Iniciosci-fiAnálisis de Omnisciente, Temporada 1: Ciencia ficción brasileña en Netflix

Análisis de Omnisciente, Temporada 1: Ciencia ficción brasileña en Netflix

De Pedro Aguilera, creador de 3%, Netflix, de manera silenciosa, nos ofrece Omnisciente, otra interesante muestra de ciencia ficción distópica procedente de Brasil.

Insólitamente casi sin promocionarla, Netflix subió Omnisciente, del mismo creador que la magnífica y exitosa 3%: serie, por el contrario, muy promocionada en su momento y que les invito a descubrir si aún no lo han hecho, ya que las tres temporadas están en la plataforma y cruzando los dedos en espera de la cuarta.
En una tónica semejante en la premisa pero no en la resolución, Omnisciente se ubica en un futuro distópico no demasiado lejano en el cual, en una ciudad que nunca se nombra (¿Río, tal vez?), una compañía llamada, justamente, Omnisiciente ha recibido en concesión la seguridad en las calles, la cual realiza por medio de drones individuales que siguen a cada persona tanto dentro como fuera de sus hogares. Los mismos son parecidos a pequeños insectos coleópteros y persiguen a los ciudadanos desde una altura moderada tomando no sólo registro de cada uno de sus actos, sino también de sus lecturas de frecuencia respiratoria, presión arterial, dilatación de las pupilas, etc.


El objeto de todo ello es prevenir el momento en que la persona pueda estar al borde de cometer un delito: en caso de que, finalmente, lo haga, no puede escapar a la monitorización de su dron individual pero lo común (y esa es la idea) es que, al saberse observada, la persona se cohiba y, en consecuencia, se abstenga. Las imágenes, según lo promociona la propia empresa, no son vistas por seres humanos sino que van parar a una inteligencia artificial: un gran ordenador central al que llaman C.A.L., desde donde, en definitiva, se controla toda la seguridad de la ciudad. El hecho de que no haya humanos viendo las imágenes tomadas por los drones queda bien marcado en el eslogan de la empresa que promete seguridad y privacidad.

Una Falla en el Sistema

La historia sigue a la joven Nina Peixoto (Carla Lasalle), quien se desempeña como pasante para la mencionada compañía con expectativas de quedar incorporada en forma definitiva: esa esperanza la lleva todo el tiempo a ofrecer posibles y novedosas soluciones para mejorar el accionar de los drones y, por ende, la seguridad. Pero las cosas toman un rumbo inesperado cuando, al regresar a su apartamento tras una jornada de trabajo, encuentra a su padre tendido de bruces en el piso y muerto por lo que parece ser un disparo en la espalda.
El hecho, al ser denunciado, provoca una gran conmoción dentro de la compañía, la cual busca sea como sea evitar que el asunto se haga público ya que ello implicaría una pérdida de confianza en las virtudes del sistema: un fallo sería inaceptable. Tanto Nina como su hermano Daniel (Guilherme Prates) esperan respuestas por parte de las autoridades y de la compañía para esclarecer el hecho pero, obviamente, no reciben ninguna: las filmaciones de los drones, que bien podrían arrojar luz sobre lo sucedido, son almacenadas en el ordenador central sin que haya posibilidad de acceso a las mismas, en tanto que el caso, simplemente, ha recibido la insólita carátula de muerte natural.

Ello genera, obviamente, una gran decepción de parte de Nina hacia sus potenciales empleadores pero tras un primer momento de rebeldía pasajera, se da cuenta de la necesidad de conservar su lugar de trabajo y en lo posible quedar de forma efectiva y definitiva. Sabe que, cada dos meses, se produce la desfragmentación del disco rígido del ordenador central, lo cual genera un punto débil hasta tanto se carguen los nuevos datos: ello podría permitirle la hazaña, impensable en apariencia, de acceder a las filmaciones relacionadas con la muerte de su padre.
El problema, claro, es burlar a los drones vigilantes, pero el trabajar en el lugar desde donde los mismos se controlan le otorga, justamente, la posibilidad de estudiar las vulnerabilidades del sistema. Así es como descubre que los drones pueden ser inutilizados a través de un campo magnético, demandando luego entre cuatro y seis minutos la llegada de otro dron en su reemplazo: ello le brindaría pequeños márgenes de tiempo como para ir, con el correr de los días, dejando más o menos limpio el camino y así ingresar al ordenador central llegado el momento de la desfragmentación.

 

Un Futuro Desigual

Daniel, por su parte, está bastante menos empapado en la tecnología que su hermana. Opta por una solución diferente: dirigirse a las favelas de las zonas periféricas, pues ha oído que allí hay sicarios capaces de ingresar a la ciudad sin ser acompañados por drones, así que quiere averiguar de qué modo lo hacen. Esa excursión hacia la periferia nos permite darnos cuenta de que estamos ante una sociedad bien escindida entre quienes, teniendo un buen pasar, residen en el núcleo mismo de la ciudad y aquellos que, en cambio, siendo marginales o desposeídos, viven en las afueras.

De algún modo, Pedro Aguilera vuelve aquí sobre algunos planteos ya hechos en 3%, en donde solo unos pocos (un tres por ciento justamente) tenían la posibilidad, a través de una serie de pruebas, de acceder a un lugar conocido como Alta Mar, en el cual se podía vivir bien y sin sufrir privaciones. Digamos, entonces, que tanto en aquella propuesta como en ésta se observa una importante crítica social y una visión clasista que, sin embargo, nunca llega a ser panfletaria o a poner el mensaje por encima de la historia.

La Sombra de Orwell

La excursión de Daniel no consigue los resultados por él deseados pero es importante retener el dato acerca de la leyenda urbana de los sicarios que se las ingenian para ingresar a la ciudad sin dron.
No quiero contar mucho más sobre la trama a los efectos de que la puedan disfrutar y se dejen sorprender por sus giros, pero sí mencionar a algunos personajes secundarios que terminarán teniendo peso en la trama.
Judite (Sandra Corveloni) es una empleada de la empresa que ayuda todo el tiempo a Nina a llevar adelante su plan. Olivia (Luana Tanaka) es la mejor amiga de Nina: al igual que ella, se desempeña como pasante en Omnisciente, pero con el agregado de que tiene, en su vida privada, todo un trauma acerca de mantener relaciones sexuales bajo la escrutadora e inevitable mirada de los drones. Vinicius (Jonathan Haagensen) es otro empleado de la firma: entabla una relación sentimental con Nina, la cual, sin embargo, nada le cuenta acerca de sus planes ocultos. Por momentos, da la impresión de que alguno de esos personajes estuviera en la historia solo como relleno pero es interesante seguirlos porque, insisto, los tres terminarán por ser desencadenantes al final de la temporada.


Como dije antes, hay mucho de crítica social y la historia rinde especial tributo a novelas como 1984 de George Orwell o Un Mundo Feliz de Aldous Huxley; también se puede pensar en Farenheit 451 de Ray Bradbury o en Minority Report, aquel filme basado en una historia de Philip K. Dick donde individuos conectados a un sistema de visiones premonitorias eran capaces de ver el futuro antes de que ocurriese y así evitar posibles delitos. También sobrevuela, por supuesto, el fantasma de Robocop (genial título para una película clase Z y miren que lo estoy regalando), con eso de asignar a una compañía privada la seguridad de una ciudad.

Balance de Temporada

La trama, contada de modo ágil y llevadero, es interesante y entretiene. Y aun cuando el tipo de planteo pueda remitir a unas cuantas influencias como las que hemos mencionado, no deja de tener un toque propio y, en alguna medida local, que le da su encanto. Las actuaciones van desde correctas a sólidas y, en general, el elenco está bien sin grandes lucimientos. La intriga va en aumento y algunos giros del final nos sorprenderán. El final, justamente, nos deja pendientes de la próxima temporada y, desde luego, en espera de que la haya.


Otro de los puntos altos es la estética: vestuario, peinados y escenografía se conjugan para dar un conjunto bien kitsch en el cual predominan los colores primarios, vivos o eléctricos en lugar de los matices o la monocromía. De algún modo, se puede decir que imita bastante el modelo de la animación por CGI, con lo cual no deja de ser llamativo que, habiendo ésta nacido como un modo de emular la realidad, se desande ahora el camino y termine siendo el propio live action el que intente copiarla.

Una opción distinta, recomendable y de visión fácil ya que la temporada consta de solo seis episodios: triste pena, eso sí, la injusta falta de promoción que ha tenido…

Cuídense y que estén bien. Sed felices y hasta nuestro próximo encuentro…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

2 COMENTARIOS

  1. A mi me ha encantado!!!!!
    Es original
    Lo que no me esta gustando de las series es que cada vez son más cortas…
    Eso es frustrante y más cuando son interesantes.

    • Hola Victoria.
      Gracias por comentar y qué bueno que te haya gustado! Es verdad lo que dices acerca de las series cortas; es un formato cómodo para ver pero también lo es que a muchos les gusta engancharse con una historia que adquiera más desarrollo. En este caso, además, se suma la inexplicable falta de promoción que le dio Netflix. Si no la has visto, te recomiendo 3%, del mismo realizador. De ésa ya hay tres temporadas y de más episodios.
      Que estés bien. Un saludo y gracias una vez más!

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