Y llegó el final de la cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds con su décimo eposodio titulado La Enterprise del Mañana. Creada por Akiva Goldsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, la serie puede ser vista en España a través de Skyshowtime y en América Latina por Paramount+.
Hola otra vez, trekkies y no tan trekkies. Aquí nuevamente para analizar otro episodio de Star Trek: Strange New Worlds, en este caso con el aditamento especial de corresponder al final de la temporada, pero también con una significación muy especial en lo que a mí respecta, pues me tomo el atrevimiento de anunciar con bombos y platillos que este es mi artículo número 1000 para esta web.
Me cuesta creer haber llegado hasta aquí y se me cruza por la cabeza tanto análisis de series, ya sea episódicas o por temporada completa, así como también tantos estrenos, retro-análisis, libros, cómics, listados, noticias, artículos sobre Ray Bradbury, ciencia ficción pulp, tarzánidos y demás.
Ha sido un largo camino de seis años y medio por el cual sol otengo palabras de agradecimiento para ustedes y para los administradores de la página. No tengo idea si habrá otros mil artículos, pero aquí estamos y no quiero convertir el que nos ocupa en mera celebración personal, aunque sí decir que es un acto de justicia que un número tan simbólico se corresponda justamente con la franquicia que más quiero.
Pasemos pues a ver qué ha ocurrido en este episodio final de la cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer en esta web nuestros análisis previos, tanto de esta como de otras series y películas de la franquicia.
. Análisis de Star Trek: Strange New Worlds
. Análisis de Star Trek: La Serie Original (1966-69, a sesenta años del nacimiento de la franquicia.
. Análisis de Star Trek: Discovery
. Análisis de Star Trek: Picard
. Análisis de Star Trek: Starfleet Academy
. Análisis de Star Trek: Voyager, a treinta años de su estreno
. Análisis de Star Trek: Lower Decks
. Análisis de Star Trek: Prodigy
. Crítica de Star Trek: Sección 31
Una Voz del Futuro
Comenzamos con bitácora a cargo de Uhura contándonos que se acercan a un agujero blanco, fenómeno astronómico inusual y novedoso que podría, según Spock, constituir el otro lado de uno negro. Planean enviar una sonda para escanearlo, pero una sacudida de energía golpea con fuerza a la Enterprise, dejándola con sus escudos reducidos y como si estuviera atrapada por un rayo tractor.
Lo extraño es que antes de que ello ocurriera, Uhura captó una señal que parecía música y desesperados gritos de “mayday” por parte de Scotty. Nada de eso es percibido por los demás y Pike la deriva a ver a M´Benga, quien dictamina que debería tomarse un descanso por el resto del turno en cuanto logren salir de la actual situación.
Uhura queda preocupada por entender que el mensaje procedía del futuro y algo malo va a ocurrirle a Scotty. Así se lo manifiesta a La’an y esta interpreta que ha tenido una experiencia de viaje en el tiempo, pero le recomienda no hacer nada para cambiar el mañana porque suele terminar mal. “Odio los viajes en el tiempo”, sentencia…

Lejos de tranquilizarse, Uhura se pone a analizar y descifrar la señal musical que recibió y súbitamente establece inesperada conexión con alguien que no es otra que ella misma. No una doble ni una versión espejo, sino la que estará en la Enterprise dentro de un año…
Socias
La historia salta adelante y conocemos a la Uhura del futuro, que no solo luce ya el corte de cabello sesentero que le conocimos a Nichelle Nichols en la serie original, sino que además está iniciando una relación con Scotty y no tiene como capitán a Pike sino a James Kirk.
En situación análoga a la de la otra línea temporal, se hallan en plan de estudiar un agujero, pero no blanco sino negro, por lo que ella, Scotty y Ortegas, circuntancialmente a bordo, se aprestan a partir en la Cervantes, cuyos escudos han sido preparados especialmente para la terrible gravedad. Hay un problema, eso sí, y es que la presión gravimétrica no permitirá transportar más de uno a la vez en caso de emergencia.
Y es justamente eso lo que ocurre después de que extrañas luces salen del agujero y un pulso de energía golpea con fuerza la lanzadera. Uhura sufre una contusión en la cabeza y es transportada de inmediato por Scotty. Apenas llegar, intenta desesperada hacer lo propio con él y Ortegas, pero Kirk y Spock la ponen al tanto de que esta última lleva largo tiempo fuera de la Enterprise y Scotty… murió hace un año.
Llevada a la enfermería, el doctor Boyce le prescribe descanso por veinticuatro horas y la ponen en comunicación con Ortegas para que compruebe que lo que le dicen es cierto. Pero Uhura no puede descansar: necesita saber qué está ocurriendo y no puede aceptar que Scotty esté muerto. Pone pues al ordenador a escanear los datos previos a la explosión, pero el resultado es que no había en esos momentos a bordo de la lanzadera otra forma de vida más que ella y tampoco hay rastros residuales de alguna en el interior del agujero negro.
En ese momento, y para su sorpresa, entra en comunicación con su otra versión y cree estar alucinando. Pero la Uhura del pasado logra convencerla de que no es así y le dice que en su tiempo Scotty está vivo, lo cual significa que podrían aún evitar su muerte si trabajan juntas.
Comparando experiencias, descubren que estudiaban sendos agujeros al momento de producirse la anomalía: uno negro y otro blanco, del cual la Uhura del futuro se acuerda bien. Suponen que los respectivos pulsos de energía de cada uno han provocado un entrelazamiento cuántico, lo cual se condice con la teoría de Spock de que serían dos caras de una misma moneda.
Podrían quizás revertir el proceso con un pulso inverso, pero no saben cómo y la solución, claro, es ir a ver al vulcano. La Uhura del pasado no tiene demasiada suerte, pues si bien Spock considera posible que el tiempo haya sido alterado por la explosión, entiende que los cálculos destinados a revertir tal proceso llevarían meses, por lo que se ofrece a hacerlos cuando no haya tanta urgencia.
Uhura le pasa entonces la posta a su versión del futuro y, cuando esta va a ver a Spock, lo percibe molesto al preguntarle. La razón, claro, es que lo hizo investigar durante meses algo sobre lo que nunca le volvió a preguntar. Aun así, le informa que llegó a la conclusion de que el entrelazamiento puede ser revertido a través de una condensación cuántica, lo que implica un diamante de dilitio que llevaría un año producir en condiciones artificiales.
Un año es justamente el tiempo del cual Uhura dispone, así que le pide instrucciones sobre cómo fabricar el diamante y se las pasa a su versión del pasado. Esta va a ver a Scotty que, intrigado por su súbito interés en el tema, le explica la forma de obtener uno a través de la exposición de antiprotones dentro de un contenedor.
Scotty aprovecha la ocasión para invitarla a cenar, pero la vacilación de esta hace que desista y se desentienda del asunto mientras, como si se tratara de la propia conciencia, la Uhura del futuro recrimina a la del pasado el dejar pasar la oportunidad. La primera deja el contenedor a la espera y la segunda lo recoge un año después, lo cual significa que ya tienen su diamante de dilitio…
Ambas se dirien pues a sus respectivos puentes de mando: la del futuro para lograr arrojar el diamante contra el agujero y la del pasado para intentar convencer al capitán Pike de enviar un pulso invertido. Sin embargo, ambas Enterprise reciben otra vez una violenta sacudida y, después de la misma, las Uhura han cambiado su lugares, estando ahora la del futuro en la Enterprise del pasado y viceversa…
Parto Espacial
Así cambiadas las Uhuras, en la Enterprise del pasado se sorprenden de su nuevo look y en la del futuro de que haya regresado al anterior. Pero lo que más extraña a Kirk es que lo llame tres veces “señor”. Sabiendo que algo no está bien y que quizás no sea ella, va a verla después y le dice que la verdadera Uhura miente mejor: lo sabe por haberla visto jugar al póquer.
Ella se sincera y le anoticia de que, en todo caso, no es la Uhura que él conoce sino su versión futura. “Odio los viajes en el tiempo” dice él y cuando ella le comenta que La’an dijo lo mismo un rato antes, una sombra cubre su rostro, pero nada dice al preguntarle Uhura al respecto…
La versión del futuro, por su parte, se las arregla como puede en la Enterprise del pasado y se cruza en los corredores con Scotty, quien lamenta haber estado algo esquivo la última vez, pero la emoción de ella al verle es tanta que le estrecha un profundo y sentido abrazo. Amén de ello, Scotty ha logrado aislar la señal musical que procede del agujero negro y parece tratarse de notas incompletas, como si faltara la mitad del mensaje.
Pike, a todo esto, se ha dado cuenta de que hay algo raro en “su” Uhura que, de hecho, lo ha llamado “almirante”. Ella debe admitir que viene del futuro y, en emotiva escena, le agradece por cuanto le ha dado pues todo lo que es, lo es gracias a él. Pike le retribuye diciéndole que fue un honor y… parece una despedida.

En el futuro, en tanto, la Uhura del pasado logra descifrar el lenguaje musical gracias a un mural que su otra versión ha dejado intencionalmente en la habitación después de aquella investigación del agujero blanco. Al colocar el mensaje en el traductor universal, resulta que los responsables son seres que se hacen llamar las Parteras (o Matronas) y parecen hablar de un niño que está naciendo y viene en posición pélvica: sí, un bebé espacial, como suena.
El agujero negro y el blanco están interconectados y las Parteras son entes con una percepción del tiempo absolutamente diferente, lo que hace que el parto del bebé comience en el futuro y acabe un año antes…
Los pulsos de energía que ambas Enterprise han estado recibiendo son pues las contracciones y el niño no termina nunca de nacer por estar ubicado en posición pélvica: viene de nalgas, digamos. La única forma, pues, es ayudar en el parto. Chapel es la que tiene más experiencia, pero Uhura objeta que debe hacerlo ella misma porque su otra versión estará haciendo lo propio al otro lado y esa es la razón por la cual le dejó el mural.

Sale, por lo tanto, a la cubierta de la Enterprise con botas magnéticas mientras, a través de sus guantes, controla de manera remota tres drones que utilizan como energía el diamante de dilitio y que son los que irán corrigiendo el nacimiento del bebé. Sin embargo, una vez que los mismos ingresan al agujero negro, uno falla y ello hace imposible girar el bebé mientras se produce otra contracción y ambas Enterprise reciben sendas sacudidas.
A pesar de que le rueguen en contrario, Uhura entiende que la única forma es que ella ingrese en la anomalía, pues Scotty también lo haría por ella. Ambas versiones, pues, se sueltan de la cubierta de sus respectivas Enterprise e ingresan en los respectivos agujeros para terminar encontrándose adentro, donde logran reactivar el dron defectuoso y corregir la posición del parto.
De pronto, ambas se hallan sin sus trajes y piensan que han muerto, pero las Parteras las ponen al tanto de que no es así. Dicen que intentaron advertirles, pero no entendieron el mensaje e inutilizaron a la Enterprise para evitar que dañaran al bebé: una “nueva vida”, como ellas la llaman, que se halla fuera del tiempo lineal. Les anuncian que serán regresadas a sus respectivos tiempos y todo volverá al momento inicial, por lo que nadie, salvo ellas, recordarán lo ocurrido.
Todo vuelve entonces para atrás hasta el momento del transporte y detrás de Uhura, arriban a la Enterprise tanto Ortegas como Scotty diciendo que la misión fue un éxito. Uhura le estampa a este un prolongado beso que pareciera rendir homenaje a aquel otro tan famoso que se diera con Kirk en la serie original.

La bitácora final vuelve a estar a su cargo y la fecha estelar es “hoy”. El pasado ha pasado y el futuro no ha llegado, afirma, por lo que lo único que queda por vivir y disfrutar es justamente el presente: no saber el futuro es según ella un don y que le permite encarar lo que venga haciendo lo que ama y junto a los que ama: su familia…
Balance de Temporada
Y se nos fue la cuarta temporada. Pero antes de hablar de la misma, hagámoslo de este último capítulo que, no sé a ustedes, pero a mí me dejó la sensación de que debió ser doble. Demasiada información para una entrega que quedó muy apretujada en una trama llena de giros y por demás enrevesada (tuve que ver el episodio dos veces).
Ya desde el propio título (La Enterprise del Mañana), está claro el sentido de ir construyendo puentes con la serie original y más todavía cuando la quinta temporada será la última. La escena del brindis pareció, de hecho, más un cierre de serie que de temporada: quizás una despedida anticipada…
Y el que la trama haya estado tan centrada en Uhura va en clara consonancia con ello, pues ya sabemos qué personajes saldrán de la serie y cuáles quedarán o tomarán el relevo. El episodio, justamente, actúa como claro punto de quiebre para ella y para su evolución en la franquicia: un puente entre la Uhura que fue y la que será…
La escena en que la versión del futuro dialoga con Pike ha sido particularmente fuerte desde lo emotivo, sobre todo porque conocemos cuál será el destino de este último y, obviamente, también lo sabe ella, quien quizás vio en esa charla la última oportunidad de poder expresarle su agradecimiento. Para las lágrimas…
Igualmente conmovedora la escena del brindis final y el llamado a saber disfrutar los momentos presentes en lugar de preocuparnos por el futuro. Y estoy seguro de que también allí se nos aflojó algo a muchos por relacionarlo quizás con cosas íntimas y muy nuestras. Lo que expresa Uhura en la bitácora final no aplica solo a Star Trek; aplica a la vida…
Y en cuanto a la relación con Scotty, puede haber sorprendido a muchos, pero ya había sido de alguna forma insinuada en el filme Star Trek V: La Última Frontera , que mostró entre ambos algunos flirteos que parecían sugerir que hubiera existido algo en el pasado. Justamente fue en aquel momento uno de los detalles más cuestionados por los fans al salir prácticamente de la nada, lo mismo que la existencia de Sybok, planteada por primera vez en dicha película y también rescatada por SNW aun cuando no hayamos visto todavía en la serie al “hermano malvado” de Spock.
El episodio ha tenido, por otra parte, una factura técnica deslumbrante, sobre todo en los tramos finales relacionados con la anomalía. Si se lo preguntan, no hay evidencia astronómica de la existencia de agujeros blancos, pero sí están planteados teóricamente como posible solución a las ecuaciones de Einstein. Y, tal como le oímos decir a Spock, se los postula como la otra cara de los agujeros negros, expulsando materia y energía en lugar de absorberlas.
Fuera de ese detalle científico, la trama ha pecado de una excesiva complejidad, siendo no solo difícil de seguir sino incluso por momentos inentendible y con fisuras. No es que no hayamos visto en el mundo trekkie versiones dobles de un mismo personaje (de hecho, y en diferente contexto, las tuvimos en el episodio anterior), ni que no nos hayamos cruzado varias veces con seres incorpóreos, luminosos o atemporales, pero la lógica interna de todo ello ha sido algo endeble y no muy bien explicada…
Sin entrar a ponernos puntillosos con lo de acercarse a un agujero negro o incluso ingresar sin sufrir las terribles consecuencias de la gravedad, no entendí lo del diamante de dilitio, súbitamente reconvertido en fuente de energía para los drones. Y lo del parto espacial no hay por dónde cogerlo (nunca más literal), especialmente qué demonios significa que un bebé venga en posición pélvica cuando estamos hablando de seres incorpóreos y ajenos por completo a nuestra anatomía.
Pero bueno, prefiero quedarme con los momentos emotivos, los efectos visuales y el gran trabajo de Celia Rose Gooding en un capítulo que hubiera sido mucho mejor cierre de temporada si no se comprimían tantos giros en poco menos de una hora o, como antes hemos dicho, si hubiera sido una entrega doble.
¿Y qué balance nos deja la temporada al completo? A la larga positivo, pero por debajo de las anteriores, que estaban más y mejor equilibradas. Es cierto que los guiños y homenajes a otros géneros formaron parte prácticamente desde el inicio de una serie que siempre gustó del humor y la ironía, pero estaban dosificados de tal forma de no eclipsar ni retrasar el desarrollo de la trama general y no fue tan así en esta temporada.
La serie ha comenzado, por otra parte, a ser más consciente de sí misma y de su pronto cercana conclusión, lo que queda evidenciado en las referencias a Rukiya o Hemmer en modo homenaje, así como en el ir cerrando el arco de personajes que no estarán en la serie original. Aunque la súbita salida de Pelia sin siquiera despedirse (ni de nosotros ni de Scotty) no va de acuerdo con el peso que algunos han tenido para una serie que, más que ser precuela, tiene para esta altura identidad propia.
Nos queda una sola temporada y serán esta vez solo seis episodios. Nos pone tristes, desde ya, el saberlo. Y más aún al preguntarnos cómo harán para dar un cierre satisfactorio a Pike, habida cuenta de lo que le espera. Por lo pronto, le decimos adiós a una cuarta temporada que aprobó, pero sin el brillo de las anteriores, especialmente las dos primeras.
Agradeciendo vuestro acompañamiento, les espero para analizar la quinta cuando llegue o quizás nos encontremos antes en algún otro lugar de este fascinante universo que es Star Trek. Seguramente uno al que nadie haya llegado jamás…
Hasta entonces y sean felices. Larga vida y prosperidad…





