Hoy toca ponerse cómodos y hablar de uno de los mayores terremotos editoriales de los últimos años, la saga de libros de Carl el Mazmorrero de Matt Dinniman.
Hablemos de Carl el Mazmorrero (Dungeon Crawler Carl en su título original), esa locura escrita por el estadounidense Matt Dinniman que ha pasado de ser un fenómeno de la autoedición digital en plataformas como Royal Road a convertirse en una auténtica apisonadora internacional amada por millones de lectores (y recomendada hasta por capos de la fantasía moderna como Brandon Sanderson). Y es que la maquinaria no se detiene, con la llegada del mes de octubre, las librerías españolas abren sus puertas para recibir por todo lo alto el esperado sexto volumen de la saga, titulado El ojo de la novia frenopática, gracias al excelente trabajo que está haciendo el sello Nova de Penguin Random House trayendo la serie a nuestro país.
Si todavía andáis despistados con este universo y os preguntáis por qué medio internet está obsesionado con un tío en calzoncillos y su gata persa, preparaos, porque vamos a diseccionar la saga de cabo a rabo sin destripar las grandes sorpresas a los nuevos reclutas.
¿De qué va esta locura? El fin del mundo convertido en un sádico reality show
Para entender el germen de todo esto hay que remontarse al punto de partida del primer libro, una premisa tan absurdamente brillante como desoladora. Imaginaos por un momento que vuestra vida es más o menos corriente, os toca lidiar con los típicos dramas cotidianos (como tener que cuidar de la gata de exhibición de vuestra exnovia) y, de repente, en cuestión de segundos, todos los techos de la superficie de la Tierra colapsan. Cualquier ser humano que estuviera bajo un tejado en ese preciso instante muere aplastado.
Por si semejante Armagedon apocalíptico os parece poco, resulta que la destrucción de la infraestructura terrestre no ha sido un accidente fortuito, sino el pistoletazo de salida a una invasión alienígena. Pero no una invasión cualquiera de marcianos con rayos destructores, no. Los nuevos dueños de la galaxia son una panda de corporaciones sin escrúpulos que han convertido nuestro planeta en un gigantesco plató de televisión. La Tierra es ahora una mazmorra intergaláctica gigante y los escasos supervivientes humanos que quedan vivos no tienen otra opción que convertirse en «exploradores» (crawlers) obligados a participar en un sádico y sangriento reality show retransmitido en directo para toda la galaxia.
Ahí es donde entran en acción nuestros dos improvisados protagonistas: Carl, un tipo corriente que sale a la calle en calzoncillos de franela y abrigándose con lo primero que encuentra para salvar a la gata de su ex, y Princesa Dónut, la felina en cuestión, que gracias a las mecánicas del juego evoluciona, adquiere intelecto humano, habla por los codos y se convierte en un icono absoluto de masas dentro y fuera de la mazmorra.

El subgénero LitRPG o cuando leer se convierte en jugar a un videojuego de rol
Uno de los grandes atractivos que ha enganchado a millones de lectores en todo el mundo es cómo Dinniman abraza sin complejos el subgénero conocido como LitRPG (Literary Role-Playing Game).
Lejos de ser una novela de fantasía tradicional donde los personajes progresan de manera abstracta, en Carl el Mazmorrero las reglas de un videojuego de rol clásico mandan sobre la realidad. Hay pantallas de interfaz flotantes, subidas de nivel, árboles de habilidades absurdas, gestión de inventario, cajas botín (loot boxes), penalizaciones draconianas impuestas por unos directores de programa alienígenas sádicos y un sistema de patrocinadores corporativos que recuerda a lo peor del capitalismo moderno llevado al espacio exterior.
Para los que crecimos pegados a una consola devorando juegos de rol o tirando dados en una mesa de juegos de rol, leer las peripecias de Carl es como encender la nostálgica chispa de los videojuegos, pero pasada por el filtro de humor negro y una acción frenética que no te da un respiro.
Y ahora, en octubre de 2026, llega a nuestras librerías el sexto tomo (El ojo de la novia frenopática), un mastodonte de más de 800 páginas donde los protagonistas deben dar caza a seis monstruos legendarios para convertirlos en cartas, mientras la tensión geopolítica y las revueltas dentro de la mazmorra amenazan con reventar los cimientos del mismísimo programa de televisión. Una auténtica barbaridad de ritmo y giros de guion.
¿Hasta dónde llegará la saga y qué pasa con el cómic?
Una de las grandes preguntas que siempre nos hacemos los coleccionistas empedernidos cuando una saga literaria se convierte en fenómeno de masas es cuánto va a durar el viaje. En varias entrevistas recientes, Matt Dinniman ha ido perfilando el horizonte de la historia, aunque inicialmente barajaba exprimir la mazmorra hasta los diez libros, el autor ha confirmado que su intención actual es concluir la serie principal en el noveno libro, el cual probablemente se dividirá en dos volúmenes para cerrar con absoluta traca final todas las tramas abiertas. Esto significa que serán diez libros (por mucho que digan nueve) y que todavía nos queda un buen puñado de años de sufrimiento, risas y evoluciones demenciales junto a Carl y Dónut.
Además, para alegría de los completistas y de los que disfrutan del noveno arte tanto como de la letra impresa, el universo de Carl no se limita a las novelas de tapa blanda de Nova. La franquicia ya ha dado el salto al formato de novela gráfica y cómic, adaptando el material original con un estilo visual rompedor que complementa a la perfección los libros y que hace las delicias de cualquier tebeoteca que se precie. Os dejo enlace al cómic publicado en España por Norma Editorial.
Si todavía no os habéis atrevido a cruzar las puertas de la mazmorra y os muerde la curiosidad, ya estáis tardando en haceros con los libros (o los cómics). Carl el Mazmorrero es una de esas lecturas raras que combinan la crítica social más cínica, el humor más desternillante y una aventura de ciencia ficción pura y dura que engancha como pocas cosas lo han hecho en la última década.
Un saludo y sed felices.



