Finalmente y después de tanta espera, Prime Video ha estrenado El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder, serie que, creada por Patrick McKay y J.D.Payne y con un costo que la convierte en la más cara de la historia, oficia como precuela a las novelas de Tolkien al ubicar su acción miles de años antes. Te contamos qué nos han parecido los dos primeros episodios..
Bienvenidos, hobbits, elfos, humanos y por qué no algún orco, a analizar los dos primeros episodios de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder, ambos dirigidos por el español J.A. Bayona (El Orfanato, Lo Imposible), siendo sus títulos, respectivamente, La Sombra del Pasado (como el segundo capítulo del primer tomo de la trilogía) y A la Deriva. Ambos fueron estrenados por Prime Video de manera conjunta ayer, 2 de septiembre, coincidiendo con un nuevo aniversario de la muerte de J.R.R. Tolkien.
Se trataba apriori, de una apuesta complicada por todo lo que implica a nivel emocional y por las lealtades incondicionales que las historias del escritor han generado a lo largo y ancho del mundo. ¿Cómo salió la cosa, a juzgar por estos dos primeros episodios? Vamos a averiguarlo, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA.
Galadriel
Al igual que en la trilogía, ya sea de libros o películas, comenzamos con una introducción. Un flashback nos lleva a los tiempos de infancia de Galadriel, cuando los elfos aún vivían en Valinor, la luz parecía reinar y la dicha eterna. Ni siquiera tenían, nos dice su relato en off, “una palabra para designar a la muerte”…
La vemos armar un barquito de papel que, una vez en el agua, cobra la forma de un cisne (como los clásicos navíos de su raza) y echa a navegar río arriba mientras, desde la orilla, un grupo de niños elfos la hostigan y apedrean el barquito hasta hundirlo.
Presa de cólera, arremete contra ellos pero es refrenada a tiempo por su hermano mayor Finrod (Will Fletcher), quien, tras regañarla por perder su equilibrio, le da una clase de filosofía élfica al explicarle que la diferencia entre una piedra y un barco es que este último puede percibir la oscuridad, pero no se deja atrapar por ella sino que siempre mira arriba y busca la luz. Cuando la niña le pregunta cómo identificar la misma llegado el momento, le musita algo al oído que no llegamos a oír…
Pero, tal como el relato en off nos sigue ilustrando, la luz no viviría para siempre en Valinor. Morgoth llevaría la guerra y la oscuridad a los elfos obligándoles a migrar a la Tierra Media sin, por ello, dejar de perseguirles. A la larga, los elfos ganaron, pero Finrod siempre estuvo convencido de que, lejos de ser derrotado, el mal seguía al acecho en la medida en que Morgoth había diseminado orcos por los reinos invadidos que estaban siendo reunidos y reclutados por Sauron.
Se dedicó, por tanto, a buscarlo, pero Sauron le encontró antes, dándole muerte y dejándole en el cuerpo su marca. Desde ese momento, la joven Galadriel (Morfydd Clark) hizo suya la causa de su hermano e incluso su daga y, a pesar de las advertencias de su rey en contrario, se abocó a la búsqueda de Sauron aunque implicara perseguirlo hasta el fin del mundo.
Fue precisamente en el lejano y helado norte donde, al mando de una partida de elfos, encontró una cueva con rastros de su presencia, particularmente una gran señal muy semejante a la que dejara a su hermano. Pero el ataque de un troll de las nieves y las bajas consecuentes hicieron que el resto del grupo la abandonara sin poder completar la misión que se había autoimpuesto.
La actitud irreverente de Galadriel, sumada a su obsesión por la búsqueda de un poder oscuro que su rey considera derrotado, la convierte en un problema y si bien el soberano no la reprende al respecto, opta por darle su jubilación, lo cual sabemos que en términos élficos significa embarcarse con destino a Valinor.

De más está decir que no quiere hacerlo por considerar que su labor no está concluida, pero es convencida de aceptar por un amigo suyo que no es otro que un todavía joven Elrond (Robert Aramayo).
Arondir
En el sur, en tierras cultivadas por los hombres, un elfo llamado Arondir (Ismael Cruz Córdova) integra la guardia armada de un puesto de vigilancia. Sostiene una amistad demasiado cercana con Bromwyn (Nazanin Boniadi), aldeana de habilidades sanadoras y con un hijo, lo que motiva que su compañero Médhor le advierta sobre lo inconveniente de las relaciones entre elfos y humanos que, según dice, “siempre han terminado en tragedia”: de hecho, un altercado en una taberna demuestra la difícil convivencia por resquemores del pasado.
Theo (Tyroe Muhafidin), hijo de Bromwyn, debe soportar las habladurías de los demás vinculando a su madre con el elfo, sumado a que, según parece, su padre está ausente desde tiempo atrás por causas misteriosas. En el sótano de un granero mantiene oculta una pieza a la que podemos reconocer fácilmente como un pomo de espada coronado por el símbolo de Sauron y que le despliega perturbadoras visiones cuando lo tiene ante sí. ¿Por qué lo tiene y cómo le ha llegado? Aún no lo sabemos…
La noticia de que la guerra ha terminado significa para los elfos desmontar el puesto y regresar a sus tierras, lo cual pesa a Arondir por llevar allí setenta y nueve años pero, sobre todo, por tener que despedir a Bromwyn. Cuando acude a hacerlo, se encuentra con que un hombre le ha llevado una vaca enferma que, según se puede comprobar, larga por las ubres un viscoso líquido oscuro en lugar de leche: dice que ha estado pastando hacia el este, de donde ya antes habían llegado noticias sobre malezas quitando terreno a los pastos muertos.
Al ir allí, Arondir y Bromwyn encuentran una aldea vecina arrasada e incendiada, pero sin muertos ni heridos a la vista, sino que todos parecieran haber desaparecido. El suelo está plagado de fisuras y por debajo hay extraños túneles claramente cavados desde abajo. Enviando a Bromwyn para avisar al respecto, Arondir se introduce en uno de ellos y siguiendo extraños rastros, termina atrapado desde atrás por garras que emergen de la oscuridad…
Nori
Más problemas en la Tierra Media: en Rhovanion hay una aldea habitada por pelosos que, recordemos, son una rama de los hobbits, pero aún no viven en la Comarca, como sabemos que lo harán más tarde. Por la zona rondan cazadores y lobos, mientras un agorero llamado Sadoc (Lenny Henry) ve en ello y en el cielo señales de malos presagios.
En la aldea vive Nori (Markella Kavenagh) quien, contra las advertencias de sus padres, tiene por costumbre salir con los niños a buscar bayas. Muestra anhelo por saber qué hay más allá del lugar que habitan o “dónde aprenden los gorriones sus nuevas canciones de primavera”, a lo que su madre responde con que cada especie tiene su lugar en el mundo y el de los pelosos es el que les toca.

Como corolario a tanta señal, un meteorito surca el cielo de la aldea y se estrella en las cercanías. A escondidas de sus padres y junto a su amiga Poppy (Megan Richards), asiste al lugar del impacto para encontrarse con un gran cráter y un “gigante” semidesnudo (Daniel Weyman) en posición fetal y entre llamas que, extrañamente, no queman.
Al despertarle Nori, se muestra sobresaltado y temeroso: todo se agita, las rocas flotan ingrávidas y el fuego se extingue, al menos hasta que vuelve a quedar inconsciente. A pesar de los ruegos de Poppy, Nori quiere llevarlo a un lugar seguro antes que sea carne de los lobos y lo terminan trasladando en una carretilla (¿cómo lo subieron?) a un paraje apartado en donde, ya vuelto en sí, Nori le brinda alimento e intenta sacarle su nombre o de dónde viene.
Él queda intrigado por las luciérnagas de los faroles; dejando en claro que se comunica con ellas, las libera y, al elevarse al cielo, forman una constelación. ¿Su lugar de origen? No lo sé, pero sí sé que, extrañamente, toda la escena me hizo acordar a E.T. Ja…
Elrond
Ya Galadriel, junto a otros guerreros, ha partido de los puertos grises con rumbo a Valinor mientras en Lindon, capital de los elfos, Elrond no sabe si ha hecho lo correcto al aconsejárselo: siente la culpa de la mezcla entre deber y amistad. El alto rey le consuela con que ella marchó hacia el atardecer de igual modo que ellos deberían mirar hacia un nuevo amanecer, por lo que le anuncia que le ha asignado una tarea en la que colaborará con Celebrimbor (Charles Edwards), el mejor herrero élfico…
En Eregion, precisamente, este le pone al tanto de que están proyectando construir una torre para albergar la más grande forja jamás vista, una que, dice, “cambiará para siempre la Tierra Media”. El problema es que debe estar terminada para la primavera y los elfos carecen de mano de obra suficiente. Allí es donde interviene Elrond, encargado de conseguirla: su idea es acudir a los enanos, cuyo reino limita con Eregion y con quienes tiene buenas relaciones o, al menos, las tuvo en el pasado.
Esto nos lleva, por supuesto, a Khazad-Dum, que ahora podemos ver en pleno esplendor y no como la ruina en que sabemos que se convertirá. A la puerta, sin embargo, no son bien recibidos y parece haber resentimientos del pasado. Elrond consigue paso, no obstante, invocando un ritual llamado Sigin-Tarag, básicamente una competencia de destruir rocas contra Durin IV (Owain Arthur), príncipe de los enanos. Si gana, será atendido; si no, deberá marcharse.

Derrotado, le toca lo segundo, pero pide a Durin que lo acompañe y la conversación nos pone al tanto de que fueron amigos en el pasado, pero su larga ausencia molesta al enano y, sobre todo, que no asistiera a su boda ni viera crecer a sus hijos. Es interesante el planteo de la diferente percepción temporal: para la larga vida de los elfos, Elrond siente sus veinte años de ausencia como un suspiro; no así Durin…
Lleno de culpas, Elrond pide conocer a su familia y se emociona al ver crecido un retoño del gran árbol de Lindon que alguna vez le dejara. No consigue, sin embargo, que Durin oiga su propuesta: solo tiene reproches y le echa en cara haber venido solo por necesitar algo. Más flexible, su esposa Disa (Sophia Nomvete), a quien Elrond cae bien, termina convenciendo a Durin de oír y de que interceda ante su padre, el rey. Pero cuando va a verlo, este le achaca su tendencia a ser flojo ante los elfos y lo lleva ante un cofre que abre para mostrarle algo que no llegamos a saber qué es…
Halbrand
La nave de los guerreros elfos se aproxima a la puerta de Valinor mientras una luz iridiscente y cegadora baña todo. En ese momento, acude a la memoria de Galadriel el recuerdo de su hermano al preguntarle ella cómo saber qué luz seguir. Lo que aquella vez le dijo, nos enteramos, es que a veces es preciso tocar la oscuridad para saberlo…
Galadriel suelta la mano al resto y no es metafóra: es literal… Y mientras el barco es tragado por la luz, ella se lanza al mar y echa a nadar en dirección contraria a Valinor. Es recogida por una balsa de pescadores de la raza de los hombres que vienen huyendo de algo: un enorme “gusano” que acecha en las aguas y que, en estremecedora imagen, se confunde en la niebla con un barco al llevar enganchados restos de maderamen del que ha destruido y que es el de los pescadores. Esta vez me vienen imágenes de Moby Dick…
El ataque arroja a todos al agua y solo uno termina, junto a Galadriel, salvándose sobre un resto de la embarcación.

Se llama Halbrand (Charlie Vickers) y percibe que ella viene huyendo “de algo o hacia algo”. De todos modos, también arrastra lo suyo y admite que escapaban de tierras del sur arrasadas por los orcos. Al escuchar la palabra, el rostro de ella se transforma: quiere que la lleve allí y le ayude a vencerlos, pero él no tiene interés…
Una feroz tormenta los afecta en la travesía y Galadriel cae al agua, ante lo que él se arroja detrás para rescatarla. Cuando ya todo ha pasado y el sol vuelve a brillar, ambos duermen sobre la balsa y les despierta la sombra de un barco y una silueta en el puente recortándose contra la luz del sol. Y no llegamos a saber quién es…
Balance de los Dos Primeros Episodios
Tenía mucho miedo con el estreno de esta serie. No miedo, pánico. No pánico, terror… Habiendo visto estos dos episodios, la mejor palabra no es satisfacción, pero sí alivio.
Es muy difícil meterse con una obra literaria tan icónica, pero no imposible: ya Black Sails (aquí nuestros análisis) ha demostrado salir airosa del desafío de hacer una precuela para La Isla del Tesoro.
Lo primero para destacar de Los Anillos de Poder es la descomunal factura visual. Puede sonar extraño que la mayor parte emocional resida allí, pero así es: no escatima en gasto alguno y, además de lucirse en fotografía, vestuarios e iluminación, presenta recreaciones maravillosas como la de Khazad-Dum, en donde la emoción pasa por la referencia: imposible no ver ese puente sin imaginar a Gandalf batiéndose en lucha contra el Balrog.
Es que, ya para esta altura, cualquier propuesta que remita al universo Tolkien, no solo abrevará en sus relatos sino también en las películas, que han terminado siendo igual de icónicas: cuando Galadriel se hunde y Halbrand va al rescate, es imposible no ver a Sam y Frodo, del mismo modo que, con los roles de género cambiados, la relación entre Arondir y Bromwyn hace acordar a la de Aragorn y Arwen, cuyo renunciamiento, por otra parte, tiene su correlato en el de Galadriel. Y el rodaje, una vez más, se localiza en Nueva Zelanda.
¿Y qué pasa con los libros? Primero que nada, Tolkien escribió poco y nada sobre la Segunda Era, en la cual se ubica cronológicamente esta historia. Se enfocó exclusivamente en la Tercera o, a lo sumo, hizo referencias fugaces en relatos aislados, en el Silmarillion o en la larga (y tediosa) introducción de la trilogía. De hecho, Amazon dejó en claro tener los derechos sobre esta última, El Hobbit y los Apéndices, pero no sobre el Silmarillion. Sin embargo y de manera sorpresiva, hay mucha referencia a este último en personajes como Finrod o Celebrimbor, así como en la mención al robo de los Silmarils.
Y si hablamos de referencias, ninguna historia de espada y hechicería funciona sin un mapa y seguramente a muchos ha emocionado ver trazar el derrotero de los personajes sobre ese que tantas veces hemos visto en los libros. Ojo, no es igual: como maníaco de la pausa del control remoto, me he tomado el trabajo de chequear que, en efecto y al transcurrir esta historia tanto tiempo antes, hay diferencias sustanciales, como que existía aún la isla Númenor, pero no todavía Lothlórien ni Minas Tirith. Gran detalle…
Ya sé que no hay que comparar, pero no puedo evitar hacerlo con La Casa del Dragón, de reciente estreno (aquí los análisis de mi compañero Fernando), la cual, pese a estar basada en texto original de George R.R. Martin, remite (al menos en mi opinión) muy poco a su obra, tanto en estilo narrativo como en personajes. Contrariamente, se advierte aquí un esmero en aferrarse a Tolkien y ello, paradójicamente, puede volverse en contra si, por miedo a los fans, terminan olvidando contar una historia propia…
Es para aplaudir el buscar varios escenarios con tramas paralelas (otra diferencia, al menos de momento, con La Casa del Dragón), pero todavía la historia se cocina a fuego lento y sin demasiada sorpresa. Para decirlo de otra forma: si se empecinan en mostrarnos “la novela que Tolkien jamás escribió”, pueden caer en el vicio de meterle tantos elementos Tolkien que se vuelva demasiado previsible para aquellos que estén familiarizados con su obra.
Hay personajes que no aparecen en ninguno de los libros, como Arondir, Lori o Halbrand (no confundir con el montaraz Halbarad), en tanto que otros ya nos son suficientemente conocidos y, por longevidad, tiene sentido que estén allí (Galadriel, Elrond.)
¿Hay alguna posiblidad de que el misterioso hombre arribado con el meteorito sea Gandalf? Lori y Poppy, por lo pronto, han correctamente aventurado que no es elfo (por las orejas) ni hombre (porque practica la magia). La edad podría coincidir: según Tolkien, Gandalf tiene más de dos mil años en la trilogía (y según el propio Gandalf todavía muchos más), pero el emblemático mago llegó a la Tierra Media recién en la Tercera Era y, salvo algún giro imaginativo, eso es un problema…
¿Qué pasa con Sauron? Sabemos por Tolkien que durante la Segunda Era anduvo disfrazado por aquí y allá, lo que nos hace estar atentos a qué rostro podría ser el suyo. ¿Tienen sus sospechas? Yo también, pero prefiero esperar y no por falta de audacia sino para no arruinar sorpresas en caso de confirmarse.
Creo que uno de los problemas que por ahora presenta la serie es la dificultad para empatizar con los personajes, cosa que ocurría de manera instantánea en la trilogía o en El Hobbit. Ello puede tener que ver con que, siendo elfos los principales, su carácter casi divino hace más difícil la empatía automática que nos generaban los hobbits con sus emociones mucho más humanas.
Aun así, Elrond se avizora especialmente como un personaje interesante, del mismo modo que Lori, bastante reminiscente de Frodo. Galadriel tiene potencial, pero deberían bajarle algún que otro momento «Red Sonja» que no encaja…
Párrafo aparte para la increíble banda sonora: Bear McCreary es responsable de algunas de las mejores que para series televisivas se hayan compuesto y así lo ha demostrado en Battlestar Galactica, Agents of S.H.I.E.L.D., Outlander, Fundación o la ya mencionada Black Sails. Y si con lo suyo no bastara, se complementa muy bien con los chispazos de Howard Shore que crean puente con las películas de la franquicia abundando, desde ya, los elementos célticos.
En definitiva y aun cuando le falte pulido, El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder ha tenido un inicio visualmente alucinante y con una historia a la que todavía le resta tomar forma pero que, como el cofre del rey de los enanos, puede ser una caja de sorpresas.
No obstante, de momento me gustó y eso es mucho más de lo que esperaba estar diciendo para estas horas. Les invito la semana próxima para analizar una nueva entrega. Hasta entonces y sean felices…




¡Hola, Rodolfo! Coincido bastante con tu opinión, aunque soy un poco más radical. Como fan de los libros y también las películas, esperaba con ganas (y también algo de temor) esta serie. Los dos primeros capítulos me han parecido muy distintos. El segundo, sin ser épico, al menos me ha resultado entretenido, así que bien. Pero peor parado sale el primero, que era como un Ferrari con el motor de un Seiscientos. Un envoltorio precioso y un interior mediocre. La ambientación está al nivel de una superproducción, incluso mejor que en muchas, pero el contenido muy flojo.
Lo peor que se puede decir de un producto de entretenimiento es que es aburrido, y así me ha parecido el primer episodio. Hasta la escena del trol de las nieves me he mantenido a la expectativa, pero a partir de ahí todo se ha convertido en un «bla-bla» insustancial hasta el punto de ponerme a mirar la tablet para ir pasando el rato. En algunas críticas se dice que el primer episodio tiene menos ritmo porque es presentación de personajes. Pues no, presentación de personajes es contar con imágenes y acciones (preferiblemente), o con diálogos cómo son, su personalidad. Pero aquí era mucha cháchara que no mostraba casi nada de los personajes, si acaso su nombre y aspecto. En escritura se suele decir que a veces menos es más. Menos mal que en el segundo episodio sí empiezan a pasar cosas y se hace mucho más entretenido. Pero cualquiera que no haya empezado la serie puede saltar directamente al segundo, con ver el resumen del principio le valdría.
Respecto a los personajes. Como dices, Galadriel tiene más de Red Sonja que de hechicera, mientras que Elrond, que sí es guerrero, no tiene ninguna escena de acción. Me hubiera gustado que los personajes conocidos recordaran más a los de las películas. El actor que hace de Elrond me cae simpático pero se parece al Elrond de Hugo Weaving como un huevo a una castaña. Lo podían haber caracterizado un poquito al menos. Sobre los elfos en general, se plasma muy bien el ambiente (escenarios, etc) pero no su esencia. Parecen hombres normales con orejas puntiagudas. De momento no desprenden nada de ese aire místico de las películas ni tampoco las peculiaridades del libro. Los hobits, o como los llamen aquí, tampoco recogen ese aire festivo y peculiar de los libros salvo en algún pequeño detalle, como su capacidad para esconderse. Y no sé para qué llevan el pelo lleno de hojas y ramas, nunca usan eso para camuflarse. Los que mejor representados están para mí, son los enanos, aunque todavía no se ha mostrado mucho de ellos. Y sobre el hombre meteoro… Si fuera Gandalf creo que sería tirar por lo fácil. Estaría mejor si fuera Saruman (hasta La Comunidad era bueno) o algún otro mago. Espero que empiece a hablar pronto.
En cuanto al respeto por Tolkien pues hay de todo. ESDLA es pura aventura, viajes, amistad, épica y fantasía. Aquí de momento es todo más moderado. Y sobre la mezcolanza de razas dentro de razas, valga la redundancia, esperaba que le dieran alguna explicación, que vinieran de otras tierras o algo así, pero de momento nada. Ver a un elfo negro, más que llevarme a Tolkien me lleva a Drizzt Do’Urden (por cierto, las aventuras de Drizzt quedarían muy bien en una serie).
En fin, habrá que esperar a ver más capítulos para ir sacando conclusiones. Un primer episodio muy aburrido y el segundo ya más entretenido. Por el momento, los millones de dinero invertidos están del todo justificados en ambientación pero no tanto en la historia. A ver si se sigue la senda del segundo episodio y se va poniendo más interesante. ¡Saludos!
Hola Jama_Wan: gracias por tan exteenso comentario! Coincido en mucho; lo que ocurre es que mis expectativas eran demasiado bajas y todavía más después de haberme decepcionado con La Casa del Dragón. Y, por otra parte, cuando suben como lo hicieron aquí dos episodios de un tirón, me cuesta separarlos porque los veo como si fueran una única película. Es más, la producción es tan espectacular que creo que bien se podría haber dado como doble episodio piloto en cine. Como tal, se me hace difícil separar uno del otro, pero puede ser que tengas razón en que son distintos. Además, muchas veces tengo el defecto de quedarme tan obnubilado con la estética que termino dejando en segundo lugar la historia: en este caso, me sucedió mucho más que en otras series, justamente por el tenor de la factura visual y de la banda sonora que acompaña.
Aun así, he tratado de equilibrar sensaciones y esa es la razón por la cual le doy un simple aprobado: la historia todavía no despega, pero creo que en parte la culpa (y quizás valga para ese primer episodio al que encuentras aburrido) es del temor a soltarle la mano a Tolkien y que los fans comiencen a despotricar por las redes sociales. O sea, buscan ser tan referenciales a Tolkien que, por momentos, no hay sorpresa.
Lo del tema étnico es una cuestión ya harto repetida y no creo que le den una explicación. En La Casa del Dragón hay Targaryen negros con los cabellos blancos y ni qué hablar de Maldita, serie que tuvo una única temporada y que yo he analizado aquí, en la cual resulta que había gente afro en la Inglaterra medieval, pero lo peor de todo es que eran granjeros libres o incluso sacerdotes: vaya que era una sociedad inclusiva entonces, contrariamente a lo que creíamos…
Pero también allí debo decir que lo esperaba peor: por lo menos no le han cambiado la raza ni el sexo a los personajes que ya conocemos y para esta altura tenemos que conformarnos con eso porque son muchas las adaptaciones en que así ocurre, incluso grandes series como Fundación o The Sandman.
Y celebro que, dentro de todo, tengamos series de este género para ver: la fantasía épica es muy cara y por mucho tiempo no dio dividendos hasta que, claro, apareció Juego de Tronos. Pero este año hemos tenido estrenos de La Rueda del Tiempo, La Casa del Dragón y Los Anillos de Poder: van solo dos episodios y sin ser una maravilla, me parece que esta última está por encima de las otras dos. Ojalá, tal como dices, los futuros episodios confirmen el rumbo y el ritmo que está amagando tomar.
Gracias por el valioso aporte! Un saludo
¡Hola, Rodolfo! Coincido bastante con tu opinión, aunque soy un poco más radical. Como fan de los libros y también las películas, esperaba con ganas (y también algo de temor) esta serie. Los dos primeros capítulos me han parecido muy distintos. El segundo, sin ser épico, al menos me ha resultado entretenido, así que bien. Pero peor parado sale el primero, que era como un Ferrari con el motor de un Seiscientos. Un envoltorio precioso y un interior mediocre. La ambientación está al nivel de una superproducción, incluso mejor que en muchas, pero el contenido muy flojo.
Lo peor que se puede decir de un producto de entretenimiento es que es aburrido, y así me ha parecido el primer episodio. Hasta la escena del trol de las nieves me he mantenido a la expectativa, pero a partir de ahí todo se ha convertido en un “bla-bla” insustancial hasta el punto de ponerme a mirar la tablet para ir pasando el rato. En algunas críticas se dice que el primer episodio tiene menos ritmo porque es presentación de personajes. Pues no, presentación de personajes es contar con imágenes y acciones (preferiblemente), o con diálogos cómo son, su personalidad. Pero aquí era mucha cháchara que no mostraba casi nada de los personajes, si acaso su nombre y aspecto. En escritura se suele decir que a veces menos es más. Menos mal que en el segundo episodio sí empiezan a pasar cosas y se hace mucho más entretenido. Pero cualquiera que no haya empezado la serie puede saltar directamente al segundo, con ver el resumen del principio le valdría.
Respecto a los personajes. Como dices, Galadriel tiene más de Red Sonja que de hechicera, mientras que Elrond, que sí es guerrero, no tiene ninguna escena de acción. Me hubiera gustado que los personajes conocidos recordaran más a los de las películas. El actor que hace de Elrond me cae simpático pero se parece al Elrond de Hugo Weaving como un huevo a una castaña. Lo podían haber caracterizado un poquito al menos. Sobre los elfos en general, se plasma muy bien el ambiente (escenarios, etc) pero no su esencia. Parecen hombres normales con orejas puntiagudas. De momento no desprenden nada de ese aire místico de las películas ni tampoco las peculiaridades del libro. Los hobits, o como los llamen aquí, tampoco recogen ese aire festivo y peculiar de los libros salvo en algún pequeño detalle, como su capacidad para esconderse. Y no sé para qué llevan el pelo lleno de hojas y ramas, nunca usan eso para camuflarse. Los que mejor representados están para mí, son los enanos, aunque todavía no se ha mostrado mucho de ellos. Y sobre el hombre meteoro… Si fuera Gandalf creo que sería tirar por lo fácil. Estaría mejor si fuera Saruman (hasta La Comunidad era bueno) o algún otro mago. Espero que empiece a hablar pronto.
En cuanto al respeto por Tolkien pues hay de todo. ESDLA es pura aventura, viajes, amistad, épica y fantasía. Aquí de momento es todo más moderado. Y sobre la mezcolanza de razas dentro de razas, valga la redundancia, esperaba que le dieran alguna explicación, que vinieran de otras tierras o algo así, pero de momento nada. Ver a un elfo negro, más que llevarme a Tolkien me lleva a Drizzt Do’Urden (por cierto, las aventuras de Drizzt quedarían muy bien en una serie).
En fin, habrá que esperar a ver más capítulos para ir sacando conclusiones. Un primer episodio muy aburrido y el segundo ya más entretenido. Por el momento, los millones de dinero invertidos están del todo justificados en ambientación pero no tanto en la historia. A ver si se sigue la senda del segundo episodio y se va poniendo más interesante. ¡Saludos!
Hola Jama_Wan: gracias por tan exteenso comentario! Coincido en mucho; lo que ocurre es que mis expectativas eran demasiado bajas y todavía más después de haberme decepcionado con La Casa del Dragón. Y, por otra parte, cuando suben como lo hicieron aquí dos episodios de un tirón, me cuesta separarlos porque los veo como si fueran una única película. Es más, la producción es tan espectacular que creo que bien se podría haber dado como doble episodio piloto en cine. Como tal, se me hace difícil separar uno del otro, pero puede ser que tengas razón en que son distintos. Además, muchas veces tengo el defecto de quedarme tan obnubilado con la estética que termino dejando en segundo lugar la historia: en este caso, me sucedió mucho más que en otras series, justamente por el tenor de la factura visual y de la banda sonora que acompaña.
Aun así, he tratado de equilibrar sensaciones y esa es la razón por la cual le doy un simple aprobado: la historia todavía no despega, pero creo que en parte la culpa (y quizás valga para ese primer episodio al que encuentras aburrido) es del temor a soltarle la mano a Tolkien y que los fans comiencen a despotricar por las redes sociales. O sea, buscan ser tan referenciales a Tolkien que, por momentos, no hay sorpresa.
Lo del tema étnico es una cuestión ya harto repetida y no creo que le den una explicación. En La Casa del Dragón hay Targaryen negros con los cabellos blancos y ni qué hablar de Maldita, serie que tuvo una única temporada y que yo he analizado aquí, en la cual resulta que había gente afro en la Inglaterra medieval, pero lo peor de todo es que eran granjeros libres o incluso sacerdotes: vaya que era una sociedad inclusiva entonces, contrariamente a lo que creíamos…
Pero también allí debo decir que lo esperaba peor: por lo menos no le han cambiado la raza ni el sexo a los personajes que ya conocemos y para esta altura tenemos que conformarnos con eso porque son muchas las adaptaciones en que así ocurre, incluso grandes series como Fundación o The Sandman.
Y celebro que, dentro de todo, tengamos series de este género para ver: la fantasía épica es muy cara y por mucho tiempo no dio dividendos hasta que, claro, apareció Juego de Tronos. Pero este año hemos tenido estrenos de La Rueda del Tiempo, La Casa del Dragón y Los Anillos de Poder: van solo dos episodios y sin ser una maravilla, me parece que esta última está por encima de las otras dos. Ojalá, tal como dices, los futuros episodios confirmen el rumbo y el ritmo que está amagando tomar.
Gracias por el valioso aporte! Un saludo
No soy ningún experto en Tolkien, solo me he leído El Hobbit y El Señor de los Anillos, libros que desde luego disfruté muchísimo y están en mi top de tops. Y aunque sí sé de qué va el Silmarillion nunca me he puesto a leerlo.
Partiendo de eso, y que por lo tanto ignoro bastante cosas de la mitología tolkieniana, estos dos capítulos me han gustado. Me han parecido buenos (no muy buenos y mucho menos excelentes, solo buenos) y que han sido más una presentación de personajes, ya que hasta el momento no se ve hacia dónde va la historia.
Visualmente sí que me ha gustado. Muchos, muchos paisajes hermosos y abiertos de la Tierra Media (o sea Nueva Zelanda, un buen acierto que haya vuelto a rodar ahí) además de que toda la secuencia en Khazad-dûm les quedó bastante épica con una banda sonora muy buena.
Eso sí, la ideología reinante actual de ser correctamente políticos esta muy muy metida con calzador (mujeres empoderadas y fuertes, hombres machistas y medio tontos, diversidad racial sin justificación en todos los grupos que vemos) y esa Galadriel en plan «Red Sonja» (muy acertada la comparación) también me pareció muy excesiva.
Habrá que ver como avanza la trama y ver el panorama mas completo. Aunque de momento, creo que hay que hacernos la idea de que NO veremos el mundo de los libros, veremos una historia de fantasía inventada para tiempos actuales (para bien y para mal) a la que le pusieron los nombres y lugares basados en lo que alguna vez escribió J. R. R. Tolkien.
No soy ningún experto en Tolkien, solo me he leído El Hobbit y El Señor de los Anillos, libros que desde luego disfruté muchísimo y están en mi top de tops. Y aunque sí sé de qué va el Silmarillion nunca me he puesto a leerlo.
Partiendo de eso, y que por lo tanto ignoro bastante cosas de la mitología tolkieniana, estos dos capítulos me han gustado. Me han parecido buenos (no muy buenos y mucho menos excelentes, solo buenos) y que han sido más una presentación de personajes, ya que hasta el momento no se ve hacia dónde va la historia.
Visualmente sí que me ha gustado. Muchos, muchos paisajes hermosos y abiertos de la Tierra Media (o sea Nueva Zelanda, un buen acierto que haya vuelto a rodar ahí) además de que toda la secuencia en Khazad-dûm les quedó bastante épica con una banda sonora muy buena.
Eso sí, la ideología reinante actual de ser correctamente políticos esta muy muy metida con calzador (mujeres empoderadas y fuertes, hombres machistas y medio tontos, diversidad racial sin justificación en todos los grupos que vemos) y esa Galadriel en plan «Red Sonja» (muy acertada la comparación) también me pareció muy excesiva.
Habrá que ver como avanza la trama y ver el panorama mas completo. Aunque de momento, creo que hay que hacernos la idea de que NO veremos el mundo de los libros, veremos una historia de fantasía inventada para tiempos actuales (para bien y para mal) a la que le pusieron los nombres y lugares basados en lo que alguna vez escribió J. R. R. Tolkien.
Hola Javier: gracias por comentar! Coincidimos prácticamente en todo y no te subestimes que si has leído la trilogía y el Hobbit, no hay razón para no considerarse especialista en Tolkien.
Con respecto a lo de la corrección política, woke, empoderamiento, etc., es algo que se está volviendo insoportable. Pero si voy a ser justo, hago extensivo en este punto lo mismo que a toda la serie: lo esperaba peor, jaja… De verdad! Al menos no le han cambiado raza ni sexo a los personajes que conocemos y hoy en día pareciera que hay que conformarse con eso. Creo que en La Rueda del Tiempo y en La Casa del Dragón, la cosa es mucho peor en ese sentido, y a veces me cuesta determinar si lo hacen porque quieren o hay algún tipo de imposición.
Está claro que veremos una historia diferente a la de los libros, ya que en Tolkien faltan por todos lados detalles de la Segunda Era. De algún modo, lo comparo con lo que ocurre con algunas series de base histórica ambientadas en la Edad Media, como Vikingos, The Last Kingdom o Knightfall. En esos casos, la historia solo nos da generalidades porque la mayor parte de los detalles se han perdido o se desconocen y, por lo tanto, hay que inventar y novelizar mucho. Aquí ocurre algo parecido, solo que la «historia» es, en este caso, ese conjunto de retazos que dejó Tolkien. Veremos qué tan bien saben llevar lo que monten encima de eso.
Gracias por leer y por el valioso aporte. Un saludo!
Como siempre, te agradezco que te tomes el tiempo de responder (como siempre lo haces) los comentarios que te vamos dejando Rodolfo.
Estaré al tanto leyendo con gusto cada semana los análisis que vayas subiendo de Los Anillos de Poder, que esperemos el resultado global si sea satisfactorito.
Saludos desde la «Tiera Media» mexicana.
«Tierra Media» quise decir, se me fue una «r» hehe… saludotes.
Me ha gustado lo que visto, el segundo episodio mas que el primero la verdad, y aunque puedo hablar mas o menos sobre Star Trek porque he visto mucho mas que he leído de Tolkien, he leído solo la trilogía y El Hobbit, así que decidí verla con la mente abierta y olvidarme de la inclusión racial, esa Galadriel «badass» como dicen en USA, es verdad que parece Red Sonja o La novia de Kill Bill, jeje, y esos hombres machistas y tontos como dice Javier. A ver hacia donde nos conduce la serie y sobre todo saber quien ese extraño caído del cielo. (Esta vez Amazon se ha curado en salud de no poner quien es en el menú inferior como si hicieron con la antepasada de Picard en la serie del famoso capitán)
Me ha gustado lo que visto, el segundo episodio mas que el primero la verdad, y aunque puedo hablar mas o menos sobre Star Trek porque he visto mucho mas que he leído de Tolkien, he leído solo la trilogía y El Hobbit, así que decidí verla con la mente abierta y olvidarme de la inclusión racial, esa Galadriel «badass» como dicen en USA, es verdad que parece Red Sonja o La novia de Kill Bill, jeje, y esos hombres machistas y tontos como dice Javier. A ver hacia donde nos conduce la serie y sobre todo saber quien ese extraño caído del cielo. (Esta vez Amazon se ha curado en salud de no poner quien es en el menú inferior como si hicieron con la antepasada de Picard en la serie del famoso capitán)
Hola Juan, gracias por comentar y qué bueno encontrarte también por la Tierra Media, jaja… Al igual que a Javier te digo que el haber leído la trilogía y El Hobbit te convierte en suficiente palabra autorizada sobre Tolkien. Coincido en la evaluación que haces y lo del caído del cielo me intriga mucho: buen detalle el que señalas de no haberlo incluido en el menú ( y ya que está, pues nunca lo dije: qué buena iniciativa la de permitir la opción de detener y ver quiénes son los actores): en el reparto aparece mencionado como «The Stranger».
Con respecto a lo de la inclusión racial, es algo a lo que ya debemos resignarnos pero te digo lo mismo que a Javier: lo esperaba peor. Ya sé que es poco conformarse con eso, pero para esta altura uno se alivia de que no hayan cambiado sexo ni raza a personajes principales, como en este caso Galadriel y Elrond. Hay otras adaptaciones (The Sandman, Fundación, Sweet Tooth, La Rueda del Tiempo) que sí lo hacen.
En fin, a ver qué nos traen en el nuevo episodio, que ya está al estrenarse. Un saludo y gracias por el valioso aporte de siempre!