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Crítica de El Ejército de los Muertos, en Netflix: Zack Snyder y el reencuentro con los zombies que le vieron nacer

Acaba de ser estrenada en Netflix El Ejército de los Muertos, película con la cual Snyder se reencuentra con el género que, hace diecisiete años, le diera su debut. Aun con algunas lagunas de guion, impacta visualmente y, sobre todo, divierte y entretiene.

Cada vez hay que romperse más la cabeza para hacer una buena película de zombies, tópico cuyos límites se agotan rápidamente. Fue allá por 2004 cuando, con guion de James Gunn, Zack Snyder debutara en la dirección con El Amanecer de los Muertos, remake de la clásica película de George Romero de 1978. El propio realizador se ha encargado de decir que El Ejército de los Muertos (Army of the Dead), su reciente título para Netflix, es una “secuela espiritual” de aquella.

¿Y por qué no secuela a secas? Pues porque, simplemente, no lo es: no es Milwaukee sino Las Vegas ni tampoco un centro comercial sino una ciudad completa, con obvios casinos incluidos, la que está inmersa en el apocalipsis. Pero, al igual que en la película de 2004, Snyder echa mano de los zombies rápidos y ágiles que, en aquella ocasión, le diferenciaran del filme de Romero: hasta demuestran destreza en la lucha y profieren horribles alaridos propios de banshees.  Para matarlos del todo, eso sí, siempre hay que apuntarles al cerebro. La propuesta, además, apuesta a una mezcla de géneros que, con algunos grises, es efectiva en el resultado final.

Viva Las Vegas

Es muy difícil ser original en un filme de zombies cuando el género, justamente, funciona sobre elementos tan repetidos como inevitables. Si se quiere hacer algo diferente, por lo tanto, la clave está en el modo en que los mismos se combinen, así como en el contexto que se les dé para que no parezca más de lo mismo: en otras palabras, mezclar lugares comunes en un marco poco común. Y si suena a reciclaje oportunista, a no olvidar que hasta los grandes genios del surrealismo hicieron eso hace ya un siglo.

Haciendo honor a los filmes más icónicos del género, la historia se inicia con un cargamento y un accidente. Un convoy militar, en efecto, transporta un container misterioso a través del desierto de Nevada mientras los ocupantes del camión principal especulan acerca de su contenido en una conversación que hace desfilar todas las leyendas urbanas y no urbanas de la cultura popular norteamericana, desde Pie Grande hasta el Área 51.

Una pareja en plan de luna de miel (no podía ser de otra manera si estamos cerca de Las Vegas) no tiene mejor idea que practicar sexo oral mientras viajan en su auto y así es como se encuentran fatalmente con el convoy, cuya temida carga queda expuesta sobre la carretera como resultado del accidente.

Se trata de una criatura humanoide que muerde y devora todo lo que encuentra a su paso y que, en poco rato, no deja militar con vida… o sí, pues, como bien cuadra a la cultura zombie que tanto conocemos, los mordidos vuelven a la vida como bestiales seres hambrientos de carne.

A poco de allí se encuentra, como dijimos, la ciudad de Las Vegas, que es invadida por ellos en un delicioso festival de despliegue gore que, a puro humor negro, constituye uno de los mejores momentos del filme mientras corren los créditos iniciales y suena de fondo Viva Las Vegas.

La otrora ciudad del pecado, en consecuencia, es amurallada y puesta en cuarentena, estando, obviamente, prohibido el ingreso. Más aún: el gobierno, sin sutileza alguna, anuncia borrarla del mapa con un misil nuclear sin importar la presencia allí de supervivientes no infectados.  Después de todo, se justifican, no sería la primera detonación en Nevada (referencia a las pruebas nucleares de la guerra fría).

Escuadrón Suicida

Un empresario del juego apellidado Tanaka (Hiroyuki Sanada) sabe que en la bóveda de un casino de su propiedad han quedado doscientos millones de dólares que, si bien ya le fueron reintegrados por la compañía aseguradora, puede duplicar si logra rescatar el dinero.

Rindiendo homenaje a los lugares comunes de los filmes sobre misiones ultra peligrosas, va en busca, obviamente, de alguien que conozca el lugar para encargarle la formación de un equipo especial y así es como da con Scott Ward (Dave Bautista), un ex mercenario devenido en modesto vendedor de hamburguesas.

Este último se aboca a la tarea de reunir un grupo variopinto de especialistas que incluye, entre otros, a su amiga mecánica (Ana de la Reguera), a un alemán experto en cajas fuertes (Matthias Schweighöffer), a una experimentada y ruda piloto de helicópteros (Tig Notaro), a un guardia de seguridad con pasado de abusador (Theo Rossi), a un ex soldado especializado en caza de zombies con motosierra (Omari Hardwick), a una contrabandista conocedora de la ciudad (Nora Arnezeder) y a un francotirador mexicano con aires de filósofo (Raúl Castillo) que, además, tiene éxito como youtuber filmando sus entradas en la ciudad para matar zombies de a dos o tres a la vez.

La última incorporación está lejos de ser la que Ward más quiere, pues se trata de su propia hija Kate (Ella Purnell), quien sabe que una amiga suya permanece en Las Vegas y ve en la misión una buena oportunidad de rescatarla: el asunto es espinoso no solo por el peligro que, a ojos de su padre, ello implica, sino también porque entre ambos pesa una difícil relación desde que, no teniendo alternativa, él matara a su propia pareja y madre de Kate al convertirse ella en zombie.

Sea como sea, el equipo así reunido tiene por delante una carrera contra reloj para lograr hacerse con el dinero antes de que caiga el misil nuclear y, en ese sentido, como buena película zombie, no está ausente la crítica política al hacer difícil distinguir si el mayor peligro está en los muertos vivos o en el gobierno: dentro de Las Vegas o fuera de ella.

Lo que hasta aquí he contado no es más que lo que los primeros minutos revelan y no diré mucho más, solo que, a partir de ese momento, se dispara un cruce de géneros que va de cine de zombies a películas de atracos, pasando por la comedia, el humor negro o, como ya dijimos, el drama familiar, todo envuelto en una trama de acción que hace el cóctel atractivo y disfrutable.

Ciudad del Pecado

La película está repleta de guiños para los amantes del género, tanto en referencias cinematográficas (especialmente a las películas de Romero) como de series televisivas, con escenas que homenajean muy evidentemente a aquel ya icónico episodio piloto de The Walking Dead (tanque, caballo, etc.) e incluso a Game of Thrones con una clara alusión al Rey de la Noche. También hay referencias más ajenas al género, como el helicóptero volando hacia el atardecer al estilo Apocalypse Now o algún auto-homenaje a 300, del propio Snyder.

Y ya que mencionamos Game of Thrones, también aquí los zombies están organizados como un ejército (el título del filme lo dice claramente) y reconocen un líder o, en este caso, una pareja de líderes, lo cual da un toque diferente de otros filmes del género.

Y si es por hablar de líderes, también resulta interesante el jefe del equipo especial interpretado por Dave Bautista (Guardianes de la Galaxia) que pareciera, en principio, remitir a una especie de Dwayne Johnson o Vin Diesel, más aún teniendo en cuenta su pasado como luchador.  Sin embargo y aún con sus limitaciones actorales, se aleja bastante del estereotipo de puro músculo, decisión firme y sangre fría en favor de un líder angustiado por sus culpas, su pasado y, sobre todo, la relación con su hija.

Las Vegas contribuye a realzar lo bizarro del cuadro general y, aun cuando no tenga mucho sentido, es un acierto que la ciudad siga teniendo energía eléctrica y sus máquinas tragamonedas estén funcionando o, de lo contrario, no nos sentiríamos allí.

El apocalipsis no hace más que resaltar un tono de decadencia socialmente inherente (la fauna de Las Vegas tras el apocalipsis no es menos esperpéntica que la anterior) mientras en las filas zombies vemos a un enorme tigre (no existe Las Vegas sin animal print) o a algún que otro remedo de Liberace o de Elvis, cuya música suena una y otra vez por él mismo o versionada.

La parte visual, como no puede ser de otra forma tratándose de Snyder, es magnífica y avasallante, advirtiéndose el generoso presupuesto empeñado, pero también un inconfundible espíritu de clase B apreciable en algunos maquillajes deliberadamente cutres que lucen los zombies.

Hombre – Orquesta

No es que no haya peros: el guion muestra debilidades, sobre todo en ciertos diálogos o en situaciones que se vuelven previsibles aun dentro de la deliberada previsibilidad general (todos sabemos quién es el traidor, por ejemplo). Al respecto, hay que decir que Snyder coescribe el guion y ya está visto que es mejor director que guionista; sus filmes más logrados están escritos por otros.

Además, oficia aquí como productor e incluso debuta como director de fotografía (aunque lo había sido en algún corto), lo cual hace con solvencia, pero uno no puede dejar de preguntarse qué hubiera pasado si a cargo de la misma hubiera estado, por ejemplo, Larry Fong (300, Watchmen) o Fabian Wagner (Liga de la Justicia Snyder Cut).

Quien mucho abarca poco aprieta, dirán algunos, pero no sé si tampoco es para tanto: en todo caso, del talento de Snyder no se duda y viene demostrando gran personalidad para dar a filmes comerciales o de consumo masivo características propias de cine de autor, más allá de su innegable habilidad para autopromocionarse (¿acaso Hitchcock no lo hacía también?) o de estar en el candelero a través de sus declaraciones, tal como lo hiciera hace pocos días (aquí artículo).

Balance Final

Así como la misión de los protagonistas es rescatar una fortuna de una ciudad en desgracia, la del filme es entretenernos y cumple sobremanera.

Tiene, como ya hemos señalado, algunos defectos de guion, pero…vamos: es una película de zombies, ¿qué esperabas? Y hay que agregar el impactante marco visual ya mencionado y la búsqueda de un absurdo sangriento que remite algo a Robert Rodriguez (Abierto hasta el Amanecer, Planet Terror) o a Rob Zombie (La Casa de los 1000 Cadáveres, Los Renegados del Diablo): los chorros de sangre a presión, los cuerpos a los que les faltan partes o las cabezas que estallan como pústulas infectas abundan por doquier y solo pueden ser vistas con una carcajada o, cuando menos, una sonrisa en los labios. Si no es así, está perdiendo el tiempo

La fusión de géneros es particularmente interesante, aun cuando no siempre estén bien balanceados y la duración juegue en contra (para mi gusto sobra una media hora). Las actuaciones van de correctas a sólidas, aunque Theo Rossi pareciera repetir el personaje que tantas veces le hemos visto (Hijos de la Anarquía, Luke Cage) y Tig Notaro el de “Jett” Reno en Star Trek: Discovery.

Se advierte, como siempre, que Snyder es un gran fan de los cómics y, como tal, están presentes los habituales elementos que remiten a los mismos, como también esas escenas en cámara lenta que tanto fastidian a mi compañero Pedro, pero que aquí están bien dosificadas y sin llegar a la exageración.

El balance final es, a mi juicio, altamente positivo y vuelve a demostrar el oficio de Snyder como realizador en una película que busca divertir y vaya si cumple. Por cierto, ya hay en agenda una precuela titulada Army of the Thief (El Ejército de los Ladrones) en la cual el cineasta ya está trabajando y que, presumiblemente, vería la luz el año que viene, así como también un proyecto de serie animada llamado Army of the Dead: Lost Vegas.

Ah… una cosa más: aun cuando pueda sonar poco sutil y el título del tema apunte en realidad a una metáfora política, era justo que, alguna vez, la canción Zombie, de los Cranberries, apareciera en una película del género. Me pone tan feliz que les dejo esta maravillosa versión en vivo como homenaje a Dolores, siempre presente…

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

2 COMENTARIOS

  1. Gracias Rodolfo por tu artículo. La peli, una puta pasada (con perdón). Hacía tiempo no me lo pasaba tan bien,

    Un saludo y sed felices!!

    • Hola Jordi, gracias por comentar. Al contrario, gracias a ti por leer y por el aporte. Yo también la disfruté. Un saludo y que estés bien

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