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Análisis de Riverdale. Temporada 5. Episodio 16

Como cada semana, analizamos el nuevo episodio de esta quinta temporada de Riverdale, en este caso el decimosexto, cuyo título es Banda de Hermanos. La serie, creada por Roberto Aguirre-Sacasa, se emite por The CW y puede ser vista en España por Movistar+.

Bienvenidos a un nuevo análisis de Riverdale, hoy para desbrozar el episodio 16 de la quinta temporada o, si lo prefieren, capítulo 92 del listado total. Su título, homenajeando a aquella serie bélica de Steven Spielberg y Tom Hanks, es Hermanos de Sangre (Band of Brothers) y, habiéndolo visto, la sensación es que hicieron eyaculación precoz. ¿Suena alocado? Es Riverdale, no lo olviden.

Pasemos ya mismo a analizarlo, siempre recordando que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y que pueden leer nuestros análisis anteriores aquí.

Los Fantasmas de Archie

Lo primero que nos dice el relato en off es que tras la partida de Josie todos volvieron a sus existencias torturadas. Queda confirmado entonces, por si quedaba duda, que el episodio anterior no había sido un salto temporal, sino que estaba inserto en la continuidad de la serie. Si ya nos sorprendía entonces que los traumas dejaran descansar a nuestros personajes durante un episodio completo, ahora lo hace la facilidad con que han regresado: Betty vuelve a los caminos tras el asesino (o asesinos), Archie a sus visiones de guerra, Jughead a sus pesadillas de escritor atormentado y Cheryl a predicar.

Archie se ha enterado que el general Taylor está a punto de pasar a retiro con honores y no puede permitirlo al tratarse de alguien que, en el frente de batalla, le envió a la muerte junto con sus hombres. No sé por qué va a verlo para anunciarle que sacará a luz en juicio todo lo ocurrido ni tampoco por qué un militar de carrera se deja amedrentar con tanta facilidad por un muchacho que sigue pareciendo un adolescente.

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Por lo pronto, Archie va en busca de los familiares de los fallecidos con desigual suerte: algunos le dan gustosos su colaboración para esclarecer los hechos, pero otros siguen culpándolo por la muerte de sus seres queridos, cuyos fantasmas, por cierto, aparecen a un costado acompañando a Archie en cada una de las visitas a los respectivos hogares.

El juicio sigue adelante y se suma un testimonio clave: el de Eric. Pero cuando pensamos que sobrevendrá un episodio de estilo Algunos Hombres Buenos con escenas de estrado, corte marcial y encendidos alegatos, nos encontramos con que, simplemente, un insulso llamado telefónico pone a Archie al corriente de que Taylor ha sido encontrado responsable por la muerte del batallón y no podrá, por lo tanto, retirarse con honores.

Admito que quizás no domine los códigos castrenses, pero pregunto: ¿es eso todo? ¿Un general envía a morir ex profeso a un grupo de soldados y la única sanción que le cabe es retirarse en silencio? La sensación que tengo es que han resuelto, de modo simplista, burocrático y por debajo de nuestras expectativas, una trama que parecía prometer mucho más . Por lo pronto, Archie y Eric brindan en celebración mientras desde un costado y ahora en paz, observan los fantasmas.

Los Milagros de Cheryl

Donde nada puede sorprendernos es en esa dimensión desconocida que es la mansión Thornhill: cada una de nuestras visitas parece un episodio de The Twilight Zone, pero dirigido por Luis Buñuel modelo 1929. Ahora resulta que Cheryl y Penelope compiten por el liderazgo, pues a ninguna madre puede caerle bien que su propia hija le arrebate el culto que ella misma fundó. A los efectos de recuperar voz de mando, se ha presentado con un supuesto mensaje de Jason diciendo que ya no habrá más canciones en el “templo”; aduce en su favor que su hijo siempre fue de pocas palabras, algo de lo cual podemos dar fe pues jamás emitió siquiera una en todos los flashbacks que le hemos visto.

Sabemos bien que Cheryl no acepta una derrota fácilmente y ya lo ha demostrado, incluso ante su madre. En connivencia con Kevin, se propone recuperar su lugar a través de la realización de tres milagros (hasta donde sé, el mínimo requerido por la Iglesia Católica para canonizar a alguien): para ello recurre a ciertas habilidades ilusionistas que desconocíamos en Kevin y así es cómo la pelirroja convierte el agua en jarabe de arce o aparece con sus manos impregnadas en “la sangre de Jason”, mientras Penelope mira entre desconfiada y divertida. Me encantan los feligreses, que observan todo muy atentos pero nunca aportan nada.

El tercer milagro es el más sorprendente, ya que esta vez no hay ningún David Copperfield, sino un número de domesticación de insectos sin truco alguno.  Básicamente, Cheryl introduce sus manos en un tanque lleno de abejas y estas no le pican,  lo cual le hace pensar que quizás sí sea una santa: ¿podía ser de otra forma?

El Martillo de Veronica

Veronica sigue intentando que Chad no pierda sus inversiones, lo cual significa, en modo sencillo, salvarle los negocios sucios que ha hecho en su nombre y con su propio dinero. El objetivo de ella, claro, es conseguir el divorcio lo antes posible, pero el tóxico se niega a salir de su vida y pretende “ayudarla”, cosa que ella rechaza tajante.

Como represalia, él le arroja al SEC (Comisión de Bolsa y Valores) sobre sus libros de contabilidad. Uno pensaría que se echa tierra a sí mismo y parece que Reggie también porque así se lo dice a Veronica. Ella argumenta que es un modo de ejercerle presión para que le termine pidiendo ayuda. Ok, no digan nada: a mí tampoco me convenció…

Logrando aplazar para la siguiente semana la visita de los inspectores, Veronica se aboca a conseguir el dinero que necesita y, una vez más, Reggie le es de gran ayuda: insisto en que algo pasa allí y creo detectar celos en el rostro de ella cuando él le cuenta que ha tenido una relación con su media hermana Hermosa, a quien puede recurrir para robarle a Hiram unas piezas de paladio que tiene ocultas.

De lo que se trata es de venderlas en forma de doblones sin que el padre de Veronica descubra el engaño y recurriendo a Cheryl para que declare que el paladio procede de sus minas. Hiram, cuyos ojos se encienden cada vez que escucha la palabra “paladio”, intenta comprar las piezas en la subasta, pero el martillo de su hija le es esquivo y baja para otro oferente, evitando de ese modo que él pueda constatar la procedencia del paladio: no entiendo; es un simple metal… ¿o no? ¿Acaso lo tiene marcado como para identificarlo? En todo caso, sabrá la verdad cuando descubra que sus piezas ya no están bajo su maqueta de SoDale.

No solo Hiram resulta damnificado por los planes de Veronica y Reggie. Ella, en plena fiesta organizada por su esposo, le arruina en venganza sus negocios en la empresa TaxiCóptero al revelar a los accionistas que él se ha estrellado, justamente, con un helicóptero y, como tal, no puede estar al frente de un emprendimiento ligado al rubro. Reapareció por fin aquel casi olvidado accidente aéreo del cual nos hablaran allá por el episodio 4

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El Manuscrito de Jughead

En efecto y tal como vimos en el episodio anterior, Jughead está otra vez en Riverdale. ¿A qué fue a New York entonces? ¿Qué encontró allí? ¿No se suponía que había ido para determinar qué había ocurrido en aquellos tres días fatídicos tras el plantón de Betty? En principio y como parece norma de este episodio, estamos ante otro caso de resolución precoz o ni siquiera resolución, salvo que nos tengan reservada alguna sorpresa neoyorquina en futuros flashbacks.

Samm no para de llamarle para exigirle la entrega del manuscrito, por lo que Jughead va en busca de lo que fuera que escribió tras aquella experiencia alucinatoria con los hongos (a propósito: ¿dónde están los hombres-polilla?). Cuando Tabitha le pone al tanto de que en esa noche él escribió una novela completa, su rostro de incredulidad es el mismo que el nuestro cuando en aquella oportunidad nos dijeran lo mismo (vaya droga para conseguir semejante portento). La fugaz esperanza de Jughead, sin embargo, troca rápidamente en decepción cuando ella le dice que Betty entregó el manuscrito a Jessica; él se pregunta por qué lo haría: estaba muy drogada, muchacho.

Ya no tiene, por ende, libro para entregar a su representante y es entonces cuando se le enciende la lámpara al recordar aquel otro manuscrito por cuya reaparición venimos clamando semana tras semana en estos análisis: en efecto, en un cajón y junto a una botella de whisky, tiene guardado Las Reglas de la Distracción, el texto que le entregara Cora Carter para que él lo revisara.

En un manotazo de ahogado carente de todo complejo ético, arranca la carátula y lo envía a Samm como si fuera propio: este queda encantado y le dice que es lo mejor que ha escrito, pero entonces Jughead tiene un momento Archie al sincerarse y admitir que no es suyo. Samm, decepcionado, le comunica que ya no lo puede seguir representando, cosa que él no solo comprende y acepta, sino que además le pasa el contacto de Cora Carter.

Parece que en este episodio tuviéramos prisa por cerrar subtramas rápido. Tenía esperanzas de que ese manuscrito tuviera algo más de ruedo en la serie, pero, al igual que con lo del general Taylor, el asunto se cerró de modo tan simple que nos deja preguntándonos si introdujeron a Cora Carter solo para esto. Una vez más, esperemos que no sea así y que el futuro nos traiga alguna sorpresa.

Jughead parece más interesado en el paradero de Betty, de quien sabe que, enfundada en ligueros, anda ligando a la vera de los caminos tras la liga de camioneros asesinos (si se perdieron, lo siento: no repito trabalenguas).

Ella ha afirmado recientemente que le es más fácil relacionarse con asesinos seriales que con personas cercanas: se refugia en ellos, digamos, siendo esa la razón por la cual no asistió al evento de Jughead, pues prefirió ir tras el Asesino de la Bolsa de Plástico. Él, por su parte, carga con culpas por cómo la trató en aquel audio y así se lo ha hecho saber con una disculpa vía mensaje, pero ahora está preocupado por su suerte, tanto que está enterrando su carrera como escritor.

Todo presagia un triángulo complejo en la medida en que Tabitha percibe que a Jughead se le ha despertado su pasado con Betty… o que siempre estuvo allí. Aun así, ambas muchachas sigue siendo amigas en la medida en que comparten un objetivo común y, de hecho, Tabitha se ofrece a acompañar a la rubia a la carretera tras el secuestrador de Polly.

Balance del Episodio de Riverdale

Nos habían hecho ilusionar con aquella entrega dedicada al pasado de Hiram y las dos que le siguieron, pero la sensación es que en estos dos últimos episodios, los sinsentidos han regresado a Riverdale. No se entiende a qué viene tanta prisa en desprenderse de subtramas a menos, claro, que nos estén engañando y no sea así.

En lo particular, abrigo la esperanza de que Cora Carter tenga algún peso ahora que, gracias al paso en falso de Jughead, se perfila como escritora de éxito, así como también de que nos arrojen alguna luz acerca de lo que él pudo haber descubierto en New York si es que realmente descubrió algo y quiero pensar que sí para no concluir en que nos hicieron perder el tiempo.

También me gustaría creer que volveremos a saber del general Taylor aunque, lamentablemente, esa trama parece haberse cerrado; una lástima: yo ya me hacía a la idea de que oiríamos a Taylor lanzando una encendida diatriba a lo Jack Nicholson. Si realmente es caso cerrado, no se entiende por qué tanto esmero en presentarnos con lujo de detalles y a lo largo de varios episodios lo que iban a resolver con tanta ligereza: quizás sea un milagro de Cheryl que, no en vano, está a punto de ser santa y que espero recuerde que aún nos debe el sacrificio de Minerva.

En fin, que el Divino Jason nos ayude. Será hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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