Crítica de Malasaña 32: Nada que no se haya visto

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Queridos y queridas, os doy la bienvenida una vez más a este nuestro blog. El día de hoy, os traigo la reseña de la película española de terror Malasaña 32, dirigida por Alberto Pintó y que repite la fórmula de familia presencia cosas raras en una casa encantada, por lo que esta propuesta no aporta nada diferente al cine de terror ya que seguimos viendo a la misma familia con un pasado traumático que toma algunas decisiones estúpidas y a un fantasma por el que acabas sintiendo mayor empatía que por los protagonistas vivos pero no porque sea más interesante sino porque tiene una historia muy triste y porque las personas vivas son muy insulsas, siendo una película de terror como tantas otras que no aporta nada que no se haya visto.

Aviso de que daré algún que otro spoiler en esta reseña aunque si has visto alguna película de terror hogareño (ya sabéis, casas encantadas) seguro que sois capaces de averiguar lo que sucede sin que yo os tenga que revelar nada. Pero el que avisa no es traidor y yo lo digo para que después nadie me acuse de destriparle la cinta.

Pero, ¿de qué va Malasaña 32? La acción transcurre en un barrio de Madrid en los años 70 y los protagonistas son una familia compuesta por la madre (Candela), su nueva pareja (Manolo), los tres hijos (Amparo, Pepe y Rafael) y el abuelo (Fermín), que se mudan a la capital desde el pueblo para comenzar una nueva vida y escapar de los problemas que tenían en su antiguo hogar. Pronto se arrepentirán de esta decisión porque compran una casa en la que presenciarán fenómenos sobrenaturales y estarán constantemente acechados por la presencia de un espíritu llamado Clara que no les va a dar una cálida acogida precisamente.

Ya sé que Clara es un espíritu y que hace sufrir mucho a los protagonistas pero cuando te enteras de su pasado llegas a sentir pena por ella y también rabia por todo lo que tuvo que sufrir al no amoldarse a lo que se le exigía por ser como era en una época en la que lo “diferente” (lo pongo entre comillas porque, ¿qué se entiende por normal a fin de cuentas?) era tratado como una anormalidad aunque si te paras a pensarlo, a pesar de que se haya avanzado algo en nuestro presente, todavía hay personas tratadas como engendros por no cumplir con los roles establecidos.

Este es un punto de la historia que me gusta porque no se limitan a decir: “es un espíritu malo porque es malo y fin” sino que dan razones para comprender por qué, incluso en la muerte, Clara hace lo que hace. En ningún momento se justifica pero sientes tanta lástima y rabia por lo que le hicieron en vida que, más que sentir temor, acabas apiadándote un poco de Clara. Además, teniendo en cuenta que los otros personajes son bastante planos y con una historia pobre se agradece que por lo menos el fantasma tenga algo de historia que contar.

Y ahora vamos a hacer sangre: para no variar en este género, la familia toma algunas decisiones estúpidas (¿por qué dejan la fotografía de alguien a quién no conocen?, por ejemplo) y la propia historia tiene momentos que te hacen cuestionarte si la película te está tomando el pelo o no. Hay dos escenas en particular que reflejan muy bien lo que estoy diciendo (advertencia: gran spoiler se avecina): uno es cuando Manolo se lanza por la ventana con el fantasma (¿perdona?) y el otro es cuando Amparo encuentra a su hermano Rafael metido dentro de un reloj cuando dos segundos antes no se veía ni rastro del niño ahí, así que a menos que tenga un hoyo es imposible que no encontraran antes al pequeño si estaba ahí todo el tiempo.

Me detengo un momento en Rafael porque, ¿cómo vamos a tener en una película de terror a un niño que no vea cosas? Yo creo que nunca he sido niña porque jamás he visto fenómenos extraños y doy las gracias. Además, debo decir que hay una escena en particular que sí me dio un poco de miedo pero también risa en la que sale el niño: cuando está viendo la tele y la entrañable abuelita empieza a hablar con él. Eso me dio un poco de mal rollo.

Voy a destacar que esta familia es una de las pocas que hace algo que parece una tontería pero que la mayoría de las que protagonizan este tipo de películas no hacen y es abandonar la casa. Me pasa a mí lo que les ha pasado a ellos y es que me voy a dormir adonde sea antes que poner un pie ahí dentro pero parece que en este tipo de cine pesa más el orgullo de decir “no, es mi casa, de aquí no me echan” antes que la supervivencia.

Es como cuando bajan al sótano (que, oh sorpresa, aquí también sucede). Pero alma de Dios, ¿cómo puedes ir ahí sabiendo lo que te espera y sin avisar a nadie?

Un problema grande que tiene la película es que se empeña en dar a cada personaje una historia: la hija que quiere ser azafata, el hijo mayor que se enamora de la “vecina” (homenaje a Ghost), el hijo pequeño al que se quiere llevar Clara, el abuelo que quiere ser un cazafantasmas y los padres con sus movidas de sacar adelante a la familia y la vergüenza por aquella época de estar viviendo juntos sin estar casados. Quiere abarcar demasiadas tramas pero se les van de las manos porque únicamente las tratan durante un par de escenas y se acabó, incrementando la sensación de que la mayor parte de los personajes son puro relleno y la historia se podría desarrollar perfectamente sin ellos.

El rol principal de Manolo es romper puertas. Es como Rompe Ralph. Me imagino a los directores de casting diciendo a los aspirantes: “para decidir quién va a hacer de Manolo, os vamos a poner a romper puertas para ver quién lo hace más creíble”.

Yo estaba esperando el momento en que apareciera un sacerdote para hacer el exorcismo pero en su lugar asume esta tarea una mujer que tiene parálisis cerebral y que, junto con su madre, quieren ser los Warren de las película pero acabas prestando más atención al silbato que usa la mujer que a su propia labor, ya que es la típica que estamos acostumbrados a ver: el espíritu se apodera de su cuerpo y empieza a atacar a todo el mundo. Nada nuevo.

En resumen para no seguir enrollándome más: la estética de la película me gusta porque refleja muy bien la época en la que se desarrolla y, en lo referente a la historia, es una cinta más del montón pues sigue construyendo la trama con los mismos elementos usados por tantas otras películas de familias en casas encantadas, intentando dar una historia a cada personaje pero de manera muy superficial y dejándote un poco descolocado en algunas ocasiones. Es una película que quería abarcar mucho pero ha terminado siendo una película de terror basada en los slashers, simplona y poco memorable, pero con un fantasma que te hace ver que el auténtico miedo también lo pueden dar los vivos.

Ya sabéis, antes de comprar una casa, informaros bien de si no han pasado cosas turbias para que luego no os llevéis el disgusto.

¿Habéis visto Malasaña 32? ¿Qué os ha parecido?

¡Nos leemos!



el autor

Soy una pobre alma en desgracia que espera su carta de Hogwarts todavía en el Castillo Ambulante. Maestra y friki desde que tengo uso de razón. Devoradora de novelas y mangas. Amante del cine y el anime. Mis padres son DC y Marvel.

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