de películas para entender lo básico.
Este capítulo, muy bueno si lo analizamos por separado, es un resumen de todo lo que no hay que hacer: no estoy en contra de que aparezca Mando como aliado, pero acapara todo el protagonismo en una serie donde Boba Fett parece casi un secundario y se cuentan desarrollos fundamentales que deberían haberse reservado para The Mandalorian. Si fuera el encargado de Disney Plus, añadiría este episodio en la lista de reproducción de The Mandalorian, justo antes de la tercera temporada.
Un saludo.