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Análisis de Star Trek: Strange New Worlds. Temporada 4. Episodio 5

Llegamos a la mitad de la cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds con un simpático quinto episodio en el cual la cosa viene de marionetas y cuyo título es Accidente de Transporte Nivel Cinco.  Creada por Akiva GoldsmanAlex Kurtzman Jenny Lumet, la serie puede ser viste en España a través de Skyshowtime y en América Latina por Paramount+.

Hola otra vez trekkies y no tan trekkies. Aquí estamos para analizar un nuevo episodio de Star Trek: Strange New Worlds, en este caso el quinto, lo cual significa que nos hallamos ya en mitad de esta cuarta temporada. Una entrega que seguramente a muchos nos habrá retrotraído a nuestra infancia televisiva, además de rendir homenaje a algunos de los momentos más icónicos de la franquicia.

Pero pasemos ya mismo a ver qué ha ocurrido, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer en esta web nuestros análisis previos de esta y otras series o películas del universo trekkie.

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Malas Noticias para Spock

La bitácora inicial, a cargo en esta oportunidad de Spock, nos cuenta que van camino a Vulcano, donde él planea reencontrarse con la lógica que últimamente ha perdido. En la zona hay piratas orion y ello torna la ruta peligrosa, así que deben andar con cuidado.

Scotty, en tanto, está interesado en romper el récord de transporte en el espacio al enviar un objeto a treinta mil kilómetros de distancia, específicamente una marioneta llamada “Pequeño Ricky” con la cual sus hermanos lo asustaban de niño. Su idea es transportarla a la nave en que se halla un excompañero suyo de academia con el cual hay una antigua rivalidad y que es justamente quien ostenta el récord vigente.

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Por otra parte, La’an ha cancelado su sesión de baile con Spock y este se siente obviamente decepcionado, pero más todavía cuando le anuncia que ya no quiere continuar la relación. Dice no arrepentirse de nada y que la ruptura no tiene por qué ser una tragedia, pero también que las cosas llegaron a un punto difícil tras los sucesos de la Griffin.

Un desconsolado Spock pasa por el puente de mando y ve a Una y Pike muy entusiasmados con la nueva silla biométrica diseñada por Pelia. Sin saber ya con quien hablar, se comunica con T’Pring (Gia Sandhu), pero no le va mucho mejor que con La’an, pues ella le echa en cara haberla dejado de lado por explorar su costado humano. No obstante, acepta transportarse a la Enterprise para hablar personamente si él se compromete a dejar de lado sus “travesuras”…

Spock sale a instalar unas boyas para el experimento de Scotty, pero mientras lo hace, algo raro ocurre en la Enterprise y los tripulantes se ven transportados uno por uno sin que sepa adónde. La nave desaparece ante los ojos del vulcano, que no logra establecer comunicación. Cuando finalmente reaparece y puede regresar, encuentra a todos convertidos en marionetas con excepción suya. Incluso a T´Pring…

Abordaje

Ha ocurrido un problema durante el experimento de Scotty. Spock logra determinar que las moléculas de la marioneta transportada se dispersaron a toda la nave afectando a sus tripulantes, quienes se enfrentan ahora al problema de no poder manipular los controles con sus manos de fieltro al ser la mayoría táctiles o responder a genomas.

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A todo esto y como era de temer, una nave pirata orion hace presencia en la zona y su capitana Ch’rol (Rachael Harris) se comunica con la Enterprise supuestamente preocupada y ofreciendo ayuda porque sus escaneos detectan una únic forma de vida a bordo. Pike le dice que no es así y que está todo bien, pero un error cometido por Uhura en su condición de marioneta enciende la pantalla y puede entonces Ch´rol comprobar con propios ojos que, salvo el vulcano, lucen todos como marionetas. Viéndolos pues presa fácil, ordena atacar.

Spock hace lo que puede yendo todo el tiempo de un control a otro, pero no es suficiente: los escudos ceden y la Enterprise recibe serios daños. Los motores quedan a un veinte por ciento, por lo que tampoco hay mucha chance de escapar y el abordaje es inminente. Scotty queda atrapado bajo un torpedo y el vulcano intenta liberarlo pero, siendo una marioneta, el anterior consigue salir por sus propios medios y sin sufrir daños.

Ya a bordo, los piratas avanzan hacia el puente de mando y Spock intenta detenerlos, pero termina apresado tras recibir un disparo que lo deja inconsciente. Pike y los suyos tampoco pueden hacer mucho con sus frenéticos pero impotentes golpes de marioneta, en tanto que Pelia es cortada literalmente en dos al tratar de interponerse entre Ch´rol y la silla de mando que ella misma diseñó. Viendo inútil toda lucha, la tripulación opta mejor por escapar y Ch’rol ni siquiera ve sentido a darles caza.

Marioneta al Espacio

Las marionetas escapadas necesitan trazar un plan de acción pero, dadas las limitaciones de su condición, necesitan a Spock sí o sí, comprometiéndose pues Pike a intentar rescatarlo. El vulcano, a todo esto, está siendo interrogado por los piratas en procura de los códigos de control de la nave. Inútil es que amenacen con lanzarlo por la esclusa ya que, en su lógica impecable, sabe bien que no obtendrán lo que quieren si lo matan.

Pero Ch’rol le muestra entonces que han capturado al Pike marioneta que, ante el estupor de Spock, es arrojado al espacio bajo amenaza de seguir haciendo lo mismo con el resto. Desde la esclusa y ante su inminente final, Pike saluda al conmocionado Spock “estrechando su mano” a través del cristal como en Star Trek II: La Ira de Khan e incluso, en situación que podría ser calificada como espejo, comienza a recitar aquello de “las necesidades de muchos”. No puede terminar porque el vacío lo succiona…

Travesuras

En la enfermería, Pelia es cosida manualmente por Chapel que, a pesar de sus cuatro dedos, consigue volverla a unir. Queda claro que las marionetas no mueren ni sienten dolor como los humanos y lo confirman inmediatamente al ver al ingrávido Pike golpear la ventana desde el exterior…

Rescatado este (vaya a saber cómo), el equipo completo se pone a trabajar en un plan sabiendo que solo la unión y el esfuerzo coordinado les darán alguna chance. Y ahora que saben que no pueden recibir daño, cuentan con un buen factor sorpresa en su favor. Ser marioneta, después de todo, puede no ser tan malo y tener sus ventajas…

T´Pring se dirige al lugar en que tienen detenido a Spock y, como Pike, acaba apresada, pero con la diferencia de que esta vez es esa la idea. Cuando el asistente de Ch´ron intenta quemarla con un soplete, la llama no la afecta y, por el contrario, ella invierte las cosas quemándolo a él. Liberando a Spock, dice ahora entender que algunas “travesuras” pueden ser útiles y rescata la búsqueda de conocimiento y la solidaridad en equipo por parte de los humanos. Y admite que el fuego sí le dolió un poco…

En los corredores y formando una torre humana, el resto del grupo se trenza en lucha con los piratas atacándolos en bloque y haciéndoselos pasar mal entre mordidas y pinchazos, sumado a los golpes y descargas eléctricas que reparte el guante que a Pike le ha diseñado especialmente Scotty….

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En el puente de mando, Pike se arroja sobre Ch’ron para hacerla salir de la silla biométrica y Spock se sienta en su lugar. Cuando la capitana pirata intenta echarlo e incluso lo apunta con su arma, el vulcano se mantiene sin embargo impertérrito y ella no entiende que está pasando hasta que empieza a perder el sentido. Lo que Spock ha hecho desde la silla es apagar el soporte vital, con lo que todos los piratas terminan por desmayarse. Y también él…

Despertares

Cuando Spock vuelve en sí, se halla en la enfermería rodeado del resto. M´Benga lo ha salvado colocándole a tiempo una máscara de oxígeno apenas quedar inconsciente, en tanto que los piratas han sido transportados a una celda y Scotty no solo ha descubierto el error de su experimento, sino que además sabe cómo revertirlo.

Algo confundido, el vulcano pregunta por qué entonces siguen luciendo como marionetas, a lo que le responden que hay una última cosa que quieren hacer antes de recuperar su forma humana, lo cual termina siendo una caminata espacial sin trajes ni escafandras.

T´Pring, sin embargo, no se suma a la aventura por no encontrar lógico desafiar las leyes de la física, aunque admite encontrar ahora entrañables algunas “travesuras” de la tripulación en lugar del caos que siempre las consideró. En consonancia, dice a Spock que ahora lo entiende y valora su costado humano, tras lo cual vulcano real y vulcana marioneta se terminan besando…

Pero de repente él experimenta un nuevo despertar y se halla otra vez en la enfermería con T´Pring a su lado, pero no ya como marioneta sino vuelta a su aspecto original. Ella le pone al tanto de que, debido a un fallo en el experimento de Scotty, él ha estado inconsciente desde su regreso a la Enterprise. Y cuando Spock le pregunta por piratas o marionetas, T´Pring no sabe de qué habla: todo ha sido evidentemente un sueño y también, por ende, sus palabras de hace un rato en las que reconocía las virtude humanas.

Y por allí anda el “pequeño Ricky”que, de manera inquietante, parece mirar a Spock como mudo testigo de lo ocurrido y quizás único en saber si lo que vivido por él sucedió o no…

Balance del Episodio

Hacía ya tiempo que sabíamos que esta cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds tendría un capítulo de este estilo, más precisamente desde que en la Comicon de San Diego fuera presentado el adelanto que nos mostró a Pike en modo marioneta. Así que, entre todas las sorpresas que habitualmente nos entrega la serie, esta no lo fue tanto porque estábamos de algún modo avisados.

Las marionetas del episodio fueron diseñadas por la compañía de Jim Henson. Ello hace inevitable que remitan a los Muppets y, por lo menos en mi caso, se agradece porque me retrotrajeron a mi infancia y sospecho que a muchos les habrá ocurrido lo mismo. Juntar a Star Trek con los Muppets es reunir dos mundos muy caros a mis primeros afectos, pero a los que veía por completo separados en aquellos días en que ni siquiera conocía la existencia de la palabra franquicia.

A lo que voy con ello es a que no puedo librarme de la subjetividad para analizar un episodio que ha tenido en mí tan fuerte impacto emocional. Y las marionetas se vieron tan deliciosas y entrañables que me dejaron pensando si no sería buena idea una serie de Star Trek en ese formato, pero bueno, difícil que pudiese prosperar algo así en este tiempo en que son más los proyectos que se cancelan que los que se aprueban.

Por otra parte, la franquicia Star Trek no deja pasar oportunidad de rendirse homenaje a sí misma y esta entrega en particular ha sido en su casi totalidad un enorme guiño a Star Trek: The Next Generation y, particularmente, al episodio Pícaros (06×07), en que que un accidente del transportador hacía que Picard y su tripulación volvieran a tener doce años y debían, en tal condición, recuperar el control de la nave, que había sido tomada por piratas ferengi.

Y si hablamos de guiños, también desfiló por allí el recuerdo de una de las escenas más homenajeadas de la franquicia, como lo es la emotiva despedida entre Kirk y Spock en el filme Star Trek II: La Ira de Khan. Ya sé que puede generar sentimientos encontrados echar una pátina de humor negro sobre el momento que quizás más haya hecho llorar al mundo trekkie, pero más que herejía me pareció sana irreverencia y reconozco que me reí mucho cuando Pike no logró cerrar la icónica frase que hiciera famosa Spock.

De hecho y en general, todo el episodio fue ligero y divertido, aunque también es cierto que, habida cuenta de lo poco que nos queda de la serie (once episodios sumando las dos temporadas), ya sería tal vez hora de dar más continuidad y asumir con más decisión el camino hacia los sucesos de la original.

Ojo, no es tampoco que eso haya estado del todo ausente: las tramas amorosas de Spock apuntaron precisamente en tal dirección. La relación con La’an ya se había hecho demasiado larga y debía terminarse de una vez por todas o nunca podría después entenderse que él la olvide tan facilmente como para nunca más recordarla ni mencionarla. Y la relación con T’Pring, por el contrario, tenía que reaparecer para que el icónico episodio de la serie original titulado La Época de Amok (02×01) adquiriera sentido: ahora lo tiene.

La pega principal del capítulo, por supuesto, es que toda la historia de las marionetas termine en un sueño, recurso por demás manido que no puede menos que generar algo de desilusión. Es cierto que en parte da sentido a lo que no lo tenía, como que no se supiera de qué modo habían rescatado a Pike o bien a la descabellada explicación que da Spock acerca del “efecto marioneta” por la dispersión de las moléculas del “pequeño Ricky”. Estaba claro que era un disparate.

Pero así como algunas cosas pasan a tener sentido al haber sido un sueño, otras lo pierden. Spock no estuvo presente en todas las escenas y algunas, de hecho, involucraban únicamente a las marionetas, lo cual no cuadra con que lo estuviese soñando. Y la decisión de Pike de terminar prescindiendo de la silla biométrica directamente pasa a no entenderse. ¿En qué momento consideró que podía la misma ser un problema si él no fue parte de esa historia onírica?

Pero bueno, en el balance final me gustó el capítulo, sobre todo desde lo emocional. Las marionetas siempre van a retrotraerme a mi infancia y hemos visto un gran trabajo de Ethan Peck interactuando con las mismas, siendo particularmente hilarante el contraste entre su vulcánica inexpresividad y esos simpáticos seres de fieltro ajenos a toda lógica. Inevitable recordar El Show de los Muppets y, especialmente, aquellos sketches en que había algún reconocido artista como invitado especial.

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A ver qué nos trae el próximo episodio, con el que entraremos ya en la segunda mitad de la temporada. Hasta entonces y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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