Iniciosci-fiLa tapa del obseso"Arny, historia de una infamia" (HBO): el éxito de la mentira industrializada

«Arny, historia de una infamia» (HBO): el éxito de la mentira industrializada

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Aquí estamos de nuevo, comentando otra producción (en este caso «Arny, historia de una infamia» de HBO) de las tres-cuatro plataformas de películas y series que vemos todos. Por alguna razón que alguien debería explicar alguna vez esto nos convierte en gente más cultivada y superior moralmente a la que veía documentales en Informe Semanal en La 2, que veía Twin Peaks o Farmacia de Guardia en las tres-cuatro televisiones que tenían en los 90 en España. No, yo no lo haré. Hay gente más lista para eso. También más idiota. En fin, que no desarrollo, es así y ya está.

El caso del pub Arny es un hito sociológico de la España de los años 90. Como lo fueron los casos de Alcasser (cuyo documental reciente ya hemos comentado aquí también) o el ascenso y caída de Jesús Gil (que también lo hablamos por aquí). Este documental lo ha producido Cuarzo Producciones, creada por la mismísima Ana Rosa Quintana después de que a que pillaran con el carrito del helado plagiando libros de otros y tuvieran que retirar todos los ejemplares. Luego les compraron una multinacional francesa propietaria de varios realitys shows conocidos por todos como Gran Hermano o Master Chef. Es espectacular que en las críticas a este documental nadie mencione que lo ha hecho una empresa creada por mismísima reina actual del amarillismo de este país o que la productora ahora sea propiedad de creadores de básicamente telebasura.

arny1

Porque en teoría el documental del Arny en tres episodios de la HBO es sobre la homofobia de la España de los años 90 del pasado siglo. O sobre que los medios de comunicación se volvieron locos, locos, oiga, que qué mal todo. Que cogieron a tres yonquis en Sevilla y la policía les presionó para hacer quedar mal a los homosexuales en ese momento, que se dieron nombres aleatorios de famosos homosexuales para dar bombo a la cosa, que había fábricas de tragaperras que daban mucho dinero o especuladores inmobiliarios. Digo que en teoría va de esas cosas.

Ya con esos ingredientes ya mascados del documental podríamos otra vez hacer una redacción como si hubiéramos vuelto al cole. Algo así como «el documental me ha gustado porque sale mucha gente, los malos deben reflexionar sobre porqué son malos, perdir perdón y tomar un vaso de leche antes de dormir«. En realidad, seamos justos, el documental sí intentar escarbar algo en lo importante del asunto. Es decir: prostitución la habido en todos los sitios del mundo, siempre. Heterosexual, homosexual, bisexual y, sí, con menores de edad. Se han follado mayores y menores de edad (chicos y chicas). Lo han hecho pobres, burgueses y ricos. Lo han hecho heterosexuales, homosexuales y etc. Y sigue pasando. Puede que durante un tiempo siga pasando.

Jesus Vazquez

El escándalo del Arny viene cuando es el ídolo de las adolescentes de este país en esos momentos (Jesús Vázquez), uno de los humoristas más conocidos del país (Jorge Cadaval) y, en mucha menor medida, otro cantante-humorista como Javier Gurruchaga los que quedan señalados. También un juez de menores de Sevilla, pero digamos que era algo muy local en este caso. Lo gordo eran los tres primeros. ¿Qué razones hay para involucrar a famosos homosexuales? Hay quien en el documental trata de hacer ver que cada uno de los tres famosos imputados encarnaba un estereotipo de homosexual. Jesús Vázquez, el chico joven, guapo, moderno que cae bien a todo el mundo. Jorge Cadaval, el homosexual alto, bien vestido y muy andaluz. Y por último Gurruchaga, el gay maduro, inquietante, con pintas de pervertido. En cuanto a simbolismo es magnífico, y porqué no.

A las razones últimas de que se incriminara a famosos se intenta llegar presentando de manera cronológica los hitos del proceso judicial. Hay que agradecer la claridad en exposición del documental del Arny respecto a los hechos judiciales. En ese sentido es un buen trabajo. Incluso se atreven, en algo que no vimos tanto en los documentales de Netflix de El Caso Alcasser o demás a meter un poco el dedo en el ojo a periodistas concretos por el tratamiento que se dió al caso. Es decir, aparece Navarro con sus programas nocturnos o el mismísimo Sardá esparciendo la mierda que tocara por arañar algo más de audiencia. Se menciona efectivamente que había gente especializada en ofrecer menús de gente que teóricamente pasó por el Arny, que costaba tanto llevar a uno y tanto llevar a tres. Y que se pagaba, claro. Se pagaba mucho.

Jesus Vazquez jorge cadaval

Creo que es enormemente bueno. Ya sabemos todos que en el Caso Alcasser se ceban con lo que hizo Nieves Herrero, sobre todo para terminar transmitiendo como que se le fue la mano pero que fue ella la que más, ¿eh?. Aunque fue la cabeza de turco, como dijimos: las barbaridades de Nieves Herrero son la normalidad en los medios de comunicación (especialmente los privados) desde entonces. Claro que aprendieron y reflexionaron: ese envenenamiento de los televidentes daba audiencia y dinero. Y ningún poder público ha puesto la más mínima cortapisa al respecto. Por lo que sea que el individuo medio viva con más miedo de lo que corresponde a la realidad no les parece mal.

El Arny no es más que la continuación del show y del negocio para muchos periodistas inaugurado en España con el caso Alcasser. Y, bueno, tenemos a Sardá por los platos de televisión de contertulio hace nada, hablando despacio y con dignidad como si fuera un senador romano y no hubiera contribuido al apaleamiento de inocentes. También el documental tiene un delicioso, servil y cobarde corte típico de Fernando Ónega en la época del escándalo del Arny, cosa de agradecer para quien le vea hoy en alguna tertulia con su voz pausada y sus modales de abuelo sabio sin saber que él hacía los editoriales del diario Arriba de La Falange o que se apuntó a toda lluvia de amarillismo y servilismo siempre que pudo. No ha estado siempre ahí por ser valiente. Está donde está por exactamente todo lo contrario.

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Javier Gurruchaga: siempre da miedo

Como decimos, es lo mejor del documental del Arny. Como era de esperar, hay ausencias sonadas de qué decían las mañanas de radio y televisión, mostrándonos solo algunos cortes de informátivos y de programas nocturnos. Claro. ¿Quienes estaban por la mañana? Amigo, pues muchos de los que siguen estando ahora. Por eso no sale en el documental nada de lo dicho en aquella época. Porque es la productora que creó Ana Rosa Quintana, reina de las mañanas televisivas de este país. Haber estudiao.

Hay una inquina en este documental sobre el Arny con la jueza instructora como Eje del Mal. El enfoque del mismo es que la propia Justicia en España era reaccionaria, homofoba y con tintes franquistas a mitad de los 90 (dicho tal cual por Jesús Vázquez en el documental). Que la policía podía tener guerras internas contra el juez imputado que era «liberal», lo cual no significa que fuera fan de Adam Smith o incluso izquierdoso sino que posiblemente no era reaccionario. Pero a saber con las dos cosas. No queda del todo claro ni se meten en ello, más allá de señalar a cierto policía que en teoría presionó a drogatas para que denunciaran en falso. Pero ni una foto aparece del citado policía en todo el documental. Ni se habla mucho de sus posibles motivos o contactos. Es decir, como dice el hijo del juez imputado y luego absuelto, nadie ha investigado nada sobre esto. Lo cual, claro, es territorio de conspiraciones económicas, políticas (bomba de humo para tapar casos de corrupción del gobierno de la época) y demás.

Es complicado no empatizar con Jesús Vázquez, que era el más joven y el que más sufrió con todo el proceso del Arny. Hay momentos, y lo decimos en serio, que es complicado no llorar con todo lo que cuenta. Y que llama «hijos de puta» a los que en los medios se dedicaron a enmierdar su vida. Tal cual. Y, en realidad, se queda corto. Porque esa es otra de las lecciones del documental, como hechos dicho. Nadie ha pagado por nada del intento de destruir varias vidas de gente que no había ninguna prueba al respecto para ni siquiera empezar a investigarles. Nada.

Auxiliadora Echevarria
Auxiliadora Echevarria, jueza instructora del caso

Es más: muchos de los periodistas que se sumaron al show, como Sardá, han mejorado su nivel de vida. No es que haya impunidad, es que está premiada la destrucción de la vida de otros desde los medios. No de ahora. De hace décadas. Como sucede también en el documental, no nos engañemos, con agujeros negros de los que pasa de puntillas. Es decir, esos testigos del caso Arny que declaran haber sido abusados sexualmente que se desdicen casi a la vez en poco tiempo una vez empieza el juicio. ¿Qué pasó ahí? ¿se arrepintieron todos a la vez? ¿eran una mente colmena? En el documental el fiscal habla de presiones y amenazas de los abogados de los acusados famosos, ante lo cual estos pidieron que se apartara al fiscal por las acusaciones. Y quizás tenían razón, pero, ¿no es ligeramente raro que se arrepintieran TODOS en cascada?.

¿De verdad el representante de Gurruchaga quiere que nos creamos que se fue él a un parque a hablar de la Crítica de la Razón Pura a un parque con los quinquis que querían sacar pasta a su cliente? ¡que lo pinta casi así! ¡como si no fuera creíble que abogados de famosos se pongan chungos con gente que es, claro, chungísima! ¿Cómo puede decir el periodista de El País que él iba al Arny y que «en teoría» había camas o reservados detrás, como si fuera algo que no supiera? Cada vez que se habla el documental sobre el Arny como un sitio «donde ibas a tomarte la última copa» no puede uno sino recordar a los puteros que se iban al puticlub «a tomarse la última copa». Hombre, por favor. Que ahora va a ser que NADIE ha pagado por follar en este país, que la gente que va de putas/os pide el carné antes de follar o que somos todos del Deportivo de la Coruña (gente sufridora donde la haya). Que una cosa es que Jesús Vázquez, Cadaval o Gurruchaga no hicieran nada y otra que nadie de los que iban a El Arny supieran que había sitios para follar por la parte de atrás. Y que se pagaba a gente por follar.

Sánchez Barriga, uno de los "testigos" que con los años acabó siendo un asesino

En resumen, el documental del Arny de HBO no es la historia de ningún «fracaso». Es la historia de un éxito. Es decir, el éxito de la mentira. El documental nace de una productora creada tras la gran mentira del libro plagiado de Ana Rosa Quintana. El documental va de la mentira de unos yonquis sobre homosexuales (y algún hetero) famosos. En el documental se tratan de algunas mentiras propagadas por periodistas de este país. En el documental vemos a algunos de sus intervinientes mintiendo conscientemente, como el ex-representante de Gurruchaga, que lo hace verdaderamente mal. También vemos la impunidad de la mentira cuando la emplea el gremio periodístico. Por supuesto, asistimos a la mercantilización de la mentira, la mentira industrializada como producto valiosísimo de los periodistas con el poder económico y político detrás de ellos, por supuesto.

Pero y con todo de lo más terrorífico del documental del Arny es otra vez el populacho. Pringados como el que escribe esto o como usted que nos lee. Pero, además, estos deciden juntarse con más pringados para convertirse en lo que Fernando Savater describió perfectamente en «Las preguntas de la vida» como las ovejas furiosas, sustento último de toda la industria de la mentira de la que ya hemos hablado sobradamente en este post:

«Tampoco es verdad que seamos espontáneamente «violentos» o «antisociales». Ni mucho menos. Por supuesto existen en todas las sociedades personas así, que padecen alguna alteración psíquica o que han sido tan maltratadas por los demás que luego les pagan con la misma moneda. No podemos legítimamente esperar que aquellos a quienes el resto de la comunidad trata como si fuesen animales, utilizándolos como bestias de carga y desentendiéndose de su suerte, se porten después como perfectos ciudadanos. Pero no hay tantos casos como pudiera esperarse (sorprende realmente lo sociables que se empeñan en seguir siendo incluso quienes menos provecho sacan de la sociedad) ni rompen la convivencia humana tanto como otras causas diríamos que opuestas. En efecto, los grandes enfrentamientos colectivos no los suelen protagonizar individuos personalmente violentos sino grupos formados por gente disciplinada y obediente a la que se ha
convencido de que su interés común depende de que luchen contra ciertos adversarios «extraños» y los destruyan. No son violentos por razones «antisociales» sino por exceso de sociabilidad: tienen tanto afán de «normalidad», de parecerse lo más posible al resto del grupo, de conservar su «identidad» con él a toda costa, que están dispuestos a exterminar a los diferentes, a los forasteros, a quienes tienen creencias o hábitos ajenos, a los que se considera que amenazan los intereses legítimos o abusivos del propio rebaño. No, no
abundan los lobos feroces ni los que hay representan el mayor riesgo para la concordia humana; el verdadero peligro proviene por lo general de las ovejas rabiosas…»

Sed felices.

Raúl Sánchez
Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.
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