Crítica de My Dinner with Hervé, fascinante biopic con un inmenso Peter Dinklage

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3 Sep 93

Debo hacer lo correcto. Desde los seis años de edad sabía que no había lugar para mí. Quién creería que mi ilegible mejor amiga no llamaría a mi madre para contestar a los Q’s. Espero que ella no se moleste. Todavía estoy vivo. Sepan por favor que Kathy tiene el derecho que le confieren las leyes sobre mi salud, y mis pertenencias pertenecen a Kathy incluyendo los derechos sobre mis obras, películas y escritos, etc. Te amo demasiado, eso es tan solo uno de mis problemas. ¡Mamá! Mis hermanos y tú no existís en mi corazón, vosotros no os preocupasteis nunca, sino solo de vosotros mismos desde 1955, ¿¿¿recordáis??? Kathy lo hizo lo mejor que pudo. Vosotros no. De manera que ella se lo merece todo.

Esto se enciende para un pedacito…

No puedo fallar con una bala dum dum – ¡Ha! ¡Ha! Nunca nadie supo mi dolor —durante 40 años— o más. Tengo que hacer esto fuera, da menos lío.

Transcripción de la nota de suicidio de Hervé Villechaize

 

El pasado 20 de octubre HBO estrenó My Dinner with Hervé, película dirigida por Sacha Gervasi centrada en la vida de Hervé Villechaize, actor famoso entre el friquismo de pro por ser uno de los villanos de James Bond, amén de co-protagonizar la serie Fantasy Island (La isla de la fantasía). El papel del actor enano más famoso del mundo ha recaído en su sucesor en el título, Peter Dinklage, a quién da la réplica Jamie Dornan. Dornan interpreta a un periodista británico, Danny Tate (en realidad el propio director y guionista Sacha Gervasi) desplazado a Los Ángeles para entrevistar a un insufrible y creído Gore Vidal y, de paso, realizar una breve y simpática entrevista al enano de El hombre de la pistola de oro. Lo que se supone iba a ser una divertida charla para conmemorar el 20 aniversario de la película, desemboca en una alocada noche que pondrá de relieve el complejo carácter de Hervé y también el de su entrevistador.

No es fácil ser enano

No voy a ser políticamente correcto. Primero porque no me da la gana; segundo porque Hervé Villechaize huía de esos términos y prefería llamar a las cosas por su nombre. Nacido en Francia en 1943, sufrió una infancia difícil, extremadamente difícil según se pone de manifiesto en la cinta. Tras formarse como pintor, viajó a los Estados Unidos para intentar ganarse la vida como actor, participando en algunas producciones y echándolo todo a perder por su carácter y sus excesos. Todos estos episodios se narran en la película en forma de flashbacks, mientras Hervé y Danny recorren Los Ángeles de punta a punta, centrándose especialmente en los años en Hollywood, donde el mayor pelotazo del actor fue su intervención en Fantasy Island. Producida por el todopoderoso Aaron Spelling, la serie fue todo un acontecimiento televisivo, llegando a alcanzar las 7 temporadas (hay que señalar que tras dejar Hervé Villechaize la serie, sólo aguantó una temporada más).

Peter Dinklage y Andy Garcia en Fantasy Island

El final de Hervé Villechaize fue trágico, algo que es de sobra conocido y que se sabe desde el minuto uno de la película. Su figura y su personalidad quedan perfectamente retratadas a lo largo de la hora y cuarenta minutos de duración, cosa que es muy de agradecer ya que, por lo general, los biopics se eternizan innecesariamente hasta alcanzar cotas de aburrimiento muy elevadas. No es este el caso. Aunque uno no conozca al personaje ni sus películas, enseguida queda enganchando y fascinado por ese enano que supo hacer frente a las dificultades que tenía en su vida y que no iba a parar de comer, beber y follar todo lo que pudiese. No es la primera vez que Sacha Gervasi afronta un biopic y eso se nota. Ya lo hizo con solvencia en Hitchcok, película protagonizada por Anthony Hopkins y que no pasaba de los 98 minutos en una jugada muy interesante, jugada consistente en centrarse en un episodio concreto del personaje y a partir de aquí retratar su personalidad sin tener que remontarse a cuando era un espermatozoide ni finalizar cuando se lo comen los gusanos. En My Dinner with Hervé, Gervasi realiza una jugada parecida. Nos queda la duda de si ha sido o no fidedigno en cuanto a los hechos pero la verdad es que importa poco. Gervasi ha querido mostrar su visión de Hervé Villechaize, a quien le unía una cierta amistad, y lo ha conseguido sobradamente.

Hervé Villechaize y el director Sacha Gervasi en 1993

Digno heredero

Aparte de por su duración, su adecuado ritmo y el desarrollo de la historia, si en algo destaca la película es en la interpretación de Peter Dinklage. Perdonadme el tópico pero el actor está inmenso. Que a nadie se le pase por la cabeza ver la película doblada. Dinklage borda el acento de Villechaize y consigue transmitir todo el dolor, toda la frustración y toda la humanidad del personaje. Si hubiese concurrido a los Emmys con esta cinta, de seguro se lleva otro premio a casa. Implicado como productor ejecutivo y tras batallar durante 14 años para hacerla realidad, Peter Dinklage es, en la vida real, el reverso de lo que fue Hervé Villechaize, tal y como señala el director Sacha Gervasi:

Hervé se perdió en el vacío de la fama. Peter está decidido a hacer lo contrario. Es casi una advertencia para él: cómo no ser una víctima del éxito, mantenerse a tierra.

 

Dinklage y Dornan

Sería injusto no mencionar también la interpretación de Jamie Dornan, el perfecto contrapunto a Dinklage, a pesar de que queda algo eclipsado por el protagonista de Juego de Tronos. Otros actores del reparto que también merecen su reconocimiento, destacando Andy Garcia como Ricardo Montalban, confirmado aquí como el modelo de maduro latino de Hollywood para la próxima década. Sin embargo, es tanta la carga dramática que Peter Dinklage otorga a su interpretación y es tan fascinante su personaje que todo lo demás queda en segundo plano.

My Dinner with Hervé es, sin duda, la mejor película que hemos visto en HBO en los últimos tiempos, a años luz de aquel insultante Farentheit 451 que tuvieron la desvergüenza de endosarnos hace unos meses. My Dinner with Hervé es un biopic fascinante, entretenido, con unas interpretaciones dignas de cualquier premio y que no sólo retrata a un artista del que tan sólo conocíamos pequeños fragmentos sino que pone de manifiesto la dificultad de aquellos que han nacido diferentes, que deben sobreponerse no sólo al menosprecio de la sociedad sino también al desprecio de su propia familia (los pasajes de la relación de Hervé con sus padres llegan al alma de cualquiera). Estoy seguro que tras verla, la idea que teníamos de aquel enano que en España imitaba a Felipe González, habrá cambiado completamente. Un saludo, sed felices.



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el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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