IniciocomicsReseña de Alien #1: El Xenomorfo trae la oscuridad a Marvel

Reseña de Alien #1: El Xenomorfo trae la oscuridad a Marvel

Era cuestión de tiempo. Tras la adquisición de 20th Century Fox por parte de Disney/Marvel los fans de la saga del Xenomorfo se regocijaban y temblaban a partes iguales imaginando la nueva versión que la casa del las ideas nos traería del símbolo del terror espacial creado por Dan O’Bannon y H.R. Giger a finales de los 70.

Aunque del universo Alien en pantalla sólo sabemos que los productores de Fargo y Sir Ridley Scott están colaborando en una serie para FX, a mediados del 2020 Marvel adquiría las licencias de Alien y Predator, personajes que habían estado en manos de la editorial Dark Horse durante la friolera de 30 años. Marvel es sinónimo de grandes medios y control de calidad pero, ¿encaja un universo tan oscuro y violento dentro de los planes de un sello enfocado principalmente al mainstream?

Oscuridad más profunda que la ausencia de luz


Alien

El primer ejemplar de esta nueva serie nos llega de mano de Philip Kennedy Johnson, escritor nominado al premio Eisner que ha escrito para DC, Marvel y Boom! Studios entre otros, y que ahora está en auge al haber relevado a Brian Michael Bendis dentro de las colecciones de Superman. En los pinceles tenemos al valenciano Salvador Larroca brindando talento patrio a la obra, el ilustrador coreano InHyuk Lee trae una portada que no desmerece a ninguna de la etapa Dark Horse y, finalmente, tenemos a GURU-eFX a cargo del color.

Como es natural, con un nuevo planteamiento llega también un nuevo protagonista: Gabriel Cruz. Gabriel es un agente de seguridad retirado de Weyland-Yutani, la mítica y malvada compañía que siempre ha sido una pieza clave dentro del universo Alien. En una serie de flashbacks repartidos por todo el número intuimos que Gabriel es superviviente de un encuentro con los Xenomorfos, algo que le ha causado un severo trauma que sublima acudiendo puntualmente a terapia con un modelo de androide Bishop, un favorito de los aficionados de la saga.

Tras retirarse, Gabriel vuelve desde la estación orbital Epsilon a la tierra para reconectar con su hijo, pero el joven tiene otros planes. Como miembro de una célula terrorista revolucionaria roba las credenciales de su padre para entrar junto a sus compañeros en lo que cree que es un laboratorio de guerra informática de Weyland-Yutani, pero lo que se encuentra es la peor de las pesadillas…

Audaces pasos hacia la etapa Marvel de la franquicia


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Lo primero que hay que decir es que sí, podéis dejar de contener el aliento porque para agrado de todos este primer número continua con el tono adulto y sangriento que es de esperar. No tenemos censura de ningún tipo y, aunque no sabemos lo que vendrá en siguientes entregas, es una buena señal.

También hay que recalcar que pese a no ser perfecto el guion de Kennedy Johnson cuenta con virtudes importantes. Principalmente arriesgar en ciertos aspectos en los que la etapa Dark Horse era muy repetitíva. Hacía tiempo que no nos encontrábamos un protagonista masculino, y que decir de los tabúes más míticos: el hecho de que la acción se desarrolla en la tierra. Johnson se desmarca así, para bien o para mal, de algunas de las nociones más estancas de la franquicia.

Otro elemento interesante es el rol central que Weyland-Yutani toma dentro de la historia. Más allá de su típico papel como enemigo invisible, en esta ocasión tenemos a uno de sus empleados como protagonista y eso nos da una visión diferente de la situación. Una visión que llega desde dentro y que humaniza a la compañía. No todo son manzanas podridas dentro de la cesta. El misterioso pasado de Gabriel también resulta un gancho interesante que promete intriga en las próximas entregas.

Por último hay que recalcar que ciertos autores tienen la manía de o bien utilizar versiones alternativas de personajes de las películas o presentarnos otros que vienen a ser un trasunto de los ya conocidos, algo tan manido ya en papel como en cine que puede llegar a cansar a la audiencia. Por suerte Kennedy Johnson ha sido capaz de buscarse el compromiso perfecto, aquí nos encontramos al Bishop de Lance Henriksen como modelo de androide en serie, algo que ya veíamos en Alien 3 y que nos ancla la serie cinematográfica a las viñetas de forma elegante y coherente.

Una carta de presentación algo mediocre para el universo Alien


Lamentablemente no todo lo que se puede decir de este primer número son alabanzas, ni mucho menos. El arte de Larroca resulta a impresionante y decepcionante a partes iguales. Aunque tenemos composiciones espectaculares, sobre todo cuando el Alien está involucrado, el claro uso de modelos humanos junto al coloreado digital le da un aire demasiado estático a unos personajes que parecen estatuas de cera en ocasiones. Especialmente chirriante es Bishop, un Lance Henriksen que parece un fotograma dentro de la viñeta, y no en el buen sentido. Algo que ya ocurría con el trabajo del dibujante en Star Wars.

Otro punto cuestionable para un producto que según Kennedy Johnson quiere ceñirse al canon cinematográfico es la inmediata presencia de uno de los elementos que más hace fruncir el ceño al fandom: las variaciones del Alien.

Como nuevas incorporaciones al imaginario de la criatura tenemos a una reina Alien antropomorfa que recuerda a otro alienígena diseñado por Giger, la Sil de la película Species, además de un de Alien colosal cuadrúpedo. No queda claro si estos seres son parte veraz del pasado de Cruz o filamentos de su imaginación, pero en todo caso estamos jugando con fuego teniendo en cuenta que las excesivas variaciones del Xeno siempre fueron uno de los puntos más controvertidos de la etapa anterior.

Por último mencionar que si bien el guion cuenta con varios puntos a favor la trama sobre Danny, el hijo de Cruz, y su grupo terrorista presenta algunos dilemas éticos interesantes pero a grandes rasgos resulta ser un cliché absoluto. Quizá sea intencionado, pero eso no quita que resulte extremadamente predecible. Habrá que esperar a los siguientes números para ver si esta trama en particular tiene algo más de profundidad

En definitiva, Alien#1 es un cómic que francamente no resulta todo lo interesante que cabría esperar teniendo en cuenta que se trata de la carta de presentación de este universo en las manos de Marvel. Como planteamiento inicial no está del todo mal y tiene un buen ritmo, además el final del número nos mete en materia sin mucha dilación y lo que viene promete darnos lo que los fans esperamos.

Nos leemos. Sed felices.

Álvaro Pachehttps://www.clippings.me/kreidart
Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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