La galaxia de Star Wars siempre ha tenido una tendencia al extremismo moral. Por un lado, tenemos a los paladines de la luz, perfectos, idealistas y con un preocupante exceso de fe en la bondad. Por el otro, a los señores oscuros que visten de negro y destruyen planetas por placer. Y justo en medio, en esa maravillosa y embarrada zona gris donde las reglas se diluyen, habita la Doctora Chelli Lona Aphra y otros personajes muy atractivos de este universo. Aphra es la única arqueóloga espacial capaz de saquear un templo ancestral, estafar a un sindicato del crimen y traicionar a sus aliados, todo antes del desayuno.

Tras sobrevivir a Darth Vader (un logro que podría grabar en su epitafio), el inicio de la etapa Agente del Caos, que abarca sus primeros cinco números, nos plantea una premisa que no es nada nueva, pero que funciona: ¿Qué pasa cuando obligas a la contrabandista más cínica, egoísta y caótica de la galaxia a trabajar para el bando de los «buenos»? El resultado es el equivalente intergaláctico a meter a un mapache rabioso en una tienda de porcelana fina.
La historia de estos cinco primeros números funciona gracias a un choque cultural insostenible. La Nueva República está en pleno proceso de reconstrucción. Son los chicos buenos del vecindario, creen en los comités, en los formularios por triplicado y en la diplomacia. Para ellos, el fin no justifica los medios.
Y entonces llega Aphra, cuya filosofía de vida se resume en que el fin no solo justifica los medios, sino que los medios probablemente incluyan dejar a su tripulación atrás si las cosas se ponen feas.

Verla obligada a ejercer de agente para el nuevo gobierno es un ejercicio de tensión cómica bastante interesante. Aphra no es una heroína reformada; no ha visto la luz ni se ha conmovido por los discursos sobre la libertad y la justicia. Está ahí porque no le queda otra opción, moviéndose por pura supervivencia y beneficio propio. La gracia del guion radica en mostrar su auténtica alergia y rebeldía hacía las normas.
Su ‘método de investigación’ consiste en improvisar sobre la marcha mientras esquiva disparos de bláster, algo que desquicia por completo a cualquiera.
Si esto ya puede dar a momentos divertidos, la trama alcanza su punto álgido cuando Aphra se ve obligada a interactuar con los pesos pesados de la trilogía original. Estos personajes pasaron años luchando por la Alianza Rebelde. Derrotaron al Emperador a base de honor, sacrificio y la Fuerza. Y de repente, el destino de una misión secreta crucial depende de una mercenaria que vendería las naves de la República a un chatarrero Jawa si el precio fuera lo suficientemente jugoso.

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La desconfianza mutua se palpa en cada viñeta y eleva el interés de la trama. Los héroes clásicos la miran como si fuera una bomba de relojería sin instrucciones de desactivación. Saben que la necesitan por sus habilidades únicas para moverse en los bajos fondos y descifrar tecnología prohibida, pero la tensión es constante. Aphra, por su parte, los trata con un cinismo refrescante; para ella no son mitos vivientes, son un puñado de boy scouts idealistas con un alarmante instinto suicida.
Este arranque de ‘Agente del Caos’ saca por completo a la protagonista de su zona de confort. Aphra ya no está huyendo del Imperio o de un clan mafioso, lo que introduce una atmósfera diferente, menos opresiva o repetitiva pero mucho más dinámica. Al obligarla a jugar en el bando de ‘los buenos’, el cómic se convierte en una sátira sobre las dificultades de gobernar una galaxia tras una guerra civil.

Estos cinco números combinan la acción marca de la casa con los diálogos afilados y la comedia de ‘pez fuera del agua’. Aphra es ese mal necesario, alguien dispuesto a meter las manos en el fango y jugar sucio. Y en toda la galaxia, nadie tiene las manos más sucias ni el ingenio más rápido que nuestra querida e incorregible doctora. Un inicio de arco impecable que demuestra que, a veces, un poco de caos es la única forma de salvar el orden.
Este tomo de la doctora Aphra es una lectura divertida, entretenida y que va a hacer las delicias de los fans del personaje y del universo más gris de Star Wars. Un buen comienzo para una nueva etapa que promete mucho.
La parte negativa es que el apartado visual no ha terminado de gustarme en muchos momentos y hay entintados que parecen simples pegotes de tinta que no encajan con el color del cómic.
Aquí os dejo la página web de Planeta Cómic y la portada de Doctora Aphra: Agente del Caos:

Un saludo y que La Fuerza os acompañe.



