Pues sí, efectivamente. Cutrecon XV ha dado comienzo y, al igual que el año pasado, repasaré por encima las películas que pueda ver estos días, que ya adelanto serán menos que en la edición anterior, así como las vivencias más allá de la gran pantalla que tienen lugar en tan irreverente festival cinematográfico.
Este año el invitado internacional es Uwe Boll, considerado uno de los peores directores de la historia del cine, y que allá por el 2012 confrontó a Carlos Palencia -director de Cutrecon- en un ring de boxeo a puño limpio. A pesar de que la expectación era insana y no sabíamos muy bien de qué maneras afrontaría el director alemán las mecánicas del festival, desde el principio se mostró muy receptivo e ilusionado con la acogida del público. Incluso grabó varios vídeos del graderío durante las proyeciones de sus filmes para publicar en sus redes sociales muy entusiasmado.
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Pero no solo es reseñable la presencia del veterano y no laureado director, sin ir más lejos Paco Cabezas (Adiós, Tokarev) presentó su película escogida como recomendación en el marco de “Mis delirios favoritos”, sección en la que cineastas consagrados eligen una cinta horrorosa que proyectar. En su caso, la deslavazada Una noche para descuartizar (1983), es posiblemente una de las peores películas que se hayan hecho jamás.
Nada que no podamos esperar de la maravillosa CutreCon. Vamos a hablar sobre las películas que he visto.

Póster de Cutrecon XV ilustrado por Guillermo de la Peña y maquetado por Gonzo Bríos
Megaforce (Megaforce, 1982) de Hal Needham
Una fuerza futurista compuesta por expertos militares es asignada para cumplir una peligrosa misión: salvar a la nación democrática de un intento mercenario de tomar el poder.
De pronto, en mitad del desierto, aparece un redneck con sombrero que acribilla a una serpiente a balazos y empieza a hablar de una tal fuerza secreta llamada Megaforce. Es entonces cuando las costuras del mundo terrenal se hacen visibles y se descubre que hay una conspiración contra el bienestar a la que se debe combatir. Todo suena muy intenso pero realmente la película es terrible. Eso sí, es divertida y hay muchísimas explosiones, seguramente gastaron gran parte del presupuesto en pirotecnia.ç
Además, hay una escena inmortal en la que el valiente protagonista hace volar su moto para alcanzar un avión sin el que estaría perdido en la batalla final. Vestuario y diseño de vehículos de ¡Mattel! son de lo poco rescatable de un filme bastante precario. Ojalá poder hacerse con las figuras de la película.

Making Megaforce (Making Megaforce, 2025) de Bob Lindenmayer
Documental que explora el fanatismo de su director por la película Megaforce, que casi nadie vio y tuvo una recepción pésima por parte de la crítica. Barry Bostwick, amigo de Lindemayer a raíz de su obsesión con la película, es uno de los pilares de esta cinta.
Bob Lindenmayer, como decía Carlos Palencia en la presentación del documental, es uno de esos fans que, por muy pesados que sean, te quieres llevar a casa e invitarle a comer. Del montón bueno de frikis obsesos podríamos decir. Él se autoproclama fan number one de Megaforce, y es que resulta que los ha contado a todos porque a lo largo del metraje aparecen testimonios de algunos de los ¡39! que encontró por el mundo.
Su película destila pasión, carisma y buen rollo, y sirve como oda generacional a los placeres culturales de la infancia que nunca deben dejarse morir. Sin la presencia -y paciencia- de Bostwick nada habría sido igual. Se nota que él es uno más de nosotros y que disfrutó como nadie de revivir esa escena de la moto voladora en dúo junto a Lindenmayer para concluir el documental en una rima consonante con la película original a la que, por cierto, le da mil vueltas.

Una noche para descuartizar (A night to dismember, 1983) de Doris Wishman
Una mujer a la que liberan del manicomio en que llevaba tiempo recluida regresa a su hogar para asesinar poco a poco a todo su entorno sin compasión.
Obviad la sinopsis. Es muy difícil escribir una somera introducción a la película por lo deslavazado de su contenido. El gran director Paco Cabezas presentó este slasher de serie b estadounidense bajo el aviso de “posiblemente sea la peor película de la historia”. Puedo suscribir la cita del sevillano. Montada a partir de descartes de una película que se destruyó accidentalmente, Una noche para descuartizar no tiene pies ni cabeza. Planos desenfocados, miradas a cámara, escenas repetidas… El montaje es una aberración porque si en un plano es de día, en su contraplano es de noche; si un personaje avanza hacia la izquierda, en el siguiente plano lo hace hacia la derecha destruyendo el eje a golpe de hacha.
La trama es tremendamente confusa y aunque se intuyen algunas ideas interesantes, pronto se diluyen sin remedio. Es aberrante. Doris Wishman debía haber seguido dirigiendo nudies -cine cercano al soft porn– que seguro eran mejores, obviamente no los voy a ver. Imposible de ver fuera de Cutrecon. El culmen de lo irrisorio: durante toda la película hay una narración en off -tremendamente confusa por otro lado- que es al mismo tiempo primera persona del detective del caso y omnisciente por lo que al final, para solucionar el lío, la voz explica algo así como: “Os preguntaréis cómo sé tantas cosas si no estaba allí, es porque la familia tenía diarios”. La carcajada fue inagotable.

Deathstalker (Deathstalker, 2025) de Steven Kostanski
El reino de Abraxeon está siendo asediado por los Dreadites, heraldos del hechicero Nekromemnon, muerto hace mucho tiempo. Cuando Deathstalker (Daniel Bernhardt) recupera un amuleto maldito de un campo de batalla sembrado de cadáveres, queda marcado por la magia negra y es perseguido por monstruosos asesinos de todo tipo. Para sobrevivir, debe romper la maldición y enfrentarse al mal naciente.
El año pasado Cutrecon nos deleitó con la proyección de El cazador de la muerte II (1987), de la que su BSO compuesta por Chuck Cirino fue himno del festival durante toda la edición. Este año, da la casualidad de que un habitual de la programación del festival, el canadiense Steven Kostanski (Frankie Freako) ha dirigido un remake de la primera entrega de la saga Deathstalker –El último guerrero (1983)- que supera con creces a su predecesora.
Es bastante competente en lo visual en cuanto a fotografía, escenografía y vestuario, así como consigue mantener la escencia épico festiva de la de los ochenta evitando sus cutreces. Es una de las películas buenas que este año “se han colado” en Cutrecon, ya que como homenaje a aquella infame saga sirve a la perfección. El mítico guitarrista de Guns N´Roses, Slash, produce la película y compone algunos de sus temas principales.

Alone in the Dark (Alone in the Dark, 2005) de Uwe Boll
Siendo un niño, Edward Carnby (Christian Slater) tuvo una experiencia que le marcó para siempre; una prueba irrefutable de la existencia de otro mundo, siniestro y aterrador. Por ese motivo, Edward acabó convirtiéndose en investigador de lo paranormal, un detective privado especializado en casos relacionados con fenómenos supernaturales inexplicables. Ahora, el misterioso pasado de Edward está a punto de convertirse en el caso más peligroso al que se ha enfrentado jamás. De forma misteriosa, hasta 19 personas que crecieron en el mismo orfanato que él han desaparecido.
Previo a esta proyección en la facultad de Ciencias de la Información, el equipo de Cutrecon ortorgó a Uwe Boll el premio Jess Franco honorífico y dio la bienvenida en público al cineasta. Agradezco enormemente que Alone in the Dark fuese la primera de las cuatro películas de Boll en el festival, porque partiendo de ella todo fue a mejor. Poco tiene que ver con el videojuego la adaptación del alemán, que sustituye el terror gótico y la casa encantada por acción y conspiración científica más al estilo de la serie El internado (2007).
La cinta es soporífera a más no poder y se construye sobre un ridículo generalizado en todos los aspectos que hace imposible tomarla mínimamente en serio. De aquí en adelante, las demás cintas de Boll fueron mucho más divertidas. ¡No la veáis! El chiste recurrente en esta proyección fue que cada vez que un personaje aparecía en la oscuridad alguien gritaba: “¡Mirad, está alone in the dark!”.

La invasión de los zombis atómicos (Incubo sulla città contaminata (Nightmare City), 1980) de Umberto Lenzi
Los pasajeros de un avión que acompañan en el vuelo a un científico nuclear son sometidos a una radiación que les convertirá en los más sanguinarios zombies. El problema para la humanidad vendrá cuando aterrizen y siembren el caos.
Es posible que la película de Umberto Lenzi que “nos obligaron” a ver aquel fatídico jueves 5 de febrero sea una de mis favoritas del festival por sus numerosas peculiaridades, pasemos a enumerarlas: está rodada íntegramente en Madrid y hay una secuencia en el parque de atracciones de los 80 que recuerda al final de Bienvenidos a Zombieland (2009), aparece Paco Rabal como alto cargo militar y en su primera escena en pantalla comparte cama de manera bastante explícita con una joven a la que triplica en edad, otros grandes actores como Hugo Stiglitz o Manolo Zarzo también se dejan ver, el final al estilo de Los Serrano (2003)… Y la de cosas que me dejo.
Nada tiene ni pies ni cabeza, pero es un absoluto despiporre además de que sirve como precedente en el cine de zombis moderno al ser la primera película -o una de ellas- en que las criaturas corren -¡y usan armas de fuego!-. Esta si que la recomiendo, aunque en ningún momento he dicho que sea buena… Sesión doble interesante junto con la también italiana Nueva York bajo el terror de los zombis (1979) de Lucio Fulci.

House of the Dead (House of the Dead, 2003) de Uwe Boll
Durante las vacaciones de primavera -Spring Break- un grupo de jóvenes viaja a una isla donde asisten a una fiesta rave. La misteriosa isla es llamada “de la muerte” y siglos atrás, cuenta la leyenda, un brujo experimentó con un elixir para burlar a la muerte. Los jóvenes, una vez en la isla, descubren que el brujo sigue vivo, y que se alimenta de los humanos que caen en sus manos. Ahora, atrapados en la isla, tendrán que usar cualquier arma disponible para luchar contra las hordas de zombies asesinos que están bajo el influjo del malvado hechicero.
Planificada en sus primeros compases como un slasher ochentero al estilo Viernes 13 (1980), la adaptación de Uwe Boll del videojuego homónimo deviene del jolgorio juvenil inicial en una masacre continua de zombis y humanos y viceversa con una secuencia de acción intermedia que, aunque quizá excesivamente larga, resuelve muy bien con esas cámaras 360º durante el combate tan herederas de Matrix (1999) y unos adolescentes que, sorprendentemente para todos, manejan con inusitada destreza toda clase de armas de fuego. Como demostrando de qué país vienen, ejem ejem.
Sexo, sangre, artes marciales, plomo, explosiones… ¿qué más necesita una película para triunfar en Cutrecon? Realmente nada, y por eso House of the Dead es una de las más divertidas que he podido ver estos días. Eso sí, es mala como un tumor.

Lamentablemente este año no he podido ver todas las películas del festival por distintos motivos, así que aquí me limito a hablar sobre las que sí he visto. En este primer artículo repaso los visionados de los dos primeros días de Cutrecon, miércoles 4 y jueves 5 de febrero. En la segunda y última parte comentaré qué he visto el viernes y sábado (el domingo no asistí).
Muchas gracias por leerme e ¡larga vida a Cutrecon!
Sed felices.

Fotografía de Txema Ferrando




Curiosamente en La invasión de los zombies atómicos aparece un militar, no recuerdo si es Paco Rabal u otro actor que lleva en la manga de la chaqueta el símbolo de la corporación Umbrella años antes del Resident Evil.
Ostras, pues no me di cuenta. Qué interesante, gracias por el comentario.