Crítica de Kaguya-sama: Love is War, el placer de reírse de uno mismo

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Buenos días queridos lectores, y bienvenidos a esta nueva crítica de uno de los animes de la última temporada de invierno que más me han gustado, como ya comenté en el artículo de impresiones medias de la temporada anime invierno 2019. Además, Kaguya-sama: Love is War ha recibido tanto críticas positivas en este lado del charco como en el país nipón, lo que probablemente augure una segunda adaptación teniendo en cuenta que tienen material de sobra.

Pero, ¿cómo es posible que aun anime de esta simpleza haya conseguido cautivarnos a todos? Quiero decir, es una serie de sketches, sin una animación que te deje patidifuso y con una trama que aunque graciosa, no deja de ser repetitiva. Bueno, la respuesta es probablemente que los espectadores no podemos dejar de sentirnos identificados con el orgullo idiota de este par de adolescentes, que a pesar de ser genios no dejan de caer en lugares comunes y composiciones de lugar absurdas, como que el amor significa sumisión y absoluta adoración por una parte de las partes. Por lo menos yo siento una ternura que me deja perpleja por la relación de estos dos personajes principales, Kaguya y Shirogane, y sus planes maquiavélicos (debo decir que más patentes por el lado femenino) para hacer confesar a la otra parte su amor eterno. Las situaciones en las que se ven inmersos, o mas bien que ellos mismos crean, con batallas psicológicas intensísimas y de una seriedad ridícula hacen que recuerde mis tiempos de -haré decir o ceder a x persona para que me dé la información que yo quiera- no necesariamente en el plano amoroso y sienta una vergüenza intensa, aunque sea acompañada de una sonrisilla. Y a pesar de que el encanto no deje de ser ese, el vernos identificados con lo protagonistas, este comodín se debería acabar a la 4 semana, pero no lo hace. Tengo claro que aunque en un principio sentí reticencia ante el hecho de que el formato fuese a ser de sketches, éste ha sido, de hecho, el secreto. A una serie de estas características, una comedia pura y dura con un tema repetitivo esta es con diferencia la mejor manera de hacerla funcionar.

El tercer pilar que ha cimentado esta serie es su tipo de humor y cómo han jugado con el para hacer que funcionase de manera efectiva. Hacer de lo ridículo, lo menor, lo insignificante, las nimiedades y lo absurdo lo principal, lo importante, lo serio y lo intenso. Como si el roce de una mano se tradujese en una complejísima red de consecuencias, verdades no verbalizadas, significados ocultos, un algoritmo matemático y porqué no, el mismo sentido de la vida. No sé si habréis leído o visto Bakuman, pero en una de las obras que creaban nuestros protagonistas se concentraron en el humor y en cómo crearlo, y llegaron a la conclusión de que ésta era una forma de hacer comedia compleja, elaborada aunque dé la impresión de ser accidental, y sobre todo eficiente. Afirmo vehementemente que éste anime es una clara muestra de esta escuela de humor, y una de las razones por las que ha gozado de tanto éxito esta temporada es que es difícil de ver, además de encajar a la perfección con la temática, porque de hecho ni siquiera es que hayan forzado ese humor, sino que sólo han trasladado a la pantalla lo que ya ocurre en la realidad y que nosotros mismos hicimos, volviendo al primer punto de todos.

Sin embargo, no deja de sorprender lo bien conseguida que está hecha esta representación, lo realista que es, a la par que ridícula. Cada una de las escenas, los recursos cómicos, expresiones, la introducción del elemento externo, sentencioso y contundente que es el narrador, los efectos de cámara, transiciones, planos, edición. Todo ello dirigido claramente a conseguir crear ese ambiente intensito en el que el espectador es fácilmente introducido, llegando momentos en los que se toma todo tan enserio como los protagonistas, y luego es sacado a la fuerza por los golpes de humor, muy bien conseguidos también. Este mérito no es tan sorprendente cuando nos metemos a ver el staff que ha llevado a cabo la adaptación, de A-1 Pictures. Omata Shinichi, director de algunos episodios de Madoka Magica o Shouwa Genroku Rakugo Shinjuu, ambas grandes series. Rie Matsubara en la edición, con 3-Gatsu no lion o algunas de la serie Monogatari. Y varios de estos ejemplos.

Así que sí, Kaguya-sama:Love is war es una serie ligera, muy divertida y especial que recomiendo encarecidamente a cualquiera al que este tipo de humor le guste.

Un saludo y sed felices.



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

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