Ya podemos disfrutar al completo de La cuenta atrás (Countdown), la nueva apuesta por los thrillers de acción que tan buen resultado suelen dar a Prime Video. Se trata de una serie de 13 capítulos de unos 50 minutos de duración promedio creada por Derek Haas (FBI: International y Chicago Fire) y protagonizada por Jensen Ackles, conocido gracias a su papel protagonista en Sobrenatural y su aparición en The Boys.
La premisa de la serie no puede ser más clara. Como su nombre índica, estamos ante una cuenta atrás en la que un grupo de agentes de diversos cuerpos policiales tienen que detener a un terrorista bielorruso antes de que haga estallar una bomba sucia que amenaza con destruir Los Ángeles. Gracias a esta premisa ya tenemos una trama en la que la tensión es constante y el interés del espectador queda atrapado desde el minuto uno.

Además de las escenas de acción (abundantes y bien rodadas) y las pinceladas de investigación criminal (más o menos creíbles dentro de lo fantástica que puede ser la historia), para que una serie de este tipo funcione tiene que tener un elenco protagonista carismático y un villano a la altura. Dos premisas que se cumplen, aunque con algunos matices.
El principal protagonista es el agente Mark Meachum, el típico personaje carismático, con aire de lobo solitario que acaba funcionando bien en equipo. Tiene un aire macarra y canalla que viene genial para que lo interprete un Jensen Ackles que parece haber nacido para este tipo de papeles. Uno de los atractivos de la trama es su relación con la agente de narcóticos Amber Oliveras (Jessica Camacho) que, como mandan los cánones, empieza siendo mala por el choque de personalidades, pero acaba con un interés romántico típico.
También hay que destacar la presencia de Eric Dane dando vida a Nathan Blythe, un alto mando del FBI encargado de seleccionar a los miembros del equipo y que es el líder con nervios de acero que sabe mantenerse frío en medido del agobio de la investigación.

El villano de la función es Borys Volchek (Bogdan Yasinski), un bielorruso al que vamos conociendo poco a poco a través de varios flashbacks a lo largo de los primeros capítulos. Es un personaje interesante, con una presencia amenazadora, construido con cuidado y mimo pero que tristemente acaba pareciendo un tanto estúpido cuando descubrimos su motivación para hacer el atentado que amenaza Los Ángeles.
La historia se desarrolla con buen ritmo en medio de investigaciones que acaban en nada y giros de guion que hacen avanzar las pesquisas del grupo mientras poco a poco vamos conociendo más a fondo a cada uno de sus miembros, teniendo todos sus momentos de lucimiento, lo cual es de agradecer en una serie con un elenco coral que no centra todo el peso de la trama en dos o tres protagonistas.

En cuanto al tono general de la serie, no se puede ser menos original. Hay un fuerte carácter patriótico y militarista que a los europeos se nos puede hacer un poco bola. Sin olvidar los múltiples lugares comunes que van desde la grave enfermedad que tiene Meachum y oculta al grupo, hasta los problemas con las drogas de Oliveras, pasando por el político corrupto que pone en peligro la investigación o el villano de origen soviético.
Por otro lado, no deja de ser curioso el aire noventero que impregna toda la serie. Desde esa propuesta principal de la cuenta atrás que recuerda al 24 de Jack Bauer, al uso de la música cañera en las escenas de acción, sin olvidar el grafismo cuando se pasa a nuevas localizaciones o las mismas relaciones entre el grupo de protagonistas.
Si, ya lo hemos visto todo mil veces, pero al menos está contado con gracia y muchas veces es agradable visitar lugares comunes y simplemente dejarnos llevar por una historia entretenida y bien contada sin mayores pretensiones.

Hay que comentar también la peculiar estructura de la serie. Ya he dicho que su primera temporada tiene 13 episodios, un número raro en los últimos tiempos. Esto se debe a que la amenaza de Volchek se soluciona en el capítulo 10, dando un cierre satisfactorio a la historia.
Pero entonces hay un salto temporal de varios meses en el que el equipo se tiene que volver a reunir (con alguna cara nueva) para hacer frente a un nuevo peligro. Es algo que se percibe extraño ya que los tres episodios siguientes se sienten como una nueva temporada.
Según el creador de la serie, es un efecto hecho a propósito para sorprender a los espectadores y mantenerlos en tensión. Pero en mi opinión no acaba de funcionar y hubiera sido mejor cerrar la serie con el fin de Volchek y presentar la nueva amenaza en una nueva temporada, sobre todo teniendo en cuenta el tremendísimo cliffhanger con que acaba el capítulo trece. Un cliffhanger del que no vamos a saber su resolución ya que Amazon ha anunciado que no renueva la serie. En estos casos es mejor ofrecer un buen cierre antes que correr el riesgo de dejar la historia totalmente colgada como ha pasado en este caso.
En resumen, Countdown es un thriller clásico con un fuerte sabor noventero que ofrece lo que promete sin mayores pretensiones. Es una serie de acción entretenida con personajes molones y situaciones imposibles que se resuelven a ultimísima hora. No hay que esperar una historia que rompa moldes, sino una que esté a gusto dentro de sus propios límites y solo pretenda hacer pasar un rato entretenido al espectador. Ni más ni menos. Y a veces eso es justo lo que apetece.



