Crítica One Piece: Estampida sin spoilers

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Bienvenidos una vez más, fieles adeptos de Oda, a la crítica de la nueva película de One Piece: Stampede, o Estampida, estrenada recientemente en salas españolas. Si tuviera que definirla en pocas líneas diría que, en general, es un producto fanservice completamente espectacular, divertido, épico y apoteósico, argumentalmente muy sencillo y con un final que desinfla toda esa grandeza y deja con un sabor de boca un poco amargo. Hablemos de ello.

Argumento

Para quienes no conozcáis absolutamente nada de la trama y preferáis llegar vírgenes al estreno respecto a eso, os diría que paséis al siguiente apartado, los que tengáis interés en saber de que trata, eso sí, sin spoilers, seguid leyendo.

Todos los piratas del mundo son convocados a una macro-fiesta ideada por un sujeto a priori inofensivo (aunque, de forma similar a Gold, sabemos que siendo el organizador no trama nada bueno), junto con otro pirata en la sombra que todo el mundo da por muerto y que resulta ser uno de los más poderosos sobre la faz de la Tierra, Douglas Bullet, antiguo tripulante de Gold Roger. El objetivo de esta fiesta es encontrar un tesoro dejado por Roger: ¿el One Piece?, ¿algo que nos conducirá a él?, ¿algo totalmente diferente?, ¿una simple artimaña? y comienza entonces una especie de battle royale entre piratas para hacerse con él. Es básicamente, y sobretodo en esa parte, una película que se dedica a jugar con los supernovas. Pero, evidentemente, todo se complica y Bullet se alza como el villano al que tendrán que derrotar entre todos.

Una explosión constante

One Piece Estampida tarda muy poco en entrar en acción, se abre con un prólogo prometedor y nos presentan la isla donde se va a desarrollar la trama casi de forma instantánea. En segundos se desencadena lo que será una auténtica fiesta de puñetazos, una batalla campal sin apenas un suspiro, y lo hace de forma sublime. Porque Stampede es todo lo que cabría esperar de un buen producto fanservice de la serie, poder ver a ciertos personajes juntos, tanto luchando entre ellos como aliándose, recuperando momentos del anime y desarrollando otros impensables dentro del canon. Pero todo lo hace con un ritmo y una dinámica imparables, estableciendo reiterados clímax y estructurando el metraje en, yo diría, tres actos que funcionan a modo de:

  1. Caos que funciona como buen divertimento. No hay ni un segundo de descanso, es un entretenimiento ligero.
  2. Punto de inflexión. Tiene momentos de pausa y momentos épicos.
  3. Caos que trata de tomarse las cosas más en serio. No es tan dinámico como el primer acto pero se eleva un tono en dramatismo. Dentro del producto que estamos viendo es un acto mucho más intenso que el primero que resulta más «juguetón».

Ninguno de los hechos ocurridos aquí son canónicos, evidentemente, ni siquiera el personaje de Festa o el de Douglas Bullet, que se presenta como un antiguo miembro de la banda de Roger y que por momentos parece, al igual que Shiki, sí forma parte del canon, pero no, nada más lejos de la realidad. Su trasfondo como villano es bastante simple, pero suficiente como para cubrir ese mínimo cupo que exige una película-divertimento de este tipo. Su desarrollo a lo largo de la trama es interesante, aunque su condición de semidios quizás esté algo fuera de lugar y su desenlace sea bastante patético.

Hablando de desenlace, es lo peor que nos encontramos en Stampede, muy decepcionante. Y básicamente es problema de la duración de la cinta, que al no llegar a las dos horas implica un abrupto cierre de acontecimientos, lo que conlleva a la mala gestión del personaje de Bullet, que como dije, su final es tan radical que decepciona. Es poco creíble y deja una sensación muy agridulce tras el maravilloso espectáculo que nos traslada al mundo de One Piece durante toda la película como niños emocionados.

Por otra parte destacaría la mala «utilización» que se hace de algunos personajes. Para el guionista fue fácil incluir en tan poco tiempo a tantos personajes y dar muchas situaciones épicas y sorprendentes, pero más difícil es después hacerlos desaparecer de forma elegante y convincente. Esto hace que, súbitamente, haya personajes que dejan de aparecer y la trama se olvide de ellos. Junto con el desenlace de la cinta, este sería el más molesto de los fallos.

Con todo esto y aún así, el resultado de One Piece: Estampida es muy aprovechable, un divertimento recomendadísimo a cualquier fan del manga o del anime que tenga como intención pasar un buen rato y no busque un guión propio de Oda, porque no, no es ni tan cuidado ni tan sorprendente ni tan bien gestionado.

Sed felices.

 



el autor

Soy, entre otras cosas, estudiante, cinéfilo, músico y lector; escribo sobre lo que me gusta y también tengo twitter @maffde

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