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Análisis de Riverdale. Temporada 5. Episodio 8

Nuevo análisis semanal de Riverdale, en este caso episodio 8 de la quinta temporada, cuyo título Lock & Key (Cerrojo y Llave) nos anuncia claramente que algunas historias tenderán a cerrarse y otras a abrirse o reabrirse.  La serie se emite por The CW y puede ser vista en España a través de Movistar+.

Bienvenidos, como cada semana, a nuestro encuentro con Riverdale. El episodio que hoy nos ocupa es el octavo de la quinta temporada o, si lo prefieren, capítulo 84 del listado general: algunas cosas pueden no ser como creíamos, en tanto que subtramas aparentemente inconexas tienden a confluir y ciertas historias del pasado vuelven a aflorar.

Antes de pasar al análisis, advierto que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y les recuerdo que si quieren echar ojo a los anteriores, pueden hacerlo aquí.

Bombero Luminoso

Como es ya clásico, el episodio se inicia con el relato en off de Jughead, quien se pregunta a sí mismo si está loco a la vez que nos interroga sobre si alguna vez nos hemos sentido así. El comentario parece del todo irrelevante y, sin embargo, termina dando significado al episodio, tanto en el arco que a él lo involucra como, más indirectamente, en otros.

Luego de haberse tomado un descanso en el episodio anterior, regresa el fanservice y no de manera sutil: Betty y Archie tienen sexo mientras él luce uniforme de bombero con pectorales desnudos.

Eso sí: a juzgar por lo que sobrevendrá luego, es posible que estas sean las últimas escenas íntimas entre ambos y aun cuando Betty defina a Archie como su “ventana de luz en la oscuridad” (algo así como un solaz entre tanto caos), no deja de sorprender la soltura con que se entrega a la pasión sin complejo ni culpa mientras su hermana continúa desaparecida y sin pistas sobre su paradero. Por cierto, esta será la única faena de Archie como bombero en todo el episodio.

La Llamada

Luego de que Hiram (quien no aparece en todo el episodio) diera luz verde al rastrillaje del pantano en su propiedad, siguen apareciendo cuerpos pero, para alivio de Betty y Alice, no hay coincidencias con el de Polly, lo cual alienta la posibilidad de que siga viva.

Betty, además, está teniendo pesadillas con el Mutilador de la Bolsa de Basura y se llena de culpa por no estar atendiendo el caso ahora que el mismo ha vuelto a las andadas. Todo apunta, insisto, a que esa historia se conecta con la de su hermana. Por otra parte, Alice, estando al cuidado de los mellizos, dice haber recibido un llamado de Polly e incluso afirma que su voz sonaba como si estuviera dentro de una nave espacial. ¿Se une esta historia entonces con la investigación de Jughead? No lo sabemos, pero Betty, quien, hsata donde sabemos, nada sabe sobre hombres polilla, empieza a dudar si su madre no estará comenzando a perder la cordura entre tanta desesperación.

Matadero Cinco

Jughead ha llamado a una antropóloga especializada en contactos alienígenas (¿existe ese posgrado?) para contarle lo ocurrido. Cuando esta le pregunta sobre el cuerpo momificado en el barril, él, tristemente, le responde que sus semejantes volvieron para llevárselo: lógico que suene poco creíble. Ella le advierte sobre la posibilidad de que lo esté imaginando todo, quizás como manifestación de traumas reprimidos y le sugiere ver a un psicólogo (raro que alguien que anda detrás de ovnis y similares sea tan cauto a la hora de evaluar la veracidad de un testimonio).

Jughead le pide disculpas por hacerle perder su tiempo en llegarse a Riverdale, pero ella, moderando algo su postura anterior, le invita a participar de las reuniones que realiza con testigos de encuentros alienígenas. Un detalle: el apellido de la especialista es Whitley, más que probable referencia a Whitley Stieber, conocido novelista de terror y ciencia ficción que ha dado conferencias por todo el mundo acerca de sus (supuestos) contactos con extraterrestres.

Jughead queda en evaluar la invitación, aunque no parece entusiasmado. Sin embargo, cambia de opinión cuando, en plena clase, cree ver al hombre polilla momificado observándole desde el otro lado de un ventanal.

Ello ocurre mientras habla con sus alumnos sobre Matadero Cinco , novela de Kurt Vonnegut (también conocida como La Cruzada de los Niños) y hace referencia a una de las interpretaciones según la cual el personaje de Billy Pilgrim podría estar loco e imaginándolo todo: una clara alegoría que lo identifica.

Su participación en los encuentros auspiciados por la doctora Whitley, sin embargo, tampoco termina bien y sale de allí precipitadamente mientras duda sobre su cordura, más aún cuando las alucinaciones (si es que lo son) continúan.

Parejas en Problemas

Veronica tiene noticias de su esposo Chad. Un llamado telefónico de su amiga Katy Keene (siguen en esta temporada los nexos con un spin-off que, de todas formas, ya está cancelado) la pone al tanto de que lo ha visto con distintas mujeres. Descontado que, si bien tedioso y obsesivo, no puede ser tan estúpido como para exponerse a la vista de una amiga de su esposa con lo grande que es New York, Veronica concluye en que le está queriendo crear celos. Volvemos atrás: sí es estúpido.

En tanto, el vínculo entre Kevin y Fangs atraviesa un momento difícil: si bien anuncian su compromiso, por otra parte incomoda cada vez más al primero el carácter libertino de la relación que, si bien estipulado en el contrato original, ya para esta altura le molesta.

Al mismo tiempo, sin embargo, Toni anuncia que criará a su futuro hijo junto a ellos, lo cual cae como una estocada a Cheryl.

El Juego de las Llaves

En Thornhill, Minerva Marble (Adeline Rudolph), la vendedora de arte a quien vimos en el episodio anterior descubrir el supuesto engaño en la pintura de Cheryl, ha terminado haciendo buenas migas con ella y parece haber renunciado a cualquier denuncia si la pelirroja la pinta caracterizada como su tocaya, la diosa romana de la caza.

En ello está cuando la conversación deriva hacia temas privados y Cheryl le habla acerca de lo que planea Toni, concluyendo en que pareciera que los demás se empeñan en torturarla mostrándole la felicidad en que viven.

Minerva le da ánimos diciéndole que son simples obstáculos que le ponen delante y que está en ella el saber sortearlos o devolverlos; a Cheryl se le iluminan los ojos al inferir de tales palabras que lo mejor sería introducir algo de caos entre los demás, algo para lo que ya ha demostrado habilidad en otras oportunidades.

Con tal intención, durante un encuentro en el Whyte Wyrm, convoca a una reunión en su mansión para jugar el juego de las llaves en el que cualquiera puede intimar con cualquiera según le toque en suerte. Está claro que si algo sabe es sembrar cizaña y sino recordemos que fue, al principio de la serie, la promotora de aquel beso entre Veronica y Archie que comenzara a deteriorar la relación entre este y Betty.

A la reunión en Thornhill caen prácticamente todos, hasta Reggie. Fangs lleva a su amigo Rick, lo cual introduce un punto más de conflicto con Kevin, pues el joven en cuestión ha sostenido relaciones ocasionales con ambos.

Veronica, por su parte, ha invitado a Chad, seguramente para devolverle parte de los celos que él le ha estado queriendo crear. Es ella, justamente, quien toma la primera llave y le toca con Archie: no sabemos si Cheryl preparó la escena, pero Chad se interpone entre ambos y dice no estar dispuesto a permitir que ella se vaya con su ex.

Su violencia verbal, incluso, hace que el propio Archie intervenga en la cuestión y queden a un punto de tomarse a golpes. Veronica, harta ya, se lleva a su esposo para, instantes después, pedirle el divorcio.

Cheryl celebra la salida de maridos tóxicos que alteran el juego y sigue adelante con el mismo. Quien decide ir por la siguiente llave es un Jughead tan alcoholizado que ni siquiera puede tenerse en pie: para su fortuna, su llave se corresponde con Tabitha, quien aprovecha la oportunidad para llevárselo de allí.

Reggie saca la llave de Fangs pero para nada, pues, según este dirá más tarde, el encuentro solo sirve para saber que Reggie es ciento por ciento heterosexual. Lo que sí funciona, en cambio, es el encuentro entre Jackson (el amigo de Archie en el ejército) y Minerva, a quienes se los ve complacidos con el momento que el azar les ha deparado.

Kevin saca la llave de Rick y Betty la de Archie, quedando para el final Cheryl y Toni. Es entonces cuando la pelirroja la lleva aparte y le muestra la habitación que ha preparado y decorado para que pueda criar allí a su hijo lejos de Kevin y Fangs.

Contrariamente a lo que esperaba, ello no cae bien a Toni quien, por el contrario, se marcha decepcionada con ella por seguir siendo una manipuladora. Cheryl, desconsolada, terminará luego encontrando refugio en brazos de Minerva, lo cual anuncia el nacimiento de una pareja aunque la verdad es que, no sé a ustedes, pero a mí esa mujer me da la sensación de ser bastante manipuladora y no es casual que su nombre esté vinculado a la caza. Es posible entonces que, en su intento por atrapar a Toni, haya sido Cheryl quien terminó cazada.

Un Muchacho Sincero

¿Qué ocurre, mientras tanto, entre Archie y Betty? Pues no tiene lugar la escena de fanservice que esperábamos sino que él, siempre culposo y correcto, se sincera con que se está sintiendo nuevamente atraído por Veronica, algo de lo cual ya veníamos teniendo algunos guiños desde el episodio anterior (¿cómo no enamorarse de alguien que llega con un camión de bomberos?). Betty solo sonríe y no lo toma a mal aun cuando ello probablemente signifique que la relación secreta no tenga ya mucha más vida.

Insiste en que él es su “ventana de luz en la oscuridad” (le gustó la metáfora al parecer) y le pide que lo siga siendo, sin quedarme claro si lo invita a seguir siendo su amante o a mantener el vínculo de amistad que siempre tuvieron. De todas formas, yo le diría a Betty que no pierda esperanzas: Archie se sintió atraído por Veronica cuando estaba con Betty, por Betty cuando estaba con Veronica y, ahora, vuelve al principio. El ciclo no tiene por qué interrumpirse.

A propósito: lo siguiente es el encuentro entre Archie y Veronica, quien lo pone al tanto de que ha pedido el divorcio a Chad, colocándose casi sobre la frente un cartel de “disponible”. El señor sincericida, desde ya, le cuenta acerca de lo que ha estado pasando con Betty en su relación de amigos con derecho a roce pero, al parecer, ahora son todos adultos, así que Veronica tampoco se molesta y la escena termina con un beso entre mangueras y bombas de incendio.

Sangre en la Noche

Por otra parte, se produce en plena noche un nuevo llamado telefónico de Polly y esta vez está Betty presente para contestarlo: al parecer, su madre no mentía ni imaginaba. A Polly se la oye nerviosa y angustiada mientras les dice que se encuentra en una cabina telefónica al costado de la carretera. Betty y Alice salen a buscarla, pero al llegar al lugar, hallan la cabina destruida y con manchas de sangre.

Balance del Episodio

Aunque a primera vista pareciera una entrega en la cual no pasó gran cosa, la realidad es que terminó pasando de todo y el juego de las llaves apadrinado por Cheryl ha tenido un lugar central. No quizás como ella pensaba ya que, al parecer, manipuló todo para hacer estallar el conflicto entre Kevin y Fangs a la vez que reconstituir con Toni ese vínculo por el cual daba impresión de no mostrar ya interés: si tuvo éxito en lo primero, lo segundo le fracasó. La maternidad de su ex pareja ha golpeado mal a la pelirroja y más todavía la inminente crianza del niño bajo trío. Nos queda ahora por saber cuál será el rol que Minerva asumirá en su vida: como ya dije, no me genera confianza y pinta más manipuladora que la propia Cheryl.

Pero el juego sirvió, sin embargo, para sacudir el árbol y hacer caer manzanas podridas: la principal, desde luego, Chad, a quien creo que ninguno de nosotros soportaba más. Así y todo no cantemos victoria y pensemos en ya no verlo, pues vale recordar que andaba en tratativas con Hiram, una sociedad que se presenta bien compatible aún cuando uno sea muy astuto y el otro un completo imbécil.

Por otra parte, la relación entre Kevin y Fangs no parece tener mucha vida por delante y, en ese sentido, hay que destacar que el conflicto entre ambos sirvió para que Casey Scott y Drew Ray Tanner tuvieran, quizás por primera vez en toda la serie, oportunidad de lucirse en sus papeles ya que han estado intensos y sólidos.

También el juego pareció arrojar un cierre sobre la historia entre Toni y Cheryl, así como sobre la “relación adulta” entre Archie y Betty. Definitivamente, varias piezas se movieron en el tablero a la hora de redefinir los sentimientos de los personajes.

Pero sin duda el gran punto a destacar es el interesante manejo de la cuestión de la locura, particularmente en la subtrama de Jughead, aunque haciéndose extensiva a otras. Aún no sabemos si no lo está imaginando todo. ¿Hay alienígenas en Riverdale o todo está en su cabeza? Y si es lo segundo, ¿en dónde encaja ese comentario de Alice acerca de que la voz de Polly sonaba como “dentro de una nave espacial”? Es no solo difícil sino absolutamente imposible que una analogía tan extraña haya sido mencionada al azar y no es para descartar que Mutilador, hombres polilla y desaparición de Polly estén interconectados.

En definitiva, ha sido un correcto episodio que, si bien no nos ha hecho avanzar demasiado en la trama policíaca, nos deja con el cliffhanger final lo suficientemente prendidos en espera del siguiente. Digamos que fue una entrega que cumplió y eso que estuvo a punto de naufragar casi de entrada con la escena del bombero fogoso.

Por último, pero no por desdeñarlo, es siempre importante el aspecto pedagógico de la serie a la hora de hacer referencias cinematográficas o literarias.  Sería bueno, en tal sentido, que este episodio despertara en muchos el interés por echarle el ojo a una novela tan excelente como Matadero Cinco.

Aquí les dejo el avance de lo que será el próximo episodio:

Y aquí un segundo avance del mismo episodio en el cual volvemos a ver a Cheryl de vuelta al frente de las Vixens con una de sus coreografías:

 

Será hasta entonces. Un saludo y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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