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Cyborg de la Liga de la justicia: un héroe en la ficción y una acuciante realidad. Esto es lo que opinamos

Recientemente hemos podido disfrutar del estreno en la gran pantalla de la película sobre la Liga de la Justicia siendo uno de los protagonistas el personaje de DC Cyborg. Mitad hombre, mitad máquina, este héroe presenta una estética robotizada en la que la electrónica implantada en su cuerpo le confiere una serie de capacidades sobre humanas. Pero esto en el 2017 ya no es tan solo una ficción del mundo del cómic o el cine. Ya hay personas que han modificado sus aptitudes merced a los implantes que se han hecho acoplar a su cuerpo. ¿ Qué opináis sobre ello ?

ORIGEN DE CYBORG

Creado en 1.980 por Marv Wolfang y George Pérez hizo su primera aparición en un suplemento especial de DC Cómics Presents 26. Allí se nos relataba la historia de Victor Stone, el hijo de unos científicos obsesionados por la investigación. Ya de pequeño y debido a los experimentos que sus progenitores hacían con él, su cociente intelectual fue ampliado hasta 170. Pero fue más adelante cuando sufriría el cambio que marcaría su vida para siempre. Debido a un accidente en el laboratorio, Victor sufre la mutilación de gran parte de su cuerpo dejándole en una situación crítica. Mayor aún será la pérdida de su madre en el mismo accidente. Su padre, decidido a no perderle, sustituirá su cuerpo mutilado por implantes cibernéticos sin la autorización de Victor. El chico sobrevivirá pero ya nada será igual. Algo moriría para siempre en ese laboratorio para dar paso al nacimiento de Cyborg. Resentido con su padre por haberle a destinado a una vida de horror, Cyborg huirá a los suburbios de la ciudad donde espera no tener que vivir entre la gente normal que lo señalaría como un monstruo.

LOS CYBORGS DE LA VIDA REAL

Los implantes cibernéticos ya son una realidad en nuestro mundo. Hay personas repartidas en todo el globo que han decidido mejorar su cuerpo, o al menos ellas así lo entienden, echando mano de la tecnología. Así tenemos por ejemplo a Neil Harbisson el cual nació con acromatopsia, deficiencia por la que no es capaz de distinguir toda la gama de colores. De hecho sólo ve el blanco, negro y la escala de grises. No dispuesto a quedarse de brazos cruzados se hizo implantar una antena en la cabeza conectada a su cerebro y la cual le permite escuchar distintas sinfonías de música dependiendo del color que mire. Neil es reconocido como el primer cyborg de la vida real. Pero tenemos más ejemplos. Moon Ribas, bailarina española, se ha implantado un brazalete en el brazo que le permite detectar el más mínimo movimiento sísmico bajo sus pies por lo que puede saber, o al menos intuir, cuándo se va a producir un terremoto en el lugar donde reside. También tenemos a Rob Spence. Este cineasta perdió uno de sus ojos cuando era niño y ya de adulto se hizo implantar un dispositivo el cual no le permite ver pero sí grabar todo aquello que enfoque con su otro ojo. Podríamos poner algún ejemplo más pero creo que es suficiente para tener una perspectiva sobre el asunto. Pasemos ahora a debatir un poco sobre todo esto.

DEBATE Y OPINIÓN

A diferencia de otros artículos de opinión en los que me he postulado con seguridad sobre una postura, este tema no acaba de posicionarme en una u otra orilla. Que cada uno somos dueños de nuestro cuerpo, no cabe la menor duda. Que hay algo más aparte de este amasijo de carne, piel y huesos que nos conforman, estoy totalmente seguro. Que esa esencia a la que podéis llamar alma, espíritu o aura está por encima del armazón que la protege es algo que no entro a discutir. Estoy a favor de los implantes que ayuden a crear una mejor vida a las personas que los lleven. Qué duda puede haber de que unas piernas o brazos cibernéticos son un gran adelanto del que todos tenemos que alegrarnos. Son cosas que caen por su propio peso y sin duda un adelanto que celebrar. Pero por ejemplo instalarse una antena en la cabeza para escuchar música con cada color … Y simplemente cito un ejemplo. Y ojo, que no entro en el debate de que cada uno con su cuerpo debe hacer lo que quiere sin hacer daño a nadie. Si previamente se hace un estudio psicológico de esa persona y los médicos aseguran que no puede causar ningún daño en el sujeto el implante que quiere colocarse, pues adelante. En la variedad está la belleza. Y cada uno estamos obligados a buscar la felicidad en los lugares más recónditos. Otro debate distinto sería el caso del súper héroe que nos ocupa. Es decir, la implantación de dichas mejoras sin la autorización del paciente. Ahí está el verdadero dilema moral. Y estamos hablando de salvarle la vida pero a costa de convertirlo en un semi robot. Olvidaros de la creación del héroe porque eso sí que pertenece a la ficción y centraros en la otra parte. Un alma intacta, un espíritu torturado y lacerado, esclavo de un armazón de metal condenado a no sentir nunca más el tacto de una mano acariciándole la piel. Ni volver a sentir el viento del mar salpicando briznas de espuma sobre su rostro. Pero estaría vivo. Por eso, como dije al principio de este párrafo, no me atrevo a posicionarme. La vida es algo demasiado grande como para no estar agradecido por ella. Aún si nos la han regalado sin nuestra autorización. Pero una existencia por un camino de sufrimiento puede ser muy larga. Esta vez os dejo a vosotros la opinión final.

Un abrazo a todos.

Enrique Ortega
Escritor y superviviente. Autor del libro ¨Mi faro en las Estrellas ¨ disponible en Amazon. Pienso y algunas veces acierto.

2 COMENTARIOS

  1. Muy buenas, artículo interesante donde los haya Enrique, sobre un tema muy complejo y cada vez más de actualidad, aunque lejos quede aún la ficción de un personaje como Cyborg.
    Yo siempre me posicionaré a favor de la vida, es el regalo más preciado que tenemos y tendremos siempre, el cual no debemos olvidar que no lo pedimos o elegimos, venimos a este mundo sin otra opción que vivir…nada más y nada menos.
    Por ello, defiendo a ultranza todos aquellos avances técnicos, médicos, tecnológicos, cibernéticos, etc…que nos permitan mejorar la calidad de nuestra existencia o nos sirvan para salvarnos de una muerte segura. Ahora eso si, siempre que no nos haga la vida imposible, sufriendo sin descanso hasta el fin de nuestros días…ahí considero que es fundamental que pueda decidir cada uno, en plenitud de facultades e informado con detalle de todo lo que supondrá dar un paso así.
    En cuanto al colega que se ha puesto la antena esa para identificar los colores…un par de cosas, primero parece de coña (si es como en la foto que has puesto) ya que, no se…se podría haber colocado algo más discreto, aunque puede que lo haya hecho a propósito con ese fín, que destaque de ese modo. Lo segundo, la idea en sí, que me parece fantástica y original…identificar colores a través de la música, seguramente pensó: “me voy a aburrir soberanamente de estar escuchando todo el rato una voz que diga…naranja, verde, rojo…así que mejor le pongo música clásica y al mismo tiempo lo disfruto”. Es un ejemplo de la tecnología al servicio de mejorar nuestra calidad de vida, en mi opinión.
    Cyborg…el personaje de DC, me crea cierta confusión: hasta que punto llega su “sufrimiento” por su condición de “mediomáquina – mediohombre”, qué aspectos de la vida humana le son privados o no, son cuestiones que poco o nada se ahondan en la peli, que se centra en el lado de superhéroe y sus habilidades…y reconozco que nada más se de él ya que no he leído cómics suyos. Es decir, en la peli se muestra claramente ese rencor hacia su padre por haberle hecho eso, pero no se si es más por cómo le ha tocado vivir con esa condición o porque lo hiciera sin su conocimiento y permiso (esperemos a la versión extendida, si la hay, para saber más).
    Como bien dices, una cosa es tener una pierna biónica, un brazo artificial…que nos sirven de sustituto práctico y nos facilitan la vida, y otra cosa muy distinta lo del personaje de DC, llegando a niveles de nuestra mente y forma de sentir…cómo nos afectaría algo así? Podría dominarnos nuestro lado cyborg? Perderíamos nuestra humanidad? Merecería la pena?…
    Un saludo!

    • Gracias por tu comentario, Tyler. Celebro de buen grado que estés en la misma onda del artículo y en referente al tipo que se ha implantado la antena te aseguro que es real y puedes encontrar vídeos y entrevistas en la red. En referencia a la encrucijada que planteas entre cyborg y humano como escritor me siento románticamente obligado a pensar que el hombre se impondría a la máquina, o más que el hombre, la esencia que encierra y de la que suponemos desprovista a la máquina.

      Un fuerte abrazo.

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