Y llegó a su final la tercera temporada de The Walking Dead: Dead City, la serie que, creada por Eli Jorné y emitida por AMC+, sigue a Maggie y Negan en la New York postapocalíptica. Analizamos lo ocurrido en el octavo y último episodio, además de hacer balance de lo que nos ha dejado la temporada y prever qué podemos esperar de la tercera.
Hola otra vez, caminantes y sobrevivientes. De nuevo aquí para repasar y analizar un nuevo episodio de The Walking Dead: Dead City, en este caso el octavo que, titulado Si la Historia fuera una Conflagración, viene a cerrar en buena forma una segunda temporada algo irregular e inferior a la primera. Un capítulo que ha recuperado mucho del tono oscuro que la serie tuvo desde sus inicios y la convirtieron en el mejor spin-off de la franquicia, además de traernos por un momento a la mejor versión de Negan (o peor, según como se vea) y un déjà vu de alto impacto para los fans.
Pero pasemos mejor a ver qué es nos ha dejado este final de temporada no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer en esta web los análisis previos, tanto de esta como de las demás series que componen esta franquicia que tanto nos gusta.
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Un Encuentro Esperado
Después de que Maggie fuera noqueada por la Dama al final del anterior episodio, inicia el que nos ocupa atada de pies y manos en el piso de una habitación y, justamente, con un golpe en la cabeza. Intenta escapar utilizando la llave de un cajón para cortar las cintas que la atan y en ese momento llega la revivida Dama, con quien finalmente se conoce…
Pregunta lógica: Maggie quiere saber por qué diablos no está muerta. Respuesta ilógica: muy suelta de cuerpo, la Dama dice que el cadáver que vio era solo “una de las que ya estaban muertas”, a la cual hizo arder hasta que crujiera. ¿Alguien entendió? Yo no…
La Dama advierte la llave faltante y le exige a Maggie su devolución, obviamente extorsionándola con Hershel. Así que Maggie se la devuelve (yo no lo hubiera hecho, pero lo mío para con ese muchacho ya es para esta altura saña) y la Dama comienza a ensalzarla reconociendo sus virtudes por haber llegado hasta allí. Dice ver en ella lo que en su momento creyó ver equivocadamente en Negan, obvia invitación a aliarse para acabar con él.

Maggie recibe después la visita de Hershel y, entre lágrimas, reconoce su obsesión con Negan y pide disculpas por ello (ay, Maggie…) pero, de manera paradójica e inespeada, él le dice que podrían tener un nuevo comienzo juntos si ella mata a Negan como la Dama requiere. Ese muchacho siempre encuentra la forma de caerme siempre un poco peor de lo que ya me venía cayendo…
Preparativos
En el museo, Bruegel amontona armas antiguas mientras reflexiona sobre las guerras pasadas y anoticia a Armstrong de que Negan finalmente quiere rendirse, terreno ideal para la emboscada que viene planeando. Pero cuando Armstrong quiere saber sobre Ginny, responde con evasivas provocando que el ex marshal se irrite y le ponga un cuchillo a la garganta…
Bruegel, sin embargo, recurre al suyo propio que siempre lleva en su reloj y logra desarmarlo hiriéndolo en una mano. Dice ahora darse cuenta de lo importante que la chica es para Negan, así como también de que, bajo su apariencia de vaquero duro, Armstrong es un sentimental.
En la iglesia y con música de órgano, Negan y los ahora suyos reciben a Bruegel y su comitiva, que le han traído de regalo una escultura española del siglo XIII. Él, sonriente, les ofrece a cambio sentarse a compartir un banquete que se ve suculento, pero ante la sospecha lógica de que la comida pudiese tener algo, Bruegel responde que ya han comido y prefieren, en cambio, sentarse a ver cómo lo hacen ellos.
Negan y un par de los suyos prueban y nada ocurre, pero inmediatamente dan vuelta la mesa y de abajo surgen un montón de caminantes que comienzan a gruñir (¿por qué no lo hacían antes?) y abalanzarse sobre los hombres de un preocupado Bruegel mientras Negan, divertido, mira la escena degustando una fruta.
El lugar se convierte literalmente en un infierno, no solo por los zombies sino por la acción combinada de metano y lanzallamas, pero Bruegel también tiene su propio caballo de Troya: ordena a Armstrong voltear la escultura y en su interior están las armas antiguas recolectadas en el museo. A pura cimitarra y espada, los hombres de Bruegel comienzan a despachar caminantes y quien tiene ahora expresión de preocupación es Negan, que va por su bate.
Desembarco
A todo esto, en un otero sobre la costa, Pierce habla con una de las vigías que, apostada allí por Negan, lo chicanea con su supuesta cobardía al no haber acompañado a este y los suyos; él reafirma que su mundo es ahora ese y no tiene nada a lo que regresar. En ese momento ven con los binoculares una embarcación a lo lejos y varios botes vacíos en la orilla: digamos que muy bien no estaban vigilando para no haber visto lo que es casi un “Día D”…

La cuestión es que ha llegado la segunda oleada de Nueva Babilonia e instantes después un hombre armado se halla allí para matar a la vigía y, no sé por qué razón, darle la chance a Peirce de que se identifique o diga de qué lado está, a lo cual este, en su enésimio cambio de bando, responde que es de Nueva Babilonia..
Llamarada
Después del pandemonium desatado en la iglesia, Bruegel y Armstrong alcanzan a escapar por los túneles, pero son interceptados por Negan y sus hombres mientras Maggie se halla en las sombras a la espera de la oportunidad de matar a este último para así cumplir con la Dama y, según cree, poder marcharse con su hijo.
Pero se produce entonces una escena que hace acudir a su memoria los peores recuerdos, ya que Negan hace arrodillarse a Bruegel y Armstrong mientras traza en el aire fintas con su bate y, volviéndole la sonrisa sádica de otros tiempos, juega a decidir a cuál mata primero. Todo retrotrae, obviamente, a aquel famoso episodio de la serie principal en que ajusticiaba primero a Glenn y luego a Abraham, lo que hace que Maggie se sienta pésimo y se le reactiven los deseos de venganza tantas veces reprimidos.

Armstrong sale sorteado para morir, pero Negan manda todo al demonio y decide que es a Bruegel a quien quiere despachar primero. Este suplica por su vida y apela a que podrían todavía trabajar juntos y controlar el metano, prólogo justo para que Negan le introduzca en la boca una manguera y lo llene de dicho elemento. Tras ello, le echa fuego y Bruegel, como en un siniestro número circense, estalla por su boca en una llamarada antes de que, ya muerto, Negan le caiga una y otra vez con el bate sobre la cabeza hasta destrozarle.
Horrorizado, Armstrong alcanza a escapar y los matones de Negan salen a buscarle, pero Maggie surge de las sombras para matarles uno por uno. Armstrong se trenza en duelo con Negan logrando este desarmarle, pero cuando está a punto de rematarlo con su bate, Maggie le hunde desde atrás un cuchillo en la espalda. Negan se retuerce en su agonía mientras ella apreta los dientes y hunde aún más el arma en escena que pareciera extrañamente tener algún componente erótico…
Negan intenta escapar pero cae al piso y Maggie a está a punto de liquidarle con su propio bate cuando el brazo de una niña zombie emerge de entre unos barrotes y ambos reconocen trágicamente a Ginny. Negan se siente morir: la niña finalmente ha muerto, condenándole a la no redención. Maggie, también visiblemente dolida al verla, parece apiadarse de su enemigo y le pasa el cuchillo para que termine de rematarla…
Diálogo Silencioso
Llevándolo a un apartamento abandonado, Armstrong extrae el cuchillo de la espalda de Negan y atiende su herida mientras este se lamenta por haber perdido su única oportunidad y Maggie parte a “hacer algo”.
Regresando pues a lo de la Dama, se encuentra con un enfurecido Hershel que le recrimina no haber cumplido su palabra. O sea, el mismo imbécil que antes le echara en cara su obsesión con Negan, ahora le enrostra el no matarlo. Rostro en lágrimas, ella dice que haberlo hecho no hubiera solucionado las cosas y le anuncia que no se irá de New York a los fines de estar disponible allí para él. Y para que haya tercera temporada, claro…
Ya de regreso en el apartamento, Maggie, Armstrong y un maltrecho Negan en recuperación ven desde las ventanas avanzar por las calles a las desembarcadas fuerzas de Babilonia mientras se preguntan cómo sigue todo. Sin mover los labios, dialogan con el pensamiento acerca de los caminos que se bifurcan y si deben optar por un pasado que quizás no sea cómo lo recuerdan o, en cambio, ir hacia lo desconocido. La conclusión final parece ser que la única opción es mantenerse juntos ante lo que sea que se venga…

Balance de Temporada
A diferencia de la primera, esta segunda temporada anduvo a los saltos: tras un gran comienzo se cayó, repuntó, volvió a caerse y termina con un intenso episodio que le da dentro de todo un buen cierre más allá de repetir las incoherencias argumentales que la han caracterizado.
¿Por qué se mantienen en silencio los zombies mientras Negan los tiene bajo la mesa? ¿Por qué la vigía que dejó nunca vio el desembarco? ¿Por qué los de Nueva Babilonia envían tan seguros y confiados una segunda oleada cuando jamás recibieron dato alguno de la misión exploratoria? ¿Por qué no controla la Dama las ligaduras de Maggie para ver cómo han quedado una vez que esta le devuelve el cuchillo? Ni hablar de su “explicación” sobre el cadáver…
Pero más allá de todo eso ha sido una entrega que ha recuperado mucho del tono oscuro que desde un principio ha tenido la serie, además de entregarnos una buena batalla en la iglesia tras el intercambio de presentes griegos, aun cuando haya tenido también la triste consecuencia de que tuviéramos que decirle adiós a Kim Coates, cuyo personaje, odioso pero magníficamente actuado, daba lamentablemente para mucho más.
Y por un momento hemos tenido de vuelta al viejo Negan, pues la escena en que hace arrodillarse a Bruegel y Armstrong no solo trae para Maggie recuerdos dolorosos sino también para nosotros, al hacérsenos imposible no ver allí a Glenn y Abraham. Quizás sea una morbosa variante de fanservice, pero hay que reconocer valentía a los responsables de la franquicia en regresar a uno de los momentos que más cuestionamientos ha levantado de los fans en su momento, aunque paradójicamente sea también uno de los más icónicos que ha dejado.
Y la aparición de Ginny zombificada hizo en Negan estallar sus contradicciones al no solo revivir su trauma con respecto a los niños, sino también hacerle sentir que había perdido su última oportunidad de redención: una vez más, gran actuación de Jeffrey Dean Morgan, que pasó por estados muy cambiantes a lo largo del capítulo.
Desde ya que todos estábamos a la espera de ver si finalmente tanto tono de despedida de su parte hallaba finalmente su corolario y acababa en la justicia poética de ver a Maggie asesinándolo, cosa que por un momento dio amago de ser así aun cuando supiéramos que no iba a haber nunca tercera temporada si uno de los dos moría.
En cuanto a Hershel, ya no tengo palabras para decir cuánto lo detesto y desde ya que jamás aceptaré a ese idiota como la excusa argumental para que Maggie permanezca en New York pero, bueno, soy consciente de que soy yo y esa es mi cuestión con él, sin tener por qué ser necesariamente la de de todo el mundo o, al menos, de quienes miran la serie…
El episodio final ha tenido, además, logrados momentos estéticos y en eso habrá tenido que ver que estuviera dirigido por Michael E. Satrazemis, uno de los más curtidos y experimentados en la franquicia. Impactante y desgarradora la escena en que la cámara desenfoca el rostro de la niña zombificada para mostrarnos, en segundo plano y doloroso contraste, su animalillo de juguete. También, por su fuerte simbolismo, la imagen del reloj-cuchillo de Bruegel ya destruido y con sangre encima. Y, por supuesto, el diálogo silencioso del final que nos hace preguntarnos si las palabras fueron realmente dichas o solo estuvieron en las mentes de los protagonistas…
Lo que queda claro es que la tercera temporada tendrá como protagonista a un trío en lugar de un dúo, ya que a Maggie y Negan, sin los cuales no existe la serie, se les suma ahora Armstrong en una alianza impensada minutos antes, cuando Maggie quería matar a Negan y este a Armstrong. Espero, eso sí, que en el futuro este último, amén de sus buenas intenciones, muestre más inteligencia que hasta aquí o se desharán de él muy pronto.
Habrá que ver además quien asume ahora el papel de villano, pues la serie se ha encargado de despachar uno a uno a los que han aparecido. Por el lado de Nueva Babilonia ya no veremos a la gobernadora ni tampoco (por suerte) a la mayor Narváez, en tanto que del lado de New York no contaremos con Bruegel y solo pueden quedar dando vueltas la Dama y el Croata, de quien no hemos tenido noticia en el capítulo.
En definitiva, una temporada que acaba bien en el balance más allá de algún que otro disparate argumental y si bien muestra una caída con respecto a la primera, no ha sido ello tan marcado como en The Walking Dead: Daryl Dixon y nos deja al menos un buen sabor de boca o, por lo menos, mejor que a Bruegel…
Quedan invitados entonces para cuando llegue la tercera o para cualquier otra serie de la franquicia que estemos reseñando o analizando…
Hasta entonces y sean felices…



