Crítica de Tres anuncios en las afueras, la película que arrasará en los Óscar

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La FOX España nos ha brindado la posibilidad de ver en una gran pantalla antes de tiempo la que, dadas sus características, estoy segura de que va a arrasar en los premios Óscar, entre otros.

Tres anuncios en las afueras es una crítica directa, furibunda, divertida y con gancho al conservadurismo de la América profunda y al machismo. Se dirige a todos ellos de manera contundente y no deja a títere con cabeza. Es una película iracunda que apela directamente a los sentimientos y se aligera con un humor negro que, llegado un momento, no deja diferenciar la sangre de las lágrimas. Ésto es, al mismo tiempo, su mejor virtud y su mayor defecto.

Mientras que el desarrollo de personajes es magistral, acompañado de unos diálogos brillantes que ayudan a ahondar aún más en la psicología de los personajes y que sirven, a la vez, para hacer la comedia negra que es la película, el mensaje queda inconcluso, ha quedado supeditado a ese sentimiento agridulce tan profundo y tan bien conseguido del largometraje. No me queda claro si la película es una crítica a lo dicho con anterioridad, como me acabó dando la impresión, o una crítica tanto a eso como a sí misma, como creía en un principio. Debido a todo lo anteriormente mentado diría que como mensajera, la película se ha quedado coja al no tener una lectura clara que dar, cosa que es una lástima, porque a pesar de lo buena que es no consigue llegar del todo a los espectadores.

En cualquier caso puede que el propio mensaje, lo que McDonagh quería contar, sea el increíble desarrollo del que hemos hablado antes. La espiral de odio en la que las víctimas de un terrible suceso se ven inmersas y no pueden salir, el cómo se consumen poco a poco porque en parte quieren hacerlo. La película muestra perfectamente esa inmensa rabia que está descontrolada, sin dirigir, y que atenta contra todo lo que está a su alrededor, amigos y enemigos. Pero no todo se reduce al personaje interpretado por la fantástica Frances McDormand, también hay que destacar a Sam Rockwell en el papel de Dixon, un policía al que el espectador construye a través de rumores de otros personajes de la película y que al igual que Mildred (McDormand) ha perdido el norte fruto de la ira, aunque con distintas motivaciones que se entrelazan con las del resto de personajes. Estos dos personajes, junto a Woody Harrelson como Bill Willoughby, el sheriff de Ebbing, único contrapunto de la película que equilibra esa balanza de odio y que es esencial para la trama, constituyen la Santísima Trinidad de la película y su mayor logro.

Tampoco se debe pasar por alto la labor de McDonagh, tanto en guión como en dirección. La trama se construye poco a poco, a su ritmo y a partir de un papel activo de los espectadores, un guión tan bien hecho que se nos permite llegar a todos a las mismas suposiciones sin que necesiten una explicación, es una historia bien dibujada. Ésto, junto a escenas bien pensadas y extraordinariamente grabadas nos ofrece como resultado algunas escenas memorables como es la del ciervo. A todo ésto contribuye el que la ambientación de la película sea un homenaje, a la vez que crítica, de la América más rural, a la que se nota, se trata con cariño. La banda sonora apoya a toda la ambientación según se requiera, con canciones y melodías country que compactan la película en ese registro sureño junto a óperas que acompañan a los momentos más críticos y dramáticos de la película. El registro rural es algo que he visto últimamente con cierta curiosidad, ya que se repite con cierta frecuencia como ya fue el año pasado con Comanchería o éste con La suerte de los Logan.

Así que, en resumen, Tres anuncios en las afueras se trata de un largometraje cerca de lo perfecto, con una dirección clásica y bien realizada que prácticamente se sustenta en su totalidad en el guión y personajes sin más parafernalia que la de unos diálogos brillantes y transgresores y un atroz humor con el que es difícil no disfrutar la película. ¿Su fallo? A pesar de tener una fuerte crítica me temo que ni termina de estar dirigida, ni termina de ser contradictoria, ni termina.

Un saludo y sed felices.



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

2 comentarios

  1. Fernando Vílchez el

    Antes de nada, te doy la enhorabuena. No es fácil valorar una película como esta. No es exactamente una comedia negra, ni un thriller o un drama paternofilial. Los personajes no se dividen en buenos y malos.Tampoco dirían que se mueven en una escala de grises. Más bien parecen guiados por impulsos. Capaces de acciones amables y, de repente, dar un puñalazo (ya sea físico o psicológico). Creo que el mensaje de la película es como la propia película: no pretende sentar nada en la mente del espectador, si no hablar de la espiral de odio y dolor que supone una pérdida y como, finalmente, se acaba aceptando, aunque eso no suponga salir de dicha vorágine.

    El principal defecto es, precisamente, que esa ambivalencia de los personajes (tan amables y tan violentos, a la vez) puede sacar al espectador de esta fábula norteamericana.

    Un saludo!

    • Hola Fernando!
      Gracias por comentar. Me alegro de que coincidamos tanto en la impresión de la película y en que esos impulsos iracundos sean lo que la película quería enseñarnos. Desde luego es una película especial y que te deja los sentimientos a flor de piel.

      Un saludo!

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