Analisis de Jack Ryan. Episodio 2: Conexión francesa

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Bienvenidos al análisis del segundo episodio de Jack Ryan, la serie de Amazon Prime que narra las primeras aventuras del personaje creado por Tom Clancy. Como ya dije en el anterior análisis, este segundo episodio es mucho mejor que el primero. Una vez presentados los personajes han podido centrarse más en la trama y hemos salido ganando. La duración es más reducida (el primero era de una hora y este segundo de unos 50 minutos) y el ritmo es mucho mejor. Os dejo con el enlace al episodio anterior y vamos al lío.

Alrededor del mundo

El episodio se inicia con una escena en París, donde tiene lugar el asesinato de un cura. Qué conexión tiene este suceso con la trama es algo que se no aclara y para lo que tendremos que esperar a próximos episodios.

A todo esto, Ryan y Greer han regresado a los EE.UU., donde informan a los jefazos de la CIA de sus andanzas. Ryan señala a Suleiman como un nuevo Bin Laden, aunque marca algunas diferencias, como que no haya reivindicado el ataque a la base estadounidense. Se presenta aquí una nueva subtrama, a saber: el enfrentamiento interno entre James Greer y  su inmediato jefe, Nathan Singer (interpretado por Timothy Hutton). Como anécdota friqui, hay que mencionar también a Blair Brown, la adorada Nina Sharp de Fringe, como superjefaza de la CIA (la verdad es que por momento parece que en la CIA hay más jefes que indios). Como decíamos, Greer y Singer compiten para ver quien la tiene más larga, dejando que Ryan elija. Por mucho que se empeñen los guionistas, es sabido por quien se inclinará Ryan.

Jack empieza a sufrir las secuelas físicas de lo sucedido en Yemen. Es obvio que nos muestran un personaje mucho más humano que otros que se dedican al mismo oficio (vease Bauer o Bourne o incluso Bond). No sólo ha adquirido nuevas cicatrices sino que todavía tiene que vivir con las que se trajo de Afganistán, problemas de espalda que llevaron a la fusión de dos vértebras. Pero tranquilos que aunque parezca que no ha roto un plato, Ryan se las sabe todas y aprovecha su paso por el hospital para visitar a Cathy Muller y pedirle una cita. A todo esto: ¿la escena en la que la busca en Internet puede interpretarse como acoso? No creo que sea el caso ya que Ryan se centra en el perfil profesional de la chica, que está a la vista de todos. Aun así, me ha llamado la atención que en estos tiempos tan idiotas, digo tan políticamente correctos hayan tenido la osadía de mostrar una escena que puede generar cierta controversia pero, por otro lado, ¿quién no ha buscado a alguien que conocía por Internet, alguna que otra vez?.

¿Amor? ¿Acoso? ¿Sexo?

Quien también muestra su lado más humano es James Greer, del que nos enteramos que se convirtió al islam por amor a su mujer, de la que ahora está divorciado. Con quien se entrevista y que pinta en todo esto también se nos escapa por el momento. De regreso a las oficinas de la CIA, Greer y Ryan consiguen averiguar un dato importante sobre Suleiman: que estuvo preso en París. Ya de paso desbloquean su móvil y se plantan en la capital francesa para seguir el rastro de unas llamadas. Ignorante de todo esto, Suleiman pasa un tiempo con su familia para que veamos que los terrorristas vengativos también son humanos y tienen su corazoncito, que para eso ha enviado a su hemano a Francia. Será este quien se las tenga que ver con Ryan y compañía en un enfrentamiento en Saint Dennise que acaba con muchos muertos, muchos heridos y una explosión que nos deja un cliffhanger en toda regla.

El primer Ryan

Hay un detalle en el episodio que nos da pie ha hablar de quien fue el primer Jack Ryan cinematográfico, el ahora recuperado Alec Baldwin. Al señalar a Suleiman como el nuevo Bin Laden, Jack afirma que no es un terrorista al uso, que no pertenece al ISIS y que para atraparle deben meterse en su cabeza, saber como piensa, qué es lo que le motiva. Esa frase remite inmediatamente a La caza del octubre rojo, donde Ryan era el único que capaz de meterse en la cabeza del capitán de submarinos Marko Ramius (Sean Connery en el film de John McTiernan) y así adivinar todas sus intenciones.

Alec Baldwin interpretó al personaje en un solo film, estrenado en 1990, cuando el actor esta en plena carrera ascendente. ¿Por qué no repitió en las siguientes? Pues porque el actor se hallaba protagonizando la obra Un tranvía llamado deseo en Brodway, aunque es obvio que Harrison Ford, su sucesor, era una opción mucho más taquillera que garantizaba mayores ingresos en las futuras secuelas sólo por su nombre, por lo menos a priori. ¿Es Baldwin el mejor Ryan? Eso afirma John Krasinski pero yo no se si puedo corraborarlo. Lo que esta claro es que el primero siempre resulta el más entrañable y en este caso Baldwin no lo hizo mal en absoluto, es más, hubiese sido una correcta elección para el resto de películas.

Qué jóvenes eramos entonces

Economía para tontos

No se si la serie estará a la altura de las expectativas de muchos pero desde luego vamos a aprender economía y finanzas internacionales por un tubo. En la lección de hoy toca hablar de las redes hawalas, mencionadas por Jack Ryan en una escena. ¿Y eso qué es? Aquí tenéis una magnífica y clara definición:

La palabra hawala significa “transferencia”o “cable” en la jerga bancaria árabe. Y el sistema hawala
tiene sus orígenes en un mecanismo que tradicionalmente se utilizaba para realizar pagos y transferencias de dinero hace varios siglos en el sur de Asia, a lo largo de las rutas comerciales tradicionales en Oriente Medio y partes de África Oriental.

En la actualidad sus principales usuarios son los miembros de comunidades expatriadas que han emigrado a Europa, la región del Golfo Pérsico, Estados Unidos y Canadá y envían remesas a sus parientes en el subcontinente indio, Asia Oriental, África, Europa oriental y otras regiones. Estos trabajadores emigrantes han revitalizado el papel y la importancia del sistema y, si bien la hawala se utiliza para la transferencia legítima de fondos originarios y es perfectamente legal en multitud de países, su naturaleza informal que no requiere del traslado de fondos físicos o electrónicos, que lo hacen prácticamente indetectable, y su carácter anónimo lo han hecho vulnerable a abusos con fines ilícitos y se ha convertido en una potencial herramienta de movimiento de fondos ilegales.

Fuente: oroyfinanzas.com

Esas redes hawala eran las usadas por Bin Laden y Al Qaeda para mover el dinero, tal y como señala este interesante artículo en El País: La ruta española del hawala. En definitiva, que eso es lo que hace el hermano de Suleiman en París: mover dinero utilizando tarjetas sim que tan sólo se usan para eso y que una vez cumplida su función se destruyen, siendo irrastreable la procedencia de los fondos.

La liga fantástica

Un detalle friqui es la mención que una compañera de Ryan hace a la Liga Fantástica de Einstein. No sabemos bien si existe o no, ni siquiera si se trata de un error de traducción pero esta claro que tiene que ver con béisbol, ya que la elección que le presenta a Ryan, Zack Greinke y Dallas Keucher, son jugadores de béisbol americano. De beísbol en España no tenemos ni idea más allá de echar una partida en Wii Sports pero tened en cuenta que si en algún momento tenéis que elegir, Jack se decanta por el último.

Gracias, Jack

Y hasta aquí hemos llegado por hoy. Repito: mucho mejor este episodio que el primero. Se ha profundizado más en los personajes principales, Ryan, Greer y Suleiman, mostrando diferentes facetas de cada uno. La relación entre Ryan y Greer no parece que vaya a resolverse favorablemente de la noche a la mañana y eso rompe un poco con lo que dejaron entrever en el episodio anterior, donde parecía que se harían amiguitos y colegas de armas de buenas a primeras. También plantea nuevos interrogantes sobre Suleiman y sus objetivos, sobre todo por la relación mostrada con su familia, que aleja al personaje de los estereotipos de terrorrista sádico y agresivo. Veremos a ver como evolucionan todos en el siguiente episodio. Un saludo y sed felices.



el autor

Toda la vida leyendo cómics. Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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