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Crítica de El faro: la inquietud en la aparente calma

Queridos y queridas, os doy la bienvenida una vez más a este nuestro blog. Al fin he podido ver una de mis películas más esperadas del 2020 y que adelanto desde ya que formará parte de mis cintas favoritas de este año que recién ha comenzado: El faro, el nuevo proyecto de Robert Eggers, conocido por ser el director de La Bruja, y protagonizada por Willem Dafoe y Robert Pattinson. El entorno en el que se desarrolla la historia es de aparente calma pero que no te engañe porque dentro de esta se oculta una constante inquietud que te envolverá desde el primer minuto de proyección.

Esta historia transcurre a finales del siglo XIX y nos presenta a Thomas Wake, un farero, y a Ephraim Winslow, su ayudante y aspirante a farero. Estos hombres serán enviados durante cuatro semanas a vigilar un faro, estando incomunicados y sin contacto con nadie más a lo largo de esos días en los que se enredarán en una espiral de locura y desconcierto que arrastrará igualmente al espectador.

Madre mía, que película tan buena. Si habéis entrado aquí buscando que haga sangre de esta cinta lo lamento mucho pero soy incapaz de hacerlo porque no encuentro nada que me haya disgustado. La fotografía es increíble y la decisión de hacer la cinta en blanco y negro me parece muy acertada porque logra meterte todavía más en ese universo de oscuridad e inquietud que es El faro y creo que seguramente no me habría llegado a meter tanto en la historia si la hubieran hecho a color.

Porque con esta cinta me ha pasado algo que con pocas películas logro: meterme en la historia, creérmela, hasta el punto de que cuando acabó tardé un par de segundos en desconectar porque te hacen ser un personaje más: el cómplice de Ephraim y el asombrado espectador de los discursos de Thomas que te hacen cuestionarte todo lo que has visto porque nosotros vemos la historia todo el tiempo desde los ojos de Ephraim pero luego viene Thomas y dice: “no, eso no lo he hecho yo, has sido tú” y te lo crees. La película juega con tu mente de una manera magistral y dudas de absolutamente todo lo que ves pues ya no sabes muy bien a quién creer pues Thomas es sumamente convincente pero es que estamos acompañando todo el tiempo a Ephraim y vemos lo que sucede.

Te explota la cabeza, en serio, y no te queda más que seguir la historia con la boca abierta y sin mover un músculo para que no se rompa el hechizo y puedas continuar dentro de la cinta, sintiendo en todo momento que va a pasar algo, por lo que la misma inquietud de los personajes la llegas a sentir. Muy pocas películas consiguen que el espectador olvide que está viendo un producto de ficción por lo absorto que se queda en la historia y es digno de aplaudir que todo el equipo detrás de El faro pueda enorgullecerse de esa proeza.

El guion es una combinación entre la más vulgar y cotidiana narrativa y la más profunda prosa, con un vocabulario muy propio de la época y que no hace como otras películas que te lo dicen absolutamente todo (“ay, me he caído”. Lo acabamos de ver, ¿hace falta que lo diga el personaje?), usando igualmente como elementos para contar la historia no solo las palabras sino la música y la propia isla donde transcurre la acción, siendo este solitario paraje otro personaje más por toda la historia que encierra y la influencia que ejerce sobre los personajes. Las gaviotas que revolotean por la isla también hay que tenerlas en cuenta y la escena del final…dios mío, más quisieran muchas películas de terror lograr causar esos escalofríos.

Pero ahora vamos con las caras visibles en la película y que son únicamente dos afortunadamente, ya que la incorporación de otro personaje habría sido totalmente innecesario y un lastre para la historia. Willem Dafoe no es que actúe es que hace un regalo al mundo con la interpretación de un hombre tiránico y estricto que tan pronto pasa de la furia a la más absoluta incredulidad. Dafoe logra que el espectador se cuestione absolutamente todo y se mantiene como un constante misterio porque nunca llegas a tener una certeza absoluta de cómo es este personaje. Según lo que decidas creer, puede ser un psicópata o una pobre víctima pero sea lo que sea, la actuación de Dafoe está a otro nivel.

Un genio sin duda alguna y admito que solté unos aplausos cuando invocó a Neptuno.

Por su parte, Robert Pattinson, en vez de despeinarse respondiendo a sus haters que parecen que reducen su carrera únicamente a Crepúsculo, les da una bofetada sin manos con otra actuación también espléndida de un ayudante de farero que es relegado por su superior a las tareas de mantenimiento y que va perdiendo paulatinamente la razón, siendo su mayor obsesión poder entrar al faro a pesar de la prohibición de Thomas. Robert está increíble y, al igual que sucede con Dafoe, su lenguaje corporal nos da mucha más información del estado mental de su personaje que las palabras y nos brinda una escena sublime cuando logra entrar al fin en el faro.

Si luego de esta película alguien sigue pensando que Pattinson no vale nada como actor, yo ya tiro la toalla.

Las escenas en las que interactúan son también impresionantes y son un constante duelo mental entre las confidencias que se hacen cuando se emborrachan y los reproches que se lanzan para justificar que uno está equivocado al culpar de algo al otro a pesar de que tú has visto la escena anteriormente. Los momentos de borrachera en los que se sueltan y sacan a la luz sus fantasmas son las mejores partes de la cinta, formando ambos personajes un tándem en un principio muy diferente pero que enlazan sus destinos y se entregan a la perdición y la inquietud.

En resumen, esta película quizás no sea para todo el mundo pero cuando la veas te sentirás igualmente atrapado en esa isla y dudarás de hasta qué punto la cinta te está mostrando la realidad o está todo el tiempo jugando contigo. Una historia de terror psicológico magistral que te recomiendo encarecidamente que veas, con un dúo protagonista que nos hacen un gran regalo con sus espléndidas interpretaciones y siendo una muestra más del estilo tan personal de Robert Eggers que con solo dos películas en su filmografía se reivindica como un gran director que nos brinda cintas que a nadie dejan indiferente y rompen con lo establecido.

¿Has visto El faro? ¿Qué te ha parecido?

¡Nos leemos!

Noelia Cano
Soy una pobre alma en desgracia que espera su carta de Hogwarts todavía en el Castillo Ambulante. Maestra y friki desde que tengo uso de razón. Devoradora de novelas y mangas. Amante del cine y el anime. Mis padres son DC y Marvel.

3 COMENTARIOS

  1. Hola, Noelia:
    Esperaba un análisis de esta película y te agradezco que lo hayas hecho. Tengo que decir que COINCIDO EN CADA PALABRA, así que no tengo nada para objetar. Sencillamente, me ha encantado. . En un ambiente de claustrofobia y aislamiento, se va construyendo una trama en la cual subyace todo el tiempo la sensación de que en ese faro algo pasó, algo pasa y algo está por pasar. Ambientes sórdidos, referencias a leyendas marinas (muy reminiscentes de Moby Dick), terror irracional al mar o a las aves (ese mismo que llevó a Poe a escribir “El Cuervo” o a Hitchcock a filmar “Los Pájaros”), van creando una atmósfera que es agobiante y asfixiante, realzada por una estética que remite mucho al impresionismo alemán (alucinante manejo de las sombras en los pasillos y escaleras). Quizás más que decir que la película está hecha en blanco y negro, habría que decir que rezuma un profundo gris. Y en medio de todo eso, el increíble duelo actoral al que has hecho referencia Ambos personajes representan un cambio generacional: de hecho el de Dafoe fuma en pipa, habla con expresiones de inglés antiguo (“yer”, “hark”) o de la jerga marina (“land ho”), escupe en cualquier lado y se tira gases. El de Pattinson fuma en cigarro y aunque no deja de ser un tipo en lo esencial rústico, utiliza otro tipo de léxico y se masturba con… una sirena de juguete.
    Dafoe ya no puede sorprendernos porque su impresionante veta teatral es bien conocida, pero en cuanto a Pattinson… no puedo más que sentir culpa por mis prejuicios cuando lo mencionaron como el próximo Batman. Ahora pido a gritos que lo sea y no puedo esperar por verlo en el papel. Simplemente rutilante: ya me lo demostró en “El Rey” y ahora en esta película, tirando abajo todos mis prejuicios porque, al igual que muchos, me había quedado con la imagen del vampiro adolescente y metrosexual de la saga “Crepúsculo”.
    La fotografía es increíble y el sonido juega un papel muy especial ya desde el momento en que las bocinas de los barcos a la distancia (barcos que nunca vemos o, a lo sumo, son puntos lejanos entre la niebla) se convierten en una auténtica pesadilla para los protagonistas y para nosotros.
    En fin, sólo era por agregar algunas sensaciones que me ha dejado pero, repito, Noelia, en lo esencial coincido en cada palabra que has escrito. Muchísimas gracias por tu análisis.
    Saludos.

  2. Hola, Rodolfo, coincido completamente con cada una de tus palabras y, como dato curioso, esta película iba a ser en principio una adaptación de una novela de Poe que iba a hacer el hermano de Eggers pero al final ambos terminaron haciendo esta maravilla. El juego de luces y sombras es increíble y realmente es claustrofobia lo que sientes porque te da la sensación de que tú tampoco puedes escapar de la isla. Además, era sonar el barco y ya me saltaban las alarmas, es algo increíble lo que logra esta película.
    Y lo de los prejuicios es normal pero qué bueno que ya la gente va apreciando a Robert Pattinson porque esto que ha hecho él no lo hace cualquiera.
    Muchas gracias a ti por comentar. Un saludo!

  3. Una joya injustamente ninguneada en los Óscars.Deberia de haber sido una de las favoritas y ni siquiera nominaron a ningún actor cuando los dos están increíbles,sobre todo un inmenso (como siempre)Willen Dafoe.Estamos ante un director que puede marcar época.

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