Análisis de Predicador. Temporada 4. Capítulo 1

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¡Alabado sea el Dios Perro! El buen dios canino nos ha permitido que, por cuarta temporada, nosotros sus fieles podamos disfrutar del Predicador Jesse Custer, y sus aventuras en busca del bien supremo, sea cual sea el mal que deba dejar por el camino. No me voy a liar, y os recuerdo que os podéis encontrar mis análisis de temporadas anteriores en este típico enlace, y nos vamos directamente a Masada.

Un buen comienzo

Cassidy y Tulip tontean en una habitación, demasiado impersonal para no ser la de un hotel. Entre bromas sobre cerveza y cigarrillos, el vampiro y la asesina echan una canita al aire; mientras Jesse Custer se estrella contra el suelo en Australia. Por supuesto, se trata de un sutil recurso narrativo, en el que debemos conocer antes como hemos llegado a este punto.

El plan y el rescate

Hace unos meses, nuestro amado Cass se pudria junto a un ángel en una de las celdas de la malvada organización que lidera nuestro amado Herr Starr. En Masada, el Grial tiene su sede, y su lugar de iniciación a… Bueno, en general, a la tortura. Por suerte, Cass sabe un rato de eso, y va a ser el invitado especial de la clase de tortura avanzada. Y os aseguro que Frankie es un tío con una innumerable cantidad de recursos cuando de infligir dolor se trata. No por nada es el profesor de la materia avanzada. He de decir que circuncidarlo cerca de unas 150 veces es una tortura muy imaginativa.

Han vuelto… Y ya era hora, joder

Y mientras Cassidy grita, los fieles servidores del Grial cantan. He de decir que echaba de menos a Génesis en nuestra vida. Todo es mucho más divertido cuando Jesse ordena, y el mundo obedece. Sobre todo si usa ese poder para hacer de Tulip la jefa suprema de un ejercito de fascistas cantores. En serio ¿No os encanta esta serie? Lo importante es que, como es habitual, Herr Starr cree estar preparado para el Predicador. Incluso ha puesto un control de aeropuerto en la entrada, y ha traído a una anciana sorda para extremar las precauciones. Por supuesto, nada funciona, y Jesse se sale con la suya.  Una escena de pelea, en la que vemos de nueva esa cara oscura de Jesse, que precisamente es la que recibe más iluminación, y el Predicador y el vampiro acercan posturas. Aunque hay lago raro en Cass, según le parece a Jesse.

Reconozcamoslo, ¿Quién no estaría un pelín resentido en la situación de Cassidy? Ha sido vejado, torturado, vejado de nuevo y vuelto a torturar, con brillante ironía, en lo que Jesse Custer tardaba en darse cuenta de que tal vez su amigo vampiro podría llegar a ser importante para él. Nada que una tensa y cínica conversación de ascensor y una catártica pelea no solucionen.

Mientras, Tulip lleva su propia marcha, acompañada por su ejercito de ovejas. Por desgracia, las ovejas bajo control mental no son buenas en aquello de ser silenciosas y astutas, por lo que a la primera de cambio, el plan de Tulip se va al garete, y un montón de ovejas fascistas muertas, una de ella, medio muerta, aplastada por una puerta. Pero, por supuesto, Tulip siempre encuentra la manera de llevar a cabo su parte del plan. Arriba de la montaña, la zorra que una fuera su mejor amiga la espera sentada. Son tal para cual. Y tras una pelea en las altura, Tulip cree que por fin puede acabar con la zorra pesada, pero… la muy h d p casi tiene alas. Aunque por una parte es hasta risible, por otra te alegras un huevo de que este romance maníaco no termine. Conmovedor.

Ahí vuelven. Ellos. Héroes de mercadillo

Pero, por supuesto, las cosas no acaban así. Cassidy decide quedarse encerrado porque «Lo tiene controlado», y Jesse y Tulip charlan en un bar, y deciden volver a por él. Pero por la noche, las voces de su padre, del futuro y de él mismo, advierten a Jesse sobre algo, aunque no entendemos sobre qué. Pero, una vez más, Jesse se larga.

La santísima trinidad

Klaus Starr es, posiblemente, el villano más chapucero de la historia, y precisamente por eso, el mejor. Pero es esa chapucería lo que lo mantiene con vida. Y es que, si ya te has traído a una anciana sorda a la función, ¿Por qué no darle todo el uso posible? Usando a la vieja como parapeto, Herr Starr vuelve a salir con vida de un encuentro con Genésis, aunque, de nuevo, este le deja un recuerdo. Herr Starr pierde una oreja, y empieza a parecerse demasiado a Padilla. Pero Herr Starr tiene muy buenos amigos, y Dios mediante, que él y su altísimo van a hacer sufrir a Jesse Custer… a cualquier precio.

Dios, el gran villano. Que fantasía

Mientras, el pistolero y Eugene, el nuevo duo cómico del momento, se deja car por Lousiana para visitar la vieja plantación de los L’Angelle. Por supuesto, Jesse no ha dejado mucho por allí para rastrear.

La opinión de Sofía

Pues me ha encantado, la verdad. Es un pedazo de inicio de temporada. He de decir que me preocupa un poco volver a separar las historias de Jesse y de Tulip y Cassidy. No obstante, la idea de mi villano favorito y el mismo Dios como némesis de la temporada, y de la evolución de la relación entre Tulip y Cass me hacen tener muchas esperanzas en esta temporada.

En cualquier caso, aún es pronto para valoraciones. Poco a poco iremos dilucidando si las cosas se aclaran esta temporada, y se desenredan los enredos creados en las temporadas anteriores. Si mantiene el nivel de la cuarta temporada, iremos bien. Más en el próximo capítulo. Hasta entonces… sed felices.



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En mis ratos libres soy la Chica Ardilla

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