Análisis de El Ministerio del Tiempo. Temporada 4 Capítulo 6

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El capítulo de El Ministerio del Tiempo de esta semana, ha sido sin duda uno de los más diferentes y ricos de la serie, por no decir el que más.
Por primera vez vemos a Salvador ir de misión, a la vez que se nos muestra su lado más emotivo y personal, en el repaso de su vida junto a su esposa. Con una escena con claro homenaje a la película de Pixar, Up.
En esta ocasión, el genial inventor español Emilio Herrera es acusado del asesinato de Albert Einstein, que muere varios años antes de lo que debía y por ende cambia los acontecimientos de la historia venideros.
Salvador viaja en solitario a la época para evitar el crimen, sin rendir cuentas a nadie. Sin embargo lo que podría parecer el desarrollo normal de cualquier misión, se tuerce y Alonso e Irene tienen que ir en su ayuda, descubriendo las escapadas ocasionales que lleva haciendo su jefe durante años, para intervenir en la vida de Emilio Herrera.
En su primera misión como agente del Minsiterio, Salvador salva la vida de un niño, que resulta ser uno de los mayores inventores que ha dado el país. A raíz de aquel momento, el ministro ha estado presente en la vida del ingeniero, a quien ha visto crecer a lo largo de su vida y quiere como a un hijo.
Esta vez el pasado ha sido cambiado, pero por primera vez en la serie, los cambios han tenido consecuencias positivas para el futuro.
El capítulo, además de ser un homenaje al personaje de Salvador, ejerce una vez más como medio de divulgación. Esta vez de los avances científicos españoles y rescata de nuevo, como si a modo de compensación se tratase, a una de las grandes figuras olvidadas de la historia.
Sin duda uno de los grandes méritos de los que puede vanagloriarse la serie es de fomentar la curiosidad en el público y motivarles a investigar y profundizar en los temas que tratan sus episodios.
Cada noche de estreno, las redes sociales arden hablando de los eventos de cada capítulo  y de los nuevos personajes que descubren cada semana.
Sin ir más lejos, en episodios anteriores con la mención de la obra española Anacronópete, pionera en los viajes en el tiempo, los ejemplares de la novela se agotaron en pocos días.
El Ministerio del Tiempo vuelve a poner frente al espejo las facetas más incómodas de un país, que escudándose tras la palabra patria, se olvida de los suyos y los relega al olvido o al exilio.
Es la primera vez que la serie trata la ciencia en pantalla, y lo hace desde la admiración y la crítica a un sistema que desprecia sus propios talentos. Grandes mentes que tienen que esperar a ser reconocidos por países e instituciones extranjeras.
Para muestra, el fragmento de piedra lunar que fue regalada por la NASA al aeródromo de Cuatro Vientos en agradecimiento a los avances en aeronáutica realizados por Emilio Hererra y que hicieron posible la llegada del hombre a la Luna. Paralelamente, las oficinas del Ministerio, son visitadas por un supuesto funcionario del gobierno, que pretende apretar las tuercas a la institución y decirle a Velázquez cómo debe gestionar sus propios recursos.
A pesar de las décadas que pasen, parece que la burocracia no deja de entorpecer el avance de los genios e intervenir en cuestiones sin tener conocimiento sobre ellas.
Es evidente que la serie se ha propuesto varios objetivos y retos en la presente temporada que ha ido cumpliendo con creces.
El Ministerio del Tiempo es una serie crítica que echa a la cara de sus espectadores los peores defectos que tiene España como sociedad y evidencia la falta de información y censura que se ha ejercido a lo largo de la historia para camuflar episodios y personajes incómodos.
Los enfrentamientos sociales, la corrupción institucional y el actuar en beneficios de unos poco; las decisiones y prioridades tomadas, han hecho mella en la estructura del país, y si echamos la vista atrás no podemos evitar sentir que nos hemos vuelto una sombra de lo que pudimos llegar a ser.
Uno de los mejores piropos que se pueden decir de una serie y cualquier obra cultural, es que no deja indiferente. Remueve por dentro, nos incomoda y nos hace replantearnos cosas. En definitiva, nos pone frente a espejos en los que no nos gusta mirarnos, aunque sepamos que los defectos que tratamos ocultar, están a la vista.


el autor

Graduada en Comunicación Audiovisual y Animación 3D. Saxofonista apasionada del cine, la literatura, el arte y la música. Me encanta el folklore, la historia antigua y la mitología celta.

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