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Crítica de Assassin’s Creed Shadows. Por fin Japón… y por fin sangre, sudor y bambú

Ubisoft ha hecho muchas cosas: ha reinventado, ha recauchutado, ha reciclado… pero lo que no había hecho, hasta ahora, era llevarnos como se debe a Japón. ¡Y no! Chronicles: China no cuenta, que eso era más plano que el sushi de gasolinera. Esta vez hablamos de Assassin’s Creed con mayúsculas, con katanas, honor, conspiraciones imperiales y… ¡¡dos protagonistas!!. Assassin’s Creed Shadows.

Porque sí, mis queridos templarios frustrados, Shadows no se anda con chiquitas y nos pone en la piel no de uno, sino de dos asesinos muy distintos y muy cabreados. Yasuke, el guerrero africano que existió de verdad y que aquí empuña su masa como si estuviera partiendo la historia por la mitad, y Naoe, la shinobi que, al parecer, ha decidido que los tejados son para correrlos como si el suelo diera alergia.

Assassin’s Creed Shadows

El contraste entre los dos es pura dinamita. Yasuke es fuerza, honor y peso. Cada vez que golpea, tiemblan las armaduras y probablemente algún directivo de Ubisoft en Montreal. Naoe, en cambio, es la sombra hecha carne. Salta, trepa, se escurre por el bambú como si hubiera nacido entre ramas y secretos. Y lo mejor: puedes cambiar entre ambos, como si te invitaran a una cena donde tú eliges si vas de martillo o de aguja envenenada. Y créeme, los dos te van a dejar con la mandíbula en el suelo.

Pero ojo, que Assassin’s Creed Shadows no es solo una postal japonesa con espadas. Aquí hay clima dinámico, ¡sí, clima!, con estaciones que alteran cómo te mueves, cómo cazas y cómo asesinas. En invierno las pisadas crujen, en verano el barro te delata. Por fin el entorno no es solo decorado, sino parte del asesinato. Si vas a matar, vas a tener que pensar. O al menos simular que lo haces mientras te lanzas al cuello del siguiente samurái bocazas.

El mapa, que por supuesto es inmenso, porque Ubisoft no sabe hacer otra cosa, está centrado en el periodo Azuchi-Momoyama. Si no te suena, no te preocupes. Tú mata primero y lee Wikipedia después. Lo importante es que este es el Japón de castillos, traiciones, señores de la guerra, y del último aliento de una era que estaba a punto de cambiarlo todo. Aquí no hay lugar para turistas. Aquí sobreviven los que se manchan las manos.

Visualmente… uf. Hay momentos donde uno duda si está viendo un juego o una película de Kurosawa pasada por Unreal Engine. El juego no solo se ve brutal, sino que se mueve como seda afilada. Luces, reflejos en el agua, hojas cayendo… Ubisoft ha entendido que Japón es belleza, sí, pero también brutalidad. Y lo ha mezclado todo como un té verde con pólvora.

Un saludo y sed felices.

Mario Losada
Mario Losadahttps://www.lascosasquenoshacenfelices.com
Licenciado en Publicidad y RR.PP. Creador y administrador del blog entre otras actividades lúdicas como community manager, lector de libros y cómics además de futbolero, cinéfilo y coleccionista de páginas originales. Me gusta hacer un poco de todo.
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