Análisis de la nueva colección de los Vengadores de Aaron y McGuinness. Mucho ruido pero pocas nueces

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Ya hemos podido leer la primera historia completa de la nueva colección de los Vengadores, incluida en los primeros seis números, con un séptimo a modo de epílogo unitario. En este artículo os contamos que podéis esperar del trabajo de Jason Aaron y Ed McGuinness con Los Héroes más Poderosos de la Tierra.

Cuando Marvel anunció el equipo creativo de la nueva colección de los Vengadores se marcó un buen punto al poner a los guiones a uno de los escritores más en forma del momento, Jason Aaron y al dibuno a Ed McGuinness, un artista que si bien llevaba un tiempo alejado de los focos siempre ha dejado un buen recuerdo en los aficionados. Todo un dream team para la que debe ser la serie más importante de la editorial.

Dar las riendas de esta colección a Aaron parecía la elección más lógica. Después de una larga etapa al frente de Thor (donde aún sigue) se ha hecho fuerte en la parte creativa de la editorial de la que es uno de sus pilares principales.  Además, en la colección del Dios del Trueno ya ha manejado a dos personajes que van a ser fundamentales en los Vengadores: el propio Thor y su hermanastro Loki, dando a este último un tratamiento muy interesante que lo aleja del villano que había sido siempre.

Ed McGuinness por su parte siempre se ha caracterizado por un dibujo de estilo cartoon pero sin ser demasiado exagerado, además de por una puesta en escena estupenda. Ese estilo siempre entra bien por los ojos de los lectores así que en principio encajaba con lo que los editores buscaban para la serie.

Cuando empieza una nueva colección de los Vengadores uno de sus principales atractivos es ver quiénes serán sus miembros.  Aaron lo tiene claro y apuesta por la trinidad desde el principio. Capitán América, Iron Man y Thor vuelven a la primera línea de fuego en sus identidades más clásicas, algo que todo el mundo estaba esperando.

Tres amigos tomando algo y charlando en un bar

También incorpora a Pantera Negra (ha cobrado mucha importancia, mas con su exitosa película) y a la Capitana Marvel, personaje que desde la editorial se están empeñando en promocionar (volvemos otra vez al tema del cine).

Como últimamente parece que en los Vengadores debe haber un Hulk, Aaron se trae a Jennifer Walkers, Hulka, ya que su famoso primo no está disponible (ver su recomendable colección para entenderlo). De todas maneras el papel de Hulka será el de siempre, la forzuda con poco cerebro, nada que ver con sus encarnaciones más clásicas.

El escritor  ficha además a un viejo conocido suyo, el Doctor Extraño, personaje del que ya se encargó en su propia colección. Y como guinda final una sorpresa, el último miembro de los Vengadores será Ghost Rider en su encarnación más reciente, la de Robbie Reyes, con coche infernal incorporado.

Con el equipo a punto sólo queda ver lo que quiere contarnos Jason Aaron. Y su historia no puede ser más grande. El escritor nos va a explicar por qué la Tierra es el epicentro del Universo Marvel, por qué aquí es donde están las personas con poderes, los mutantes, los seres mágicos más poderosos, etc… Para ello se vale los Celestiales, seres de inmenso poder que nos han visitado muchas veces, incluso en el pasado más remoto, donde una especie de Protovengadores liderados por Odín les hizo frente en la prehistoria.  Pero el Celestial derrotado por ellos ha vuelto a la vida ayudado por Loki y busca destruir a sus congéneres y llevarse por delante nuestro planeta ya de paso.

Los Celestiales son la gran amenaza para la Tierra que une a los Vengadores una vez más

Ante esta enorme amenaza al Capitán América, Thor e Iron Man no les queda otra que volver a pelear juntos. Por el camino encuentran la ayuda de los demás miembros del equipo, hasta que gracias a su actuación conjunta derrotan a Loki y a los Celestiales corruptos y se resuelve el misterio del papel de estos seres en la evolución de la Tierra.

Este es a grandes rasgos y sin spoiler el argumento de los seis primeros números de la colección. Aaron nos presenta una historia de grandes dimensiones, con mucha importancia para el futuro (y el pasado) del Universo Marvel pero que no deja el buen sabor de boca que tendría que dejar con tan buenos ingredientes.

Hay varios problemas. El principal es que aunque en el primer número tenemos momentos muy buenos de relaciones entre los personajes (sobre todo el de la trinidad tomando algo en un bar) eso es algo que rápidamente se deja de lado para centrarse más en la acción, en la espectacularidad y en el misterio en torno a los Celestiales.

Misterio que por otro lado no hace más que embarullarse de número a número, teniendo por un lado Celestiales corruptos, una Horda Final que viene a la Tierra a destruirla, unos bichos que son un infección universal… Todo es bastante lioso y da la impresión que si se hubiera tratado en menos números se hubiera entendido mejor.

Otro error es la caracterización que el guionista  hace de Loki. En la colección de Thor Aaron le trata como alguien intrigante, manipulador si se quiere, pero no necesariamente malvado y es esta encarnación en la que se le ha visto en otra partes (como por ejemplo en Infinity Wars). Pero aquí aparece como un villano de opereta, utilizado como catalizador de la unión de los Vengadores (como en su primer número allá por septiembre de 1963), buscando la destrucción de la Tierra por que sí. Menos mal que en el sexto número y cuando está derrotado vemos algo que nos hace pensar que sus intenciones podrían ser bien distintas.

Loki siempre estará detrás de la creación de los Vengadores

En el afán por ser espectacular Aaron tiene algunas ideas que quedan un poco ridículas, casi infantiles, me refiero por ejemplo al momento en el que varios miembros de los Vengadores se hacen gigantes para pelear de tú a tú contra los Celestiales, esas páginas parecen sacadas de un episodio de los Power Rangers. Otro ejemplo son los besos que se dos personajes, no añade nada a la historia, no van a traer consecuencias y sólo se busca ser gracioso.

Y si el guionista tiene algunos fallos su compañero a los lápices tampoco tiene una labor destacada. Ya hemos comentado que el estilo de Ed McGuinness roza lo cartoon pero aquí ese rasgo se enfatiza aún más, con personajes redondeados que a veces parecen hinchados como un globo. Además en su afán por seguir con la espectacularidad del guion sus composiciones de página son a veces muy confusas, no se ve bien lo que nos quiere contar, a lo que tampoco ayuda el simple diseño de los Celestiales.

Los Vengadores de la prehistoría. ¿Los reconoces a todos?

Se esperaba mucho más de esta colección pero al menos Aaron soluciona el tema de los Celestiales, da una respuesta al misterio sobre la Tierra y los poderes de sus habitantes y deja perfilado un grupo que nos puede dar muchas alegrías. En el camino tenemos acción a raudales y espectacularidad (a veces mal entendida) y algunos diálogos divertidos que nos muestran que el guionista tiene capacidad para sacar partido a estos Vengadores. Además tenemos el tema de los Protovengadores, un asunto que bien tratado puede ser muy interesante. Tanto es así que el séptimo número de la serie es un episodio unitario centrado en la figura del Ghost Rider de la prehistoria (miembro de los Protovengadores de Odín) con guiones de Jason Aaron y dibujos de Sara Pichelli. Esta historia es muy entrenida y muestra, ahora sí, el buen hacer del escritor en sólo 24 páginas, ayudado por unas ilustraciones muy buenas de la artista italiana.



el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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