InicioSeriesAnálisis de Star Trek: Strange New Worlds. Temporada 4. Episodio 1

Análisis de Star Trek: Strange New Worlds. Temporada 4. Episodio 1

Ya está con nosotros la cuarta temporada de Star Trek: Strange New Worlds y su primer episodio, que aquí analizamos, visita un par de tópicos muy caros a la ciencia ficción, pero no particularmente visitados en la franquicia. Creada por Akiva Goldsman, Jenny Lumet y Alex Kurtzman, la serie es emitida por Skyshowtime para España y Paramount+ para América Latina.

Hola otra vez, trekkies y no tan trekkies. Casi un año (menos de lo esperado, al menos por mí) ha pasado desde que nos despidiéramos de la tercera temporada de Star Trek: Strange New Worlds y aquí estamos para analizar el inicio de la cuarta y penúltima, pues ya sabemos que, por mucho dolor que provoque en quienes tanto amamos esta serie, la cosa acabará en la quinta. Es cierto, de todas maneras, que toda precuela debe necesariamente tener un final y los sucesos deberían en algún momento fluir naturalmente hacia los de la serie original; de hecho, ya lo están haciendo.

En el medio, quizás me hayan seguido (o no) con los análisis episódicos de StarFleet Academy, una serie que comenzó con problemas y hasta pareció desbarrancar de inicio, pero fue después escalando de menor a mayor y encontrando poco a poco su lugar. Quizás tarde, pues ello no consiguió evitar la cancelación, aunque la buena noticia es que al menos veremos una temporada más y ello permitirá siquiera darle cierre.

En cuanto a SNW, la serie que nos ocupa, hay que admitir que, después de dos temporadas excelentes, hemos tenido una tercera más irregular, sobre todo en su segunda mitad, aunque el balance final terminó siendo más que positivo.

Nos preguntábamos con qué se vendría la cuarta, sobre todo al acercarse cada vez más el ya escrito futuro de nuestro querido Pike que, por sus valores, empatía y compromiso con la tripulación, se ha ganado un lugar entre los capitanes más queridos de la franquica. Y nos duele verle debatirse entre lo que le espera y lo que ha dejado atrás, particularmente su amor por Marie Batel.

Amén de ello, este capítulo de inicio sorprende y no tanto por su temática, ya que el viaje en el tiempo es un tópico muchas veces visitado en la franquicia, pero sí por el modo, lugar y época que en este caso implica, con un inmenso loop que, a la larga, conduce al origen de la especie humana. Casi nada…

Pasemos a ver qué nos ha dejado este inicio de temporada, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de invitarles a echar ojo a nuestros análisis anteriores, tanto de esta como de otras series y películas de una franquicia que celebra este año su 60° aniversario (muy linda, por cierto, la presentación especial con todas las naves que pasaron por la misma).

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Tormenta Interestelar

Es bueno volver a ver a Pike a caballo y, en efecto, comenzamos con él junto a La’an y M’Benga, cabalgando los tres en modo cowboy por un mundo alienígena que recuerda al oeste americano aun cuando el paisaje incluya rocas y estructuras que parecieran por alguna razón flotar en ingravidez. No queda claro el motivo, como tampoco la misión (solo que tuvieron que entregar alguna medicina) o por qué lucen de esa manera, pero no importa: para quienes amamos tanto al wéstern como a la ciencia ficción, es el tipo de escena que amamos ver…

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Ya en la Enterprise, se advierte a Pike ensimismado y no logrando procesar lo de Batel. Una le recomienda descansar en algún momento y, aun cuando disfrute su nuevo cargo de comandante, dice que también a ella le gustaría alguna vez bajar en una de esas misiones.

De visita en la Enterprise, April ofrece a Pike un ascenso a comodoro y le deja pensar el ofrecimiento hasta que termine su siguiente misión, consistente en estudiar una tormenta interestelar de categoría 10. No hay que proteger ninguna colonia ni salvar ninguna civilización o forma de vida; solo observar y estudiar, lo cual emociona particularmente a Pelia que, según cuenta, estaba en una cabina telefónica cuando presenció por última vez un fenómeno de ese tipo: ya son tres los guiños a Doctor Who…

Pero la tormenta, finalmente, excede a la Enterprise, que se ve atrapada y absorbida, al parecer por una boya en su interior. A duras penas, logran salvarla y mantener el soporte vital, pero poco más que eso. No hay energía, todos los sistemas están disminuidos y no tienen escudos, armas ni warp.

Sin saber adónde han ido a parar, comprueban que en las cercanías hay tres planetas M y en uno de ellos detectan la presencia del ilirio que podría ayudarlos a salir de allí. Envían pues una lanzadera y, cumpliendo Pike su pedido, esta vez sí le toca a Una integrar la misión, lo cual hace en compañía de Ortegas y La´an.

Una vez allí, comprueban que se trata de un planeta boscoso y con muchas señales de vida animal. Entre la vegetación, de hecho, parece moverse una criatura que de momento no se muestra, pero que cada tanto la agita. Me vino a la cabeza el monstruo de humo de Perdidos, pero acaba siendo algo muy diferente e, incluso, más conocido…

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Marcianos al Ataque

Mientras tanto, la Enterprise resulta capturada por una nave oscura y desconocida a través de unos apéndices de energía que funcionan como rayos tractores. Pike logra ponerse en comunicación con la misma y, específicamente, con su comandante Cassel (Saffron Burrows), quien se arroga para los suyos el derecho a haber tomado la nave por suponerles aliados de los dol-dúrm, su raza enemiga.

Spock logra, entretanto, determinar que la tormenta los arrojó 65 millones de años atrás en el tiempo y que están… en el Sistema Solar. El planeta hacia el que están siendo llevados por sus captores no es otro que Marte y el mundo al cual fue enviada la lanzadera es por lo tanto la Tierra de finales del Cretácico.

La situación es delicada, pues lo más posible es que una civilización marciana de hace tanto tiempo no haya oído jamás hablar del warp, lo que lleva al clásico conflicto de la Primera Directiva. Pero no es la primera vez que Pike se salta los libros e invita a Cassel a bordo de la Enterprise, llegando esta con dos guardias y atravesando paredes en lo que dan en llamar “tecnología de fase”.

Aunque la conversación comienza tensa, Pike logra convencerla de que no son enemigos ni tienen idea de los dol-dúrm. Más relajada, Cassel se admira de la convivencia entre distintas razas que se advierte en la nave y hasta se interesa por el funcionamiento de la Federación, de la cual, obviamente, su especie tampoco ha oído jamás hablar. Pero, a pesar de todo y por fuerza de las circunstancias, la suya es una civilización guerrera permanentemente obligada a defenderse, lo que le hace interesarse especialmente por las armas.

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Su mundo está siendo devastado por los dol-dúrm desde que fuera impactado en la zona conocida como Valle Marineris, llevando ello a la muerte de su gente por millones en un proceso que, según su perspectiva, no se puede detener sin un arma adecuada para contraatacarlos. Pike pregunta si han intentado comunicarse con sus agresores para llegar a un entendimiento, pero le responden que no hay forma de hacerlo por tratarse de una especie bestial que solo vive para alimentarse.

Él se compromete entonces a utilizar los conocimientos de Uhura en lingüística y de Samuel en xenoantropología para tratar de establecer contacto y detener la matanza sin necesidad de una réplica igualmente asesina. Pero mientras están en ello, Cassel y sus guardias consiguen acceder a la sala del motor y apoderarse de una celda de combustible de antimateria.

Pike intenta detenerlos, pero es en vano. Él manifiesta su decepción de que hayan cometido un robo mientras intentaban ayudarlos y Cassel la suya de que no le hubiesen contado que venían de otra época, tal como han logrado averiguar en el ordenador de la nave. Más aún: ahora saben que Marte es en el futuro un planeta muerto, lo cual adjudican a los dol-dúrm y hace aún más urgente su exterminio con la antimateria de la que se han apropiado.

Una vez que los marcianos se marchan, liberan a la Enterprise y, al indagar su destino, Spock consigue determinar que se dirigen con rumbo al quinto planeta, pero no Júpiter, como podría pensarse, sino un mundo intermedio entre este y Marte que sería, justamente, el hogar de los dol-dúrm.

La idea de Cassel y los suyos es acercarse lo suficiente para arrojarle un disparo de antimateria y lo más probable es que tampoco ellos sobrevivan, es decir que piensan sacrificarse por la supervivencia de su especie. La única forma en que la Enterprise podría alcanzarles y detenerlos es con el ilirio que el grupo de Una ha ido a buscar a la Tierra…

Parque Cretácico

El grupo desembarcado, mientras tanto, se encuentra con el problema de que para llegar al ilirio necesitan librarse de un tyrannosaurus rex en su camino. Ello genera debate interno porque matarlo podría dejar drásticas consecuencias para el futuro. En un movimiento arriesgado, pues, Una logra aturdirlo con un disparo de fáser directo a las fauces y se encuentran con que la detectada fuente de ilirio coincide con una nave alienígena estrellada.

Llevándose la única celda sana que de dicho elemento hallan, el grupo emprende regreso a la Enterprise, no sin antes tener un nuevo encuentro con un reptil, más pequeño y emplumado, pero igual de ominoso. La’an logra alejarlo con solo propinarle un puñetazo mientras Uma y Ortegas la miran con asombro y el de ella no es menor: se siente distinta tras las mejoras genéticas y no podemos evitar pensar en Khan…

Quinto Planeta

Spock ha descubierto que podrían revertir el efecto de la tormenta que les llevó atrás en el tiempo, pero para ello necesitarían el equivalente a la energía de una supernova. Mientras tanto, salen a la caza de la nave de Cassel y, gracias al ilirio, pueden hacer ahora funcionar los sistemas de la nave e incluso sus torpedos fotónicos. La idea es arrojar uno contra la antimateria que los marcianos planean a su vez lanzar contra el quinto planeta.

En ese momento, sin embargo, algo parece restalla en la mente de Pike y detiene la orden, pues en el futuro no habrá en esa zona ningún quinto planeta. Si se quiere mantener el mismo como tal, la forma no es actuando sino, justamente, no haciéndolo. Es una decisión dificil, desde luego, porque implica ser meros espectadores de un genocidio, que es lo que efectivamente ocurre…

El disparo de antimateria golpea entonces al planeta de los dol-dúrm destruyéndolo y también a la nave marciana. Un enorme fragmento del mismo sale disparado en dirección a la Tierra y es el que terminará acabando con la era de los dinosaurios y provocando la gran extinción masiva que todos conocemos. El resto conformarán el actual cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.

Lo siguiente para la Enterprise es escapar a la explosión, pero Spock, propone, por el contrario, ir hacia ella para ser arrastrados de regreso al futuro. Pike, que siempre confía en su tripulación, da el visto bueno y así vuelven a su época.

Los hechos sucedidos generan debate y dilemas morales: por un lado se ha dejado morir a un planeta y a una especie completa para preservar la línea temporal (otra culpa más para el pobre Pike) pero, además y en un increíble loop, termina siendo la propia Enterprise la que a la larga da origen a la humanidad, que nunca hubiera encontrado un camino evolutivo entre los grandes depredadores del Cretácico.

Y la ausencia del quinto planeta, a partir de su destrucción, generó por otra parte cambios gravimétricos que afectaron a Marte enfriándolo y convirtiéndolo, como es hoy, en un mundo sin vida. Fuerte…

Mientras el resto de la tripulación es acosada con preguntas sobre dinosaurios, Pike tiene que decidir sobre el ofrecimiento de ascenso hecho por April, pero lo rechaza argumentando que su presente está en la Enterprise y en ello debe concentrarse en lugar de preocuparse por el pasado o por el futuro. Aconseja, en virtud de ello, derivar el ascenso a Una y, extrayendo de su biblioteca un ejemplar de Una Princesa de Marte, de Edgar Rice Burroughs, recuerda que su padre menospreciaba ese libro por no creer que pudiera haber vida en el planeta rojo antes de la terraformación. Ahora, él sabe que sí…

Balance del Episodio

Vaya que nos ha dejado con la boca abierta este capítulo que, por cierto, marca un retorno al carácter autoconclusivo que tenían los primeros de la serie o los que históricamente caracterizaron a la franquicia antes de la llegada de Star Trek: Picard.

No es que haya sido un episodio perfecto y es cierto que lo que propone suena demasiado grande o desmedido, pero tiene unos cuantos puntos a destacar, comenzando con que nunca en la franquicia habíamos tenido marcianos ni dinosaurios y aquí tuvimos de los dos. Habíamos, sí, tenido referencias muy tangenciales a Marte y recuerdo el episodio Origen Distante, de Star Trek: Voyager (3×23), en el cual la tripulación de Janeway se encontraba con los Voth, raza de reptiles humanoides del Cuadrante Delta que terminaba teniendo filiación genética con nuestros extintos dinosaurios.

Pero no habíamos visto a ningún capitán ni tripulación encararse con dinosaurios propiamente dichos del Cretácico y, a decir verdad, era raro que no hubiese ocurrido, sobre todo cuando en los últimos treinta años se instaló una fiebre de consumo en torno a los mismos a partir de la franquicia Jurassic Park (el final de capítulo parece un homenaje) y todos los subproductos de ella derivados.

De hecho, ya nos vimos venir algo cuando Spock dijo que habían sido llevados 65 millones de años al pasado, porque ese es un número mágico. Y no fue lo único previsible: en cuanto se dijo que había un quinto planeta intruso entre Marte y Júpiter, nos vimos venir el cinturón de asteroides y comenzamos a atar cabos con la extinción masiva de los dinosaurios.

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Hay algunas imprecisiones científicas, quizás más de las habituales en el universo Star Trek. La teoría del planeta que habría dado lugar al cinturón estuvo durante muchos años instalada y hasta se dio un nombre al mismo: Faetón. Pero quedó descartada con el correr del siglo XX al comprobarse que la masa sumada de todos los asteroides es demasiado ínfima como para sugerir un planeta previo y que la composición de los mismos no encaja con un único origen.

De haber existido realmente ese planeta, por otra parte, las consecuencias gravimétricas de su destrucción hubieran ido mucho más allá del enfriamiento de Marte (bastante más antiguo, por cierto, de lo que propone el capítulo, pues data de miles de millones de años), del mismo modo que está comprobado que el asteroide de Chicxulub, responsable de la extinción de los dinosaurios, provino de mucho más allá de la órbita de Júpiter.

Pero son conceptos que han estado instalados durante mucho tiempo en la ciencia ficción y allí reside el principal atractivo del capítulo: rendir homenaje a la misma. Y al hacerlo, se apoya menos en la verosimilitud científica que en los mitos por el género creados y por años institucionalizados. Así, el episodio consigue unir tres tópicos muy visitados como el planeta Faetón, la extinción de los dinosaurios y la civilización marciana, no siendo casual el homenaje explícito a Burroughs y su inolvidable Barsoom de las historias de John Carter. Por cierto, una delicia que Pike las tenga en papel…

Pero hay también homenajes más sutiles e implícitos. En lo particular, me dio la impresión de que el episodio se tocó dos veces con Ray Bradbury. Cuando el grupo de desembarco entró en debate acerca de las consecuencias futuras que podría acarrear matar un T-Rex, me fue imposible no pensar en El Sonido de un Trueno, aquel célebre cuento en que una compañía ofrecía, justamente, la posibilidad de viajar al pasado para matar uno de ellos. No voy a contar cómo termina, aunque el final es famoso y se relaciona, incluso desde lo literal, con el llamado “efecto mariposa” al que aquí se alude de manera implícita.

El otro momento fue la conversación entre Pike y Cassel después de que esta ha robado la celda de antimateria: ambos representan respectivamente al futuro y al pasado (dos conceptos que, además, torturan permanente a Pike), lo que me remite al relato Encuentro Nocturno, incluido en Crónicas Marcianas (aquí análisis de un servidor), en el que un colono terrícola de Marte se encontraba en la carretera con el “fantasma” de un marciano del tiempo en que el planeta todavía rebosaba de vida. La tristeza de esa escena me llevó inevitablemente a la que en mi adolescencia me produjo aquel cuento y la química entre Anson Mount y Saffron Burrows la hizo realmente buena.

Es cierto que al convivir dos subtramas en escenarios diferentes, no tuvieron las dos el mismo peso y la cretácica fue, lamentablemente, la que quedó en segundo plano. Nos hubiera gustado ver más interacción entre humanos y dinosaurios (habría elevado los costes, eso sí), pero fuera de ello hemos visto un muy entretenido inicio de temporada que nos deja la cabeza torturada con un eterno loop sin solución: si la humanidad está en la Tierra, es porque la Enterprise viajó al pasado, pero esta no hubiera viajado nunca de no haberla. Es el uroboros: la serpiente que se devora a sí misma por la cola…

No faltaron los dilemas morales tan característicos de Star Trek. Permitir un genocidio para mantener la línea temporal suena terrible, pero necesario en el contexto aquí planteado. Lo que me da pena es que siempre sea el pobre Pike quien tenga que tomar ese tipo de decisiones como si no cargara ya con suficientes conflictos y culpas.

Y tampoco faltaron los guiños perdidos, de esos que nos van adelantando lo que más adelante pueda ocurrir, ya que esta serie ha demostrado muchas veces que cuando nos muestra algo que aparenta ser casual o incidental es porque volverá a aparecer y no necesariamente en el próximo episodio, sino quizás cuando ya lo hayamos olvidado. Lo de Doctor Who ya parece un anuncio directo de crossover y los cambios que está experimentando La’an nos conducen hacia uno de los personajes e historias que más han calado en el mundo trekkie…

Hasta la próxima y sean felices. Larga vida y prosperidad…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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