Ya quedan solo dos episodios para el final de la tercera temporada de La Rueda del Tiempo y analizamos el sexto episodio, que viene con un triángulo cada vez más fuerte más revelaciones sobre el pasado de algunos personajes y, por sobre todo, anuncia una gran batalla. La serie, creada por Rafe Judkins sobre la saga de libros de Robert Jordan, es emitida por Prime Video.
Bienvenidos, una vez más, a un nuevo giro de La Rueda del Tiempo. A solo dos episodios del final de temporada, el sexto, cuyo título es La Sombra en la Noche, ayuda a entender mejor los respectivos pasados de Liandrin y Faile, además de mostrarnos cómo Rand va entendiendo trágicamente que ser el Dragón Renacido dista de ser un lecho de rosas. En paralelo, se sigue complicando la trama de los Renegados y Elayne nos da una sorpresa musical.
Pasemos pues a ver qué nos ha dejado este episodio que, haciendo honor a su título, transcurre casi íntegramente de noche. Ello no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
El Pasado de una Sedai Roja
El episodio comienza con un flashback que nos lleva noventa y cinco años atrás a Tanchico para mostrarnos a una joven Liandrin (Lola Shaw) encerrada en un calabozo mientras su bebé no para de llorar. Intenta calmarlo pero no lo consigue y pronto está allí su esposo maltratador y presunto captor que, disgustado y llamándola “zorra”, pide a uno de sus matones que ahogue al niño. Vemos entonces manifestarse (¿por primera vez quizás?) al Poder Único en Liandrin que, merced al mismo y atacada por la ira, acaba tanto con él como con sus hombres y, por las dudas, le pisotea la cabeza unas cuantas veces…
Cuando sale a las calles para pedir ayuda, nadie se la da y todos parecieran rechazarla, pero tiene entonces (¿de manera casual?) su primer encuentro con Ishamael, quien se ofrece a dársela y entendemos así cómo nació la confluencia entre ella y el Ajah Negro, así como la razón de que se sometiera al mismo: protección para ella y el niño.
También, a partir de este flashback, comprendemos mejor sus esfuerzos por mantenerlo con vida cuando, muchos años después y por los diferentes ritmos de envejecimiento de madre e hijo, él se halle ya anciano y moribundo.
En el presente, vemos a la Liandrin adulta recibir la visita de Lanfear, que libra su propia guerra interna con el resto de los Renegados y anda a la caza de ellos. Surge el nombre de Rahvin, pero ninguna de ambas sabe que Moghedien está infiltrada en la casa haciéndose pasar por sirvienta…
Las Colinas de Tanchico
Mientras tanto y también en Tanchico, Elayne y Nynaeve se disfrazan y hacen pasar por locales para hacer averiguaciones en el mercado y especialmente en la taberna local. Mat también hace lo suyo, enseñando el brazalete que tiene en su poder y fingiendo buscar información sobre un collar que haría juego con el mismo. No la obtiene, pero sí el restante brazalete, que un lugareño le consigue por monedas.
Amén de ello, se encuentra por casualidad con el juglar Thom Merrilin (Alexandre Willaume) y el encuentro dista para este último de ser amigable por a los conflictos que han tenido en el pasado. Para su sorpresa, Mat le pone al tanto de su nuevo estatus de Soplador del Cuerno y, mientras departen, Thom reconoce entre el gentío a la heredera del trono de Andor, es decir a Elayne, pues ha trabajado algún tiempo en dicha corte. Está siendo acosada por alguien que también la ha reconocido (¿cómo?) y él interviene en su favor, haciéndola pasar por una alumna suya a quien gusta fingir ser la heredera de Andor por su parecido físico.
Ello pone sin embargo a Elayne en el aprieto de tener que demostrar sus dotes juglarescas y hay preocupación en Thom, pero la pelirroja, segura de sí misma y en el primer número musical de la serie, interpreta con solvencia Las Colinas de Tanchico, canción popular y algo obscena que todos allí conocen y la actriz Ceara Coveney interpreta con propia voz.

Por su parte, Min tampoco ha estado inactiva y está a la caza de visiones premonitorias, pero la tiene difícil porque no es algo que funcione todo el tiempo y con cualquier persona. Finalmente, consigue por fortuna dar con un sujeto de quien puede ver que acaba de estar con una mujer a la que le describe minuciosamente y con la cual, dice, se terminará casando. Ello le permite ganar credibilidad y seguir indagando, con lo que obtiene el dato de que Liandrin se halla en la Mansión Lounalt.
Cuando luego, en la habitación, Elayne y Nynaeve celebran los resultados, reciben la visita de Moghedien, quien logra dominar sus mentes en búsqueda de información y, específicamente, del brazalete, aunque Nynave opone dura resistencia. Cuando se marcha, ninguna de las muchachas recuerda nada e incluso Nynaeve presenta un corte en la mejilla, además de que el brazalete ya no está…
En Lounalt y en medio del conflicto entre Renegados, Liandrin está haciendo depuración entre sus antiguas lealtades. Se deshace sin reparos de Nyomi, pero perdona la vida a Ispan (Olomide Olorunfemi), de quien sin embargo sabremos luego que, en efecto, no trabaja para Moghedien pero sí para Rahvin. ¿Error de Liandrin o jugarreta para que la joven le lleve a sus enemigos?
Las Gemelas Poderosas
En Dos Ríos, Perrin está herido tras el operativo rescate del capítulo anterior y Alanna no está en condiciones de curarlo porque las flechas de los Capas Blancas le han dejado aun peor. Pero cuentan con las rescatadas hermanas de Mat, de quienes resulta que no había sido solo una sino ambas las que lograran encauzar el Poder Único en aquel episodio por el cual su madre, para protegerlas, se sacrificara echándose la culpa. Así que Bode (Litiana Biutanaseva) y Eldrin (Lilibet Biutanaseva) consiguen curar a Alanna y esta, con ayuda de las sabias aiel, a Perrin.
Más tarde, en conversación de fogata, este se muestra angustiado por lo ocurrido con la madre de las muchachas, pero Faile insiste en la necesidad de concentrarse en ser útil más que en llorar: le cuenta de su propio pasado y cómo, de niña, debió escapar de una madre que abrazó el Ajah Negro y mató a su hermano.
Él se siente a su vez en obligación de confesarle su condición de hermano lobo y lo ocurrido con su esposa, a quien diera accidental muerte durante aquel ataque de los trollocs. La pone también al tanto de que la búsqueda del Cuerno de Valere es inútil, pues ya ha sido encontrado por su amigo Mat, lo que provoca en ella decepción y disgusto, pero las desgracias en común les unen y la cosa acaba en beso; se veía venir. Y ya que hablamos de los trollocs, están acampando en las cercanías, así que por debajo del romance, se avecina batalla…

El Poder de destruir…
En el páramo, las sabias regañan a Egwene por andar haciendo turismo en el tel’aran’rhiod y, por lo tanto, en los sueños de los demás. A pesar de ello, la aconsejan sobre cómo librarse de Lanfear, a la cual, dicen, podrá derrotar solo en sueños (nunca más literal). Pero Egwene no puede contenerse de visitar a Rand y reprocharle que ya está al tanto de que se ha estado viendo en sueños con Lanfear, lo cual interpreta como temprana manifestación de locura.

Al preguntarle si la ama, Rand calla y otorga pero, inviertiendo las cosas, recrimina a Egwene no haberlo amado nunca del todo, ni siquiera ahora como Dragón Renacido. Siempre, dice, amó algo más grande que tiene que ver con su destino y que a él no le incluye. Ni lenta ni perezosa, ella le anoticia de que Lanfear le ha torturado en sueños y el estupor invade el rostro de Rand, pues está claro que no lo sabía.
En la noche y al frente de un grupo de guerreros aiel sometidos, el Renegado Sammael (Cameron Jack) ataca el asentamiento. Entre Aviendha y Rand logran neutralizarlo, pero este último provoca un derrumbe que no solo cae sobre Sammael sino también sobre la pequeña Alsera (Julie Van Leeuwen), la nieta de Rhuarc con la cual venía desarrollando simpatía y afecto.
Sintiéndose culpable y atrapado entre el dolor y la furia, alza en brazos el cuerpo sin vida y pretende revivirlo mientras las sabias le insisten en que no corresponde. Él se ampara en que la profecía le otorga tanto el poder de destruir como el de crear, pero la intervención de Moraine logra, a su pesar, disuadirle…

Balance del Episodio
Otra buena entrega que, sin estridencias y tomándose su tiempo, continúa preparando el terreno para los sucesos decisivos que tendrán lugar en los dos capítulos finales de la temporada y se me ocurre que particularmente el próximo tendrá a Dos Ríos como escenario principal y prácticamente excluyente, pues ya sabemos que es normal en este tipo de series que el penúltimo episodio venga con una gran batalla y no parece que pinte para ser la excepción.
El flashback inicial ha sido brutal , pero sobre todo nos ha permitido conocer mejor a Liandrin y sus motivaciones. No digo que ahora nos caiga simpática, pero podemos entenderla más. De hecho, lo más importante del episodio, tanto en pasado como en presente, ha ocurrido en Tanchico. El reencuentro con Thom ha sido un buen ingrediente y lo de Elayne toda una sorpresa…
A propósito de ello, el showrunner Rafe Judkins manifestó haber quedado hace algún tiempo obnubilado con Ceara Coveney al oírla cantar Summertime y desde ese momento hizo acomodar el guion para que tuviera oportunidad de demostrar sus dotes, lo cual en efecto aquí ha hecho, en un momento no solo divertido sino distinto en tono a todo el resto de la serie. Y buena decisión la de repetir el tema en los créditos finales.
Cada vez se complica más la trama de los Renegados en la medida en que salen a la luz sus conflictos, especialmente entre Lanfear y el resto. De entre ellos, Moghedien va cobrando cada vez más protagonismo mientras entran también en escena otros que aparecen en los libros, como los casos de Sammael y Rahvin. Quizás, eso sí, se los esté introduciendo de manera algo apresurada para quien no los haya leído le cueste ubicar quién es quién en medio del lío. De lo que estoy seguro es que Sammael no murió en el derrumbe.
Por cierto, el momento de la muerte de la niña ha sido desgarrador, no tanto porque hubiéramos llegado a empatizar mucho con ella, pues la verdad es que apenas llegamos a conocerla, pero la escena se hizo intensa por el trabajo de Josha Stradowski que, una vez más, ha tenido oportunidad de demostrar su capacidad al recrear a un Rand atormentado por la culpa e incluso bordeando la locura, como evidencia la carcajada que se le escapa en medio del dolor y del llanto.
Y el triángulo que se platea entre Egwene, Lanfear y él se ve muy de culebrón, pero no deja de ser atractivo y da un condimento extra, lo mismo que la buena química que el capítulo ha permitido entablar a Perrin y Faile, a quien vamos conociendo mejor. La de protagonismo más apagado ha sido sin duda Moraine, en consonancia con lo que se había anunciado acerca de que esta temporada se centraría más en Rand que en ella. No es que esté mal, pero tampoco que quede desdibujada a tal punto…
En fin, solo quedan dos capítulos para dar por concluida la tercera temporada de La Rueda del Tiempo y la verdad es que la misma sigue bien aun cuando estos dos últimos episodios se hayan cocido a fuego más lento, pues está claro que constituyen la calma que precede a la gran tormenta. Se me hace que se nos viene un episodio lleno de acción y les espero aquí para analizarlo.
Hasta entonces y sean felices…



