Netflix ha estrenado Lobo vikingo, cinta de producción noruega que rápidamente se ha situado entre lo más visto de la plataforma, que ha encontrado en las producciones nórdicas un pequeño filón. El precedente de Troll era estimulante y el tráiler de este Lobo vikingo prometía pero la realidad se ha impuesto. Vamos al lío.
Lobo hombre en Noruega
Lobo vikingo cuenta la historia de la joven Thale (la joven Elli Müller Osborn), que se ha trasladado con su madre, su padrastro y su hermana sorda a Nybo, un pequeño pueblo en Noruega. Thale intenta integrarse en la pandilla de muchachos del pueblo pero sus flirteos con el guapete del grupo se verán interrumpidos por el ataque de un animal, que mata a la hija de la alcaldesa y a ella la deja con el trauma.
Mientras, su madre (Liv Mjönes) quien resulta ser la jefa de policía, intenta averiguar que bicho a provocado la muerte de la chica, ayudada de un veterinario algo friqui y un viejo manco experto en licántropos.

Lobo vikingo es una historia muy clasicota, prácticamente dos películas en una. Por un lado tenemos la eterna maldición del hombre lobo; por otro el clásico drama adolescente de «nadie me entiende», «soy una inadaptada», «papá murió y a ti no te importa», bua, bua, bua.
Precisamente es esta parte de drama juvenil lo que lastra la película. En esta materia está todo ya muy manido. Tampoco da tiempo a que nos encariñemos con unos personajes que, por otro lado, tampoco es que se dejen encariñar demasiado. No es cuestión de hacer spoilers pero el desenlace final es muy blandengue, muy de drama de sábado por la tarde.
Noruega no es lugar para licántropos
En la parte de thriller / película de miedito, Lobo vikingo está más acertada, aunque tampoco pasará a la historia del género. Y mira que el prólogo promete, con esos vikingos asediando Normandía y trayéndose de recuerdo un lobo del infierno. Los vikingos siempre molan… y lo sabes.
El problema es que por mucho prólogo que muestre buenas intenciones y por mucho ambiente noir nórdico que intenten darle al tema, que se intercalen las secuencias de la adolescente cabreada con la vida sólo consiguen romper el ritmo. A Lobo vikingo le falta tensión en demasiadas escenas como para ser una película de miedo.

De igual modo, si Troll aprovechaba al máximo las posibilidad de la mitología noruega, en Lobo vikingo pasan de puntillas sobre el tema, aunque hay un profesor que nombra a Fenrir en una clase de mitología. Esperábamos más y no una simple nota a pie de página. También los paisajes, que son espectaculares (como siempre en estas producciones) podrían haberse aprovechado más. También podrían haberse desarrollado más los personajes adultos, como el manco cazador de hombres lobo, que apenas pasa de la anécdota.
Una de las mayores virtudes de Lobo vikingo es su duración, apenas una hora y media. Eso hace que pase deprisa y que vayan al grano pero al no decidirse si quiere ser una de miedo o una de adolescentes angustiados pierden demasiado el tiempo. Tampoco es que el presupuesto de para mucho más. Se nota que es limitadillo, sobre todo en el CGI del lobo en cuestión.
En resumen, Lobo vikingo es una más de Netflix, una de esas que prometen mucho y se quedan cortas. Es entretenida, tiene sus momentos más que acertados (sobre todo en la ambientación de algunas escenas, como las escenas del bosque) y sus momentos más desaprovechados (demasiados, comola escena de la matanza del autobús podría haber sido la bomba; o la matanza del pueblo, que parece rodada con desgana) y sobre todo consolida a nuestra plataforma amiga como la mejor opción para pasar una tarde / noche de sofá y manta con el cerebro en piloto automático.
La pena es que no va ser con películas como esta con lo que conseguirán que nos quedemos si deciden que lo de las cuentas compartidas pasa a mejor vida. Quizás si lo hubiesen currado un poco más… En fin, que otra vez será. Un saludo, sed felices.



