Analizamos el cuarto episodio de Star Trek: Picard, en el cual, por fin, conocemos el rostro del Observador. La serie, creada por Terry Matalas, puede ser vista por Prime Video.
Bienvenidos nuevamente, trekkies y no tan trekkies. Nos volvemos a encontrar para analizar un nuevo episodio de Star Trek: Picard, en este caso el cuarto de esta segunda temporada y dado que su título es Observador, podemos, desde el inicio, prever revelaciones con respecto a la identidad del mismo. Por cierto, una sorpresa, al menos para mí.
Pasemos ya mismo a analizar esta nueva entrega no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden ver aquí nuestros análisis anteriores.
Hogar
A poco de comenzar, nos enteramos que el lugar en el cual Picard aterrizó de emergencia no es otro que la campiña francesa y, más específicamente, su finca viñatera. Yo había pensado que se trataba de las cercanías de Los Ángeles (de hecho, también se cultivan vides en California), pero Francia tiene más sentido si recordamos que él había dicho al resto que los llevaría “a casa”.
Por fortuna, el dispositivo de ocultamiento aún funciona y pueden camuflar la nave mientras Picard y Jurati se dedican a recorrer el lugar (yo no dejaría sola a la reina borg dentro de La Sirena por más medio cuerpo que le falte). Encuentran la casa en ruinas y abandonada: no sé si será demasiado subjetivo, pero me vino a la mente alguna escena de El Tiempo en sus Manos (George Pal, 1960) y no parece tan descabellado un homenaje cuando ambas historias tienen que ver con viajes en el tiempo…
Mientras por la mente de Picard desfilan recuerdos de infancia, madre y Édith Piaf, le comenta a Agnes que la propiedad fue arrasada por los nazis durante la segunda guerra mundial y su familia tardó varias generaciones en reinstalarse. Se descuenta, entonces, que 2024 es un momento intermedio entre ambos sucesos.
A Picard le intriga la triple coincidencia de que Agnes haya movido quince cuentas en el ábaco, tomado el volumen 15 de la Enciclopedia Británica y elegido una botella de cosecha 1915 :su particular subconsciente puede estar dando algún mensaje.
Demasiado rápidamente para mi gusto, él saca la conclusión de que posiblemente el evento que cambiará todo se produzca el 15 de abril, para lo cual faltan tres días. De manera irónica, Agnes le acusa de estar jugando a Dixon Hill, el detective en cuya piel Picard se metiera más de una vez en la holocubierta de la Enterprise. Razón no le falta, aunque yo quizás lo hubiera comparado con el Batman de los sesenta resolviendo acertijos; claro que allí era en clave de broma…
Una Cosa por Otra
Cuando regresan a la nave, Picard quiere transportarse pues se siente inútil estando allí mientras el resto, afuera, lidian con el siglo XXI. La idea no le gusta a Agnes porque el transportador está a media máquina y no hay seguridad de poder regresarlo; quiere acompañarlo, pero él le pide que se quede con la reina borg. Es, desde ya, más atinado que dejarla sola como hicieron antes, pero tampoco muy seguro si se considera que la reina y Agnes han estado interconectadas durante el inconcluso proceso de asimiliación.
De hecho y como era de esperar, la reina va a la carga sobre Agnes apenas Picard está ausente. Le llena la cabeza con que el resto se reserva las misiones importantes y la deja siempre en segundo plano, a la vez que insiste en lo especial de la conexión que han establecido ambas durante la asimilación. Aun cuando alguna duda pareciera cruzar el rostro de Agnes, está enfrascada en volver a hacer funcionar el sistema de transporte a pleno pues, de lo contrario, podría no regresar a nadie a bordo de La Sirena.
Una vez más, quid pro quo: la reina está dispuesta a colaborar pero negociando la nave a cambio…
Tras la Pista de Ríos
Siete y Raffi, finalmente, van tras la anárquica señal que pescaran desde lo alto de la torre. Durante el viaje en tren, se produce una escena que arranca por igual lágrimas y sonrisas a los fans de la franquicia. Es cuando piden a un sujeto ya mayor y con aspecto de trasnochado rocker suburbano, que baje el volumen de la música punk-rock que escucha.
Todo hace pensar que la escena va camino a un desenlace idéntico al de una muy semejante en Star Trek IV – Misión: salvar la Tierra (Leonard Nimoy, 1986), en la que el increpado responde mostrando un dedo mayor y termina inconsciente por el toque de Spock en el cuello que le practica. Esta vez, sin embargo, baja el volumen y se disculpa con lo mucho que le gusta la canción.
Pero allí no termina la cosa porque quien lo interpreta, con treinta y seis años más, es el mismo de la película mencionada: Kirk Thatcher. Un gran detalle nostálgico de los que abundan en la serie y tanto nos emocionan…

Guiadas por el comunicador, Siete y Raffi terminan en la clínica, encontrando el lugar ya desastrado y sin señales de Ríos ni de nadie, salvo por una empleada que les cuenta que ha sido arrestado junto a la directora.
Pintándoles un panorama poco alentador, les dice que muy posiblemente ella recupere su libertad por su condición de ciudadana estadounidense, pero que él, como la mayoría de los indocumentados, termine muerto. Suena fuerte para 2024 si consideramos que la línea temporal es, en teoría, la nuestra…
Nada más que la Verdad
En efecto, Ríos y Teresa están recluidos en celdas contiguas. Él ha sido reprimido con un aturdidor al intentar defender de maltratos a uno de los inmigrantes allí detenidos y Teresa dice que sigue sin definir si es en verdad valiente o estúpido. Él continúa guardando silencio sobre su origen mientras las miradas recíprocas indican alguna conexión. En un descuido, se le escapa que un oficial tiene cara de ferengi, pero cuando ella pregunta qué es eso, ya la están viniendo a buscar para sacarla de allí.
De todas formas, el oficial de cara de ferengi le da a Ríos la chance de irse en el mismo bus si cuenta la verdad sobre quién es y de dónde viene. En efecto, lo hace y con lujo de detalles, mencionando tanto La Serena como su rango de capitán o la búsqueda del Observador que les trajo al siglo XXI. El oficial interpreta que se está burlando de él y lo saca de allí con un destino que no es el de Teresa.
Robo y Persecución
Siete y Raffi han ido a la seccional de polícia a la caza de datos sobre Ríos o los inmigrantes detenidos pero, claro, no hay nada. Un sujeto en el lugar les recomienda ir a oficina de inmigración y allí obtienen información más certera sobre donde podría estar.
Una vez en el lugar, Raffi desintegra con su fáser el cristal de un vehículo policial en el aparcamiento y, una vez dentro, accede al ordenador. Siete le pregunta si no hubiera sido más fácil desactivar el sistema de cerradura y Raffi responde que hubiera sido aburrido.
Logran averiguar que Ríos será llevado a un sitio llamado Castait, al parecer destinado a inmigrantes ilegales. El bus ya ha partido hacia tal destino, por lo que Raffi le pide a Siete que se ponga al volante del vehículo patrulla y ante el gesto de incredulidad de esta, le pregunta sarcásticamente si puede conducir una nave espacial pero no un automóvil del siglo XXI.
Sobreviene una escena de persecución de autos que es extraña en una serie de la franquicia: de pronto, Siete y Raffi parecen la mezcla de Thelma y Louise con Starsky y Hutch. El resto de los vehículos policiales, claro, les salen a la caza mientras ellas están a punto de estrellarse mil veces y circulan a contramano por una calle de sentido único.

Ya en la carretera y mientras persiguen el bus que lleva a Ríos, el cerco policial se cierra sobre ellas en el preciso momento en que Agnes, desde la nave, logra restablecer contacto y les informa que ya está funcionando nuevamente el sistema de transporte, pero necesita que se detengan ya que no puede transportar un objetivo en movimiento.
Así lo hacen y, azorados, los efectivos policiales ven cómo ambas se esfuman en el interior del auto…
Guinan y el Observador
Picard se ve transportado a Los Ángeles y rápidamente reconocemos tanto la esquina como el cartel de 10 Forward Avenue. Está claro que ha ido otra vez en busca de Guinan, quien, al parecer, ya regenta allí su bar en el siglo XXI. No es la Guinan que todos conocemos, sino una versión más joven, interpretada por Ito Aghayere. No solo más joven: es bastante más impulsiva y menos reflexiva; de hecho, está en pleno proceso de cerrar su bar mientras no para de protestar contra el daño que la humanidad está haciendo al pequeño punto de la galaxia que habita.

En un primer momento, confunde a Picard con un ladrón, pero él logra activarle algo con frases que ella misma dirá en el futuro: “No es demasiado tarde. El tiempo no es un problema. El problema eres tú”. La joven Guinan pasa a experimentar convulsiones, que Picard adjudica a la enfermedad que sufren los elaurianos ante desmadres con el tiempo. De hecho, cuando él menciona su nombre, algo parece haber despertado definitivamente en ella.
Se compromete a llevarle ante el Observador. La cita se concreta en un parque y por el camino se van alternando distintos guías a los que invariablemente se les ponen los ojos en blanco. Cuando, por fin, se presenta el Observador, grande es la sorpresa de Picard al comprobar que se trata de Laris o que, al menos, tiene su rostro…
Sin Chasquido
En la escena final vemos a Q sentado a una mesa y con un periódico mientras observa a una muchacha que, con aire despreocupado, lee una novela de Dixon Hill (segunda referencia al detective en el episodio) titulada El Hijo Pálido.
Q menciona sus inseguridades y debilidades, pero al momento de chasquear los dedos para redefinir su personalidad acorde a tales características, se encuentra con que… no funciona. La joven, que ni siquiera se percata de su presencia (y seguramente tampoco puede verlo), sonríe con frivolidad mientras continúa leyendo y Q, sin éxito, repite el chasquido varias veces, preocupado por estar perdiendo sus atributos. Tal como Picard percibiera dos episodios atrás, no está bien…

Balance del Episodio
Hemos visto una buena entrega con algunas falencias. Lo mejor son, sin duda, los guiños que hacen delicias entre los fans: la escena con el punk-rocker en el transporte público fue genial y más aún convocar al mismo actor. Otro tanto para las referencias a Dixon Hill, el detective de holocubierta.
No sé, en cambio, qué pensar sobre la joven Guinan o el aún misterioso papel que vaya a cumplir en la historia. Yo anticipé que podíamos volver a saber de ella debido a aquel conflicto nunca aclarado que había tenido con Q en Star Trek: The Next Generation. Y es perfectamente coherente que la encontremos en el siglo XXI pues, según se nos había dicho en algún episodio de la misma serie, viene dando vueltas por la Tierra desde el siglo XIX.
Pero esta versión tan impulsiva e irreverente no encaja ni por asomo con la Guinan que conocemos: es hasta violenta y llega a amenazar a Picard con un rifle. Tampoco cuadra que, siendo elauriana, no perciba desde un primer momento nada distinto en él y, por el contrario, se le muestre tan remisa. Creo que nos deben alguna explicación en episodios venideros, pues no se entiende en qué momento sufrirá una transformación tan radical, tanto en personalidad como en habilidades.
Otro detalle que, aunque menor, desafía la coherencia interna de la franquicia: ¿desde cuándo el transportador solo puede actuar con objetos que no están en movimiento? Hemos visto más de una vez transportar a alguien en plena caída y, además, todo aquel que alguna vez se haya transportado desde alguna nave de la Federación, lo hizo mientras la misma se movía por el espacio. Y si nos ponemos aún más puntillosos, ¿no estaba en movimiento todo planeta o cuerpo celeste desde el cual tantas veces realizaron algún transporte?
Fuera de ello, no ha sido un mal episodio en general y nos ha dado una gran sorpresa con el Observador. Yo había supuesto que debía ser alguien a quien conocíamos, pero no se me había ocurrido que pudiese tener el rostro de Laris, cuya desaparición tras aquel inicio de la temporada comienza a entenderse.
Es muy interesante asimismo el duelo entre Agnes y la reina que, al menos de momento, viene siendo ganado por la primera. Dos veces consiguió lo que quería sin dar nada a cambio, pero nada bueno puede esperarse si la reina borg “siente” que Agnes la ha traicionado al no cumplir su parte de la negociación.
No sabemos, por otra parte, qué pasará con Ríos. Ahora que el transportador está nuevamente en funciones, es de pensar que le rescatarán, pero también que no va a ser fácil y que, en algún momento, se reencontrará con Teresa.
¿Y qué está pasando con Q? Siempre le vimos omnipotente y omnisciente. ¿Qué clase de deterioro está sufriendo para que su chasquido ya no funcione?
Son todas incógnitas que, esperamos, vayan develando los próximos episodios. Lo que está claro es que la serie privilegia lo emocional por sobre lo argumental, algo que vimos ya en los últimos episodios de la temporada anterior y comienza a avizorarse en esta. No es que esté mal, pero pueden coexistir ambas cosas y espero que encuentren el modo.
Por lo pronto, les invito a reencontrarnos para analizar el próximo episodio. Hasta entonces y sean felices…




Me ha gustado mucho mas este episodio que el anterior. Como dices yo también creía que la nave de nuestros amigos se había estrellado en Los Angeles y no en Francia. No tiene mucho sentido si luego tienen que teletransportarse a Los Angeles, pero bueno, cosas del guion. Muy graciosa la escena que recuerda a Star Trek IV y ademas con el mismo actor que lo interpretó volviendo a hacer de punk. Ademas creo que la canción que escucha es la misma, aunque no termine de la misma forma que en la otra película, jeje. Lo que no me cuadra es lo de Guinan. Se supone que en la serie de La nueva generación la conocieron en el siglo XIX y estaba exactamente igual que en el Enterprise. Por lo que no cuadra que en el siglo XXI sea joven y no se parezca en nada a la Guinan que conocemos. Y ¿quienes será el observador? Al principio pensé que Q pierde sus poderes por su presencia, quien sabe, tal vez no sea eso. Pero si presumía de ser inmortal y todo poderoso ¿Que puede haberle pasado? Por cierto, el viernes en el X-RAy que tiene Amazon donde aparecen los actores y a que personajes interpretan, la chica que va leyendo un libro, indicaba que era Renée Picard y hoy que he vuelto a mirarlo, solo aparece acreditada como Renée.
Hola Juan: gracias por comentar una vez más! Estoy como tú con Guinan. No encaja ni en aspecto ni en temperamento. No sé cómo resolverán esa cuestión porque, en efecto, en el episodio La Flecha del Tiempo, de SNG, lucía tal cual la conocemos: veremos qué explicación nos dan. Buen dato el de Renee Picard; estuve indagando y al parecer la identidad y el parentesco se darían a conocer recién en el episodio 5. Es probable que hayan terminado poniendo solo el nombre sin apellido para no arruinar la sorpresa. Y de todos modos, me pregunto: la tal Renee es la chica que lee el libro o será…? Bueno, dejémoslo ahí, jaja… mañana lo sabremos. Gracias por el aporte!! Un saludo!
Que buen análisis! Aprovecho para comentarte que cada vez que termino de ver un capítulo vengo corriendo aquí a leer por si se me ha perdido algún tema. Yo ya me imaginaba que estaban en Francia, por el viñedo y tantas menciones a la infancia de Picard suponía que aparecerían ahí. Estamos igual con respecto a Guinan, he leído varias teorías pero una mencionan que el encuentro que tuvo Picard con ella en TNG en el siglo XIX nunca existió en esta línea temporal (porque el Picard del futuro de la nueva línea temporal nunca viajó) y que esa podría ser una explicación a su nuevo carácter y forma de actuar. En fin, habrá que esperar si aparece más o solo la han mostrado por la nostalgia como mencionas. De todos modos, esta temporada me está gustando bastante por los guiños y personajes, aunque varias veces la trama tambalee un poco. Saludos!
Hola, María Isabel: gracias por leer y desde ya por el concepto! Me alegra mucho que te gusten estos análisis. Lo de las líneas temporales es posible: no se me había ocurrido pero, como dices, habrá que esperar qué explicación dan. A mí también me está gustando la temporada, a pesar de algún que otro detalle, sobre todo por el hecho de que ahora la tripulación parece más un grupo: tendrán sus conflictos y diferencias entre sí, pero también las tienen todas las otras tripulaciones de la franquicia y, en la primera temporada, todavía me parecía que se comportaban como individuos inconexos; ahora tienden a ser un grupo y eso los acerca más a otras series de Star Trek.
Gracias por el aporte y nos seguimos leyendo. Un saludo!