Crítica de El hombre invisible, sobre lo que está oculto y no se debe mostrar.

0

En este Hollywood comercial tan carente de ideas, las adaptaciones, readaptaciones, secuelas, precuelas o spin offs están a la orden del día. La última de su especie se estrenó el 28 de febrero. Una nueva versión de El hombre invisible, personaje creado en 1897 por H. G. Wells (La guerra de los mundos) en una novela cuyos derechos fueron adquiridos por Universal y utilizados en su panteón terrorífico junto con Drácula, Frankenstein, La momia o el Doctor Jekyll.

¿Es esta una nueva adaptación al estilo de la fallida La momia de Tom Cruise? ¿Un intento de incorporar al científico que prueba una fórmula de invisibilidad a un universo compartido al estilo Marvel? ¿Un homenaje al terror más clásico de los años 30?

No. No y no.

Veamos que nos ofrece esta El hombre invisible.

OTRA VUELTA DE TUERCA.

Cecilia intenta rehacer su vida tras recibir la noticia de que su ex pareja, un maltratador, ha fallecido. Sin embargo, su cordura empieza a tambalearse cuando sospecha que, en realidad, sigue vivo.

Si partimos de la base argumental, El hombre invisible es una película con una premisa muy interesante. Esto es gracias a Leigh Whannel, una de las almas máter de Saw e Insidious, que actualiza el mito poniendo el foco en una de las víctimas en lugar de en el propio hombre invisible y mostrando como tema principal la violencia machista.

Y este es el aspecto fundamental a la hora de abordar El hombre invisible. Obviamente, es una película de terror y suspense, pero tiene un fuerte componente social. De hecho, no es un ejercicio de género hecho para entretener a los fans del terror. El hombre invisible es una película profundamente dramática en lo que cuenta porque Whannel no se molesta en esconder su mensaje. La metáfora es absolutamente tosca y, aunque haya quien no le agrade la mezcla de géneros, a mí me parece una idea sobresaliente.

En este sentido, El hombre invisible bebe menos de sus adaptaciones previas y se muestra influenciada por Durmiendo con su enemigo, película de 1990 en la que una joven Julia Roberts finge su muerte para escapar de su marido maltratador. Al igual que en este largometraje, El hombre invisible habla de las víctimas de la violencia de género y de la dificultad para que las crean. El símil es claro: Cecilia tiene la certeza de que la está acosando un hombre invisible y el resto de la sociedad no la cree. ¿Cómo mostrar aquello que no se puede ver…o qué no queremos ver?

Por ello, pese a ser una película de terror y fantástico, no deja de ser la historia de una víctima contra su maltratador. Para hacer creíble esta lucha y el sufrimiento de su protagonista, no hay mejor actriz que Elisabeth Moss (Defred en El cuento de la criada), que sostiene toda la película con una interpretación imperial.

Cecilia y ¿Su acompañante?

El otro gran protagonista de la película es el espacio. Whannel lo utiliza para darnos información sin sobreexplicar. Un ejemplo sería la escena inicial. No observamos la violencia ejercida por Adrian a Cecilia. Solo la tensión de su protagonista y una descripción de la casa que, sin diálogos, nos informa de que Adrian es multimillonario y científico.

Pero es que el director y guionista no solo emplea el espacio para sobreexplicar, sino para jugar con la tensión y la paranoia de la protagonista. Y lo hace de dos formas: mostrando espacios vacíos para que Cecilia (y  nosotros) nos agarremos a la butaca esperando algún movimiento del hombre invisible; y moviendo la cámara como si fuéramos ese villano oculto que observa a su presa…

A medida que avanza la trama, el suspense y el terror se entremezcla con un aumento del dramatismo y la duración se alarga hasta las dos horas y cinco minutos, pero El hombre invisible es la primera gran sorpresa de 2020, una inteligente vuelta de tuerca al género de terror que utiliza a un personaje clásico del género para mostrar un mensaje social al espectador, como ya hiciera Todd Phillips con la exitosa Joker.

En definitiva, El hombre invisible es una notable película de terror con un guión con mensaje, una dirección elegante y una interpretación arrolladora de Elisabeth Moss. Un largometraje para amantes del terror y del cine social.

Un saludo y sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

Deja tu comentario