Análisis de El visitante. Temporada 1. Capítulo 5.

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Queridos y queridas, os doy la bienvenida una vez más a este nuestro blog para continuar analizando la estupenda serie que nos está trayendo HBO gracias a una de las novelas de Stephen King: El visitante, encontrándonos ya en el ecuador de la serie con un quinto episodio que, si bien no arrojó nuevas pistas sobre los misteriosos asesinatos a niños supuestamente perpetrados por personas que no se encontraban en el lugar de los hechos, nos ha abierto nuevas tramas que dificultan aún más el rompecabezas que esta historia supone.

Como siempre, aviso de que este análisis contiene spoilers por lo que, si aún no has visto el nuevo capítulo, hazlo y después vuelve a leer este artículo.

Puedes leer los análisis del resto de episodios de El visitante pinchando aquí.

El quinto capítulo arranca con el cadáver de un joven acribillado a tiros por la policía. Así, empezando fuerte, para que tu cabeza esté ya activa desde el principio preguntándote qué ha pasado porque claro, ¿cómo te va a dejar esta serie la mente tranquila?

Entonces la pantalla se pone en negro y aparecen esas palabras que todas las series utilizan en algún momento: tres días después. O los días que sean. Te ponen el caramelito y luego vuelven atrás para mostrarte por qué se ha llegado a ese desenlace.

Un nuevo personaje aparece en escena en este episodio. A ver, que sale en muy pocas escenas pero es relevante para la trama. En la casa de Heath, totalmente abandonada y con pintadas en la fachada llamándole de todo menos bonito, nos encontramos con un joven que vagabundea por ella y parece que está vistiendo la cama del presunto asesino fallecido. Una cama que solo tiene un canapé.

¿Os habéis quedado con este personaje nuevo, no? Pues no lo borréis de vuestra mente que volverá a aparecer.

Quien sí aparece frecuentemente en este episodio es nuestro misterioso encapuchado, que parece que es el sujeto al que la hija de Terry veía por lo que se puede intuir. Parece que ya ha dejado a la niña tranquila y ahora tiene su atención fijada en Jeannie, la esposa de Ralph, presentándose en su lugar de trabajo y causando una perturbadora impresión sobre la mujer sin necesidad de hablar. Pero ojo que parece que nuestro encapuchado tiene ganas de que le veamos porque, esa misma noche, se presenta en la casa del matrimonio Anderson y le transmite a Jeannie un mensaje muy poco tranquilizador: que Ralph deje la investigación o ambos morirán.

¿Es una pesadilla? Sabemos que no pero Ralph lo toma así cuando Jeannie se lo cuenta porque, aleluya, tenemos en esta serie un matrimonio que sí habla las cosas y no se ocultan información. Me gusta mucho este matrimonio, forman un tándem fuerte, sólido y que colaboran el uno con el otro, habiéndoles unido mucho más la trágica y temprana pérdida de su hijo, y eso es lo que les hace una pareja con la confianza suficiente para contarse todo y apoyarse.

Jeannie hace un dibujo del misterioso encapuchado en la que podemos ver parte de su rostro (la corona de Mister Rostro no se la van a dar) y se lo da a Ralph, haciendo aquí algo que no llego a comprender del todo: en vez de escucharme a mí y acordarse de que el joven ladrón de la furgoneta le había dado una descripción similar del sujeto, llama a un compañero policía y le pide que coteje las huellas encontradas en el cadáver del pequeño Peterson con las del dueño del local de striptease (al que arañó Terry y que en este episodio sale en una única escena en la que empieza a tener desvaríos). Evidentemente salen negativas pero, ¿por qué pidió esta información nada más ver el dibujo?

Y hablando de desvaríos, el que los tiene y muy gordos es Jack, que continúa hablándole a algo y exigiéndole que se le aparezca de una buena vez mientras las erupciones que tiene en el cuello empeoran cada vez más. Y yo me pregunto: ¿nadie se las ve? No es como si tuviera cuello alto y ya del médico ni hablemos porque en estas series parece que hay gente con alergia a ir al hospital.

Jack continúa con sus actitudes extrañas durante la fiesta para celebrar el nacimiento del bebé de una de sus compañeras de trabajo, Tomica, y en la que también está Ralph porque este hombre es como Dios, está en todas partes. Jack y Ralph tienen un altercado y, cuando el primero se niega a coger al bebé de Tomica, se justifica diciendo que no quiere que le ocurra nada. Además, esa misma noche la mujer tiene una pesadilla en la que el encapuchado se lleva a su bebé.

¿Será esto una profecía de que va a ocurrir otro infanticidio y el responsable va a ser Jack? ¿O el dueño del local de striptease? En esa ciudad hay más sospechosos que en una partida de Cluedo.

Espera que falta otro dato: Jack, cual perrito con la cola entre las piernas, va a disculparse a casa de Ralph con la misma sinceridad que yo cuando digo que voy a cumplir mis propósitos de año (o eso al menos me parece a mí) y le pide que le deje colaborar con el grupo encargado de investigar los infanticidios.

Ralph le deja entrar y yo me estaba tirando de los pelos porque está más que claro que Jack es un mandado de la cosa que sea que le está haciendo perder la razón.

¿No sale Holly? Claro que sale, dedicándose a hacer fotografías del cementerio en el que están enterradas las hermanas a las que supuestamente asesinó Heath y este mismo, pues llega a la conclusión de que “eso” (el causante real de las muertes) tiene en los cementerios su terreno de caza para alimentarse del dolor de los que quedan atrás. No va muy desencaminada porque el granero donde se encontró la ropa de “Terry” está al lado del cementerio donde este está enterrado.

¿Os acordáis del joven que vagaba por la casa de Heath? Pues Holly se lo encuentra en el cementerio ante la tumba de este y le dice que les han fastidiado la vida. ¿Quién? ¿Lo sabes tú? Porque yo sigo esperando la respuesta. Poco después, ese mismo joven apunta con el arma a un hombre y, rodeado por un despliegue policial que pareciera que había asaltado un lugar y tomado rehenes, termina muriendo a tiros, descubriendo los agentes que el arma estaba descargada y que tenía las mismas erupciones que Jack.

¿No es un intento de suicidio un poco extraño? Es como si quisiera llamar la atención sobre algo o alguien.

El episodio termina con la escena de vamos a romperte un poco el corazón después de un capítulo que complica un poco más las cosas. Nos encontramos a Ralph acostado en el cuarto de su hijo, quien se le aparece en un sueño pidiéndole que le deje ir. Pero, ¿cómo se deja ir a un hijo?

¡Nos leemos!



el autor

Soy una pobre alma en desgracia que espera su carta de Hogwarts todavía en el Castillo Ambulante. Maestra y friki desde que tengo uso de razón. Devoradora de novelas y mangas. Amante del cine y el anime. Mis padres son DC y Marvel.

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