InicioCineCrítica de F1: la película (2025). Cuanto más acelera, mejor se pone.

Crítica de F1: la película (2025). Cuanto más acelera, mejor se pone.

Reconozco que me interesa poco la fórmula 1. Me bajé del barco con los primeros conflictos de Fernando Alonso con Hamilton y no he vuelto a acercarme a un deporte que combina la fiabilidad de la tecnología con la pericia del piloto. Y creo que es algo importante que aclarar antes de hablar de F1: la película, la última superproducción de Apple TV que cuenta con el protagonismo de Brad Pitt y e apoyo de toda la industria de la fórmula 1.

Convencido por un antiguo compañero y ahora jefe de escudería Rubén Cervantes (Javier Bardem), el veterano Sonny Hayes (Brad Pitt) regresa a la fórmula 1 tras casi 30 años sin pilotar un monoplaza. Hayes, un hombre únicamente dedicado correr distintos tipos de carreras, debe ayudar a que su escudería gane al menos una carrera de las nueve que quedan en la temporada para poder subsistir. Para ello, tendrán que entenderse con el novato Joshua Pierce (Damson Idris), su compañero de equipo.

F1: la película cuenta con un título claro y directo que viene a reforzar la idea de que, en esencia, la película es un enorme anuncio de la industria de los Hamilton, Verstappen, Alonso y compañía. Como lo fue Top Gun (sobre todo la de 1986) con su propaganda a favor del ejército de aire americano. Ambas tienen en común la producción de Jerry Bruckheimer, el verdadero artífice del cine de acción americano de los años 80 y 90. Suyas son Días de trueno, La roca, Enemigo público o la saga Piratas del caribe. Y, tras el sorprendente éxito de Top Gun: Maverick, decidió repetir director y fórmula trasladándola a los vehículos de la fórmula 1.

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A Joseph Kosinski se le aupó al estrellato por su increíble labor en la puesta de escena aérea de Top Gun: Maverick, apostando por un enfoque de la espectacularidad más tradicional que el uso del digital, tan en boga en el cine de superhéroes. Para ello, en F1 continúa aumentando la apuesta rodando durante el transcurso de los grandes premios reales de la temporada y diseñando coches con hasta dieciséis soportes para colocar las cámaras donde nunca antes han sido vistas.

El objetivo es la inmersión total, y a fe que lo consigue con extraordinarias secuencias de carreras que superan a las reales. No solo por el montaje, sino por las argucias de su personaje protagonista, que hubiera sido sancionado unas cuantas veces en el mundo real.

Como, por desgracia, era de esperar, F1 lo juega prácticamente todo a las carreras. Y esto lo digo porque su guión apenas importa y, cuando debe hacer acto de presencia, tampoco es que innove mucho. Esta es una película que hemos visto mil veces y sabemos lo que va a ocurrir.

Eso sí, a la hora de acelerar, la película va como un tiro y no deja un segundo de respiro. A lo que ayuda la inmensa banda sonora de un Hans Zimmer que nos hace recordar a sus composiciones electrónicas de los noventa.

Si a algo se la juega F1 aparte de las escenas de carreras es al carisma de Brad Pitt, un actor que ha vuelto a estar en la cresta de la ola tras su Oscar por Érase una vez en Hollywood. Tras haberse equiparado a Leonardo Di Caprio (un actor mucho más gestual), ahora es el turno de la inevitable comparación con Tom Cruise.

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Sin poder comparar sus carreras, este es un papel más a la medida de Pitt, con ese carácter más chulesco y canalla del que se ha castigado el cuerpo, algo que no pega mucho con el aura de invulnerabilidad del bueno de Tom.

El resto de los personajes cumplen sin más, siendo meros previsibles comparsas del protagonista, salvo Javier Bardem, que sabe imprimir carácter a un personaje secundario y extraer la relación más genuina de la película.

En definitiva, F1: la película es un entretenido blockbuster veraniego que nos ofrece la experiencia más inmersiva en el mundo de las carreras de la historia del cine. Un lujoso vehículo (nunca mejor dicho) al servicio de Brad Pitt que carece de la hendidura dramática de Rush o Le Mans 66 pero que da lo que ofrece, lo que ya es mucho en una época en la que todo es plano y digital.

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Comecocos. Intento aprender como si viviera para siempre y vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.
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