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Retro-Análisis | El Pacto de los Lobos: Terror, artes marciales y Mónica Bellucci

‘Bienvenu’ a otro Retro-Análisis de los que tanto nos gusta escribir para darnos cuenta que somos muy mayores y que muchas de estas películas las vimos en su tiempo en cine. El saludo en francés no ha sido por fardar de bilingüe (yo estudié inglés), más bien de debe a la procedencia de la cinta a la que voy a dedicar estas líneas: El Pacto de los Lobos (Le Pacte des loups en su idioma original).

el Pacto de los Lobos

Este filme fue dirigido por Christophe Gans en 2001, cineasta francés que alcanzó cierta fama cuando se puso tras las cámaras de la adaptación a la gran pantalla del manga Crying Freeman de Kazuo Koike y Ryoichi Ikegami y en 2006 nos trajo otra gran adaptación, en esa ocasión del videojuego, Silent Hill. Después de esto únicamente hemos tenido su versión de La Bella y la Bestia de 2014 y aún estamos a la espera de la eternamente retrasada cinta de Onimusha de Capcom.

Con este currículum ya nos podemos dar cuenta que este director se siente atraído por las historias con una gran fuerza visual. Y, guardando las distancias, sus adaptaciones (tanto Crying Freeman como Silent Hill) son muy fieles a los originales incluso con planos o secuencias sacadas literalmente de dichos títulos. Una desgracia que no haya podido llevar a los cines la historia de Samanosuke.

La bestia de Gévaudan

En la Francia del siglo XVIII una temible criatura está aterrorizando un pequeño pueblo asesinando a victimas jóvenes. Enviados por el rey, dos caballeros, Gregoire de Fronsac (Samuel Le Bihan) y su ‘hermano’ indio Mani (Mark Dacascos) tratarán atrapar a la bestia. Esta es la premisa de El Pacto de los Lobos aderezada con luchas de artes marciales, alguna cámara lenta y una ambientación repleta de misterio y algo de terror.

Esta cinta de 142 minutos de duración ha envejecido bastante bien, aunque de reconocer que desde que la ví por última vez hace 10 años hasta hoy me he vuelto algo más crítico con el cine. ¡Sí, aunque veo cosas como Ouija Shark o Velocipastor!

La trama de El Pacto de los Lobos está muy bien hilada, eso sí, dándole algunas concesiones, como la forma en la que llegó la criatura a Gévaudan sin que nadie se diese cuenta. Firmado por el propio Gans y Stéphane Cabel, el libreto tiene una gran calidad aunque obviamente no es perfecto. Y es en esas imperfecciones en las que me voy a centrar ya que soy a así de mala persona.

Antes de entrar a hablar de la trama y demás aspectos de este filme francés quiero dejar claro que es más que disfrutable y que nos mantendrá pegados al sillón hasta descubrir el origen de la bestia y todo lo que hay tras ella.

El mayor problema de esta cinta es su larguísima duración (2 horas y 22 minutos) que lastra por momentos su ritmo y nos deja momentos que se hacen algo tediosos y que podían haber sido eliminados del metraje sin perjuicio alguno.

Voy a empezar por lo más obvio para mí en El Pacto de los Lobos: Me sobra la historia de amor. El juego del gato y el ratón que se traen Marianne de Morangias y Gregoire de Fronsac no me termina de encajar y me resulta un recurso muy manido que acaba cayendo en el cliché y restando toda la fuerza a lo que expone. Comprendo que dotar al protagonista de un interés romántico le puede dar algo de profundidad y un impulso para luchar cuando todo está perdido, pero hay mejores forma de llevarlo. En El pacto de los lobos toda esa subtrama pierde consistencia por momentos y ralentiza el avance de la historia. Y todo en detrimento del personaje de Mónica Bellucci (Sylvia) que podía haber dado mucho más juego. Una mujer que desde su presentación en el burdel con ese halo místico con tintes de brujería ya tiene al público en el bolsillo y que, por desgracia, no termina de despegar por su escaso tiempo en pantalla. Toda una lástima.

El Pacto de los Lobos

Del resto del elenco quiero resaltar al internacionalísimo Vincent Cassel (Dobermann, Los Ríos de Color Púrpura) como François de Morangias que pese a ser un personaje que roza lo esperpéntico, el actor sabe dotarlo de una ambigüedad que desconcierta.

El Pacto de los Lobos es una mezcla de géneros más que evidente y Christophe Gans trató de acercar el cine clásico de época a las artes marciales que tan buenos resultados le dieron en Crying Freeman. Dos tipos de cine muy diferentes y que en manos de otro director este proyecto quizás hubiese acabado en tragedia. Pero este cineasta cogió todo lo que plasmó y aprendió en la cinta sobre la yakuza y lo trasladó a la Francia del siglo XVIII. Utilizar la leyenda de la Bestia de Gévaudan como base de su fantasiosa historia y como mantiene misterio hasta el final me parece un acierto.

Las intrigas palaciegas se entremezclan con la mística, tanto por parte de Mani como de Sylvia, y le dan mayor empaque a una historia que cabalga entre el realismo y la fantasía. Esa pugna del rey entre acabar con la bestia y conseguir que se deje de hablar de ella aunque no se le dé caza realmente.

Como ya he dicho, la mezcla de géneros le sienta muy bien a El Pacto de los Lobos que ha envejecido decentemente, tanto de efectos especiales como de coreografías de combate, aunque le sobran algunos planos slowmotion y le falta mucha Mónica Bellucci.

La banda sonora de Joseph LoDuca le sienta como un guante a la historia de Christophe Gans y nos adentra en el misterioso y aterrador mundo de la bestia de Gévaudan desde la primera nota acompañada por esos parajes lluviosos.

Aquí os dejo un enlace al tema principal.

Si nos habéis visto El Pacto de los Lobos os insto a que lo hagáis porque no es vais a arrepentir pese a los puntos negativos que he comentado, os aseguro que la vais a disfrutar muchísimo.

Saludos desde el sótano de la Batcueva.

Juanma Martín
Amante de DC desde que ví Batman de Tim Burton en la gran pantalla. Crecí con los vídeos Beta y VHS y visitando casi a diario unos lugares extintos llamados videoclubs. Seguidor acérrimo de las tardes de sofá y series, del cine y del "buen" cine más aun. Jugador de rol desde los 14 años y jugador de videojuegos desde los 20. Muy cliché durante gran parte de mi vida.

2 COMENTARIOS

  1. Buenas, yo hace un tiempo que la vi y también la recomendaría, sobretodo a aquellos que disfrutaron con Crying Freeman. Ambas están bien a nivel visual, con buenas coreografías y que en general han envejecido bastante bien, con el añadido de que está transcurre en la Francia del siglo XVIII que es un aliciente para los que nos gusta el cine de época como a mi, saludos.

    • Hola Sergio
      Gran película de un gran director que no se prodiga mucho en el cine. Si adaptación de Silent Hill es más que correcta, además de la de Crying Freeman que comentas. Esperemos volver a verlo pronto detrás de las cámaras.

      Un saludo y gracias por leernos.

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